la suerte suprema

la suerte suprema
Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 30 de junio de 2026

Aquellos sesenta… (XIX) Jorge Arturo Díaz Reyes

Paco Camino. Foto mural en Las Ventas 2026.Entre treinta y cuarenta años después (1999)

'..En la época mía, estaban: Pedrés, Rafael Ortega, Antonio Ordóñez, Antonio Bienvenida, Gregorio Sánchez, Manolo Vásquez, Fermín Murillo, Chamaco, Andrés Vásquez, Julio Aparicio, Litri, Mondeño, Puerta, El Viti, El Cordobés, yo... Creo que fue la verdadera “Época de oro” del toreo..'

Aquellos sesenta… (XIX)

Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro / Cali, 29 VI 2026
Paco Camino gran protagonista de la década, volvió a ella y la definió entonces en conversación con Juan Antonio de Labra. Extracto:

–El toro insignia de la época fue el Santa Coloma.
–Yo de novillero me lo comía todo, y ya de matador de toros, Chopera el viejo, don Pablo, que me apoderaba lo prefería y le mataba toda la ganadería. Un toro, aunque con el trapío justo, muy enrazado, con mucha movilidad, muy listo, que no perdonaba, que cuando salía malo salía malo, y cuando salía bueno salía bueno, qué si le hacía las cosas, con valor, arte, inteligencia, embestía con nobleza y el público lo notaba.

Ese toro permitía faenas intensas y cortas. Eso de dar y dar pases y pases no es bueno, ni para la fiesta, ni para el aficionado, ni para el torero, ni para nadie. Ahora las faenas son muy largas. Yo toreé en Madrid cincuenta y tantas tardes, ni un aviso. En estos días en tres corridas, siete avisos. (En el pasado San Isidro 2026, en 27 corridas, 84 avisos). Y otro problema es la monotonía, torean todos igual. El Juli distinto, sí, pero es muy joven, no puedo aún opinar.

Salí de una familia muy humilde, y sin educación, sin estudio llegué a un sitio casi prohibido. Ser torero importante en el mundo. Lo hice fijándome siempre en el toro y escuchando a los que sabían, como Joaquín Buendía, como Atanasio Fernández, como Antonio Pérez Tabernero el viejo. Siempre gente mayor, que me podía enseñar. A la perfección nunca llegué. En el toreo nadie ha sido perfecto.

Debuté sin caballos en Zaragoza. Fui a torear una novillada y toreé catorce sin caballos y tres con caballos. Cuando me vieron dijeron, ¿esto que es? Decían que tenía buenas maneras y podía llegar a figura. Lo que pasaba es que ya tenía un recorrido, de los doce a los dieciséis años. Sabía algunas cosas, aprendidas en el campo y en las capeas, iba a todas. Y me dije, no puedo dejar escapar esta oportunidad.

Lo primero es dominar el miedo. El corazón es bruto, la cabeza es la que rige. Si un torero tiene valor, pero no tiene cabeza es torpe. Inteligencia, es la que tienen los que llegan a figura del toreo, siete, diez, quince años. La suerte no. La suerte existe un día. Que te embista un toro en Madrid y le cortes las dos orejas. Pero vale más la constancia. Todos los toros son distintos, hay que estar preparado mentalmente para eso.

El temple, es el que tenga el toro. Adaptarse a la velocidad que embiste. Me gustaban los toros con raza con temperamento, dejarlos crudos. Cada quién a su estilo, por ejemplo, El Viti les pegaba más.

En la época mía, estaban: Pedrés, Rafael Ortega, Antonio Ordóñez, Antonio Bienvenida, Gregorio Sánchez, Manolo Vásquez, Fermín Murillo, Chamaco, Andrés Vásquez, Julio Aparicio, Litri, Mondeño, Puerta, El Viti, El Cordobés, yo... Creo que fue la verdadera “Época de oro” del toreo. La historia buena del toreo va a ser esa, la de los sesenta. Esa, que del 63 al 74 fue la mejor mía, cuando ya era adulto y confiaba mucho en mí.

–¿Admiraba a El Cordobés? –Sí, sí, la técnica que tenía era perfecta para él.
–¿Fue difícil la convivencia siendo apoderados por la misma casa? –No coincidíamos, si nos veíamos era toreando, pero nada más.
–¿Fueron complementarios, usted ortodoxo y él heterodoxo? –Bueno el púbico que llegó con El Cordobés, fue un público nuevo. Pero tampoco era que no toreara bien. Fue a Sevilla y cortó un rabo. Eso no lo corta toda la gente, y en una plaza de aficionados al arte, una plaza de toros buena.

En el ruedo no hay que ir de buena persona, al que venga comérselo. Y todos venían por lo mismo, el triunfo y el dinero. Fui hosco en la plaza. Siempre hice lo que quise. Me apetece, no me apetece y se acabó. No me preocupaba lo que dijera el público. El que mandaba en la plaza era yo.

Lo que más me impactó cuando llegué a México fue la corrida de ocho toros en Guadalajara, y un toro, “Catrín”, ahí empezaron a creer en mí. Los toreros: Joselito Huerta, Capetillo, Procuna, Calesero, Juan Silveti, Jesús Córdoba, mayores que yo, muy buenos. Tuve amistad y rivalidad con Manolo Martínez, era de lo mejor. También Cavazos...

El toro español es más listo, no permite manoseo. El mexicano es muy dócil. De niño, mi padre me decía, cuando vayas a México ve a ver a Lorenzo Garza. Yo quiero torear algún día con el maestro, me dije. Toreé con él en un festival con Cagancho, Calesero, Arruza, Armillita, Silveti, Silverio, en la plaza de El Toreo (Ciudad de México).

–El gran Rodolfo Gaona (rival de Joselito y Belmonte) dijo que como lo había visto torear a usted con la mano izquierda, no había visto torear a nadie. –Esa frase de él, por ser de él, me llena de orgullo.

