jueves, 15 de febrero de 2024

El cura-torero de Ciudad Rodrigo: «Torear con sotana sirve para decir que los sacerdotes también tenemos aficiones»


 "..Ir vestido así sirve para dar testimonio a todos los que me ven de algo mucho más grande, de Dios, y también para mostrar a todo el mundo que los sacerdotes también tenemos aficiones, como cualquier otra persona, y esta es una de las mías, la tauromaquia, como la de muchos.."

El párroco Víctor durante la tienta de una vaquilla / D. SÁNCHEZ

 El cura-torero de Ciudad Rodrigo: «Torear con sotana sirve para decir que los sacerdotes también tenemos aficiones»

-El pacense llamó la atención en Miróbriga al torear vestido de clériman

Cura de vocación y torero por pasión, aunque Víctor Carrasco se resiste a que ese último término se asocie a su persona, ya que él se considera «un aficionado a los toros». Vestido con sotana o de clériman, una indumentaria eclesiástica compuesta por pantalón, camisa, alzacuello y chaqueta, Víctor da rienda suelta a su pasión a través de muletazos y verónicas delante de los astados. Una imagen que por primera vez se ha visto en este Carnaval del Toro en Ciudad Rodrigo, donde no ha dejado indiferente a nadie y su presencia ha sido comentada en cada tablao y peña durante estos días.

¿De dónde le viene la afición taurina?

—Me viene desde pequeño, inculcado desde mi familia, y según uno va creciendo, pues te vas juntando con los amigos y te lanzas a tu primera capea en un festejo popular y se va asentando en tu interior.

¿Qué fue primero: el toro o la vocación sacerdotal?

—La vocación, sin duda. Desde niño tenía claro que quería ser cura, que quería servir a Dios. Una cosa es la vocación y otra la pasión taurina.

¿Cómo se toma que le llamen el 'cura-torero'?

—Pues mire, me choca oírlo, la verdad. Me gusta que me llamen cura, que es lo que soy. Toreros son los profesionales que se ponen delante del animal, que se ganan un sueldo con ello, los que llaman maestros. Yo simplemente soy un aficionado que si surge la oportunidad de saltar al ruedo para dar unos pases a un novillo, pues salta. Ese apelativo me queda grande si me comparan con aquellos que se juegan la vida ante un astado.

¿Y por qué lanzarse en sotana?

—Siempre la llevo puesta o utilizo el clériman. Soy sacerdote en todo momento, no deberían llamar la atención mis ropas, lo principal es cómo se desenvuelve uno delante del animal, no cómo va vestido. Ir vestido así sirve para dar testimonio a todos los que me ven de algo mucho más grande, de Dios, y también para mostrar a todo el mundo que los sacerdotes también tenemos aficiones, como cualquier otra persona, y esta es una de las mías, la tauromaquia, como la de muchos.

Ha sido su primera vez en el Carnaval del Toro. ¿Qué le ha parecido?

—Ha sido un sueño hecho realidad. Tenía muchas ganas de visitar esta localidad por diversos motivos, y no había surgido la ocasión hasta este año. Ha sido espectacular, me ha gustado muchísimo el ambiente, el respeto por la fiesta. Además he podido compartir unos minutos con el equipo médico de la plaza, con el cirujano Enrique Crespo. Ha sido una visita enriquecedora en todos los sentidos.

¿Qué le han dicho los mirobrigenses cuando estaba en el albero?

—A decir verdad creo que cuando me veían vestido con la sotana por la calle me miraban con normalidad, pero cuando salí al encuentro del ejemplar de Orive con la muleta vi algún gesto de sorpresa. Todas las personas con las que me he cruzado han sido súper amables conmigo, muy respetuosas, incluso los jóvenes con los que compartí burladero me daban consejos, me han cuidado mucho.

¿Le veremos el año que viene otra vez en la arena de la Plaza Mayor?

—Ayer cuando veníamos de vuelta a mi Diócesis en Extremadura ya comentábamos que el próximo año tenemos que repetir. Me ha gustado mucho la experiencia, el cariño recibido, el trato de la gente... Si la pastoral que dirijo lo permite, sí, estaré en el Carnaval del Toro del año 2025 y, si Dios quiere, toreando y disfrutando de mi afición.

D. SÁNCHEZ
La Gaceta/Ciudad Rodrigo, 15 de febrero 2024

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