lunes, 28 de agosto de 2017

Por qué la casta puede llegar a ser más importante que la bravura / Por David Zamora


(Foto: José Joaquín Diago)

"Un animal simplemente noble es un animal tonto", afirmó D. Fernando Cuadri en una entrevista. Y prosiguió diciendo que "a un toro encastado si es bravo y embiste lo tienes que torear, no pegarle pases. Porque si le das dos mantazos aquello se te para, estudia y se da cuenta que lo estás engañando".


Por qué la casta puede llegar a ser más importante que la bravura 

Hace unos años, una televisión local gaditana emitió un reportaje sobre la ganadería de Cuadri. Las bonitas imágenes de toros y campo se completaron con una entrevista a D. Fernando Cuadri, ganadero del que hay mucho que aprender. A lo largo de conversación, habló de lo que busca como ganadero, y entonces explicó la importancia que tiene para él la casta, siendo lo realmente prioritario en su selección. Aunque D. Fernando habla de su ganadería, lógicamente está dejando conceptos claros, además de dar una certera explicación sobre lo que debe ser el toro de lidia.

“Nosotros buscamos fundamentalmente la casta, entendiendo la casta como afán de lucha. Si ese afán se manifiesta acometiendo, embistiendo, repitiendo... aparece la bravura, que es la segunda condición que buscamos. Y no nos olvidamos de que el toro se entregue si el torero le hace las cosas bien, que es la nobleza. Pero entendiendo siempre la nobleza acompañada de otra condición. Un animal simplemente noble es un animal simplemente tonto. La nobleza es una condición de un animal que es capaz de hacer algo pero no lo hace y se entrega. Pero si es noble porque no es capaz de hacer otra cosa, entonces no es nobleza, es tontuna. En el toro buscamos la casta porque creo que es lo que realmente le da interés”, apuntó el ganadero de Cuadri.

Continúa D. Fernando diciendo: 
“la casta es complicada porque es una condición en contra de la naturaleza que cuesta encontrarla y mantenerla, se te va con mucha facilidad. Pero la casta da viveza. Es afán de lucha, por lo que el toro pone todos los sentidos en esa lucha y hace que sea listo. Un toro encastado es listo y hay que hacerle las cosas muy bien. Manso o bravo, pero listo. A un toro encastado si es bravo y embiste lo tienes que torear, no pegarle pases... Te tienes que ir a los medios, tienes que cruzarte, que no te enganche la muleta. Porque si le das dos mantazos aquello se te para, estudia y se da cuenta que lo estás engañando. Si lo toreas y le haces las cosas bien, entonces le sale a flote la nobleza, el que la tenga, y se entrega”.

También se suele definir la bravura como "afán de lucha", pero lo que quiere decir el ganadero es que el toro tiene que ser vivo. "La casta da viveza", dice. Es decir, tiene que moverse, tener motor.

En mi opinión, está en lo cierto. La casta es interés, espectáculo, emoción, importancia. Más que buscar esa entrega boba que no es otra cosa que docilidad, así como el empeño en que el toro tenga humillación, “obediencia”, ritmo... El resultado es un toro que más que embestir simplemente se mueve.

Señores ganaderos, primero busquen la casta y,
 después, preocúpense de lo demás.


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