–La Beneficencia del 70 en Madrid.
–Me la ofrecieron en terna, pues no me habían pagado lo que pedí en San Isidro. Mato seis toros, les dije. No querían. La noche anterior no dormí. Me leí tres novelas de Marcial La Fuente Estefanía seguidas. Hasta que salió la corrida. Ya me quedé tranquilo al llegar a la plaza…, y pasó lo que pasó.

Es preferible que digan que no has querido, a que digan que no has podido. Sí no has podido das lástima, si no has querido das envidia. Pero hubo un toro que no pude con él, en Vinaroz, un toro de Galache, ganadería comercial. Ha sido el único. Pensaba, me coge, me coge... Me veía y me comía. Ha sido la única vez que he sentido impotencia. Lo pasé muy mal. Ese día pensé dejar el toreo. Lo maté al final, sí. Yo me iba arriba con las adversidades, pero me encontré impotente con ese animal. También quedaron los tres avisos de Lima, pero eso no fue impotencia, fue amor propio. Descabellando, me tiraron un bote de Cocacola, me cayó en el pie y me negué.

–Cómo le gustaría que lo recordaran.
–Como un buen torero, nada más. 

Consenso inconsensuado / por Jesús Laínz


'..En esta envidiable época nuestra de democracia y libertad de expresión, las discusiones sobre el cambio climático antropogénico se suelen zanjar con el argumento de que el debate está cerrado por consenso científico universal..'

Consenso inconsensuado

Jesús Laínz
Ya llegó el verano, ya llegaron las olas de calor nunca vistas, ya llegaron las noticias alarmantes, los horrores apocalípticos y los insultos a los ignorantes que siguen empeñándose en pedir calma y en llevar la contraria.

En esta envidiable época nuestra de democracia y libertad de expresión, las discusiones sobre el cambio climático antropogénico se suelen zanjar con el argumento de que el debate está cerrado por consenso científico universal. Pero ni este ni ningún otro debate científico puede estar cerrado puesto que siempre se pueden descubrir nuevos datos que cuestionen lo que antes fue tenido por indiscutible. Un ejemplo clásico fue el debate entre geocentrismo y heliocentrismo. Y otro, muy candente en la antropología de los siglos XIX y XX, fue el que enfrentó a los partidarios del monogenismo con los del poligenismo.

Además, las verdades científicas nunca se han establecido por consenso, sino por demostración, incluidos los casos en los que la opinión finalmente demostrada como cierta fue sostenida por uno contra el mundo. Darwin, por ejemplo. La aplicación del sufragio universal al terreno científico es la mayor aberración imaginable de la ciencia y de la democracia.

La primera acusación falsa que se lanza contra los que no comparten el llamado consenso es que son negacionistas, algo así como si se negaran a aceptar la evidencia de que la Tierra no es plana. Pero ninguno de ellos niega que el clima cambie. Evidentemente, el clima no puede dejar de cambiar del mismo modo que el tiempo cambia de un día para otro y de una hora para otra.

Lo que sí niegan, o al menos ponen en duda, es la magnitud de eso que se llama cambio climático antropogénico porque constatan que el principal determinador del clima de la Tierra es el sol. Frente al poder de la estrella de nuestro sistema, cualquier otro factor es irrelevante, empezando por un CO2 que nunca ha influido en el cambio de temperatura y en cuya generación tiene el ser humano tan poca responsabilidad. Pero los adalides del consenso no admiten discusión: el responsable es el ser humano. Un ejemplo entre un millón: en julio de 2023 se presentó el informe climático de la Organización Meteorológica Mundial y el Servicio de Cambio Climático Copernicus, cuyo director, Carlo Buontempo, sentenció que «las emisiones antropogénicas son la causa última de estos aumentos de temperaturas”. Haciéndose eco de este informe, el secretario general de la ONU António Guterres insistió en que “para los científicos es inequívoco: los humanos son los responsables». Punto final. Hasta el papa Francisco, en su exhortación apostólica Laudate Deum, de 2023, pontificó que «ya no se puede dudar del origen humano —antrópico— del cambio climático». Y atribuye la culpa a los gases de efecto invernadero, en concreto al CO2.

¿También se sale uno del consenso por dudar de la capacidad del ser humano, al menos en el actual estado tecnológico, para predecir cómo será el clima a largo plazo? Hasta los más ignorantes legos que atendemos a los pronósticos meteorológicos del telediario sabemos que la predicción no es posible más allá de unos pocos días. Ningún científico puede asegurar cómo va a ser el tiempo en determinado lugar dentro de un mes. Sin embargo, se nos anuncia como hecho demostrado y consensuado lo que sucederá en siglos futuros.

No poca de la información con la que se nos bombardea para convencernos de la indiscutibilidad del cambio climático antropogénico está muy lejos de ser indiscutible, como asimismo explican esos científicos que osan salirse del consenso. Uno de los temas estrella es, sin duda, el del aumento del nivel del mar y la subsiguiente inundación de las costas debido al derretimiento de los hielos polares. Más del 90% del hielo de la Tierra se encuentra en la Antártida, que, por cierto, ha ganado hielo en las últimas décadas mientras el Ártico lo perdía. Además, la temperatura media anual del continente polar meridional es de -15º, y la de su interior, donde se acumulan los mayores espesores de hielo, de -57º, por lo que, incluso con el hoy por hoy indemostrable aumento de dos o tres grados que los más pesimistas prevén para el final de este siglo XXI, seguirá estando muy por debajo de la temperatura de derretimiento.

Groenlandia, por su parte, representa el 9% del hielo mundial. Por lo que se refiere al hielo ártico –menos del 1% del hielo mundial y cuyo 89% ya está sumergido–, al derretirse devolverá al mar el mismo volumen de agua que tomó cuando se congeló. El nivel del agua no sube cuando el hielo flotante se derrite. Su eventual derretimiento, por lo tanto, no afectaría a la subida de nivel de los océanos. Compruébenlo echando un par de cubitos de hielo en un vaso de agua lleno hasta el borde. Esperen un rato y comprobarán que, cuando se hayan derretido, no se habrá derramado ni una gota.

