lunes, 17 de junio de 2019

LAS VENTAS. Un final inesperado / por Antolín / Pablo Aguado Herido Grave



último toro de la feria estaba anunciado para Pablo Aguado, ese torero sevillano que ha despertado el interés entre los aficionados -hoy ha puesto él el cartel de no hay billetes-, pero por su percance al matar en su primero, la feria la ha cerrado El Fandi.

Un final inesperado

Madrid,16 Junio 2019
Sí señores, llegó el final de la feria más larga de la historia. Y llegó con un final inesperado.

El último toro de la feria estaba anunciado para Pablo Aguado, ese torero sevillano que ha despertado el interés entre los aficionados -hoy ha puesto él el cartel de no hay billetes-, pero por su percance al matar en su primero, la feria la ha cerrado El Fandi. No era eso lo esperado, y mucho menos lo deseado por todos.

A ese final, también de forma inesperada, se ha sumado el encierro más completo lidiado en la feria, seis toros de Santiago Domecq, que propiciaban el triunfo rotundo de sus matadores. Los dos primeros de lujo, el sexto bravo pero apagado al final, y ya más paraditos, pero con opciones, el resto.

De inesperado podemos llamarlo también el que no se haya cortado ni una oreja, habiendo tenido enfrente un encierro con tantas posibilidades. Pero es que de la terna hay que salvar a Pablo Aguado, porque Fandi y López Simón son demasiado espesos como para levantar el estado de ánimo de los aficionados. Para eso estaba el sevillano e inesperadamente hubo que prescindir de él por el grave percance.

Aguado si estuvo a la altura del único oponente que mató, que a esas alturas era el peor de los tres lidiados, pero su empaque, su naturalidad, su temple y despaciosidad para realizar las suertes, así como la gracia y el desparpajo en su ejecución, sí llegaban a los tendidos, que disfrutaron de esa difícil facilidad para hacer el toreo de aquilatada belleza.

Con capote verónicas y chicuelinas a cámara lenta; con la muleta un cambio de mano se hizo eteernooooo, y a ello sumamos cambio de manos, trincherillas, pases de pecho, además de redondos y naturales enroscándose y dejándose el toro en la cintura. Los doblones para cuadrar al toro gozaron de la misma magia que el resto de muletazos. Aunque todo fue hecho desde ese empaque que decimos, careció muchas veces de profundidad el trasteo. Luego pinchó una vez y resultó cogido en el embroque después. Tardó el toro en doblar y se encasquilló con el verduguillo, sonaron dos avisos y por fin el toro cayó vencido. Fuerte ovación y se retiró a la enfermería para no salir.

Lo mejor de El Fandi resultó en el que mató por el sevillano. Vibrante con el capote en el tercio de varas, con galleos variados y también en banderillas, en esta ocasión con cuatro pares. El toro que llegó a derribar a Manuel Bernal, que realizó bien la suerte, soportó ambos tercios de forma pujante y codiciosa, de bravo, pero llegó a la muleta solamente con la reserva. Ahí se acababa todo, menor intensidad del último toro de la feria y menor intensidad la que se gasta el granadino con la muleta.

De López Simón decir que estuvo en López Simón, que es tanto como decir que su toreo es un constante amontonamiento de pases y de intenciones sin que se vea luz casi nunca.

Inesperado el final también porque en cuanto la gente se enteró que Aguado no saldría a matar el sexto, se produjo una huida general que dejó la plaza con bastantes menos espectadores.

Un final inesperado por cuanto se ha contado, pero un final feliz por todo lo vivido en esta atípica feria. Menos figuras, toreros nuevos con mucho que decir, verdad y competencia que ha dado mucho trabajo a los galenos y todo eso ha permitido que se haya cubierto la plaza en su conjunto en un 80% del aforo.

Gracias a todos cuantos han seguido mis crónicas en este San Isidro 2019. Tras de la feria seguiremos comentando y analizando otros temas de actualidad. Buenas noches.

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