sábado, 23 de febrero de 2019

Seguimos con los progres / por Rafael Comino Delgado



"Progresista.- Fracasado que gusta culpar de sus miserias al "sistema",  y procura que los demás reconozcan sus méritos como "luchador social", predicando a favor de lo que llama "justicia social", que, en el fondo, consiste en que unos vivan a expensas de los demás, utilizando al Estado como cómplice.

Seguimos con los progres

Rafael Comino Delgado
Catedrático de la Universidad de Cádiz
En Junio  de 2018 publicamos, en este mismo medio, un artículo titulado "Progreso, progres, imbécil", en el que exponíamos bastantes características de los autodenominados progresistas o progres, y  terminábamos afirmando que, en general, los progres suelen estar "escasos de razón",  significado que la RAE da a la palabra imbécil.
Pero como cada día hay más progresistas en España - para algunos  la cuna de la progresía- o al menos, eso parece por el ruido  que hacen, volvemos sobre el tema tratando de buscar una definición lo más exacta posible del progresista patanegra, o simplemente el "progre auténtico". 

Desde ya hemos de dejar muy claro que para ser  un verdadero progre español, de los pata negra, de los auténticos, es necesario, al menos,  a)Odiar al que piense diferente; b)Odiar al triunfador con su propio esfuerzo y trabajo; c)Simpatizar con el terrorismo de ETA y el yihadismo; d)Odiar  a muerte a la Iglesia Católica; e)No haber hecho en su vida nada útil a la sociedad; e)Ser feminista y abortista; f)Y finalmente votar a Podemos o a Pedro Sánchez.

Releyendo bibliografía sobre estos singulares seres humanos encontramos un artículo publicado por Piergiorgio M. Sandri en la Vanguardia, en junio de 2010 , en el que analiza  detenidamente el  concepto de progre para finalmente llegar a tres conclusiones: a)El típico progre de chaqueta de pana se ha extinguido, porque ya no tiene sentido; b)Los progres de ahora se centran más en el ecologismo, la igualdad, el pacifismo (su estandarte) y actúan de forma menos organizada; c)Aunque se les haya ridiculizado  no son mucho más incoherentes que los  no progres.

En noviembre de 2015 don Pio Moa  publicó otro interesantísimo artículo, en la Gaceta, en el que retrataba de forma prácticamente perfecta al progresista o progre español. Entre otras cosas nos dice que: a)El progre autentico detecta la religión Católica y cree que la brutal represión religiosa en la guerra civil española (según algunos la más cruel de la historia) se la buscó la Iglesia, es decir, que la merecía; b)Detecta el franquismo, pero del franquismo, como de otros muchos  temas, que también detecta,  no sabe nada; c)Cree que quienes no piensen como él deberían estar en la cárcel, o por lo menos  prohibirles hablar.

Dª Gloria Álvarez, politóloga guatemalteca, publica, en Julio de 2017 en El Cronista, un articulo, en el que afirma que el progre es de clase media o alta, con ideas de izquierdas y cierta inquietud intelectual (aunque no sabe lo que significa la palabra intelectual. Esto último  lo afirmo yo).Uno de sus rasgos más característicos es su enorme incoherencia.

George Gordon Liddy abogado, ex-agente del FBI, escritor y actor americano, define al  progre,  "como aquel que se siente en deuda con el prójimo y propone saldar su deuda con el dinero de los demás".

Aun siendo todas las definiciones del progre, dadas  por  los distintos autores previamente citados, muy acertadas  finalmente  hemos  encontrado una  que nos  parece perfecta, o la más acertada que conocemos, siendo bastante escueta,  y se debe a Dª. Martha Hildebrandt Pérez-Triviño,  lingüista, que fue presidente del  Congreso en Perú,   y es miembro de la Academia Peruana de la Lengua. 
Es la siguiente: "Progresista.- Fracasado que gusta culpar de sus miserias al "sistema",  y procura que los demás reconozcan sus méritos como "luchador social", predicando a favor de lo que llama "justicia social", que, en el fondo, consiste en que unos vivan a expensas de los demás, utilizando al Estado como cómplice. Se les puede ver predicando su ideología en ONGs y organismos públicos, nacionales e internacionales, donde solucionan todos sus problemas desde sus escritorios con magníficos artículos llenos de palabritas como "articular", "visibilizar", "empoderar", "desigualdad"... y destrozan el lenguaje con modismos sexistas como "ciudadanos y ciudadanas". Son argolleros y gustan de hacerse pasar por intelectuales. Se les conoce también como "parásitos sociales".

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