martes, 30 de octubre de 2018

Feminismo, ¿hasta dónde? / por Rafael Comino Delgado



Entérense de una vez, los políticos, los feministas, los descerebrados, los hipócritas, los aprovechados, los vividores, "la mujer y el hombre deben tener iguales derechos y deberes, pero no son iguales ni anatómicamente, ni fisiológicamente, ni psicológicamente, ni hormonalmente, ni tienen los mismos cometidos en la vida.

Feminismo, ¿hasta dónde?

Rafael Comino Delgado
Catedrático de la Universidad de Cádiz
Estrictamente hablando, "Machismo" es, "considerar que el hombre es superior a la mujer, y por ello debe tener más derechos que ella". Si bien hoy  se utiliza la palabra machismo con demasiada frecuencia  y ligereza, casi siempre indebidamente. Actualmente,  un hombre le dice a una mujer, ¡guapa!, o le  cede el paso al entrar por una puerta, e inmediatamente sale una jauría de imbéciles e imbécilas (como diría un progre o una progra pata negra)  llamándole, "machista".

Por lógica,  "Feminismo" debería ser justo lo contrario, "considerar que la mujer es superior al hombre, y por ello debe tener más derechos que él". Sin embargo los feministas (me niego a decir, y las feministas, pues en los feministas incluyo a feministos, feministas y feministes, como diría la Sra. Carmena) han cambiado el significado de Feminismo a su gusto-"falacia de conveniencia"- y dicen que feminismo es luchar por los derechos de la mujer, que no los tiene reconocidos.

Nos parece bien que se luche por tales derechos allí donde no estén reconocidos, pero en el mundo desarrollado, como es el caso de España,  si lo están. Jamás he visto una manifestación de feministas españoles pidiendo derechos para  las mujeres de los  países árabes.
Hablan  de igualdad en todo,  de que se equiparen los sueldos, etc. Y nosotros preguntamos: ¿díganme  un solo caso en que por el mismo trabajo se pague más  al hombre que  a la mujer, en España?, un solo caso. Digo claro y rotundo,  ¡es una mentira que en España se pague menos a una mujer por hacer el mismo trabajo que hace un hombre!

Otra mentira que suelen proclamar muy frecuentemente es cuando hablan de "Violencia machista".  Efectivamente hay  casos en que el hombre agrede a la mujer, incluso la mata, porque es un machista, pero en la mayoría  de los casos en que ello ocurre en España, que son muchos, y serán cada día más, no es porque el hombre sea machista, en todo caso será, "Violencia de género", aunque lo correcto es llamarle "Violencia domestica""Violencia de  sexo". El hombree agrede  a la mujer porque es más fuerte que ella; si fuera al revés  el agredido seria el hombre. 

Sin embargo no salen en los medios los muchísimos más casos de Violencia sobre  niños y ancianos (hay muchos más  que de Violencia sobre mujeres), muchas veces ejercida por mujeres, que hay cada día en nuestros país, porque esos  se callan, no hablan porque no pueden o por  miedo.

Pero en todo caso el problema, en nuestra opinión, no es que el Feminismo exija derechos y más derechos, para la mujer, haga discriminación  positiva en favor de la mujer, exija paridad en las empresas, entre los miembros del gobierno, etc., lo cual nos parece una vejación para las mujeres normales, el verdadero problema es: 

a)¿Hasta dónde quiere llegar el feminismo exigiendo derechos?; b) ¿Es bueno que la mujer  se considere exactamente igual que el hombre en todo?

Con respecto a la primera pregunta  creemos que, como el Feminismo se ha convertido en un "modus vivendi" de mucha gente, es decir, que ganan mucho dinero con ello, a través de subvenciones para remediar  desigualdades  que no existen, continuarán adelante hasta destruir la sociedad, si no se les para antes. Están creando, con la inestimable ayuda de políticos corruptos, mediocres, de quincalla, que abundan,  una sociedad que infravalore, demonice y odie al hombre, solo por el hecho de ser hombre. Es, por tanto, un feminismo con  enorme  carga de misandria.

Por lo que se refiere a la segunda pregunta, evidentemente estamos seguros de que es muy malo para la sociedad, para la humanidad, para el progreso material y espiritual del ser humano, que la mujer se considere exactamente igual que el hombre, quiera hacer exactamente igual que el hombre, abandonando sus competencias de acuerdo con su naturaleza, su biología y psicología.