Pero, ojo, no se lo comente a su vecino ni a su cuñado, pues se arriesga a que le acusen de ignorante negacionista que no acepta el consenso científico. Y ése será el insulto más suave.

lunes, 29 de junio de 2026

PALABRAS PARA COLOMBO / por José María Portillo Fabra


'..A Jesús Enrique nadie le llama torero artista. Y sin embargo, arte es crear belleza, y este torero la crea desde que ve al toro cuadrado y se perfila para la suerte suprema..'

Colombo es uno de mis toreros actuales, y eso que soy currista y paulista. Pero Colombo es un torero clásico virado a tremendo (no a tremendista), que torea miuras y lo que le suelten, se va a portagayola, no se pierde un quite, pone los palos, torea de rodillas, se la echa a la zurda, se queda más quieto que un palo, y cuando llega el momento de la verdad, se acuerda de Machaquito, y entonces Colombo se transfigura en una escultura en movimiento en forma de estocada, y en seguida aparece otra escultura, la de un torazo tambaleándose sobre tres patas para rodar sin puntilla en diez segundos. Lo he visto hacerlo en Pamplona, en Zaragoza, y siempre con miuras.

A Jesús Enrique nadie le llama torero artista. Y sin embargo, arte es crear belleza, y este torero la crea desde que ve al toro cuadrado y se perfila para la suerte suprema.

Y encima, en un quite a cuerpo limpio a un compañero o en un recorte, puede aflorarle una toreria más que notable.

Que te respeten los toros, Jesús, y veremos con el tiempo un Colombo que nadie se esperaba.
  • José María Portillo Fabra, de la Tertulia El Castoreño y del Círculo Taurino de Córdoba.
Pamplona: Colombo y Miura

El certámen de los certámenes / por Antonio Cepedello


'..El ciclo de novilladas, en la modalidad de clases prácticas, organizado por la Asociación de Escuelas Taurinas de Andalucía 'Pedro Romero', cumple ya este año su trigésimo segunda edición, nada más y nada menos, y con un éxito cada vez mayor, tanto de difusión como artístico, ganadero y de público..'

El certámen de los certámenes

Antonio Cepedello
El próximo sábado 4 de julio comienza el certamen de los certámenes sin picadores por excelencia en toda España, porque es el que cuenta con mayor número de festejos y participantes. Es decir, más oportunidades para los jóvenes que empiezan a soñar y aprender para lograr ser toreros, que es el oficio más difícil y bonito del mundo a la vez. El ciclo de novilladas, en la modalidad de clases prácticas, organizado por la Asociación de Escuelas Taurinas de Andalucía 'Pedro Romero', cumple ya este año su trigésimo segunda edición, nada más y nada menos, y con un éxito cada vez mayor, tanto de difusión como artístico, ganadero y de público.

Otro de los grandes alicientes de este concurso es que todos sus espectáculos son televisados en directo por la cadena autonómica pública andaluza, Canal Sur TV, lo que aumenta muchísimo más su repercusión social y mediática, además de suponer un mayor aliciente para los alumnos de escuelas taurinas, que no son solo andaluzas, sino que también cuentan cada año con invitados de otras provincias españolas, como Badajoz, Salamanca, Guadalajara o Madrid. Las audiencias de estas retransmisiones son muy altas y cada vez mayores, durante las tardes de todos los sábados de los meses veraniegos de julio y agosto. Han batido todos los récords de telespectadores en esta franja horaria, además de llegar a todo el mundo a través de internet, con la plataforma 'CanalSur Más', que también permite verlas cuando cada uno quiera.

La influencia y repercusión de esta iniciativa es tal que muchos de sus participantes han confesado ya que empezaron a torear tras ver estos festejos televisados. Uno de ellos es el jiennense Alfonso Morales, de la Escuela Cultural-Taurina de Linares, que el año pasado alcanzó las semifinales, logró el segundo puesto en 2024 de las becerradas y en esta temporada "voy de nuevo a por todas, un poco más maduro y formado, aunque el nivel es muy alto. Tendré adversarios, y a la vez compañeros, que me lo pondrán muy difícil, pero será una gran oportunidad e ilusión para todos. Estoy muy agradecido a sus organizadores y a Canal Sur, porque nos tratan como a figuras del toreo", resalta entusiasmado y esperanzado.

Este ciclo consta de un total de 10 novilladas sin picadores, que tendrán lugar hasta el próximo 29 de agosto. La primera se ha celebrado ya el pasado 20 de junio, que sirvió para cubrir la última plaza vacante. Los 5 festejos siguientes serán clasificatorios, mientras que habrá después 2 semifinales, una gran semifinal y la final definitiva para proclamar al vencedor. Los 6 finalistas andaluces también tendrán después otra ocasión de hacer el paseíllo en septiembre. Competirán un total de 30 novilleros, que han sido seleccionados después de 2 tentaderos. Entre sus ganadores y participantes anteriores se encuentran ya matadores y figuras del máximo escalafón, como Ginés Marín o el peruano Roca Rey. Su nivel artístico aumenta cada año, además de que su celebración ha facilitado que se incremente más el número de escuelas taurinas andaluzas y de sus alumnos.Biografías toreros

La apuesta por el futuro y la promoción de la Tauromaquia es clara y contundente un año más, tanto por parte de la Asociación de Escuelas Taurinas de Andalucía 'Pedro Romero', como de la empresa pública Canal Sur y la Junta de Andalucía, que es la que financia esta importante y más que elogiable actividad, incluida dentro del Proyecto de Fomento de la Cultura Taurina de Andalucía 2026, donde esta temporada también forman parte el XXVIII Ciclo de Becerradas, que consta de 8 tardes en total, y el XXVII Encuentro Andaluz de Escuelas Taurinas, que tendrá lugar en octubre como colofón de todo.

