miércoles, 28 de septiembre de 2011

A CASTELLA Y A SUS ESCRIBANOS / Por Federico Arnás

Federico Arnás, director de "Tendido Cero" / TVE


Revista 6Toros6
Que Sebastián Castella haya firmado la carta abierta que me ha dirigido significa que me mira a los ojos para decirme lo que piensa y no largar por la espalda, algo tan usual en este mundo de los toros. Le honra. Otra cosa son las formas porque hace tiempo aprendí a diferenciar en la lidia, como en la vida, entre la casta y el genio. La primera significa nobleza en el ataque, la segunda actitud defensiva de quién no quiere que le molesten. No obstante, hay algo en su forma que me indica que se la han escrito: en todas las ocasiones en que hemos coincidido siempre se dirigió a mí con el usted por delante. Exquisita educación. Por eso, este tuteo que emplea, que lejos de molestarme me agrada porque indica cercanía, me lleva a pensar que su enojo será real pero que detrás hay una mano que mece su epístola. Como considero el título de matador de toros, ese que durante uno días de Diciembre no ejercerá, es bastante más importante que el de periodista, paso a contestarle con el tratamiento que merece su persona y su rango. Iré por partes.

Tiene razón cuando afirma que pretendía molestar con el artículo “Quito si paga traidores”. Molestar a los que aceptan el juego y la trampa, sin pararse a pensar en sus consecuencias, y desenmascarar a los que tienen gran interés en ganar tiempo para otras operaciones incluidos los políticos que buscan que se respire normalidad en la feria. El futuro a medio plazo de los toros en su país les importa muy poco pero a corto mucho. Ustedes, las figuras, son instrumento imprescindible en la operación. Para Sebastián Castella verter una opinión en un artículo de opinión es buscar notoriedad. El periodismo limpio tiene una gran carga de compromiso con lo que uno piensa aunque acarree disgustos y malas caras. Si eso es buscar notoriedad así llevo 34 años. Es notorio. También deja entrever que me mueve algún interés. Bingo. Entiendo que el mismo que el suyo: que la corrida de toros no entre en una nueva vía muy peligrosa sin la muerte del toro en el ruedo. En el fondo de la polémica lo que ambos discutimos es el camino para lograrlo. Me consta que los antitaurinos, en especial de los países americanos, están muy pendientes de la fórmula quiteña para dar nuevos pasos abolicionistas. Ustedes, como ejemplo que son, se deben a la tauromaquia universal y no a una fiesta local que significa una peligrosa referencia para el futuro. Primero se suprime la muerte con vista al público, luego la suerte de varas y finalmente el abismo. Denunciar no se debe confundir con descalificar. Se lo dice a sus escribas que emplean términos que rozan lo ofensivo hacia mi persona que tomaré como producto del acaloramiento ante la ausencia de argumentos de peso. Impotencia dialéctica. Lo dicho, mucho genio y poca casta.

Usted entiende que esta edición de Jesús del Gran Poder sin la suerte suprema será una excepción. Creo que su esperanza tiene menos futuro que un mulillero en Iñaquito. Precisamente, su celebración y éxito significará el éxito de la nueva fórmula y el respaldo a los impulsores. Este año se da la feria, se llena la plaza - aunque sin esos aficionados dolidos que en un manifiesto ya han dicho que no acudirán, los mismo que presidentes y veterinarios desbancados de manera golpista – no faltarán palmeros invitados a cantarla y con semejante balance piensa que en 2012 los Correa boys derogaran el resultado del referéndum que lo avala. Justo, es todo lo contrario. Sólo podría haber un cambio forzado si el ciclo se anuncia con toreros nacionales, el público no acude, se resiente la economía de la ciudad y de paso el nombre de Quito. Precisamente ese perjuicio económico al que hace referencia es la clave para que se ponga en marcha el mecanismo de acción - reacción. Entonces si es posible, que no seguro, que se replantearan la medida ante semejante fiasco. Como me pide soluciones le aportaré al menos sugerencias. No se debe confundir la parte con el todo y Quito, con toda su importancia, sólo representa el 2% de los festejos que se celebran en El Ecuador. En el país se programan al año 200 festejos formales y 300 toros de pueblo, todos sin subvención
alguna. Hay 30 plazas estables, 7 portátiles y 150 artesanales. Los ganaderos sólo dejarían de dar salida a unas 50 reses, aunque ya dije en el artículo que tanto le ha molestado que entendería una feria exclusivamente con nombres nacionales al ser ese su único mercado. No le diré que acudan los primeros (iba a escribir espadas) toreros a esos lugares perdidos pero sería edificante que este año las figuras se anunciaran en ciudades de la importancia de Ambato o Riobamba que dijeron no a la mutilación de la lidia. Si se ignora a estas plazas, al tiempo que se premia a la que aceptó la tala, estarán ante un nuevo contrasentido. En esos carteles, al menos, figurarían como matadores de toros. Y si quiere una propuesta más cercana a la capital ahí está Machachi, a 15 kms de Quito, en el cantón Mejia, donde si es posible dar la corrida en su versión integra aunque haya que hacerlo con un aforo menor y bajar sensiblemente los honorarios. No es tanto. Vistalegre dista 11 kms de Las Ventas.