El premio Nobel de Medicina de 1912, Dr. Alexis Carrel,  decía que, "Es imposible educar niños al por mayor; la escuela no puede ser el sustitutivo de la educación individual". Con ello estaba diciendo, muy acertadamente, que donde verdaderamente hay que educar a los niños en los valores de Ética, Moral, Dignidad, Honradez, Solidaridad,  es en casa, por los padres. Todos esos valores, donde verdaderamente han de florecer es  en el seno de la familia, y hoy día cada vez más se deja esa educación en manos  del Estado, que los quiere manipular a su gusto. Solo hay que ver el gran esfuerzo de los partidos de izquierdas,  en España,  para hacerse con la educación  de los niños y moldearles a su modo, pues saben que, "el que escribe en el corazón de un niño, escribe para siempre".  Quieren anularles su personalidad y manipularles a su modo. Con razón Lew Rockwel decía, "Si la propaganda del gobierno puede echar raíces mientras los niños crecen, los niños no serán una amenaza para el aparato estatal. Ellos mismos sujetarán las cadenas a sus propios tobillos".

También añadía el Dr. Carrel, "El papel de las mujeres en el progreso de la civilización es mucho mayor que el del hombre, por lo que deberían desarrollar sus aptitudes de acuerdo con su naturaleza, sin imitar a los hombres".  Con  esta reflexión, que nos parece acertadísima y de una importancia vital para la humanidad, quería decir que la mujer tiene un papel fundamental en la educación de los niños, y en el mantenimiento de la familia en general, papel que hoy ha abandonado dedicándose a trabajar fuera de casa y dejando la educación  de sus hijos en manos de las guarderías y del colegio, dedicándose, en muchas ocasiones a  realizar trabajos para los que está peor dotada que el hombre, por ejemplo ser policía, guardia civil, etc. Entendemos que tal y como hoy está la vida es necesario que la mujer trabaje, pero en muchísimas ocasiones lo hace sin verdadera necesidad, simplemente porque prefiere un trabajo fuera de casa.

El papel del hombre trabajando y aportando sustento a su familia es vital para el cuerpo, pero el papel de la madre  en la educación de su familia,  aportando cariño, amor, tranquilidad, amabilidad,  armonía entre los miembros de la familia es más importante aun para el espíritu. 

Aunque en casa se quede el padre cuidando a los hijos mientras la madre trabaja, nunca será igual que si quien les cuida es la madre, porque la madre tiene otras capacidades  que no tiene el padre, por ejemplo el instinto maternal. El cariño del padre nunca será como el de la madre, ni es mejor ni es peor, es distinto. 

Y hoy la mujer trata  de parecerse cada vez más al hombre, quiere ser masculina, abandonando su verdadera naturaleza. No hay más que ver como tratan de imitar al hombre en la forma de vestir, de andar, de hablar, de fumar, etc. Con todo eso están haciendo  un tremendo mal a su familia y a la sociedad en general, pues están destruyendo la unidad familiar, básica para tener una vida feliz y para la prosperidad del país. "Destruya la familia y usted destruirá el país" (Erin Pizzey. Escritora y defensoras de los derechos de hombres, mujeres y  familia).

Entérense de una vez, los políticos, los feministas, los descerebrados, los hipócritas, los aprovechados, los vividores, "la mujer y el hombre deben tener iguales derechos y deberes, pero no son iguales ni anatómicamente, ni fisiológicamente, ni psicológicamente, ni hormonalmente, ni tienen los mismos cometidos en la vida. El hombre es físicamente más fuerte y la mujer tiene especiales cualidades   para ciertas cosas y el hombre para otras. Son dos seres complementarios, cada uno tiene unas capacidades, unas sensibilidades, unos cometidos distintos, impuestos por la Naturaleza, y romper todo eso no conduce más que al desastre, quiérase o no se quiera. Pueden estar negándolo hasta el día del juicio final, si es que lo hay, pero eso es así, y aunque todos los habitantes  del mundo digan lo contario seguirá siendo así. Imagínense que mañana todos  dicen que no existe el Sol; el Sol seguirá calentado, cuando  no esté nublado. Pues igual ocurre  con el tema de la total igualdad  que pretenden entre  hombre y  mujer. ¡No somos iguales, somos complementarios!

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