martes, 13 de octubre de 2026

La Hispanidad fue lo más parecido a la 'Ciudad de Dios' que ha existido en la historia / por Eulogio López

El testamento de Isabel la Católica se define así: "el principal fin e intención suya, y del Rey, su marido, de pacificar y poblar las Indias fue convertir a la santa fe católica a sus habitantes"

La Hispanidad fue lo más parecido a la 'Ciudad de Dios' que ha existido en la historia

La clave fue la evangelización de los indios, una tarea impulsada por el mejor rey que ha tenido España: Isabel la Católica.


Eulogio López
El testamento de Isabel la Católica se define así: "el principal fin e intención suya, y del Rey, su marido, de pacificar y poblar las Indias fue convertir a la santa fe católica a sus habitantes" por lo que la Reina rogaba a sus herederos que "no consientan que los indios de las tierras, ganadas y por ganar, reciban agravios, en sus personas y en sus bienes, sino que sean bien tratados".

La mejor reina que ha tenido España fue la principal creadora de la Hispanidad, es decir, de la realización humana más parecida a la Ciudad de Dios que se haya podido dar en la historia de la humanidad.

Carlos V, Felipe II, en general los Austrias, incluso los primeros Borbones, mantuvieron el principio de evangelización de América. La cosa se torció con la llegada al trono del muy ilustrado monarca Carlos III quien se rodeó de ministros ilustrados y masoncetes, expulsión de los jesuitas incluida. El alabado Carlos III, uno de los monarcas más flácidos de la historia de España truncó el proceso de evangelización de América y a partir de él, comenzó la decadencia del continente. Todo porque truncó la obra evangelizadora de América y de las Filipinas con sus ministros masones.

España construyó la Hispanidad con dos elementos: su fe y su lengua y con ello consiguió el logro del mestizaje, que, con todos los fallos humanos, claro, terminó en el mayor proceso histórico de mestizaje.

Pero la clave no es ni el idioma, eso es una consecuencia, ni el lenguaje, hoy el segundo del mundo: La clave es la evangelización del norte, centro y sur del continente americano. Esto es lo que hace distinta a la Hispanidad de cualquier otro proyecto colonizador -de hecho, no fue producto colonizador sino de integración- como la expansión inglesa, francesa u holandesa. Sólo Portugal se puede parecer, y no del todo, al mundo hispano.

Y ahora sólo queda resucitar, en este siglo XXI, el espíritu de Isabel la Católica, para re-evangelizar América... y la madre patria, que también lo necesita mucho.

La Hispanidad ha sido lo más parecido a la Ciudad de Dios. Convendría intentarlo de nuevo. Podemos hacerlo porque los protagonistas de una evangelización nunca son los hombres, aunque Dios se empeñe en contar con nosotros.

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