Este certamen se ha convertido en la más asequible y mejor ocasión para torear de los novilleros sin picadores andaluces y de otras comunidades autonómicas, porque además de no encontrarse con los habituales delincuentes chantajistas que les obligan a pagar por torear, su desarrollo y evaluación está dirigido por auténticos e imparciales expertos. La muestra de ello es que casi todos sus vencedores han sido o son aún destacados diestros, que han alcanzado después numerosos éxitos y reconocimientos. No existen las componendas habituales de los fariseos negociantes de turno para favorecer a los que tienen más 'padrinos' y recomendaciones.

Los beneficios de este concurso no son solo taurinos, sino también sociales y económicos. Serán un total de 22 localidades andaluzas las que acogerán estos festejos, que beneficiarán a todos sus habitantes, pero en especial a los que cuentan con distintos tipos de establecimientos públicos, como bares, restaurantes o tiendas en general, gracias a los gastos realizados por los numerosos visitantes que recibirán por este motivo. Una fuente de riqueza muy necesaria en estas fechas para todos estos municipios, que se encuentran en la zona interior de Andalucía, donde el turismo se prodiga mucho menos durante el verano. Además, suponen una oferta recreativa y artística más para sus habitantes.

Este ciclo sin picadores es una muestra más de cómo se apoya de verdad al toreo, a sus aficionados y a su cantera, cuyos miembros siguen teniendo tan complicado contar con oportunidades para mostrar sus ganas, cualidades y destrezas por convertirse en toreros. Es también un ejemplo de colaboración entre asociaciones privadas e instituciones públicas, para generar beneficios de todo tipo a sus miembros y ciudadanos, donde cada euro invertido se multiplica y produce unos frutos muy necesarios para todos, y no solo para unos pocos, como suele ocurrir en otras iniciativas, tanto taurinas como de otras modalidades artísticas. Enhorabuena a los organizadores, participantes, promotores y difusores de este certamen. Así es cómo en realidad se engrandece la Tauromaquia al andar.

PERÚ.- COLOMBO, PUERTA GRANDE EN CHOTA CON DE MIRANDA Y ADRIÁN

Chota: Jesús Enrique Colombo, David de Miranda y Fernando Adrián

Jesús Enrique Colombo salió en hombros de la Plaza de Toros de Chota, junto con Fernando Adrián y David de Miranda, tras cortar dos orejas al sexto de la tarde de la ganadería de El Pilar.
Con este triunfo, Colombo mantiene su idilio con la Monumental peruana y suma una puerta grande más, a la que se suma la lograda hace dos días en la Plaza de San Pablo, también en tierras incas.

Jesús Enrique Colombo

Plaza de toros El Vizcaíno, Chota (Cajamarca) Perú. Corrida de Toros. Feria de San Juan Bautista 2026.

Toros de El Pilar. De vuelta primero y cuarto.

Fernando Adrián, dos orejas en ambos.

David de Miranda, ovación y dos orejas.

Jesús Enrique Colombo, ovación y dos orejas.

La Cuesta Abajo / por Ignacio Ruiz Quintano



'..Seis idiomas dice hablar Infantino, que tiene por tagamotchi a Messi, que sólo habla uno, y que en el primer partido nos mostró la Cuesta Abajo del amigo payés de Pla: Argentina ganará el Mundial americano. Fue como un fogonazo de magnesio: rodillazo y plantillazo del astro a un innominado rival que el árbitro, Marciniak, un calvo polaco, decidió no sancionar..'

Ignacio Ruiz Quintano / Abc
Con cuatro letras que uno haya leído, se acordará de aquel amigo de Pla que en el café, cuando la guerra del 14 (¡cómo se parecen, por cierto, este verano y aquél!), puso su dedazo en un mapa y dijo a los parroquianos que ya sabía quiénes ganarían: “¡Éstos!” “¿Y éso?”, preguntó un quisquilloso.

–Porque les coge cuesta abajo.

Es lo que ya hemos visto todos en el Mundial de Infantino, que ha inventado el fútbol de los cuatro cuartos con el cuento de las Pausas de Hidratación, que vienen a ser como el antiguo “Cepillo para el culto” en las iglesias (hoy televisoras). ¿Quién es “el culto”?, preguntaba el feligrés despistado. “El cura, que habla latín”, contestaba el coñón, que nunca falta.

Seis idiomas dice hablar Infantino, que tiene por tagamotchi a Messi, que sólo habla uno, y que en el primer partido nos mostró la Cuesta Abajo del amigo payés de Pla: Argentina ganará el Mundial americano. Fue como un fogonazo de magnesio: rodillazo y plantillazo del astro a un innominado rival que el árbitro, Marciniak, un calvo polaco, decidió no sancionar. 

Marciniak, que en la Final de Catar’22 vio como penalti la culebrilla de Di María en el área, y que en Madrid vio el doble toque de Julián Álvarez (López, para Cerezo) en el penalti de Champions, ¿no vio (ni siquiera por el rabillo del ojo de Andújar Oliver) el rodillazo y plantillazo de Messi al jugador argelino? Porque una cosa es desvirtuar el fútbol (¡esos cuatro cuartos!) y otra cosa es desvirtuar el Reglamento comentado de don Pedro Escartín, que es lo que hace el tal Marciniak. Su contrapunto sería Faghani, el árbitro australiano del Francia-Senegal, que dejó jugar, que es su obligación, y que vio en directo el no penalti de Kanté a Mbappé; el Var se lo hizo ver repetido, y se reafirmó en su decisión. Si en esa jugada está Messi, y la tiene que arbitrar Marciniak, tenemos penalti y sin Var, más una pausa de hidratación extraordinaria para que los revistosos del puchero, esos que dicen “esférico” en vez de balón, lo puedan cantar.

