jueves, 10 de septiembre de 2026

BÉJAR, ALAEJOS, PEDRAZA Y LA TAUROMAQUIA / por Francisca García

'..No deja de sorprender que un ayuntamiento como el de Alaejos, con una población que no llega a los 1.500 habitantes, asumiera la construcción de una Plaza de Toros. Pero su apuesta no fue algo que se gestó de manera improvisada, sino atendiendo a una afición al toro, que se remonta a tiempos muy antiguos..'

BÉJAR, ALAEJOS, PEDRAZA Y LA TAUROMAQUIA

Francisca García
La Comunidad de Castilla y León cuenta con tres plazas de toros singulares: la más antigua, la más nueva y la que guarda del territorio español todo el sabor de la vieja tauromaquia. La primera es “La ancianita” de Béjar, que data de 1711 con su peligroso graderío labrado sobre granito y cuya entrada está presidida por la magnífica estatua de El Salamanquino; la segunda es la plaza de toros de Alaejos, la más nueva, con una antigûedad de 365 días y la de Pedraza de la Sierra, uno de los pueblos más bonitos de España que presume de su plaza porticada, transformada de forma eventual, en coso taurino desde el año 1550. Coinciden las tres, además, en tener el 8 de septiembre, su fiesta grande Mariana: Béjar rinde homenaje a la Virgen del Castañar, Alaejos a la Virgen de la Casita y Pedraza a la Virgen del Carrascal. Tres plazas especiales enclavadas en tres provincias de la comunidad: Salamanca, Valladolid y Segovia, respectivamente.

No deja de sorprender que un ayuntamiento como el de Alaejos, con una población que no llega a los 1.500 habitantes, asumiera la construcción de una Plaza de Toros. Pero su apuesta no fue algo que se gestó de manera improvisada, sino atendiendo a una afición al toro, que se remonta a tiempos muy antiguos. Las capeas en cosos improvisados, al amparo de talanqueras y carros, mas tarde sustituídos por plazas portátiles, han acogido durante años estos festejos populares que en Alaejos, como en los pueblos de Castilla es tradición bien enraizada. A poco más de 100 kilómetros está el pueblo salmantino de donde parte el famoso romance Los mozos de Monleón, que plasma en verso estos festejos de soberanía popular tan profundamente arraigados.

No hay que descartar también la influencia que ha tenido el nuevo despertar a la tauromaquia entre la gente jóven. En definitiva, fue hace exactamente un año que Alaejos dio respuesta y reconocimiento especial al mundo de los toros.

Ahora bien, si Alaejos optó por una plaza de toros definitiva, culminó su propósito de manera bien planificada. La plaza se construyó con unos rasgos idóneos para armonizar con el entorno arquitectónico histórico, de estilo mudejar, del que hacen gala sus habitantes, ya que Alaejosguarda un patrimonio considerado de interés cultural en la provincia de Valladolid. Y a su conjunto histórico se une la bien ganada fama de sus vinos, que alabaron escritores del Siglo de Oro, como Cervantes, Lope de Vega y Tirso de Molina entre otros: “Vino de Alaejos que hace hombres a los niños y remoza a los viejos” fue uno de sus asertos.

Centrándonos en el aspecto taurino es de destacar que ya en su inauguración el pasado año, pareció la empresa haber puesto las bases para el futuro de su plaza. Dentro de las posibilidades económicas se programó un festival. Un Festival en el que se quiso que intervinieran toreros de solera. Toreros con un perfil de sabor y calidad, como los buenos vinos de la tierra. Se contó con Jorge Manrique, matador vallisoletano, con 40 años de alternativa, semi retirado, porque solo interviene en festejos puntuales, y con Diego Urdiales, el torero de Arnedo. En definitiva, la veteranía, que proverbialmente guarda los cimientos del buen toreo, del toreo clásico. A estos se unieron dos promesas, tanto de alternativa como novilleril.

Un año después, este 8 de septiembre, de nuevo el festejo taurino acompaña la festividad de la Virgen de la Casita: Otro Festival. En esta ocasión la filosofía era la misma: Uceda Leal, Curro Díaz y Álvaro de la Calle, tres matadores de toros de ciencia y sabiduría, que han compartido espacio con el rejoneador Andrés Romero y un novillero, Jesús de la Calzada.

