viernes, 17 de agosto de 2018

"La verdad, como medio y fin" / por Rafael Comino Delgado


El Sr. Sanchez muchas veces repitió que no llegaría al gobierno a cualquier precio, que no pactaría con independentistas, y ha pactado, no solo con independentistas sino también con proterroristas, y pagando no cualquier precio, sino un precio muy alto, ¡vender España! Esas tres mentiras son infinitamente más graves que  haber aprobado una asignatura o un curso sin merecerlo. Sobre todo  la traición a España  que supone  asociarse a  separatistas, proterroristas, delincuentes de todo tipo (todos ellos enemigos de España), para llegar al poder..


"La verdad, como medio y fin"

Rafael Comino Delgado
Catedrático d ela Universidad de Cádiz
Estamos viviendo en España una época convulsa, difícil, caracterizada por  haber perdido todo lo que de valor existe en la vida: verdad, dignidad, humildad, respeto, sentido del deber, reconocimiento del esfuerzo personal como manera de mejorar y progresar en sentido material y espiritual.

Sobre todos esos valores vamos  a destacar la Verdad, pues es insoportable, estomagante, nauseabundo, repugnante ver cómo, constantemente,  algunos políticos y gran parte de los medios de comunicación, de todo tipo, mienten sin el menor rubor. La mentira se ha hecho algo habitual, hasta el punto de que estamos llegando o, mejor dicho, hemos llegado a aceptarla  como algo normal.

Estamos viendo como muchos  mienten, o han mentido, en sus respectivos currículos, aunque en estos días suena  más, por razones obvias, don Pablo Casado.  

Yo digo rotundamente: 
Todas las universidades, todas, y cuando digo universidades quiero decir profesores de esas universidades, han concedido, en alguna ocasión,  aprobados, cursos de doctorado, títulos de máster, o de otro tipo, etc,  a personas  sin merecerlo, por recomendaciones políticas, de familia, de amistad, etc. Si analizáramos en profundidad los  currículos de todos los políticos que ocupan cargos de alta relevancia (de los que a diario están en los medios de comunicación), con seguridad absoluta encontraríamos que, en mayor o menor medida, están falseados casi todos. 

Conozco decenas de hombres que tienen diplomas o certificados de Cursos de Formación de la Junta de Andalucía, y no asistieron ni  a una sola clase, ni se sometieron a evaluación alguna. Es más, algunos ni sabían que estaban apuntados a esos cursos; los apuntaron, para engrosar la lista y  obtener más  subvenciones, sin ellos saberlo. Pero esto no suena, no sale apenas en los medios (muchos de ellos vendidos al mejor postor), alguien se encarga de silenciarlo. Por eso pienso que  esto sería lo de menos, porque mienten en todo lo  que dicen muchos  de ellos, y en cosas de más trascendencia. Por ejemplo, cuando el PP llegó al gobierno el año 2011, el saliente dijo que había un déficit del 6 % y luego resultó ser del 9-11 %. 

La moción de censura a don Mariano Rajoy era para convocar elecciones inmediatamente, según dijo el Sr. Sanchez, y ahora dice que no las convoca.


Muchas veces repitió que no llegaría al gobierno a cualquier precio, que no pactaría con independentistas, y ha pactado, no solo con independentistas sino también con proterroristas, y pagando no cualquier precio, sino un precio muy alto, ¡vender España! Esas tres mentiras son infinitamente más graves que  haber aprobado una asignatura o un curso sin merecerlo. Sobre todo  la traición a España  que supone  asociarse a  separatistas, proterroristas, delincuentes de todo tipo (todos ellos enemigos de España), para llegar al poder, haciéndoles concesiones inadmisibles, las que conocemos, y seguramente habrá otras inconfesables. Eso nos lleva a no tener el más mínimo respeto a algunos políticos, porque se lo han ganado a pulso. Aunque uno haga un gran esfuerzo es imposible respetarles.

