jueves, 1 de octubre de 2026

El futuro de la Fiesta no puede durar un mes / por Carlos Bueno.


'..Las principales plazas deberían reservar un espacio real para la cantera taurina. No como un festejo de relleno, sino como una apuesta por el futuro. Una novillada dentro de una gran feria tiene un escaparate que difícilmente puede ofrecer una feria exclusivamente novilleril..'

Capotazo largo
El futuro de la Fiesta no puede durar un mes

Carlos Bueno
Septiembre es el gran mes de las novilladas. Algemesí, Arnedo, Arganda, Calasparra, Villaseca, Peralta, Guadarrama y tantas otras plazas convierten estas semanas en un auténtico vivero de toreros. Para muchos novilleros es el momento de demostrar que tienen condiciones para llegar a ser alguien en la Fiesta.

Pero septiembre termina. Y con él, demasiadas veces, parece terminar también el interés por quienes han sido sus protagonistas. Ahí reside una de las grandes contradicciones de la tauromaquia. Se habla constantemente de la necesidad de encontrar nuevos nombres y garantizar el relevo generacional, pero cuando aparece un novillero con condiciones no siempre se le ofrece algo tan imprescindible como continuidad.

No basta con descubrir a un torero en septiembre. Hay que darle la oportunidad de demostrar que aquello que hizo no fue casualidad. Las ferias de novilladas son fundamentales y deben seguir creciendo, pero la solución no pasa únicamente por concentrar más festejos en unas pocas semanas. Pasa también por integrar novilladas en las grandes ferias a lo largo del año.

Las principales plazas deberían reservar un espacio real para la cantera taurina. No como un festejo de relleno, sino como una apuesta por el futuro. Una novillada dentro de una gran feria tiene un escaparate que difícilmente puede ofrecer una feria exclusivamente novilleril. Allí están los aficionados, los medios, las televisiones, los profesionales y los empresarios.

Las grandes plazas deberían preguntarse también qué toreros quieren ver dentro de cinco o diez años en sus carteles, porque un triunfo en ellas puede cambiar una carrera. No se puede reclamar un nuevo escalafón si no se ayuda a construirlo.

Y la televisión tiene mucho que aportar. Si se pretende acercar la Fiesta a las nuevas generaciones, también hay que mostrar a quienes están empezando. Un novillero necesita ser conocido antes de convertirse en figura, no cuando ya lo es.

El éxito de una feria de novilladas, por tanto, no debería medirse únicamente por las orejas cortadas o las puertas grandes. También por los contratos que sus triunfadores consiguen después.

Septiembre debería ser un punto de partida, no una meta. El novillero que triunfa en Algemesí, Arnedo, Arganda o Villaseca no debería desaparecer cuando termina la temporada de novilladas. Su nombre debería permanecer en las agendas de los empresarios y encontrar nuevas oportunidades en plazas de mayor responsabilidad.

La tauromaquia necesita cuidar su cantera con algo más que discursos. Necesita oportunidades, escaparates y continuidad. Septiembre puede seguir siendo el gran mes de las novilladas. Pero el futuro de la Fiesta no puede durar un mes.

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