Emilio de Justo / Foto: Cultoro.es
'..La tarde tuvo muchas más cosas. Por ejemplo, la templanza en el toreo de Víctor Hernández con el tercero de la tarde. Toreo hierático, ligado, suave, muy suave, muletazos casi siempre limpios a un toro noble, pronto y repetidor..'
Azpeitia: Un Murteira de vuelta al ruedo y De Justo que lo desoreja
Por Lázaro Echegaray - España
Fue otra gran corrida de Murteira en Azpeitia, y ya van muchas así.
De hecho, el ganadero recogió, al principio del festejo, el premio al toro más bravo de la feria del año pasado. Y en la memoria de los aficionados quedan aún recuerdos de otros grandes éxitos de la ganadería portuguesa en la bombonera, indulto incluido.
Tres de los seis toros enlotados son toros de mención. Militar, lidiado en tercer lugar, al que Víctor Hernández le cortó una oreja; Guapo, que hizo el quinto de la tarde y al que Borja Jiménez falló con la espada, y Bogotá, lidiado en cuarto lugar y desorejado por Emilio de Justo. Este Bogotá fue premiado con la vuelta al ruedo. Fue un todo bonito, cuajado, bien armado, un tanto badanudo, que cumplió en cada tercio y que aguantó con fuerza y empuje toda la lidia, que fue larga.
Doblándose con él salió De Justo a los medios después de brindar a Samuel Navalón. Se veía ya que el toro tenía acometida, codicia y entrega en la embestida. Enseguida fluyó el toreo, lances templados en las dos manos, el toro cosidito en la muleta, los cierres de serie variados y adornados y repertorio para abrir tandas. De gran calidad la parte de la faena que se jugó con la mano izquierda, distancia, ligados los naturales en una baldosa, las telas viajaban suaves y efectivas, limpias, embarcando al toro con recorrido. Igual que abrió cerró De Justo la faena, con preciosos doblones hasta colocar a Bogotá en los terrenos de toriles donde el torero quiso matar recibiendo. Enseguida cambió de idea al comprender que aquello no podía ser y que tampoco estaba la cosa para perder más tiempo, sobre todo por aquello del pronto y en la mano. Cambió terrenos De Justo y dejó una estocada trasera. En el palco asomaron los dos pañuelos blancos, y otro más, azul.
La tarde tuvo muchas más cosas. Por ejemplo, la templanza en el toreo de Víctor Hernández con el tercero de la tarde. Toreo hierático, ligado, suave, muy suave, muletazos casi siempre limpios a un toro noble, pronto y repetidor. Hernández viene a traer ese toreo horizontal que todos tenemos en la cabeza, que distinguió a grandes matadores. Ahora mismo, este torero es una de las expectativas de la fiesta. Gustó porque tiene gusto y saber.
Borja Jiménez sigue con su mala racha con la espada. Le lleva acompañando toda la temporada y le ha hecho perder muchos grandes triunfos. Con el quinto tenía trofeos asegurados. Se puede decir en su descargo que llegaba a la plaza con un importante corte en la mano derecha que afectaba a los tendones y que requirió, tras un percance en la corrida de ayer, de varios puntos internos y externos. No obstante, es importante que Borja Jiménez solvente ya esa racha que lleva con la espada.
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