Los novillos de El Puerto de San Lorenzo y uno de Antonio Palla, dieron desigual juego pero se dejaron torear. Hubo uno, extraordinario, que le correspondió a Uceda Leal, al que el madrileño hizo una faena preciosa, bien coronada, que mereció todos los honores, demostrando el buen momento que atraviesa y seguramente ilusionado con la corrida que le espera en las Ventas. Curro Díaz no tuvo tanta suerte con el suyo pero si bien el astado prestó poco lucimiento al capote, supo el de Linares hacerle una meritoria lidia con la franela que puso, una vez más de manifiesto su clase torera, su arte y su disposición, y no oculto que Curro es para mí un torero especial. Una magnífica estocada no fue suficiente para abatir al de El Puerto, lo que no fue obstáculo para que cayera un apéndice a la nutrida cosecha de orejas y rabos que recolecta el torero en los últimos diez días.

Por otra parte, el salmantino Álvaro de la Calle que puede decirse que toreaba en casa, por la familia y la cantidad de amigos que le arroparon en el festejo, demostró sobradas cualidades y buen toreo pese a que su labor durante tantos años prácticamente ha sido como sobresaliente.

Los otros dos toreros que cumplimentaban el cartel, rejoneador y novillero, cumplieron en sus cometidos, en una tarde que lucía los tendidos del coso casi llenos. Sin embargo es menester
puntualizar e incluso hasta censurar, algunos aspectos que, a mi entender, deben corregirse sin demora en la plaza de Alaejos: la plaza está óptimamente situada en el centro urbano y tiene una bella portada mudejar. En eso excelente pero el anillo del ruedo es pequeño, lo que no tiene remedio, mas sí pueden rectificarse dos cosas: el estribo debe cambiarse, pues no siendo tal, sino un listón de madera con no más de 4 cm de grosor es grave inconveniente para que los toreros encuentren espacio suficiente para apoyar el pie y tomar impulso y así poder saltar la barrera, situación muy comprometida en la que se encontraron los banderilleros en varias ocasiones. Por otro lado nunca podría un espada empezar su faena “sentado en el estribo” como de antiguo, es algo muy torero. Resumiendo: hay que dotar a la barrera de un estribo.

Y la segunda censura es, por Dios, que el Presidente del festejo sea alguien que sepa lo que tiene que hacer en cada momento y seguir las mínimas normas de cortesía exigidas. Lo siento por ser dura pero hay cosas que deben decirse. Por lo demás, es esperanzador ver que en estos pequeños rincones históricos de Castilla y León se sigue optando por la sensatez: por el toreo auténtico, tanto ecuestre como a pie, desde una óptica clásica en todos sus aspectos. Quedan lejos, expresiones artísticas que se intenta poner de moda, como la reciente “corrida romana con vestuario... “goyesco” y con otras características ajenas a la época que se pretende evocar. Lo entiendo casi como un oprobio a la Fiesta. La Fiesta no necesita complemento alguno para ser grandiosa y menos tratar de convertirla en un carnaval. Al final, la de Mérida, acabó siendo un bluff en toda regla y no pasó de media entrada.

Si las corridas goyescas nacieron en Zaragoza hace justamente 72 años, como homenaje al gran pintor D. Francisco de Goya, en el centenario de su muerte, al menos para mí tienen sentido, porque el artista aragonés fue un apasionado de la tauromaquia y retrató las corridas de toros, naturalmente, con los atuendos propios de los toreros de su época. Pero todas esas expresiones artísticas nacidas después, corridas picassianas, magallánicas, pinzónicas, y ahora la corrida romana, todas como reclamo, no dejan de ser grotescos inventos y espectáculos poco serios a veces, por las indumentarias de guardarropía que hacen que todo resulte falso. Y la Fiesta es sobre todo verdad y no teatro.


Pedraza de la Sierra (Segovia) uno de los pueblos más bonitos de España que presume de su plaza porticada, transformada de forma eventual, en coso taurino desde el año 1550.

No hay comentarios:

Publicar un comentario