Abandonad toda esperanza: la calva de Marciniak señala el camino.

domingo, 28 de junio de 2026

Colombia y la esperanza de volver a abrir la puerta / por Sergio Hueso


'..La defensa de la tauromaquia no debe plantearse contra nadie, sino a favor de algo: de la libertad cultural, del mundo rural, del respeto a la tradición y del derecho de una afición a no ser silenciada por decreto..'

POR MONTERA
Colombia y la esperanza de volver a abrir la puerta

Por Sergio Hueso
La llegada de Abelardo de la Espriella a la Presidencia de Colombia abre una nueva ventana para la tauromaquia. No significa, ni mucho menos, que la prohibición quede derogada de forma inmediata, pero sí cambia el clima político de un país donde el toreo parecía condenado a desaparecer por ley.

La Ley 2385 de 2024 sigue vigente. Esa es la realidad. Una norma que fijó el final de las corridas de toros, novilladas, rejoneo, becerradas y tientas tras un periodo de transición, y que además fue avalada por la Corte Constitucional. Por eso, cualquier intento de revertirla tendrá que hacerse desde el rigor: con mayoría parlamentaria, con una propuesta jurídica sólida y con un discurso capaz de ir mucho más allá de la simple reacción emocional.

Pero la política, en ocasiones, también abre rendijas. Y en Colombia esa rendija vuelve a dejar pasar algo de luz. El cambio en la Casa de Nariño puede devolver al debate taurino una mirada menos cerrada, más equilibrada y más respetuosa con una realidad que durante demasiado tiempo ha sido simplificada hasta el extremo.

Porque hablar de toros en Colombia no es hablar únicamente de lo que sucede en una plaza. Es hablar del campo, de las ganaderías, de los oficios, de las familias, de las ferias, de las ciudades que han construido parte de su identidad alrededor de una tradición arraigada. Es hablar de una cultura que no puede reducirse a una consigna ni resolverse desde el prejuicio.

El mundo del toro, eso sí, no debe confundirse. Este nuevo escenario no invita al triunfalismo, sino a la responsabilidad. La tauromaquia colombiana tiene ahora la obligación de defenderse con altura, con argumentos y con serenidad. No basta con reclamar libertad: hay que explicar por qué esa libertad forma parte de una sociedad plural. No basta con hablar de tradición: hay que demostrar que esa tradición sigue viva, que genera riqueza, que conserva un ecosistema único y que pertenece a muchas personas que también merecen ser escuchadas.

Una democracia madura no debería solucionar sus debates culturales por la vía de la prohibición. Puede regular, exigir, ordenar y fiscalizar. Pero borrar una expresión cultural con historia y arraigo supone cerrar una puerta al diálogo. 

Y cuando se prohíbe una cultura, no solo desaparece un espectáculo: se debilita también la libertad de quienes la viven, la sostienen y la sienten como propia.

Colombia tiene ahora la oportunidad de corregir el rumbo. No para imponer los toros a nadie, sino para permitir que sigan existiendo allí donde forman parte de la vida de un pueblo. La defensa de la tauromaquia no debe plantearse contra nadie, sino a favor de algo: de la libertad cultural, del mundo rural, del respeto a la tradición y del derecho de una afición a no ser silenciada por decreto.

El camino no será fácil. La ley sigue en pie y la batalla deberá librarse en el terreno político, jurídico y social. Pero el tablero ya no es el mismo. Y en esa nueva realidad, todavía incierta, vuelve a aparecer una palabra que el toreo conoce bien: esperanza.

El Mundial: Los pronósticos / por Francisco Javier Gómez Izquierdo

 
Viejas hachas en el desván de mi Demanda

'..El partido de los charrúas contra España, servidor pensaba que ya era imposible porque el arbitraje moderno y el capador VAR no consienten las hachas de los conocidos como cancheros (leñadores de fanfarrona e intimidatoria jerga), obligados a guardarlas en el desván de los recuerdos del siglo XX...'

Los pronósticos

Francisco Javier Gómez Izquierdo
Treinta y dos selecciones son a mi parecer, número más llevadero que las cuarenta y ocho que Don Infantino ha desperdigado por América para que seis sumen cero puntos, cinco, uno, y alguna de las de tres, creo que no podría con, pongamos, el Racing de Santander. Ocho grupos de a cuatro. Clasifican los dos primeros directos a cuartos y... pero hay que echar caramelos a los pobres para tenerlos entretenidos y contentos y sacar de la manga varios David contra Goliat para asegurarse una excelente recaudación fifera.

De los que tenían que pasar sólo quedan fuera Turquía y Uruguay sobre todo. El partido de los charrúas contra España, servidor pensaba que ya era imposible porque el arbitraje moderno y el capador VAR no consienten las hachas de los conocidos como cancheros (leñadores de fanfarrona e intimidatoria jerga), obligados a guardarlas en el desván de los recuerdos del siglo XX, pero como el que nace lechón muere cochino, se ve que enrabietados y molestos los jugadores con el míster Bielsa (cuán decadente me ha parecido) decidieron pintarse la cara y "bajar al piso" la herramienta de antier para descolocar no sólo a los peloteros españoles, sino también a un extravagante cónclave arbitral que incluso antes del VAR sancionaba conforme disponía el reglamento.

Bentancour y Cannobio debieron ser amonestados antes del cuarto de hora para frenarles sus malas intenciones. Ya en la segunda parte, las emboscadas de la pareja más la mala baba de De la Cruz, un árbitro europeo las hubiera empaquetado y mandado al sótano con la satisfacción del deber cumplido.

Antes de la poda de dieciseisavos sigo viendo a Francia bastante por encima del resto, sin perjuicio que a un partido tanto Alemania como Portugal y por supuesto España tienen capacidad para llevarse el gato al agua. Las vicisitudes de un partido son impredecibles y... los malos días del portero Muslera pueden hacerse presentes en cuartos o semifinales en Maignan, en Koundé o Upamecano. ¿Francia -España en semifinales? "Ajolá", que diría el gitano.

