miércoles, 27 de mayo de 2020

Duelo taurino venezolano / Por Giovanni Cegarra


 Por la propagación letal del coronavirus, la Fiesta Brava se lleva siete cornadas que elevan al ruedo celestial, a grandes amigos aficionados taurinos, que es imposible olvidarlos

Duelo taurino venezolano

Giovanni Cegarra
Mérida-Venezuela
No nos imaginábamos, la familia taurina de Venezuela, que desde el inicio de este año 2020, el transporte celestial se llevaría a apreciados aficionados e impulsadores, difusores, defensores a ultranza, de nuestra Fiesta Brava.

En lenguaje coloquial, ha sido fatídico hasta ahora, este año. El bus celestial se lleva en el segundo día del 2020 a nuestro querido Tio Julián Varona Castillo, luego, en febrero, a Zelín Peña y Oliverio Picón; en marzo a Eduardo Soto; en abril a Fabio Grisolía hijo y en este mes, al estimado entrañable paisano Jorge "Jorguito" Bustamante y al ganadero de lidia, Felipe Euclides Sánchez Guedez, hombres que con sobrada afición y pasión en su humanidad, lo dieron todo por La Fiesta de Los Toros.

Venezuela, en medio de lo que implica el alejamiento social colectivo sanitario por cuarentena ante la pandemia mundial por la propagación letal del coronavirus, la Fiesta Brava se lleva siete cornadas que elevan al ruedo celestial, a grandes amigos aficionados taurinos, que es imposible olvidarlos, les tendremos ahí, presentes, en cualquier actividad y conversa de toros, su legado estará por siempre latente entre todos nosotros y sus familiares, va por ellos y olé.

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