sábado, 20 de julio de 2019

Campo bravo. Juan Luis Fraile: reserva Graciliano


Fotos: José Porcar

Los "miuras salmantinos", como se les conoce en Francia. La familia Fraile (con Juan Luis, sus dos hermanas y su madre) rinde pleitesía a un encaste por el que apostó el patriarca cuando en 1973 adquirió sus primeras reses.


Juan Luis Fraile: reserva Graciliano

José Porcar / Pureza y emoción.com
La familia Fraile (con Juan Luis, sus dos hermanas y su madre) rinde pleitesía al encaste Graciliano, sangre por la que apostó el patriarca cuando en 1973 adquirió sus primeras reses. Pocos años más tarde, en la década de los 80, la ganadería cosechó multitud de triunfos. Detrás había mucho trabajo y la ayuda de un gran empresario como fue D. Manuel Chopera, quien depositó su confianza en los toros de D. Juan Luis Fraile y compraba corridas para Madrid, Bilbao o la ciudad francesa de Bayona. Por cierto, que en Francia se le conoce a esta ganadería como los miuras salmantinos. 

Uno de los triunfos más importantes de la ganadería tuvo lugar el mismo año en el que falleció el alma mater de la vacada, D. Juan Luis padre. Nada menos que el premio a la Mejor Corrida de la Feria de San Isidro.


Pero como es lógico, todo no han sido triunfos. Ha habido situaciones complicadas como padecer unos duros saneamientos que se han cobrado algunas reatas, motivo por el que se vieron obligados a levantar la mano en la selección para poder mantenerse. Aunque todo aquello pasó, no sin poco sacrificio y trabajo, y han vuelto a seleccionar como a ellos les gusta. Miden la bravura, como debe ser, en el caballo. Dicen que tienen comprobado que el animal que no cumple en el jaco, en la muleta se viene a menos. 


Otro de los inconvenientes que tienen es que se trata de una ganadería de aficionados, ya que son estos los que demandan su presencia. Por desgracia, en España los aficionados tenemos poca fuerza y son escasas las oportunidades que se les da, así que suelen lidiar en el país vecino. Hay que decir, por qué no, que en Francia se cuidan más las lidias de los toros y se intentan hacer mejor las cosas. En especial en la bonita suerte de varas, con encuentros de poder a poder con un caballo más ligero. También se pica mejor al toro, en su sitio, cosa que vemos en nuestras plazas. Incluso, en una feria como la de San Isidro. En la recién acabada edición hemos visto toros masacrados en la primera vara, además de demasiados puyazos traseros.


Sobre lo anterior, decir que por suerte o desgracia son los tiempos que nos toca vivir, y los aficionados no perdemos la esperanza de que esto algún día cambie.

 Por todo ello, cuando vemos ganaderías como la de D. Juan Luis Fraile, con una familia entregada a esta afición, nos sale de dentro el desearles toda la suerte del mundo y darles las gracias por mantener un encaste único.



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