Por el otro lado van Brasil, Argentina... y también Inglaterra. Pienso que dos de los tres y sobre todo Brasil serán semifinalistas, pero lo "chulo" del fútbol es el yerro en los pronósticos.

Compartir el aire acondicionado / por HUGHES


'..Compartir piso con gente a la que quieres, o a la que alguna vez pensaste que querías, es ya delicado, pero hacerlo con extraños reunidos por el azar del mercado de alquiler tiene que ser difícil, y ahora, con el calor y el aire acondicionado, dificilísimo..'

Compartir el aire acondicionado

HUGHES
La palabra técnica es hacinamiento: la cantidad excesiva de gente que comparte piso o incluso habitación. En España, mucha. Un porcentaje serio no puede aspirar a más y otro está a dos malas decisiones, y no necesariamente suyas, de compartir piso con los ancianos padres o con extraños.

No hay estadística, pero seguro que esto ha incrementado la criminalidad. El otro día venía la noticia de un acuchillamiento en Móstoles entre compañeros de piso. Como era en la calle Nardo podía uno pensar en un crimen pasional, pero era por causa más prosaica: la lavadora. Un inquilino reprochaba al cohabitante que la pusiera de madrugada. Imaginen el centrifugado a las tres de la mañana… La discusión pasó a mayores y el agraviado recurrió al cuchillo de cocina, no sabemos si compartido, para causar la incisión.

(Uno de las placeres de la lectura de noticias sobre crímenes es averiguar, como haba en el roscón, en qué párrafo aparecerá la nacionalidad de los implicados, en este caso, paraguayos los dos)

Compartir piso con gente a la que quieres, o a la que alguna vez pensaste que querías, es ya delicado, pero hacerlo con extraños reunidos por el azar del mercado de alquiler tiene que ser difícil, y ahora, con el calor y el aire acondicionado, dificilísimo.

Recuerdo un crimen con climatizador. En Valencia, cómo no. Se quejaban del zumbido del aire acondicionado del vecino de arriba. Con el cortisol en máximos históricos, subió el afectado acompañado de sus padres y mientras asestaba las mortíferas puñaladas (cuchillo de cocina), los progenitores, que al principio habían intentado disuadirle (pero quién le niega nada a un hijo) ayudaban; el padre inmovilizando a la víctima, la madre arreándole con un bate de béisbol en la cabeza.

(Para aficionados al dato: eran rumanos, la víctima española)

Compartir el aire acondicionado seguro que está generando unas tensiones terribles; decidir si se pone o no, o cuánto se pone (ha sido considerado un micromachismo) o cómo se paga a final de mes, o los grados exactos, o el ruido o si se pone de chorro fijo o con rotación… Son todo dificultades que entre compañeros de piso aconsejan o bien cuchillos de plástico o gran afinidad de temperamento (temperamento es temperatura). Pero no es tan fácil encontrar personas con tu sensibilidad térmica.

Peor es no tener aire acondicionado. En Francia, donde solo una cuarta parte de los hogares lo tienen instalado, se están dando cuenta con la ola de calor. No les compensaba o lo rechazaban ideológicamente. Es algo poco ecológico y nada solidario porque enfrías tu casa echando el calor en la calle.

El republicanismo francés, al final, empieza a resoplar. Menos fraternité pero en casa a veintiséis.

Ya dijo Lee Kuan Yew, presidente de Singapur, que el aire acondicionado era uno de los mayores inventos de la historia porque permitió desarrollar los trópicos. En el sudeste asiático lo pusieron, en Francia se dan cuenta ahora. Ah, Europa, superpotencia moral…

COPA CHENEL.- 2026 Puerta grande para el mexicano Héctor Gutiérrez en San Martín de Valdeiglesias


Toros de Castillejo de Huebra y Adolfo Martín para Fernando Plaza, Mario Navas y Héctor Gutiérrez

Oreja para un entregado Héctor Gutiérrez que estuvo muy ajustado con su primero en toda la lidia, dio naturales muy de verdad, ovacionado el de Adolfo en el arrastre.

Silencio para Fernando Plaza tras aviso, y silencio en el arrastre del 2° bis de Castillejo de Huebra.

Silencio tras aviso para un voluntarioso Mario Navas ante un toro incierto y venido a menos después de la primera tanda, y que fue prendido arrancándole el corbatín en dos ocasiones, silencio para el toro en el arrastre.

Oreja tras petición de la 2ª parte Héctor Gutiérrez muy torero toda la tarde matando a recibir tras sorprenderle el toro y ovacionado en el arrastre el 4° de Castillejo de Huebra

Ovación en el arrastre para el 5° de Adolfo Martín de una calidad extraordinaria y vuelta al ruedo para Fernando Plaza tras ser protestada por algún sector del público, dio unos naturales muy estéticos y ceñidos.

Oreja para un muy dispuesto y torero Mario Navas con el cierra plaza de Adolfo que sabía lo que se dejaba atrás pero que dio juego y vendió cara su vida.

Puerta grande para el mexicano Héctor Gutiérrez
  • FICHA TÉCNICA
San Martín de Valdeiglesias - Última de la 2ª fase de la Copa Chenel. 
Toros de Castillejo de Huebra y Adolfo Martín. 
Héctor Gutiérrez, Oreja y Oreja tras petición de la segunda
Fernando Plaza, Silencio y Vuelta al ruedo
Mario Navas, Silencio y Oreja
27 Junio 2026

sábado, 27 de junio de 2026

Venezuela. El abismo se abrió de verdad / por Soledad Morillo Belloso

Se observa un edificio dañado a través de la ventana de un autobús que transporta a miembros del Regimiento de Instrucción e Intervención de la Seguridad Civil francesa (UIISC 7) en Caraballeda, estado de La Guaira, Venezuela, el 27 de junio de 2026, mientras se despliegan para colaborar en las operaciones de rescate tras los terremotos.

