domingo, 15 de abril de 2018

PEPE ANDÚJAR Y LOS BIENVENIDAS / por JOSÉ MARÍA SÁNCHEZ MARTÍNEZ-RIVERO


Manolo y Pepe con Pepe Andújar, su mozo de espadas,
que ya lo había sido de su padre, el Papa Negro

-Valencia el 8 de noviembre de 1925-
Este es el caso de un mozo de estoques ejemplar, más que esto, un amigo íntimo de la casa Bienvenida. Su nombre Pepe Andujar. Un día, mozo de estoques, otro consejero; y siempre administrador sabiendo defender los intereses comunes como propios junto al maestro don Manuel Bienvenida bautizado por el crítico taurino Don Modesto, como Papa Negro. Estuvo al servicio de los Bienvenidas 24 años.

PEPE ANDÚJAR Y LOS BIENVENIDAS


JOSÉ MARÍA SÁNCHEZ MARTÍNEZ-RIVERO
Collado Villalba y abril de 2018

El aficionado y el público en general, al mirar al patio de cuadrillas, en una corrida de toros, suele fijarse en los toreros, en el brillo del oro de sus vestidos y en la pulcritud con la que se presentan ante el público.
Se desconoce, pues, quien o quienes están detrás del matador en callada labor para que todas las tardes que torean, salga todo perfecto: nos referimos a los mozos de estoques o también llamados mozos de espadas, quienes en tardes de triunfo, le alientan y vitorean y, por el contrario, quienes le consuelan en las tardes en que la cosa ha ido mal.

Este es el caso de un mozo de estoques ejemplar, más que esto, un amigo íntimo de la casa Bienvenida. Su nombre Pepe Andújar. Un día, mozo de estoques, otro consejero; y siempre administrador sabiendo defender los intereses comunes como propios junto al maestro don Manuel Bienvenida bautizado por el crítico taurino Don Modesto, como Papa Negro. Estuvo al servicio de los Bienvenidas 24 años.

En la temporada de 1920 a 1921, conoció al padre de la dinastía torera actual. Aficionado a los gallos de pelea, se trasladó a México llevando sus gallos y tratar de vender los mejores.

Surgió una amistad sincera entre don Manuel Mejías y Pepe Andujar. Este vendió los gallos y se colocó –con otro matador- como picador en dos corridas. En otra, la tercera, actuó ya a las órdenes del Papa Negro en la plaza de El Toreo. En esta corrida picando tuvo una caída al descubierto y, cuando el toro iba a cornearlo, surgió el capote milagroso de don Manuel librándole de una cornada en el pecho. Desde entonces Pepe Andújar no se separaría de la familia Bienvenida. De México a Venezuela (Caracas) y así sucesivamente hasta el regreso a España.

En 1945 Pepe Andújar fue entrevistado y refiriéndose a la casa Bienvenida decía:

El arte del toreo en casa de los Bienvenidas, es la tercera columna en que apoya la vida de todos. La primera es el gran espíritu religioso que reside en ellos. La segunda el amor, el respeto y la admiración que se tienen todos dentro y fuera del hogar, y la tercera columna es el arte de los toros que en ellos es abolengo, raza, casta y sangre. Y sobre todas las cosas, existe en esta casa el cariño. La palabra “rico” no existe en la familia Bienvenida.

Estas manifestaciones, sinceras y cariñosas nos permiten ver como era la famosa dinastía de toreros desde dentro, y sin que hablara ninguno de  los matadores, sino una persona ajena a la familia aunque le consideraran un miembro más de ella.


Fue mozo de estoques del gran Manolo Bienvenida y estuvo con él hasta el día de su muerte. Manolo para su mozo de estoques era: el fenómeno de los fenómenos.

Nos relata los comienzos sorprendentes de Manolito Bienvenida:

De becerrista –con dieciséis años- saltó a matador de toros sin haber sido novillero. Fue el matador más joven alternativado. Su arte se elevó sobre muchas figuras a pesar de contar con tan pocos años. Manolo era el torero con más hombría, vistosidad, colorido y alegría que ha existido en la Fiesta.

Después de la muerte del torero acompañó –como mozo de estoques- a su otro hermano Pepe Bienvenida. Lo define así:

Torero maestro de maestros y que cuando él quiere no hay toro ni público que se le resista por sus conocimientos taurinos.

Conocedor de las interioridades y aptitudes de cada torero, dice que Manolo Bienvenida fue el torero al que más hubo que enseñarle de la profesión taurina. Contrapone esto al caso de Pepe:

Pepe yo creo que nació torero, que el arte fue en él innato, y al que don Manuel no tuvo que darle lección alguna.


Sobre Antonio opinaba que era otro miembro de la casa que también nació torero. Nos refiere una anécdota en la que se pueden apreciar los conocimientos taurinos del entonces Antoñito:

Un día en la placita de La Gloria a una vaca que no puedo torear Manolo, porque no embestía, le dio cinco o seis muletazos asombrosos, ante el estupor de todos, porque la vaca era mansa y Manolo no había podido con ella. Manolito, que no comprendía eso, intentó torearla otra vez, y volvió a fracasar. Entonces, Antoñito cogió de nuevo la muleta y repitió sus asombrosos muletazos. Así se hizo torero Antonio Bienvenida.

No sabemos que hablarían entre ellos los dos hermanos, después de lo referido por Pepe Andújar; pero seguro que al final llegarían a la conclusión del porqué la vaca embestía a Antonio y no a su hermano. La intención de ese saber era importante para conocerlo y hacerlo delante del toro si se presentaba la ocasión.

Opina del famoso Papa Negro:

El maestro de sus hijos. El gran maestro que no enseña a todos sus hijos por igual. Deja el estilo de cada uno –no impone nada- y pule sus defectos, con arreglo al toreo de cada cual.
Mucho más interesantes que las corridas en las que ellos intervienen es la corrida teórica, que se celebra, cuando termina la verdadera, se reúnen todos en el hogar y reflexionan sobre lo acontecido.

El maestro Ángel Luís Bienvenida con referencia a la corrida teórica en una charla con aficionados refería que:

Cuando la tarde se había dado mal y la colección de broncas era abundante, el Papa Negro sacaba a relucir lo bueno realizado y que el público no había apreciado lo hecho por los toreros fijándose en los detalles ya que el ganado no permitía otra cosa. El objetivo era levantar la moral de sus toreros y que no sintieran el fracaso momentáneo. ¡Vámonos a cenar!, decía entonces el Papa Negro.
Pepe Andújar nos dice cual es su mejor recuerdo:

El día que debutaron en México Manolo y Pepe, que eran dos criaturas, y que alcanzaron un triunfo de clamor.

Como mozo de estoques les dio la muleta y la espada, en día tan señalado, a Manolo, Pepe, Antonio y Ángel Luís.

Pepe Andújar tuvo un gran cariño y admiración por la familia Bienvenida correspondiendo así al que tuvieron por él en ese hogar de tantas virtudes.

Sea este ensayo, un homenaje a todos los mozos de estoques y ayudas que fueron y serán en la Fiesta Nacional, destacando a Guillermo González Luque mozo de estoques de Manuel Rodríguez, Manolete, además de ser, también, amigo. Fallecido el Monstruo de Córdoba, se retiró de los toros, incluso no viéndolos por televisión. Todos los días iba al cementerio de la Salud, en su Córdoba natal, a rezar por el alma de quien fue grandiosa figura del toreo. Es claro que después de haber servido los estoques a tan inmenso torero, ¿cómo podría hacerlo con otro?

A Tania gran aficionada y conocedora de la Tauromaquia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario