martes, 26 de marzo de 2019

Mbappé, Neymar y un cuadro de Julio César ante la estatua de Alejandro / por Juan Manuel Rodríguez



No hay ni una sóla oportunidad de fichar a Mbappé, ni una; y, en el caso de Neymar, que también está complicadísimo, hay una posibilidad entre cien, sólo una: la de que el jugador diga que se quiere marchar, y que lo quiere hacer al Real Madrid.

Mbappé, Neymar y un cuadro de Julio César ante la estatua de Alejandro 

Oyes France Football y piensas en la Biblia del periodismo deportivo mundial cuando no es así, ya no lo es. Hoy, y además en portada, la revista anunciaba a bombo y platillo que el jugador preferido de Zinedine Zidane era Kylian Mbappé y que el Real Madrid tenía preparados doscientos ochenta millones de euros para acometer su contratación, que iba a ser "el culebrón de la primavera y quizás del verano". Y es posible que nosotros lo convirtamos en un culebrón y que éste se alargue hasta el otoño o quién sabe si hasta el invierno, pero lo cierto y verdad es que ni el Real Madrid tiene doscientos ochenta millones de euros preparados para acometer la contratación del delantero francés, ni está previsto iniciar negociaciones por él en el futuro, ni ha hablado con el futbolista ni, por supuesto, con el PSG. Este mediodía, en Fútbol es Radio, al conocer la portada de France Football, Petón decía que no tenía claro si la revista trabajaba para el equipo parisino o para el Real Madrid, y yo le respondía que sólo había una posibilidad de que la información pretendiera ayudar al equipo blanco y es que, al ver la portada, el jeque se diera cuenta de que, efectivamente, tenía que vender irremediablemente al jugador por doscientos ochenta millones, que serían cien millones más de los que el PSG pagó por él hace menos de dos años, pero eso no va a suceder, ¿verdad?...

¿Mbappé se ha revalorizado cien millones? Yo creo que no, yo creo que se ha revalorizado bastante más. De hecho, y aunque aún sigue un escalón por debajo de ellos dos, Mbappé es posiblemente el tercer futbolista mundial en discordia, incluso por delante de Neymar, con la diferencia de que Kylian tiene once años menos que Messi y catorce menos que Cristiano; o sea, Mbappé seguirá jugando al fútbol cuando Messi críe ganado en Rosario y Cristiano sea el nuevo potentado mundial de las clínicas de injerto capilar. Yo creo que el club que quisiera a Mbappé tendría que poner encima de la mesa no menos de trescientos cincuenta millones de euros para empezar a hablar, y aún así lo tendría muy difícil porque no es una cuestión de dinero sino de orgullo y a Nasser Al-Khelaifi le sobra el primero y va bien servido del segundo. Si es una cuestión de orgullo, si el propietario del PSG se ha tomado como una cuestión personal retener a Mbappé y si al Barça, que se interesó por Veratti, que sigue jugando en París, le sacudió en respuesta un cañonazo quitándole a Neymar, es un mal negocio para el Real Madrid, muy malo, que aparezca France Football removiendo el avispero, más aún cuando nada es cierto.

¿Por qué se dice que el Real Madrid va a por un jugador a por el que no va y que tiene preparada una cantidad de dinero para acometer su fichaje cuando de todo el mundo es sabido que esa cantidad de dinero sería claramente insuficiente? Fácil: si no se ficha a Mbappé, que no se va a fichar, se venderá al exterior como el fracaso del presidente del Real Madrid. Hoy, en Fútbol es Radio, contaba que si el Real Madrid quisiera ir a por un futbolista del PSG, que no será Mbappé, haría mal en utilizar la puerta principal económica porque el PSG tiene el dinero por castigo; si el Real Madrid quisiera, por poner sólo un ejemplo, a Neymar, yo creo que Florentino Pérez tantearía primero al jeque y luego hablaría con el jugador para que fuera él quien sugiriese que se quería marchar. Hay un sector de aficionados del Real Madrid cuyo número exacto no sería ahora mismo capaz de calcular que no quieren a Neymar y sí quieren a Mbappé, pero aquí el verbo a emplear no es "querer" sino "poder". No hay ni una sóla oportunidad de fichar a Mbappé, ni una; y, en el caso de Neymar, que también está complicadísimo, hay una posibilidad entre cien, sólo una: la de que el jugador diga que se quiere marchar, y que lo quiere hacer al Real Madrid.

No es cuestión de un escrache tuitero, que como broma para pasar el rato está bien; ojalá fuera tan fácil como hacer un fotomontaje de Mbappé con la camiseta del Real Madrid. La ocasión de fichar a este chico fue hace año y medio, cuando jugaba en el Mónaco y al Real Madrid lo entrenaba su ídolo desde niño; pero Mbappé, que tenía dos cartas, utilizó la económica y aparcó la deportiva. Pero Neymar no tiene 20 años, tiene 27, cuatro menos que Messi. Mbappé se preguntaba en voz alta el otro día qué habría hecho con 23 años de haber fichado por el Real Madrid con 19; Mbappé tiene tiempo, Neymar no lo tiene. En el Museo de Cádiz puede contemplarse el cuadro de José Morillo Ferradas llamado Julio César ante la estatua de Alejandro en el templo de Hércules en Cádiz; César, de perfil al espectador, se posiciona delante de la estatua en actitud declamatoria, con la mano derecha alzada y expresivamente abierta; aunque no esté acreditado, la leyenda dice que Julio lloró delante de la estatua de Alejandro al saber que él, con un año más, ya había conquistado el mundo. Pero puede que todo esto sea únicamente palabrería, puede que Neymar no sepa quién fue Alejandro y crea que Julio César fue portero del Flamengo, puede que le importe un bledo Morillo Ferradas y que sólo quiera saber de Cádiz por su famoso carnaval; puede que Neymar no quiera conquistar nada salvo el dinero del jeque y es muy posible que el Real Madrid tenga que armar su nuevo proyecto con otros futbolistas. Ya lo dice el proverbio árabe: "Quien no comprende una mirada, tampoco entenderá una larga explicación". Y creedme cuando os digo que las miradas de Al-Khelaifi matan.

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