lunes, 10 de agosto de 2026

Donde estuvieron los mejores / por Rafael Nieto


'..Marlaska lleva la cobardía escrita en la cara. Cualquiera que se fije detenidamente en su manera de hablar puede darse cuenta de cómo elude siempre su responsabilidad echando la culpa de las desgracias que ocurren (que son cada día más) al primero que puede cargar con ella, normalmente subordinados suyos o miembros de la oposición..'

Donde estuvieron los mejores

Rafael Nieto
Si hay un ministro que, por sí solo, resume lo que es la mafia criminal que gobierna España, por desgracia, desde hace ya siete años, ese es, sin duda, Fernando Grande Marlaska. Siempre sabiendo que ninguno de los ministros podrá nunca alcanzar en cara dura y desvergüenza al «Uno», el bañista de La Mareta. Pero al antiguo juez hay que reconocerle una deriva personal y política que entronca perfectamente con la tradición socialista española: absoluta falta de escrúpulos morales, tendencia natural a la mentira y la cobardía, y una completa inutilidad para el desempeño del cargo público.

El episodio de guerra híbrida montado por Marruecos (y «ya nos enteraremos quién más») en Ceuta ha vuelto a poner de manifiesto la calaña del personaje, «bueno para nada» (como dicen los mejicanos y Mario Noya), que ha preferido dejar a la Guardia Civil y a los servicios de inteligencia españoles como Cagancho en Almagro antes que asumir su responsabilidad y dimitir por su incalificable incompetencia. Afirmando que nadie había avisado a España de lo que iba a suceder cuando ha quedado demostrado que se produjeron varios avisos durante los días previos a la invasión promovida por el régimen alauí.

Marlaska lleva la cobardía escrita en la cara. Cualquiera que se fije detenidamente en su manera de hablar puede darse cuenta de cómo elude siempre su responsabilidad echando la culpa de las desgracias que ocurren (que son cada día más) al primero que puede cargar con ella, normalmente subordinados suyos o miembros de la oposición. No tiene la menor conciencia del cargo que ocupa, que exige la máxima capacidad y altura moral posibles, ya que del Ministerio de Interior (y del de Defensa) dependen todos los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado; es decir, nuestra seguridad. Nuestras vidas.

En España han entrado más de 80.000 personas provenientes de Marruecos desde la pasada semana. Han entrado porque, como ha quedado demostrado, el Ministerio de Interior no atendió los avisos que le dio tanto la Guardia Civil como distintos miembros de los servicios de inteligencia. Se le pidieron más efectivos, se le pidieron oficiales que supieran manejar drones, se le pidieron medios materiales en la zona…Y no hubo respuesta. ¿Podemos pensar que si siguen en España varios miles de esos invasores (muchos de ellos, peligrosos delincuentes indultados por Mohamed VI), cualquiera de nosotros está en serio peligro por culpa de este ministro?, ¿es arriesgado calificarle como un absoluto incompetente, indigno del cargo que ocupa?

El enconamiento ideológico, que anula la razón de muchas personas impidiéndolas ver la realidad de las cosas, hace que una gran mayoría de los españoles no sea verdaderamente consciente de lo que supone tener a alguien como Marlaska en un cargo tan sensible. Es, literalmente, como poner al zorro a cuidar de las gallinas. Y esto, suponiendo que no haya realmente un deseo del actual Gobierno de borrar Ceuta del mapa de España, igual que la han borrado del seguimiento informativo del Ministerio de Interior esta semana, como ha salido publicado, sin que el Ejecutivo lo haya desmentido en absoluto. La mezcla de incompetencia y villanía no tiene precedentes en nuestra historia reciente.

Fíjense en él cuando salga por televisión. Miren sus gestos, su mirada, sus palabras: todo en él recuerda lo más bajo de la condición humana. Es como Sánchez, pero más mayor y con menos luces. Y lo tenemos en uno de los puestos más sensibles de toda la Administración pública. Poco nos pasa. Ojalá no tengamos que lamentar algún día una gran desgracia, proveniente de los invasores, por culpa de esta gente aupada al poder por millones de personas equivocadas. Colocando a los peores, a los más indignos, a los más cobardes, a los menos patriotas, allí donde durante mucho tiempo estuvieron los mejores.
La Gaceta de la Iberosfera

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