jueves, 30 de julio de 2015

La rebelión de Enrique Ponce / por Ángel Conejo



"... Una ambición sin limites que le provoca rebelarse ante las injusticias e injurias paridas en algunos despachos empresariales. Verbigracia: Córdoba, Málaga, Vitoria (regentadas por la FIT),y, otras con peso especifico en el calendario como las de mi región manchega: Cuenca, Ciudad Real y Albacete..."

La rebelión de Enrique Ponce

Hace unos días, en una conversación informal en la casa de campo de Eugenio de Mora, su subalterno y hombre de confianza, Victor Cañas, me confeso unas declaraciones que me provocaron una reflexión. Fueron las siguientes: ‘Mira Angel, la única figura del toreo que puede seguir hasta cuando quiera y sin esfuerzo aparente es Ponce. Los actuales se retiraran por cansancio, apatía, agotamiento o aburrimiento,y, Enrique… seguirá. Su afición es tan desmedida que roza la enfermedad por el toreo y el toro…….Es un caso único y singular”. Tras unos segundos de silencio, le respondí: Y….¿la edad?. Tiene varios años más que sus colegas y más tardes y compromisos que los mismos… “Es igual”, me respondió contundentemente. “Si se lo propone, seguirá toreando,y, el resto, permanecerán en su retiro gozoso…”

Estas jugosas y sentidas palabras de Victor Cañas, acentúan el pensamiento y la idea que me han acompañado en estos últimos años. Ponce es un TORBELLINO DE AFICION. Un amante dionisiaco de su profesión. Podrido de dinero, con varias fincas compradas, miles de toros lidiados, 26 años de profesión, algunas cornadas gravísimas…, y continua mas fresco que nunca. ¿Que necesidad tiene humanamente hablando de seguir vistiéndose de luces?. Con todo escrito, dicho y hecho en el toreo. ¿Qué le mueve a Ponce seguir toreando?. La respuesta es sencilla y diáfana: Una AFICION DESCOMUNAL, aderezada con una AMBICIÓN PROFESIONAL sin limites.

Se han escrito ríos de tinta sobre la tauromaquia de Enrique. Pero muy pocos han destacado esta virtud revestida en un orgullo profundo. LA AMBICIÓN. Una ambición profesional intrínseca en una bonhomía personal que reivindica aun más la categoría del personaje. Una ambición sin limites que le provoca rebelarse ante las injusticias e injurias paridas en algunos despachos empresariales. Verbigracia: Córdoba, Málaga, Vitoria (regentadas por la FIT),y, otras con peso especifico en el calendario como las de mi región manchega: Cuenca, Ciudad Real y Albacete..

La respuesta de Ponce ante tales ausencias ha sido rebelarse. Con su mejor arma. La interpretación de su toreo salpimentado con el ingrediente de la raza personal. El toreo de Ponce se agiganta, crece y adquiere un grado mayor de poso cuando el valenciano se enfada. A su luminoso sentido estético. A su armoniosa puesta de escena. A su valor invisible. A su cantada dicicil facilidad, su interpretación resulta arrebatadora y mayestática cuando el valenciano se enrabieta. Su toreo es grandioso. Con una expresividad acentuada que elimina cualquier atisbo de superficialidad. Ponce es un privilegiado que cuando se enfada consigo mismo borra del mapa a cualquiera. Hasta a él mismo. Nunca tendrá parangón. Ese Ponce, tras las ausencias antes mencionadas salio a relucir en Santander y en especial en Mont de Marsan en el mano a mano dirimido con Fandiño. Vean el vídeo de esa tarde y saquen conclusiones.

Ceñidísimo, profundo, vertical, resolutivo y…..ARREBATADOR. Ponce enfadado es un ‘animal indomable. Un todoterreno avasallador. Un enfermo. Un loco de su profesión que pone a cavilar a muchos. Asusta a sus colegas y los relega a un plano secundario. Su amor propio y su sentido de la responsabilidad son gigantescos. Ejemplos de un ganador absoluto. De un gallo de pelea que jamas quiere verse amenazado y mucho menos derrotado. Menudo es Enrique. Aunque no lo parezca, tiene DOS BEMOLES. Y sin perder la categoría. Ni los papeles. Ni la clase. Oremos hermanos: Padre Enrique que estas en los ruedos, santificado sea tu nombre………….¡¡¡¡


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