domingo, 24 de marzo de 2019

Toros como Damasco y Horroroso defienden la Fiesta / por Rafael Comino Delgado



Toro Horroroso de Jandilla, lidiado por Sebastián Castella en Valencia / CLICK /

A divertirse va uno a ver un espectáculo de humor, pero a los toros se va a emocionarse, y esa emoción la tienen que generar los dos actores principales de la Fiesta que son el toro y el torero.

Román durante su faena a 'Damasco', el toro de Fuente Ymbro premiado con la vuelta al ruedo

Toros como Damasco y Horroroso defienden la Fiesta.

Rafael  Comino Delgado
Excepto el tercer toro de la corrida de Fuente Ymbro, del  pasado 19 de marzo, los 5 restantes, con sus matices como es lógico,  posibilitaron  con creces el triunfo,  pero el  segundo, de nombre Damasco, fue un toro de los que quedan para la historia de la ganadería, de la plaza donde se lidió, Valencia, y de la Tauromaquia. Enrazado y encastado hasta decir basta; cuanto más se le exigía  y se le bajaba la muleta más se la quería comer, repitiendo una y otra vez sin pausa. Un toro bravísimo que transmitía enorme emoción a los tendidos. Naturalmente pedía un torero delante y allí estuvo Román, que se la jugó a carta cabal.

Hubo algunos    aficionados que pidieron el indulto, pero tal vez no insistieron dada la experiencia que tiene la afición valenciana con el toro Horroroso de Jandilla, lidiado dos días antes por Sebastián Castella, y además el ambiente era otro. Para Horroroso se pidió insistentemente el indulto, que el presidente negó. Horroroso nunca debió matarse. Con un  presidente buen aficionado, verdaderamente entendido  y con la suficiente sensibilidad Horroroso ahora  estaría  en dehesa. A ambos se les dio  la vuelta al ruedo.

En los tiempos que corren con mucha frecuencia nos quejamos, con razón,  de falta de casta en los toros, porque la casta es lo que genera emoción, que es a lo que uno va a los toros, no a divertirse como algunos dicen. A divertirse va uno a ver un espectáculo de humor, pero a los toros se va a emocionarse, y esa emoción la tienen que generar los dos actores principales de la Fiesta que son el toro y el torero. Y se genera por dos vías complementarias, el riesgo y la estética. Por algo el Toreo es el único arte que necesita ser validado por el riesgo. Sin emoción, cosa que ocurre demasiadas veces, la Fiesta se viene abajo.

Pues Damasco y Román  por un lado y Horroroso y Sebastián Castella por otro,  generaron emoción  a  raudales, y es precisamente así como  de verdad se defiende la Fiesta. No vamos a pedir que todas las corridas salgan como salió la de Fuente Ymbro, y mucho menos que todos los toros sean como fueron Damasco y Horroroso, pero ¿se imaginan Vds. que en cada corrida salieran un par  de toros como ellos, y si me apuran que,  al menos saliera uno por corrida? Las plazas se llenarían con mucha frecuencia, y esa  es la mejor forma  de defender la Tauromaquia, llenando las plazas. Por eso decimos que toros como Damasco y Horroroso defienden la Fiesta más que podamos hacerlo todos los aficionados.
Por tanto hay que seguir exigiendo el toro enrazado y encastado, en su tipo, sin exceso de kilos. Muchos ganaderos están en ello, pero deben estar todos los estamentos de la Fiesta, si  de verdad queremos  recuperar los tendidos llenos.

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