lunes, 18 de marzo de 2019

VALENCIA. ¿Horroroso?... El presidente / por Paco Mora


(Foto: Arjona)

Y uno se pregunta: ¿Es que no hay en Valencia ninguna autoridad con facultad para poner firmes a los veterinarios y a los presidentes de su plaza de toros, e impedir que se continúen cometiendo desafueros?

¿Horroroso?... El presidente

Paco Mora
“Horroroso” era el nombre del toro de Borja Domecq, uno de los más bravos y nobles que uno ha visto en mucho tiempo. Pero lo que de verdad ha sido horroroso esta tarde ha sido el comportamiento del presidente, que ha actuado como un verdadero “okupa” que se hubiera colado en el palco. El “usía”, que no merece tal tratamiento visto su desprecio a la opinión mayoritaria, diría que unánime, de un público que había pagado su entrada para ver la corrida y solicitaba clamorosamente el indulto del excepcional Jandilla, debería ser inhabilitado “in eternum” para presidir una corrida de toros. El menda que ha aguado la fiesta esta tarde a la afición valenciana ha sido la guinda que corona el pastel que viene siendo estas Fallas el equipo presidencial y el veterinario en los corrales a mediodía y en el palco por la tarde.

Ignoro cómo se llama, no conozco su profesión y tampoco sé la clase de persona que es. Puede que sea un magnífico esposo, un perfecto padre de familia y una gran persona en su trato particular, pero de lo que sí estoy seguro es de que no está capacitado para erigirse en árbitro de un espectáculo que concita a miles de personas que han pagado su entrada y no precisamente para que nadie les amargue la fiesta. El público en pie, agitando sus pañuelos, exigía el indulto de “Horrroso” entusiasmado por su bravura, nobleza, acometividad y duración.

El toro era guapo, bien hecho y mejor encornado, no se cansaba de embestir, era un auténtico dije de la ganadería brava, y la insensibilidad de un “poncio” empecinado en cometer con él un toricidio, le ha negado que pasara a la historia de su ganadería, después de haber engendrado muchos otros toros bravos y nobles. Eso es lo verdaderamente grave. Y todo porque un señor muy conocido en su casa a la hora de comer se ha empeñado en disfrutar sus cinco minutos de gloria, que tampoco sé si será tal porque los calificativos con que le obsequiaba el público pagano no eran como para que se sintiera orgulloso del bochinche que había armado. La actuación del presidente en cuestión ha sido el paradigma del desastre que se viene cometiendo en los corrales de la Plaza de Monleón durante todos los días que llevamos de Feria.

Y uno se pregunta: ¿Es que no hay en Valencia ninguna autoridad con facultad para poner firmes a los veterinarios y a los presidentes de su plaza de toros, e impedir que se continúen cometiendo desafueros?

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