domingo, 1 de marzo de 2026

México.- Entre la vitalidad de la fiesta brava en los alrededores y la desolación en la ciudad


'..que tanto Cinco Villas como San Pedro Xalostoc registraron sendos entradones el 22 de febrero, mientras que en la capital solo van quedando los recuerdos..'

Entre la vitalidad de la fiesta brava en los alrededores y la desolación en la ciudad

Por Jorge Eduardo - México
Puesto que tanto Cinco Villas como San Pedro Xalostoc registraron sendos entradones el 22 de febrero, mientras que en la capital solo van quedando los recuerdos.

Y, a grandes rasgos, así hemos visto pasar febrero. Otrora mes de las grandes citas en la plaza más grande del mundo. El cinco de febrero, el octogésimo aniversario de la Monumental, los festejos oficiales fueron escuetos: una convocatoria precipitada para un evento a puerta cerrada vía redes sociales. Dada la escasa referencia a la tauromaquia, no quedó claro si su público objetivo fue la afición a los toros, o bien, a quiénes consideran los inquilinos del coso de Insurgentes como el público cautivo que podría responder a tal llamado. Vaya usted a saber, cosas del marketing.

Sin embargo, la plaza no se quedó sin su apapacho, pues los aficionados cabales nos citamos a las tres de la tarde afuera del coso. El agitador de esta celebración fue Jorge Arriaga el “Andariego”, gran aficionado no exento de polémica, quien puso lo que hacía para que los aficionados no pasáramos de noche en esta fecha tan señalada. Fue tal su tesón que, al final, pudimos entrar al coso, cosa que parecía, cuantimenos, poco probable. Ahí la Banda de Música nos deleitó con sus pasodobles y quienes quisieron echaron capa. Enhorabuena Plaza México, enhorabuena, afición mexicana.

Ante esta muestra de lo que puede lograr la voluntad en términos de agitación cultural, se hacen más y más grandes las figuras de José del Rivero, Alfonso Gaona, Ramón López, Diego Prieto y todos aquellos a los que les debemos que se consolidara la tradición taurina en nuestro país. Hoy hay más recursos, pero no hay la estatura empresarial ni taurina para alcanzarlos.

En fin, que hubo de esperar hasta el 22 de febrero para que hubiera toros cerca. No fue un día fácil. Como es sabido, la caída de un capo obligó a la cancelación de los festejos de Guadalajara y León. Nadie podrá decir que es una mala noticia, pero quienes en su momento estuvimos en contra de la militarización del país, vemos de vuelta la fórmula de capturar líderes mientras las estructuras criminales mantienen su poder fáctico y práctico, que tampoco se mermó en el sexenio anterior y que hoy se traduce en espeluznantes despliegues armados. Habrá que tener cuidado.


Total, que Cinco Villas volvió a recibir un festejo formal. Si bien no pudimos asistir, sí que podemos dar cuenta de los buenos comentarios sobre el encierro de Las Huertas y los triunfos de Diego Silveti y Marco Pérez. Bruno Aloi gustó mucho a la concurrencia. A juzgar por las fotos, el coso de Cuautlalpan registró un llenazo.

A donde sí asistimos fue a San Pedro Xalostoc. Los pueblos de Ecatepec son los ejemplos más cercanos a la capital del país del arraigo de la fiesta brava en la población asociado con las fiestas patronales. Si bien la afición a la tauromaquia por sí misma es fuerte, su papel ritual dentro de la festividad, en este caso de la Cátedra de San Pedro, es lo que la hace imprescindible.

Así pues, la plaza portátil La Giralda, montada como es costumbre en unas instalaciones deportivas, registró casi un lleno en una tarde gélida y nublada, con un viento que no molestó a la corrida pero que dificultó estar en los tendidos. Orgulloso, el pueblo de Xalostoc acudió a su fiesta.

Ante tal marco, se lidió un encierro de Torreón de Cañas disparejo de presentación, entre los que desentonó el muy anovillado cierraplaza. En cuanto al juego, estos fueron todos abantos, sueltos, correlones y andarines, mientras que más de uno terminó rajándose. No obstante el ganadero se dio una vuelta al ruedo a la muerte del quinto de la función.

José Mauricio tuvo una tarde desangelada, en la que de no ser por sus chispazos de buen toreo hubiera pasado inadvertido. Con el abreplaza comenzó su faena de muleta doblándose, tratando de fijar a la suelta res. Esta repetía sin transmisión y Mauricio cumplió sin más para escuchar una ovación. No mejoraron las perspectivas con el cuarto de la tarde, con el que no pudo bajar la mano ni gustarse.

Angelino de Arriaga encuentra toro en todas partes. Tiene un sitio y un oficio consumados, y así lo demostró haciéndose de la embestida del sueltísimo segundo de la tarde, que se escupió ostensiblemente del caballo y se mantuvo en esa línea durante toda su lidia. Aunque había poco más que hacer que aprovechar el viaje del toro, el tlaxcalteca extrajo algún buen trazo. Con las banderillas entretuvo al personal. Pinchó y perdió algún trofeo.

Al quinto de la tarde sí que lo metió en la muleta y le cuajó las dos mejores tandas de la tarde, una por el pitón izquierdo y otra por el derecho. Lo malo fue que, ya sabiéndose por encima del toro, volvió a echar mano de aprovechar el viaje, lo que fue en desmedro de la que pudo ser una faena maciza. Luego de pinchazo y estocada se pidió el mismo la segunda oreja y el juez aflojó rapidito y de buen modo.

Francisco Martínez en buen derechazo

Completó la terna Francisco Martínez, a quien le tocó en suerte el mejor toro del encierro, el serio tercero a pesar de lo corto de su caja. El guanajuatense revivió los muy poco vistos faroles invertidos, puso banderillas y más tarde inició su trasteo de rodillas. Entonado, aprovechando las virtudes del toro, engarzó una faena emotiva que llegó al gusto de los diletantes. Algunos remates por bajo fueron verdaderas pinturas. Tuvo suerte con los aceros y recibió dos orejas con muy poca petición de la segunda.

Con el sexto, el más chico y manso de la tarde, debió correr un auténtico maratón detrás del acobardado animalejo, al que debió tratar de meterle la espada cinco o seis minutos antes. Nadie se hubiera quejado de un bajonazo, sinceramente.

Así, pues, la cultura taurina resiste. En las afueras de la ciudad se respira vitalidad, aunque sea ocasional y en contextos más complicados que la mera oferta y demanda de festejos taurinos. Mientras tanto, quienes regentean la Plaza México la explotan, pero ni la ven ni la oyen…

…Y mucho menos la escuchan…

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