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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

jueves, 15 de septiembre de 2011

QUITO SI PAGA TRAIDORES / Por Federico Arnás


QUITO SI PAGA TRAIDORES

"...¿Y ustedes se dicen matadores de toros? ¿Dónde está la dignidad? ¿Olvidan lo que supone haber recibido un día la alternativa y la borla de doctor?..."

Federico Arnás
Publicado en la Revista 6Toros6

Pasaba desde hace cincuenta años gracias a una gran feria americana, la de Jesús del Gran Poder en Quito. Por unos días, El Ecuador no era noticia por la emigración sino por sus visitantes; no por un trágico terremoto sino por su sentido festivo; no por un intento de golpe de Estado sino por la belleza de una tierra única regada de gentes generosas y abiertas. Las mañanas de Iñaquito eran un latido informativo que contrastaba últimamente con el languidecer de la tauromaquia en otros puntos del Continente. Ahora, también se echa la noche en el centro del mundo.

El referéndum de primeros de Mayo salvó las corridas de toros en su integridad en el resto de los cantones taurinos mientras, por un escaso margen, en Quito se impuso la manipulación del rito al rechazarse un espectáculo que, según la torticera cuestión planteada, tiene como finalidad la muerte del animal. El toro, como en Portugal, morirá en la oscuridad de los corrales y lo hará víctima de una traición. Un matarife le clavará la puñalada final después de haber pervertido la lealtad en agonía. Todavía no está muy claro como será la lidia aunque parece que tomarán como molde el reglamento portugués. Por tanto, es posible que también se suprima el tercio de varas. En caso de que se mantenga, la crueldad con el toro me hará ponerme del lado de los antitaurinos porque entonces si podrá hablarse de tortura. La nueva ordenanza taurina de la “corrida a la quiteña” es una antología del disparate que sólo aspira a cagarse cualquier vestigio de la tauromaquia a la española. Se eliminan los registros de profesionales y ganaderías así como el de nacimiento de machos lo que conlleva la impunidad del fraude. No habrá categorías de plazas, quedan en el aire los servicios médicos de los cosos y la autoridad se elimina porque todo el poder pasa a manos del promotor del espectáculo. No se respeta la categoría de los toreros en caso de sustitución ni se da garantías de la edad, trapío e integridad de las reses a lidiar. Tampoco se regla la lidia, se prohíbe el indulto (por tanto la muerte está asegurada) y las sanciones, si las hubiera, son ridículas. En total, 21 puntos de una ordenanza que condena a muerte los principios básicos del toreo y en consecuencias su ética. En su lugar se implanta este corolario amoral con olor a corrupción.

Pensará el lector que con estas premisas la feria de Quito quedará reducida a una especie de fiesta privada con taquilla abierta al público en la que los ganaderos nacionales darán salida a sus productos y los toreros ecuatorianos, a falta de otro mercado donde poder sobrevivir, harán el paseíllo. Respetable y entendible. Pues se equivocan. Ya tienen una relación de MATADORES DE TOROS que se van a prestar a la pantomima y a unos periodistas dispuestos a cantarla. Si la conciencia no les frena por allí pasarán afamados coletas para prostituirse inyectándole silicona a la cuenta corriente. ¿Y ustedes se dicen matadores de toros? ¿Dónde está la dignidad? ¿Olvidan lo que supone haber recibido un día la alternativa y la borla de doctor? ¿Han mirado en el DNI dónde dice profesión?

Si hace un par de años el mundo del toro se rasgaba las vestiduras por el show organizado por el tal Don Bull en Las Vegas ahora parece que miran para otro lado ante la mascarada quiteña. Lo del fantasmón mexicano tenía su lógica porque no había otro modo de enseñar el toreo en la capital del espectáculo, pero esto es bajarse los pantalones y agacharse para que las órdenes del presidente Correa hagan su trabajo con o sin vaselina. A continuación llegará la siguiente reflexión desde el resto del mapamundi taurino: ¡ven como es posible la corrida de toros sin muerte! A todo esto el ex torero y ahora ganadero Sancho Dávila haciendo de puente, más bien de Celestina, por un puñado de dólares. Qué casualidad que un familiar de “Chancho”, el abogado Arauz de Robles, convenciera a la nueva Asociación de Toreros hasta dar libertad de acción cuanto se planeaba el veto. Me decepcionan Padilla, Abellán y Fandi y no sé que falta le hace a Ponce ponerse una cruz en una carrera tan gloriosa. Y a Castella recordarle sus palabras cuando se anunciaron los festejos en Las Vegas. Que se aplique aquellas reflexiones de matador indignado como propia medicina. Otros toreros ya han dicho que ¡ni hablar!, al igual que Florito al que querían fichar por una propina para hacer su trabajo en todos los toros y llevarlos moribundos al matadero. Y encima los promotores lo quieren vender como una forma de evitar el fin de la Fiesta en Quito. ¿De qué Fiesta hablan?

Mejor morir de pie que vivir de rodillas. Sólo falta saber que hay de verdad en el rumor de que detrás se esconde a medio plazo una operación especulativa que acabará con derruir Iñaquito. De momento, es más que sospechoso que la empresa de los Salazar tenga adjudicado el negocio de la ITV por el antitaurino alcalde de la capital. Todo apunta a que los toros morirán traicionados, primero en los corrales y luego en la vida quiteña. Han hecho diana porque Quito, al contrario que Roma, si paga traidores.
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**Federico Arnás es director de "Tendido Cero", programa taurino de Televisión Española