viernes, 7 de agosto de 2026

«SÁNCHEZ MAZAS, ESCRITOR Y POETA» / por José Mª García de Tuñón


'..Sánchez Mazas fue sin duda el intelectual por el que más respeto sintió José Antonio. Una de las pocas cartas que escribió el fundador de Falange antes de ser fusilado, fue para él: «…Te confieso que me horripila morir fulminado por el trallazo de las balas, bajo el sol triste de los fusilados, frente a caras desconocidas […] Quisiera haber muerto despacio, en casa y cama propias, rodeado de caras familiares…»..'

«SÁNCHEZ MAZAS, ESCRITOR Y POETA»

Artículo de José Mª García de Tuñón Aza publicado en la Gaceta de la Fundación José Antonio Primo de Rivera nº 273

Nació el 18 de febrero de 1894 aunque poco o casi nada se sabe de su niñez. Sí que se educó en los corazonistas de Miranda de Ebro y en los jesuitas de Orduña, donde terminó el bachillerato. La carrera de Derecho la estudiaría en la Universidad de los padres agustinos en El Escorial, que termina después de haber publicado en 1915 Pequeñas memorias de Tarín, antecedente y origen de otra famosa novela que apareció años más tarde con el título La vida nueva de Pedrito de Andía que por entregas había publicado antes en la revista Nueva Etapa de la Universidad, que él mismo dirigía. Desde muy joven, pues, se pusieron de manifiesto sus dotes de escritor y excepcional precocidad literaria; perteneciendo al grupo denominado La escuela romana del Pirineo que tenía su órgano de expresión en la revista bilbaina Hermes. Colabora en el diario El Pueblo Vasco, que lo envía de corresponsal a Marruecos en 1921 escribiendo crónicas de los combates que se desarrollan en aquel territorio que merecen el Premio Nacional de Cronistas. Después entraría a colaborar en El Sol, dirigido entonces por Manuel Aznar. Más tarde, Juan Ignacio Luca de Tena lo envía de corresponsal del diario ABC a Roma, donde se casó con la italiana Liliana Ferlosio Vitali, sintiéndose entonces atraído por la cultura clásica al mismo tiempo que tomaría contacto directo con el fascismo de Mussolini: «En Italia el comunismo era un peligro. El fascio se creó contra el peligro, no contra el comunismo. El más grave problema interno español es el separatismo. Antes que asesinar a pobres obreros irresponsables, importaría salir al paso y dar aceite de ricino a ciertos gordos y orondos burgueses de Barcelona y Bilbao […] estamos seguros de que en España el fascio de Benito Mussolini no empezaría por la Casa del Pueblo de Eibar, sino por algunas magníficas casas particulares de Bilbao. Y tampoco empezaría por quemar retratos de D. Julián Besteiro. Quemaría más bien los retratos de D. Sabino Arana y del Sr. Prat de la Riba», escribe en el diario monárquico en 1923.

En 1932 publica un libro sobre política religiosa que firma con el seudónimo de «Persiles». Este trabajo sería después recogido por orden de la jerarquía eclesiástica a pesar de que en unas de sus páginas escribe: «Pero en este libro, ¿no se ataca a la Iglesia? Tal preposición es risible. Antes se le secará al autor la mano que atacar a la Iglesia. Se ataca lo que no es la Iglesia, lo que no debe ser la Iglesia. Se ataca a lo que los santos tantas veces han atacado (véanse notas e ilustraciones), y mucho menos de lo que los santos han atacado. Se atacan los defectos de administración y cancillería de la Iglesia en su aplicación a cosas temporales y los errores de mandatarios y ministros. Claro está que lo que se ataca en la administración de la Iglesia (disciplinada hoy y perfecta en su universal conjunto bajo los recientes pontificados) no puede admitir parangón con el clamor que los santos han levantado contra épocas infaustas para la vida de la Iglesia. Pero en menor escala, ante menores defectos, la posición es la misma. De lo que se dice contra malos ministros o malos católicos, no es necesaria justificación de derecho. Está palpablemente consagrado este derecho cuando se ejercita por anhelo de corrección desde los tiempos apostólicos».

Cuando José Antonio Primo de Rivera funda Falange Española, Rafael Sánchez Mazas se adhiere al movimiento porque, como dijo años más tarde: «José Antonio era mucho más que un político. Por eso él pudo, con su escasa hueste y sus cortos años de acción, lo que los políticos ya no podían y lo que en España nadie podía. Su idea de la Patria es la más alta y más pura que los españoles, y aún la gente de toda Europa, haya conocido». Para algunos, dentro de Falange, Sánchez-Mazas fue su cronista y su poeta. A él se le debe el ¡Arriba España! y la Oración por los Caídos, cuyo origen se remonta al funeral por Matías Montero, cuando el fundador de Falange le expone a Sánchez Mazas la necesidad de disponer de palabras más profundas para momentos como aquellos. También fue uno de los poetas que, junto con otros poetas y el propio José Antonio, compondrían el himno falangista Cara al sol.

Sánchez Mazas fue sin duda el intelectual por el que más respeto sintió José Antonio. Una de las pocas cartas que escribió el fundador de Falange antes de ser fusilado, fue para él: «…Te confieso que me horripila morir fulminado por el trallazo de las balas, bajo el sol triste de los fusilados, frente a caras desconocidas […] Quisiera haber muerto despacio, en casa y cama propias, rodeado de caras familiares…».

Antes de iniciarse la Guerra Civil estaba preso en la Cárcel Modelo de Madrid desde marzo de 1936. El nacimiento de uno de sus hijos le permite obtener un permiso carcelario de tres días, pero no regresa y huye a Portugal. José Antonio, ya preso en Alicante, le afea su conducta por entender que con su fuga compromete no sólo su palabra, sino el honor de la Falange entera.

(Contenidos completos en http://fundacionjoseantonio.es/gaceta-fja) CLICK

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