martes, 30 de enero de 2018

Los mandamientos del toreo según Frascuelo / por Rafael Comino Delgado



Los mandamientos del toreo según Frascuelo

Rafael Comino Delgado
Salvador Sánchez, "Frascuelo", granadino, nacido en Churriana  de la Vega (23-12-1842), de donde emigro con su familia cuando contaba 10 años,  y  se hizo toreo en Madrid, fue un figurón del Toreo que compitió, de tú a tú,  con Rafael Molina, "Lagartijo", el primer Califa del toreo cordobés, quien dijo del granadino, "¡Si será güeno Frascuelo que lo quieren acompará conmigo!". 

Frascuelo fue un toreo recio, que lograba emocionar hasta límites insospechados  por su valentía, su arrojo, su corazón,  su total entrega, pero naturalmente también por su arte y destreza.

Ya retirado,  redactó sus mandamientos del Toreo, que fueron publicados por el  crítico taurino don Maximiliano Clavo (Corinto y oro), en la revista Mundo Grafico, el 26 de marzo de 1925, y que exponemos:

• Primero: Amar a Paquiro sobre todas los coletas. 
•Segundo: No jurar que vas a meterte en el morrillo de los toros para luego no arrimarte nada. 
•Tercero: Santificar la fiesta española, entendiéndose que santificarla no es tirar el pego. 
•Cuarto: Honrar a la afición que da cuanto se le pide y más de lo que puede. 
• Quinto: No matar como Rafael el Gallo. 
• Sexto: No amolar tanto a los toros ni a los espectadores. 
• Séptimo: No hurtar las ingles a las arrancadas de los astados, ni hurtar tantos billetes como se viene haciendo. 
• Octavo: No decir en los telegramas que tú estuviste colosal y tu compañero desastroso. 
• Noveno: No desear la cupletista o súper-tanguista de tu prójimo. 
• Décimo: No codiciar el contrato del colega; ni el colchón del zapatero, del hojalatero y del tapicero, cuando el colchón va a la casa de empeños para luego no ver más que huir a los toreros de arriba, de abajo, de la derecha y de la izquierda. 

En dichos mandamientos se refleja perfectamente su personalidad como hombre y como torero, así como en las siguientes frases que pronunció: "Si no hay peligro, no hay emoción; y donde no hay emoción no hay corrida de toros posible";  "Es imprescindible, es completamente necesario que  la maestría sea compañera  del arrojo y que la habilidad vaya unida a la intrepidez".

Creemos que sus dos reflexiones tienen total vigencia, y sus mandamientos, con pequeñas modificaciones para adaptarlos a los tiempos modernos, también. 





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