Pues bien,  esta situación que vivimos en España nos ha dado pie a hacer algunas reflexiones sobre la "Verdad", sin profundizar en aspectos filosóficos ni teológicos demasiado profundos, pues nos interesa reflexionar sobre la verdad como opuesta a la mentira  contada  a diario por muchos de los políticos que hacen leyes, que deciden, de alguna forma, lo que será de nuestras vidas y las de nuestros descendientes.

La palabra "veraz" o "verdad" tiene, como casi todas, varias acepciones, si bien en el contexto que vamos a tratar nos  quedaremos  con la siguiente: "Conformidad de las cosas con el concepto que de ellas tiene la mente, y conformidad de lo que se dice con lo que se piensa". No se puede negar racionalmente, porque corresponde con la realidad.

En la antigüedad, desde antes de Jesucristo, para los hebreos, "verdadero   es aquello  que es fiel a sí mismo", y según los griegos "la verdad se identificaba con la realidad"

Cuando Jesucristo dijo, "la verdad os hará libres", entre otras cosas se refería  a  que Él (su doctrina, sus enseñanzas) era el camino de la verdad  en esta  vida, y solo con la verdad se puede ser libre, entendiendo como libre, también entre otras cosas, no temer a nada. Si siempre se dice y sigue  la verdad, ¿a qué puede temer?

Nosotros  tomaremos el concepto, "veraz o verdad"   como "la coincidencia entre la realidad y lo que se afirma o piensa". Habitualmente solemos decir que nadie está en posesión de la verdad   absoluta, y es verdad, pero en este contexto nos referimos a  la verdad de cada cual y a la verdad real, que se debe defender siempre, aun cuando ello vaya en contra de los intereses propios.

Pensamos que un  hombre, una persona, es veraz cuando busca siempre la verdad por encima de todo, y la defiende por encima de todo, si bien cuando se le demuestra que la verdad es otra, que  está en un error,  no tiene el más mínimo inconveniente  en aceptarla.

Un hombre es veraz cuando rechaza la mentira, la falsedad,  por encima de todo. En la Biblia (Eclesiástico, 4) se dice, "Hasta la muerte lucha por la verdad y el señor combatirá por ti". Y añadimos nosotros que nuestra verdad, nuestras ideas,  debemos defenderlas por encima de todo, naturalmente de forma razonada, respetuosa, pero firme, frente a los demás. El filósofo griego Platón decía, "Un hombre que no arriesga nada por sus ideas, o no valen nada sus ideas, o no vale nada él como hombre". Para nosotros,  el hombre que no es capaz de mantener púbica, respetuosa y civilizadamente sus ideas es un cobarde, al que la palabra hombre le viene grande.

Lo contrario de la verdad, en  este contexto,  es "la mentira, la falsedad". Lo contrario del hombre veraz es el hombre falso, mentiroso. Dice lo contrario de lo piensa intencionadamente.

Cuando nosotros decimos "la verdad como medio y fin", queremos decir que siempre debe utilizarse la verdad como un medio para alcanzar un fin, que es la verdad. Buscar la verdad apoyándonos en otras verdades. Un hombre sabio,  es decir, "el que   tiene  gran capacidad de pensar, de  razonar,  y de considerar las situaciones y circunstancias, para distinguir  lo positivo de lo negativo"  y por tanto es sabio en la manera de ser, de  comportarse en la vida, de relacionarse con los demás de forma humilde, veraz, justa, siempre utilizará y defenderá la verdad, por encima de todo, como medio para buscar la verdad que es el fin u objetivo en la vida, al menos para nosotros. No se puede buscar la verdad (en general, sea del tema que sea) utilizando como medio la mentira.

Cuando siempre utilizamos, seguimos, la verdad ante todo, nos sentiremos verdaderamente libres, pues como dijese el mártir, padre Jerzy Popieluszke, "Decir la verdad con valor es un camino que conduce a la libertad". Mientras que cuando se utiliza la mentira siempre se estará limitado para tomar cualquier decisión,  camino, o defender cualquier idea. Siempre penderá sobre nuestra cabeza la espada de Damocles que es la mentira, y que inexorablemente nos llevará al lugar equivocado, tarde o temprano. Jacinto Benavente, el dramaturgo español, muy acertadamente decía que, "la peor verdad sólo cuesta un gran disgusto. La mejor mentira cuesta muchos disgustos pequeños y al final, un disgusto grande".