Es cierto que se me olvidó recordar el gesto de Castella y Fandi de dar la cara hace unos meses ante el vicepresidente ecuatoriano y torear un festival. Cuando me di cuenta del lapsus intenté añadirlo con la mala suerte de que ese pliego estaba enviado al ser víspera de festivo en Madrid. Alfonso Santiago puede dar fe de ello. Por justicia recupero la frase: “no entiendo como Castella se presta a ser actor principal de aquello que combatió noblemente”. Veo que le ha sentado muy mal que le recuerde lo que dijo cuando los festejos de Las Vegas. Ya sabe que cada uno somos esclavos de nuestras palabras. También aquellos compañeros fueron a torear, como señala en la carta harán los que se anuncian en Quito. Por supuesto que aquel espectáculo era diferente a la corrida sin estocada. El de las Vegas incruento, no había sangre, el de Quito cruel con ese amigo que los toreros dicen amar llamado toro bravo al que se le deben todo. Uno se iba como salió, pero el de Quito… Precisamente por eso, no deberían permitir que muera de ese modo, abandonado y moribundo camino de los corrales tras los puyazos, las banderillas y las decenas de pases, me imagino que sin espada, por muy simulada que sea, porque pierde su razón ser. Pero eso es historia del toreo que a lo peor ignora. ¿Qué pasará si un toro se echa? ¿Cómo actuar con aquel que se inutiliza? Si los mansos no pueden llevárselo y la muerte en la arena está prohibida ¿cuál es la solución? Ante un toro aquerenciado en la puerta por donde salen los cabestros ¿qué hacer? ¿De qué les servirá a los más bravos su entrega si el indulto no se contempla? Por la misma razón ¿cuántos futuros sementales, tan necesarios para las ganaderías ecuatorianas, se mandarán al matadero? Los anti se van a hinchar a sacar imágenes letales. Confiemos en la fortaleza del toro ecuatoriano, pero a alguien tan querido no se le traiciona. Resulta perverso que la muerte en el ruedo, por muy improbable que parezca, sólo puede tener un destinatario, el hombre.

La prueba de que esa carta está escrita por alguien de su entorno es el golpe bajo de introducir la falta de transmisiones de TVE en el debate. No le creo a usted capaz de ser tan ruin. Tampoco le contaré a su inductor, pues entra en el ámbito de los privado, la lucha interna que llevamos estos años por esa cuestión de la que somos tan víctimas como los aficionados. Desde fuera ha habido algunos movimientos reivindicativos de la Mesa del Toro y del G-9 del que usted se salió al poco de su gestación. Del G-1, es decir de SC, nada se ha sabido en este sentido. Al menos, le recordaré que hemos logrado que Tendido Cero se mantenga todo el año en antena y haya duplicado su tiempo de duración. Ese programa en el que tantas veces usted ha salido en monográficos, especiales, entrevistas y éxitos mostrados para España y el mundo, Quito incluido. Hace mucho tiempo aprendí que gran parte de los toreros sólo aceptan el halago en su relación con el informador. Cuando hay denuncia optan por poner mala cara o retirarte el saludo. En parte, entre todos los compañeros, hemos conseguido un mejor trato de los toros en los Telediarios, aunque ya sé que insuficiente, y que muchas ferias se ofrecen en los informativos de los Centros Territoriales gracias a la redacción del programa. Eso sí, simple información que no genera las comisiones de las transmisiones en directo que a la postre es lo único que algunos taurinos añoran después de lo que ingresaron en tiempos pasados por esa y otras vías que una vez cerradas dejaron al descubierto facturas mal olientes. Por cierto, le recomiendo que esté atento a la pantalla porque la cuestión quiteña la trataremos en TC como se merece una vez vencida la temporada española. Está invitado a defender su respetable postura porque no nos consideramos con el monopolio de la verdad. Y para cerrar el apartado televisivo decirle que claro que cobro por mi trabajo que le recuerdo no es el de crítico taurino. Soy periodista y si un día prescinden de mis servicios para ejercer mi especialización cubriré otros campos informativos como he hecho en distintas etapas de mi vida. Se equivoca, yo no vivo del toro aunque viva para el toro, porque tengo la suerte de hacer compatibles afición, vocación y trabajo.

Dicen que es usted muy especial, pero siempre le he valorado como una persona íntegra a la que tengo en consideración. Testigos hay de mis halagos en su defensa cuando le atacaban por su carácter. Su generosidad ha quedado manifiesta muchas veces. Sin ir más lejos, el año pasado con la corrida para los damnificados de Haití. Se lo cantamos como merecía. Pero ante esta nueva situación callarme sería traicionar mis principios y, salvo que me lo niegue el director de esta revista, cosa más que improbable, seguiré denunciando aunque moleste. Ya sé que el silencio lo entiende como moderación. Pues busque por otro lado porque no es lo mismo moderado que moldeado. Para terminar, de su carta se desprende que considera pasivos, y no sé si traidores, a los compañeros que han dicho no a los Salazar a pesar de las suculentas bolsas que ofrecen incrementado notablemente las de años precedentes hasta llegar en algún caso a los 240 mil €. Eso sí, para los toreros nacionales una propina en dólares. Estoy convencido que pocos como usted acuden a la que fue primera feria ecuatoriana, y una de las mejores de América, movidos por la buena fe. Para otros, lo de Quito no es nombre sino verbo conjugado en primera persona del presente de indicativo. Ojala tenga razón y que su postura sirva para reimplantar la corrida en su integridad. Si es así, lo reconoceré. Pocas veces como en esta me gustaría estar equivocado. De no cumplirse la utopía espero que nos den la razón a los que pensamos todo lo contrario. Le deseo la mejor de las suertes y que a falta de orejas de muchas vueltas al ruedo. Las espadas, nunca mejor dicho, quedan en todo lo alto.

Federico Arnás

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