sábado, 21 de septiembre de 2019

Las profundas raíces de la fiesta a uno y otro lado del Atlántico / por Guillermo Rodriguez



Cada año se celebran más festejos taurinos en el Perú, se construyen varias plazas de toros firmes en muchos pueblos y surgen nuevas ganaderías de lidia; gente ilusionada invierte en vacas y sementales bravos y los lleva a sus pastizales serranos. Los festejos populares, antes con reses de media casta, paulatinamente se van dando con toros de lidia y toreros cada vez mejores.


Las profundas raíces de la fiesta a uno y otro lado del Atlántico

Guillermo Rodriguez
Tendido 7 / Colombia, / Sep / 2019
Pablo Gómez de Barbieri y Jose Luis Benlloch desde las dos orillas ( América y Europa ) destacan la presencia y vigencia de lo popular de la fiesta de los toros. Y esa presencia multitudinaria es lo que avala nuestro rito en la zona andina y en el mediterráneo.

Y esto se da en momentos en que se debate en el congreso colombiano prohibir la fiesta o no permitir las corridas en plazas que son bienes culturales ( no se les olvide que estos cosos son de todos y no de los municipios ). Por cierto una voz de aliento a ganaderos, empresarios, toreros, aficionados, a mis colegas por lo que están haciendo para impedir que mediante leyes se impongan prohibicionismos a tradiciones populares.

Dice el querido colega peruano :

Cada año se celebran más festejos taurinos en el Perú, se construyen varias plazas de toros firmes en muchos pueblos y surgen nuevas ganaderías de lidia; gente ilusionada invierte en vacas y sementales bravos y los lleva a sus pastizales serranos. Los festejos populares, antes con reses de media casta, paulatinamente se van dando con toros de lidia y toreros cada vez mejores.

En pleno siglo XXI, la tauromaquia es expresión viva de la cultura auténtica del Perú profundo.

Mejora permanente en calidad y cantidad.

¿Por qué la tauromaquia
peruana crece y se formaliza
cada año?

¿Qué explica que pequeños poblados que celebraban festejos taurinos en la plaza de armas o en cosos portátiles, se esfuercen por construir –o lograr que empresas mineras cercanas las edifiquen– plazas firmes, de ladrillo y cemento, con más localidades que habitantes hay en el pueblo?

Fenómeno cultural y sociológico que los citadinos costeños no entendemos en su profundo y hondo significado. La clave: los santos patrones y sus mayordomos. Mayordomos, capitanes de plaza o alferados; en cada zona se les llama de forma distinta; es la base social que explica el actual auge de la tauromaquia peruana. Los mayordomos son personas notables que viven allí o han emigrado a Lima o al extranjero, pero retornan cada año a sus pueblos para las fiestas y alguna vez tienen el honor de ser elegidos para ese cargo.

En el norte y centro del Perú, como en la sierra de La Libertad, Áncash o Junín, se les llama mayordomos. En algunos lugares de la sierra sur, como en Coracora, Ayacucho, capitanes de plaza y en el Altiplano puneño, como en Macusani, Carabaya, alferados.

Nombres distintos pero funciones, honor y devoción similares en intensidad, responsabilidad y aporte económico. Sin embargo, para ellos está por encima de eso la satisfacción, tras las fiestas, de haber cumplido –generación tras generación– con lo que se espera de ellos: mantener la tradición, la religiosidad, el honor al santo patrón y satisfacer a su pueblo.

Municipalidades

Alcaldes y concejos son conscientes del apoyo que deben a las tradiciones populares que el pueblo reclama anualmente con sentido lúdico; esparcimiento indispensable para sobrellevar los duros meses laborales. Pero también y sobre todo, porque el movimiento económico generado por las fiestas gasto de habitantes y visitantes:del campo, alrededores y lugares más lejanos– sostiene la economía local todo el año, a través del efecto multiplicador de lo gastado en las festividades.

Y el aporte del mediterraneo , en la pluma de Benlloch :

Por cierto, ahora le llamamos sistemáticamente tauromaquia al toreo para darle, o eso pensamos, más rango a lo que ha sido, y sigue siendo, la pasión de muchos españolitos, en realidad de muchos, muchísimos españolitos y no españolitos que nacieron en ese ambiente o tuvieron la curiosidad de conocerlo antes de tomar partido. Detalle de inteligencia frente a la estulticia imperante que habla sin haber pisado una plaza. Semejante sandez colectiva hay que sumarla a los dana administrativos o a las ciclogénesis del mismo género o a las gotas frías, quizás a todo a la vez, siempre de carácter político que todos los años hacen su camino sin que sepan qué es el toreo ni tampoco la tauromaquia ni tengan curiosidad por saberlo, ni mucho menos respeto a los que lo saben y lo sienten. Y así estamos una semana, una temporada más, hasta que los vientos y los dioses calmen tan revueltas aguas y los no menos alterados despachos que algunos tienen como suyos aunque sean de todos.

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