El abismo se abrió de verdad
El terremoto en Venezuela no sólo sacudió edificios: sacudió la mentiraLa naturaleza hizo en segundos lo que la crítica, la academia y la ciudadanía no lograron en décadas: mostrar que el Estado estaba hueco.

Por Soledad Morillo Belloso
No se puede separar la política de las políticas públicas. Es una ilusión peligrosa, como creer que una casa puede sostenerse sin columnas solo porque la pintura está fresca. La política marca el rumbo, pero las políticas públicas son el camino, el asfalto, los puentes, los drenajes, los hospitales, los protocolos. Cuando una existe sin las otras, lo que se obtiene no es un país: es un espejismo. Y cuando la tierra tiembla, el espejismo se disuelve y queda a la vista la verdad desnuda.

El terremoto en Venezuela no sólo sacudió edificios: sacudió la mentira. La naturaleza hizo en segundos lo que la crítica, la academia y la ciudadanía no lograron en décadas: mostrar que el Estado estaba hueco. La tierra se movió, sí, pero lo que se vino abajo no fue obra exclusiva del sismo; fue el resultado de años de negligencia, improvisación y corrupción. Mucha épica, nula ingeniería. Mucho discurso, cero mantenimiento. Mucha consigna, ninguna prevención. El país no colapsó por un temblor: colapsó porque llevaba 27 años siendo desmantelado pieza por pieza.

El fracaso del régimen bolivariano quedó expuesto sin anestesia. Hoy lo administra una presidente encargada que ha demostrado su incapacidad tanto en la calma como en la tormenta. Pero sería injusto atribuirle todo el desastre a ella sola. Ella es apenas la heredera de un modelo que convirtió la incompetencia en método y la corrupción en sistema. Veintisiete años de sustituir técnicos por militantes, instituciones por lealtades, planificación por propaganda. Veintisiete años de confundir política con espectáculo y políticas públicas con dádivas. Veintisiete años de creer que gobernar es hablar paja, no hacer.

El terremoto sólo terminó de romper lo que ya estaba roto. Muchos de los edificios que se desplomaron no cayeron por la magnitud del sismo, sino por el cemento adulterado. Los hospitales que no pudieron recibir heridos no fallaron por saturación, sino por abandono. Las comunidades que quedaron aisladas no lo estuvieron por el movimiento telúrico, sino porque las vías llevaban años destruidas y porque no había equipos de rescate suficientes. Los sistemas de emergencia no colapsaron: simplemente habían dejado de existir. Y las instituciones no reaccionaron porque hace tiempo dejaron de ser instituciones; son cascarones vacíos, oficinas donde se firma pero no se gobierna. En toda esta emergencia, los despachos de la defensoría del pueblo enmudecieron. El pueblo abandonado no tuvo quien lo defendiera.

La presidente encargada quedó expuesta ante el país: sin plan, sin equipo, sin criterio, sin capacidad operativa. Pero más que un fracaso personal, lo suyo es la evidencia final de un proyecto que confundió poder con omnipotencia y terminó creyéndose inmune a la realidad. Y la realidad, cuando llega, no pide permiso.

En Chacao y Baruta la atención fue distinta, casi un recordatorio de que cuando las instituciones funcionan, aunque sea a escala municipal, la diferencia se nota. En medio del caos, mientras el país entero buscaba a tientas una respuesta que el gobierno central no dio, los organismos municipales actuaron como debían: con rapidez, con orden, con presencia real en la calle. Protección Civil, bomberos, policías locales, cuadrillas de rescate y voluntarios se desplegaron sin esperar instrucciones, más allá de las cámaras, sin discursos prosopopéyicos. A pesar de la crisis económica de la que no escapan los municipios, hicieron lo que corresponde cuando la tierra se abre y la gente queda vulnerable: asistir, contener, rescatar, acompañar. No hubo improvisación, hubo oficio; no hubo propaganda, hubo trabajo. En esos municipios, al menos por unas horas, se vio lo que significa tener instituciones que entienden su deber y lo cumplen, incluso cuando el país alrededor parece desmoronarse.

De las Fuerzas Armadas, nada que decir. No existen. No estuvieron, no aparecieron, no se hicieron sentir ni en la calle ni en la coordinación ni en la contención. En un país que lleva décadas oyendo que la FANB es “el pueblo en armas”, lo que se vio fue exactamente lo contrario: un vacío. Mientras los municipios hacían su trabajo y los ciudadanos se organizaban como podían, la institución que debería ser columna vertebral en emergencias quedó reducida a una sombra burocrática, un uniforme sin cuerpo. No hubo despliegue, no hubo logística, no hubo presencia operativa. Y en un momento en que cada minuto contaba, su ausencia fue un estruendo. Un país puede perdonar errores, pero no puede sobrevivir a unas Fuerzas Armadas que sólo existen para la ceremonia y el desfile y nunca para la emergencia.

La solidaridad de la ciudadanía es encomiable, sin duda. Habla bien de los venezolanos, de esa capacidad casi instintiva de organizarse, de tender la mano, de aparecer donde el Estado no llega. Pero esa virtud no puede convertirse en coartada. El Estado no puede lavarse las manos ni pretender delegar en la sociedad lo que es su exclusiva responsabilidad. La gente ayuda porque tiene corazón, porque no soporta ver al otro caer; el Estado debe ayudar porque es su deber, porque para eso existe, porque para eso recauda, administra, planifica. Cuando la ciudadanía sustituye al Estado, algo está profundamente roto. Y cuando el Estado se acostumbra a que la ciudadanía lo sustituya, el país entero queda en riesgo. La solidaridad es un orgullo; la desresponsabilización institucional, una vergüenza.

