viernes, 9 de febrero de 2024

Con Franco y con “Zorra” / por Josué Cárdenas


"..Lo que busca la progresía es equiparar España con Franco y a Franco con todo lo malo. En el franquismo no se podía ser feliz, no se podía hacer el amor, te quitaban la vesícula y te encarcelaban por beber vino. Ahora, se puede soñar, cantar “Zorra”, llegar sola y borracha, ponerte un “short” si eres hombre, ponerle todo el rímel que quieras a la imagen de Cristo… Ahora todo es fabuloso, antes todo era oscuro.."

Con Franco y con “Zorra”

Josué Cárdenas
ÑTV España /7 de Febrero de 2024
Sonsoles Ónega cree que bailar era delito del 39 al 75 . ¿Qué ha sucedido para que nos parezca tenebrosa una época en la que se bailaba con naturalidad y algunos sigan defendiendo el “arte” de los tíos llevando “shorts”? Durante el franquismo solo falta que digan que estaba prohibido cantar, silbar, reír o hacer el corro de la patata.

Lo que busca la progresía es equiparar España con Franco y a Franco con todo lo malo. En el franquismo no se podía ser feliz, no se podía hacer el amor, te quitaban la vesícula y te encarcelaban por beber vino. Ahora, se puede soñar, cantar “Zorra”, llegar sola y borracha, ponerte un “short” si eres hombre, ponerle todo el rímel que quieras a la imagen de Cristo… Ahora todo es fabuloso, antes todo era oscuro. Es un falta de respeto tan grande por nuestros mayores despreciar todo lo que paso del 75 para atrás, es de ignorante y de mal educado. Para el “progrerío” patrio del 75 para atrás hasta Cristo, todo es machismo, las mujeres no podían votar y por lo tanto no había ninguna libertad.

Se necesitan mucha arrogancia y un cerebro muy lavado para tener una visión tan simplista de la historia. Despreciar la obra de Miguel Ángel, Velázquez, Quevedo, El Greco, Camilo José Cela, Sorolla, Vivaldi, Rubén Darío, Chopin o Sófocles porque en esas épocas la mujer no votaba o no había las libertades que reivindica Ónega, es de ser muy cortito. Juzgar todo con perspectiva de género es un error propio de gente muy bien comprada o formateada.

De 1931 a 1939 todo fue maravilloso, de 1939 a 1975 todo siniestro y negro; de 1975 a 1982 salvo por las bandas ultra derecha todo fue bien; de 1982 a 1996 todo fue libertad y prosperidad; de 1996 a 2004 hubo recuerdos de la España de 1939. De de 2004 a 2011 fue la época más libre y más positiva de España, de 2011 a 2018 fue todo lúgubre salvo cuando el señor que gobernaba se parecía al que gobernó en 2004 y de 2018 a la actualidad salvo por la oposición ultra derechista todo es mágico y de cuento de hadas. Esta es la visión que nuestros profesores, nuestros presentadores de televisión, nuestros funcionarios y muchos de nuestros políticos tienen. Es un juicio digno de un niño de 9 años pero que ha calado de una forma grotesca. La izquierda se ha equiparado al concepto de libertad y democracia y la derecha al concepto muerte, restricción y cárcel.

Ahora se podrá pasear por Chueca vestido de lagarterana, pero hasta arriba de ansiolíticos, planteando suicidarte, solo, sin familia, sin ganas de cantar y bailar, camino de tu habitación de veinte metros cuadrados que comparten con 6 desconocidos, con 23,70 euros en el banco y con más deudas que con motivos para ser feliz. Sin fe en nada, sin arraigo a tu tierra, con miedo a que te atraquen y ofendido por cualquier chorrada que te han dicho. En 1966 por poner un ejemplo, quizá no podías votar (en ciertas votaciones de cartón sí se hacía) pero bailabas sin parar “quiero una motocicleta” de los Brincos con tus amigos del barrio, sabiendo que te casabas en dos meses, quizá sin mucho lujo pero con tus padres y tus ocho hermanos acompañándote, con seguridad en tus calles, con tu piso esperándote, con dos empleos en los que trabajar, con ganas de tener hijos y viendo a Machín o Ava Gardner paseando por la Gran Vía.

Pienso, como Vilallonga que la nostalgia es un error pero no lo es menos mirar desde el presente con condescendencia a lo que nos ha precedido. Con una mirada presentida pensando que el presente, por fuerza es mejor en todos sus órdenes que lo pretérito. No soy un meapilas y me da igual que se baile ‘Zorra’. En el franquismo seguramente no se podría bailar ‘Zorra’ y algunos pensarán que ni falta que hacía. Los bailes, gobiernos aparte, los decide el pueblo: ése que ha bailado siempre lo que le ha dado la gana, con Franco y sin Franco. Con ‘Zorra’ y sin ‘Zorra’.

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