sábado, 17 de abril de 2021

Morante hablando también es figura / por Ricardo Díaz-Manresa


Pues sí y otra vez: Morante es figura hablando. Habla poco, su facilidad de palabra es muy concreta pero con objetivos muy claros. Se le entiende todo. Es transparente. Y honrado en sus expresiones. Parece claro que dice lo que piensa sin doblez alguna. Se puede estar o no de acuerdo con él, pero  matiza siempre y argumenta bien. Por todo ello, Morante hablando es también figura.

Morante hablando también es figura

Ricardo Díaz-Manresa
Toda su dialéctica es clara como el agua, con las palabras justas y con las intenciones meridianas. A veces sus opiniones pueden parecer o son exageradas. Y también equivocadas como cualquier hijo de vecino. Como ser humano que es.

Y polémicas. Desde el principio le ha dado fuerte a la FTL y últimamente por su falta de fortaleza ante el permiso o no de la miniferia, sólo taurina, de Sevilla.  Y ahora denunciando por ridícula su iniciativa de hacer certámenes de novilladas “ como si fuera la FIFA” y reclamando que los toreros se hagan como toda la vida, en la calle, no en las Escuelas taurinas, que no le gustan.

Y quiera volver a los torerillos de las antigüas capeas, algo muy bonito y romántico -además de durísimo- pero que hoy sería muy difícil de resucitar.

Cuando habla, da que hablar. Aunque pida la imposible a los veterinarios, que tienen una función bien clara en la organización de espectáculos en sus famosos reconocimientos. Dice que sobran y que se dediquen a su función : a curar animales.

Su última corrida oral ha sido en Es-Radio, con Federico J. Losantos, el “amigo de Ponce”, y Andrés Amorós de aplaudidor admirador con  motivo de la “Feria de Sevilla” anunciada a machamatillo por Ramón Valencia. Revolcó a la Junta de Andalucía, puso contra la espada, nunca mejor dicho, y la pared a la FTL y se atrevió a fulminar la idea de la Comunidad de celebrar el 2 de mayo en Las Ventas el Gran Festival : es un acto electoral de Díaz Ayuso a la que considera mal aconsejada. ¿Es positivo si después la temporada está en el aire por el dichoso metro y medio que, según José Antonio, no respetan ni en el Congreso? Más verdades en la boca del de la Puebla.

Y después de su humor ante la de Miura en Sevilla (sólo garantiza el paseíllo), se pone serio y afirma contundentemente que no ve otra cosa que le llame la atención que salir ileso de una corrida. Tiene miga la reflexión.

Y la gran perla : lo que hace José Tomás no es torear. Es morbo ponerte ahí y así para que te coja el toro. Para Morante, torear es sortear las embestidas y si te empitona, sin quererlo claro, se rompe la obra. Un volcán de opiniones para la discusión. ¿Triunfa el morbo al que vuelve loca a la masa o lo mejor es la gran obra de arte?. Hay público, corazón, gusto, seguimiento y pasión para todo.

Sólo faltaba recordarle ahora a José Tomás lo del maestro octogenario Andrés Vázquez : con esa cara tan seria no se puede ir a torear…

¿Por qué no? Que lo explique el de Villalpando.

En fin, que Morante hablando también es figura. Da mucho juego, pero mucho, a los periodistas. Equivocado o acertado, siempre polémico. Incluso en la división de opiniones, a la que está acostumbrado en el ruedo. División de opiniones por sus opiniones.

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