sábado, 12 de noviembre de 2022

Tiempo de reflexión / Pla Ventura


"...Los males llegan desde arriba puesto que, es en la elite de la organización donde anidan todas las enfermedades. Sigue siendo un hecho criminal que a unos no les lacere en lo más mínimo el fracaso mientras que, a los más necesitados, el triunfo no se les contabiliza en lado alguno. ¿Tan difícil resulta equilibrar dicha balanza?..."

Tiempo de reflexión
Pla Ventura
Toros de Lidia/11 noviembre, 2022
Ahora, en el silencio sepulcral con el que se encuentra la fiesta de los toros en este tiempo de asueto taurino es motivo de reflexión para unos y otros; unos, los protagonistas de las fiesta y, los otros, los aficionados que, lógicamente hacemos cábalas en torno al año venidero es que, como sabemos, tantas cosas hay para solucionar. Posiblemente, yo diría que, sin lugar a dudas, somos nosotros, los aficionados los que más pensamos al respecto de la fiesta que los propios protagonistas que, al parecer se conforman con lo que tienen porque, cierto es, a algunos les va muy bien con la cantinela con la que se distraen y, los más, como miles de veces dije, esperan el milagro que nunca llegará, pero es la fe lo que les mantiene vivos.

Llegó el final de la temporada y el baile de corrales ha sido inmenso, llamémosle así a todas las rupturas entre apoderados y diestros o, viceversa, tanto monta, monta tanto. Tanta separación no es buena; es más, dice muy poco a favor de la fiesta y, lo que es peor, contra sus propios protagonistas puesto que las rupturas son siempre sinónimo de fracaso. Y si es el desengaño es lo que preside esta organización taurina, el futuro seguirá siendo oscuro mal que les pese a muchos.

Los males llegan desde arriba puesto que, es en la elite de la organización donde anidan todas las enfermedades. Sigue siendo un hecho criminal que a unos no les lacere en lo más mínimo el fracaso mientras que, a los más necesitados, el triunfo no se les contabiliza en lado alguno. ¿Tan difícil resulta equilibrar dicha balanza? Yo lo veo muy sencillo pero, esos intereses absurdos que no conllevan a nada son los responsables de todos los males del toreo. Por ejemplo, cada vez que me acuerdo que cortar una oreja en Madrid era firmar cuarenta corrida de toros, ante ese recuerdo me estremezco, no de placer, pero sí de una inmensa rabia. Eran los tiempos que en Madrid tenía el consabido peso entre la afición y, por supuesto, con los empresarios que, prestos y audaces, contrataban al torero que había triunfado.

Por todo lo contado, eran aquellos años ochenta del siglo pasado en que, unos y otros vivían con decencia y dignidad; las figuras se compraban fincas pero, los menos afortunados todos tenían su particular fortunita que, muchos, tras buenas inversiones hasta solucionaron su vida. Pero por encima de todo brillaba el triunfo, que se lo digan, entre otros muchos, a Curro Durán que cortó dos orejas en Madrid cuando no era nadie y le dio dos vueltas a España por todas las ferias. Ahora, amigos, todo ha cambiado a velocidad de vértigo, pero para mal. Por dicha razón me entran los temblores de la muerte al ver a todos los chavales jóvenes que, ilusionados y con madera de auténticos toreros no les dan un solo festejo. Lo dicho es de una crueldad sin límites.

Este es el problema de ser aficionado y reflexionar ante el devenir de la fiesta porque, como dije, los protagonistas, los que deberían de estar muy preocupados, como se sabe, no se inmutan por nada ni ante nadie. Llegan las rupturas porque no hay justicia que les ampare a tantos chavales ávidos de triunfos en calidad de matadores de toros, algo que han demostrado en su etapa como novilleros, Manuel Perera es uno de los muchos ejemplos que podríamos citar. Y no digamos el resto de novilleros que se doctoraron que, crudo lo tienen. Para colmo, en el año venidero, según se ha dicho y confirmado, reaparece Sebastián Castella al que no tengo nada en contra de este hombre que no tengo ni el placer de conocer pero, está clarísimo que el retorno del francés es otro puesto que quitará en muchas ferias para que los chavales nuevos sigan muriéndose de rabia. Y digo yo, a sabiendas de cómo está el torero, ¿a qué vuelve el citado diestro que tiene todo, gloria, fama dinero, fincas….? No lo entiende nadie y, cuidado que no sea cosa que Enrique Ponce nos de la tremenda sorpresa de su reaparición que, está dentro de lo posible. Si eso ocurriera, apaga y vámonos. Y no lo digo por mí que me da exactamente lo mismo, abogo por tantos chavales que se quedarán sin ese pan que se han ganado con sus triunfos porque, lo dicho, puestos hay los que tenemos, pero ni uno solo más.

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