viernes, 13 de septiembre de 2019

Cultura taurina-. El Niño de las Monjas, de Juan López Núñez / por Enrique Amat




El anuncio del debut con picadores del alumno de la Escuela de Tauromaquia de Valencia El Niño de las Monjas traer a colación hablar de la novela con este título que dio lugar a unas más que importantes versiones cinematográficas.


 El Niño de las Monjas, de Juan López Núñez

En el año 1922 se publicó esta novela, una de las más conocidas que existen acerca el mundo de los toros. Sobre todo por las adaptaciones ci que de ella se hicieron en la gran pantalla.

Se trata de El Niño de las Monjas, del escritor Juan López Núñez. Nacido en Almería en 1885 y fallecido en Madrid en 1967, fue periodista, novelista, ensayista y dramaturgo. En Madrid colaboró con medios como La Correspondencia Militar, La Esfera, Blanco y Negro, Nuevo Mundo y Mundo Gráfico. Entre sus novelas destacan La niña bonita, Salerosa, El toque de oración, Juventud y Lo que se lleva la vida. Y en el teatro estrenó Cosas que vuelven, El rayo, Lo de siempre o El Alcalde de Móstoles.

La fama y el éxito le llegaron con El Niño de las Monjas, novela que adaptó para los escenarios el año siguiente. Su comienzo es muy parecido al de Currito de la Cruz. Un niño hospiciano, conocido como Cascabel, quien había sido encontrado recién nacido en la puerta de un convento, se cría en el mismo ayudando al jardinero y en compañía de Soledad, hija de aquel, quien se dedica a cuidar las tierras y los animales de las monjas.

Cascabel la considera como a una hermana. Hasta que aparece Gloria, una mujer rica y de vida algo licenciosa. Es benefactora del convento donde se aloja y Cascabel termina enamorándose de ella y abandona el convento para tratar de convertirse en un torero de fama. A pesar de lograr triunfar, tiene que sobreponerse al estigma social de ser un huérfano, lo que le lleva a sufrir el desprecio de la gente a causa de su origen. Sobre todo, al acabar enamorándose de una mujer de mejor posición que la suya.

La crítica social que aparece está determinada por las afirmaciones del propio Cascabel, quien asegura detestar los toros y afirma que, si realmente torea, lo hace con el fin de conquistar a Gloria y alcanzar un status social.

Esta novela fue llevada hasta cuatro veces al cine.

En 1925 se rodó una primera versión, dirigida por José Calvache con el espada Eladio Amorós como protagonista. En 1935 José Buchs dirigió una nueva cinta sobre la misma, protagonizada en esta ocasión por el torero madrileño Luis Gómez El Estudiante. En el año 1944 Julio Villarreal dirigió otra versión, con el coletudo mejicano Luis Procuna en cabeza del cartel. Finalmente, en 1958, Ignacio Ferrés Iquino dirigió la última filmación que sobre ella se ha hecho hasta el momento.

Iquino fue un director de cine nacido en la localidad tarraconense de Valls en 1910 y quien falleció en Barcelona en el año 1994. Realizador y productor cinematográfico, su

nombre está asociado a cerca de cuatro décadas de cine español. Aunque buena parte de sus producciones tuvieron una desigual fortuna, tanto artística como económica, lo cierto es que su pasión cinéfila se desenvolvió con idéntica entrega en el melodrama y en la comedia. También destacó en el género del spaghetti-western y, durante su última época, en la década de los ochenta, se prodigó en el cine erótico y de destape que tan en boga se puso por aquellas calendas.

Su versión está protagonizada por el matador de toros almeriense, aunque recriado en Valencia, Enrique Vera, quien también intervino en otras destacadas producciones como El último cuplé y Tarde de Toros. Junto a él, los principales papeles los comparten Ángel Garasa, Paquito Cano, el célebre Locomotoro de la televisión de la época, Robert Font en el rol de su padre adoptivo, Maruja Bustos, Marta Flores, Juan Luis de la Rosa, Manuel Gas y Vicente Escribano.


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