El hombre que tiene muy claros estos conceptos y los  lleva  a la práctica, es decir, los vive, por tanto vive en la verdad, es  sabio y libre, aunque a veces cueste. Puede que cueste tanto como  perder la vida, pero el que la quita pierde más al haberse convertido en un ser injusto para siempre. Dice un proverbio  chino  que,  "cuando habla el dinero calla la verdad", lo cual es una verdad aplastante,  que vemos a diario, y no solo entre políticos sino en todo tipo de  colectivos. Así mismo, es otra verdad contundente la que dijera Francisco de Quevedo: "Donde hay poca justicia es peligroso tener razón (decir la verdad), porque los imbéciles son mayoría". 

Las   dos reflexiones están presentes constantemente en la vida actual-y creo que en la de siempre- y ambas demuestran, como decíamos, que mantenerse en la verdad como medio y como fin , a veces cuesta y mucho, pero a nuestro modo de entender la  existencia,  vale la pena.

Pues la mentira siempre acabará descubriéndose, y el castillo donde habita la mentira derrumbándose y aplastando a los que habitan en él, porque la verdad es la verdad aunque todos digan que es mentira,  y tarde o temprano así se demostrará, ya que como pensaba el poeta inglés Charles Caleb Colkton (1780-1832), "El mayor amigo de la verdad es el tiempo; su más encarnizado enemigo, el prejuicio" 

Para nosotros la verdad  dará, al que vive en ella y para ella, autoridad pero la autoridad no siempre le dará verdad, pues un hombre que siempre dice la verdad vale más que un millón de los que mienten, por muy poderosos que sean. Ejemplos los tenemos a cientos entre nuestros  actuales políticos, que podrán tener la  autoridad legal del cargo, pero no la moral de decir siempre la verdad que es la verdadera. 

En España ahora es habitual reescribir y contar la historia a gusto del que la reescribe o cuenta, plagada de mentiras, que están haciendo muchísimo mal a la sociedad en general, y generando un odio entre unos y otros impensable antes de la llegada al poder de don Jose Luis Rodriguez Zapatero, gran culpable de ello. Pero es que el actual presidente  solo hace, es este aspecto, echar gasolina al fuego, de forma masiva. Algún día y de alguna forma lo pagarán, porque pocas cosas hay más mezquinas, más despreciables que fomentar el odio entre las personas, y más aún entre hermanos, como es en este caso.

Para nosotros pocas cosas hay por las que valga la pena luchar hasta la muerte como lo es la verdad, la dignidad y la justicia, pues  si de verdad todos buscáramos, deseáramos y siguiéramos la verdad, viviéramos en la verdad, la vida verdaderamente sería infinitamente mejor de lo que es, porque  la verdad es limpia, bella, por sí misma; la mentira siempre es sucia y está muy maquillada, y puede que a corto plazo la verdad duela, la mentira sea más atractiva, pero a la larga la verdad siempre es un calmante.

Entendemos que la mentira expresa la mezquindad de quien la pronuncia, pues el mentiroso se envilece a sí mismo y  empobrece su dignidad; su indignidad es directamente proporcional al número de mentiras que dice.

La medida del hombre debe ser  la verdad en el decir y el hacer. Se puede tener más o menos verdad, es decir, se puede ser más o menos hombre. 

Y desde luego creemos que para llevar una vida intelectual y moralmente plena, satisfactoria, feliz, solo hay un camino: La verdad por encima de todo, pues siguiendo  el camino de  la verdad, moderación, prudencia y decencia  siempre se llegará a lugar correcto.

Mantenerse en la ambigüedad no es de hombres íntegros,  cabales, sabios,  ya que encierra cobardía, mentira y falsedad. Téngase presente que, y con esto terminamos nuestra reflexión,  "la verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio"(Cicerón). 

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