Si a la señora presidente encargada le queda un mínimo de pundonor, de sentido de Estado, de conciencia histórica, pasada la emergencia debe presentar su renuncia. No como un gesto político, sino como un acto de decencia. Y lo propio deben hacer el gobernador y el alcalde La Guaira. Porque gobernar no es ocupar un cargo: es sostener un país, un pueblo. Y Venezuela, hoy, está rota. Rota por el sismo, sí, pero sobre todo por 27 años de decisiones equivocadas, negligencia acumulada y corrupción institucionalizada.

La política sin políticas públicas es humo que asfixia. Las políticas públicas sin política son un manual empolvado que nadie abre. Y un país que tolera esa fractura vive con un pie colgando sobre el vacío.

Esta vez el vacío no fue metáfora: el abismo se abrió. Y si seguimos bajo la égida de este régimen, la próxima emergencia —que llegará, porque siempre llega— no sólo nos golpeará: nos borrará.
Soledadmorillobelloso@gmail.com

18 de julio de 1936. Noventa años / por Juan Chicharro Ortega


La historia nos enseña que los problemas políticos graves exigen soluciones políticas, institucionales y culturales, no violentas. En 2026, el camino no puede ser otro que el de la ley, la movilización cívica y el voto.

18 de julio de 1936. Noventa años

Se cumplen noventa años del 18 de julio de 1936, fecha en la que una parte significativa del Ejército español se alzó contra el Gobierno del Frente Popular. Aquel movimiento, conocido como Alzamiento Nacional, fue el comienzo -todo había empezado antes en 1934 con la denominada revolución de Asturias- de una de las páginas más dolorosas de nuestra historia contemporánea: la Guerra Civil Española.

La España actual atraviesa un momento de extraordinaria gravedad y fragilidad. El Gobierno presidido por Pedro Sánchez ha impulsado una gestión marcada por la polarización, los pactos con fuerzas secesionistas y la erosión de la unidad nacional. Los indultos y la ley de amnistía a los responsables del “procés” catalán de 2017, las cesiones a los herederos políticos de ETA en el País Vasco y Navarra y los complejos acuerdos con Marruecos -que han dejado en segundo plano la causa saharaui y generan inquietud sobre la estabilidad de Ceuta y Melilla- configuran un panorama de cesiones que muchos perciben como una quiebra de la soberanía y la igualdad entre españoles.

A esto se suma una corrupción sistémica, la presión sobre instituciones y símbolos nacionales y la persecución administrativa contra entidades como la Fundación Nacional Francisco Franco que, junto con las relaciones preferentes con regímenes controvertidos de Hispanoamérica, completan un escenario de profunda división. Para un sector de la sociedad, estos hechos recuerdan, aunque de forma distinta, las tensiones que precedieron a febrero de 1936: polarización extrema, cuestionamiento de la legalidad electoral y amenaza a la unidad de la Patria.

El Alzamiento de 1936 tuvo causas profundas. Ante unas elecciones de febrero envueltas en irregularidades, la violencia callejera de milicias izquierdistas, el asesinato de Calvo Sotelo y el temor a una bolchevización del país, Generales como Franco, Mola, Sanjurjo, Dávila, Kindelán… optaron por la vía militar. Aquellos hombres actuaron movidos por un sentido del deber y la defensa de valores como la unidad nacional, la religión y el orden social. Su valentía y sacrificio son innegables: miles de jóvenes dieron su vida en el campo de batalla convencidos de que salvaban a España de un destino peor.

Sin embargo, el resultado fue una guerra fratricida de tres años que dejó cerca de medio millón de muertos, destrucción material y una herida moral que aún hoy no ha cicatrizado completamente. Aquella contienda demostró que, una vez desatada la violencia política total, es extremadamente difícil controlarla.

Por eso, en este 90 aniversario, la reflexión debe ser serena y responsable. Admirar la decisión y el coraje de aquellos militares y civiles que se alzaron en 1936 no equivale a desear repetir la experiencia. Quien verdaderamente ama a España debe rechazar cualquier tentación cainita. La historia nos enseña que los problemas políticos graves exigen soluciones políticas, institucionales y culturales, no violentas. En 2026, el camino no puede ser otro que el de la ley, la movilización cívica y el voto.

Recordar con orgullo a los caídos es un deber de justicia histórica pero convertir ese recuerdo en combustible para nuevas divisiones sería un error trágico. La Historia se estudia, se debate y se integra.

Hoy, más que nunca, los españoles que se sienten herederos de esa tradición nacional deben priorizar la unidad. Defender la soberanía territorial, la igualdad de todos ante la ley y las tradiciones comunes no requiere revivir conflictos del pasado. Requiere inteligencia, constancia y generosidad.

España necesita mirar al futuro con esperanza. Los desafíos son enormes: la demografía, la economía, la identidad cultural amenazada por el globalismo y los separatismos y la regeneración institucional. Resolverlos desde la concordia, respetando la pluralidad legítima pero sin renunciar a lo esencial, es el camino. En eso nos diferenciamos de la izquierda marxista guerracivilista. Nosotros no somos iguales.

En este 90 aniversario del 18 de julio de 1936, recordemos a quienes tuvieron el valor de alzarse ante lo que consideraron un peligro existencial para España. Aprendamos de su entrega.

Pero sobre todo, comprometámonos a que nunca más la confrontación fratricida sea el recurso. Que su sacrificio sirva para reforzar nuestra determinación de construir una España unida, soberana y en paz. Una España donde quepan todos los que respeten su historia y su integridad territorial.

La Historia no se repite exactamente, pero rima. Evitemos las rimas trágicas. El verdadero patriotismo hoy es el que construye, reconcilia y proyecta a la nación hacia delante sin olvidar de dónde viene, pero sin quedar atrapado en sus heridas.

Juan Chicharro Ortega es General de División de Infantería de Marina ( R ). Presidente Ejecutivo de la Fundación Nacional Francisco Franco

El hombre que ríe / por Carlos Esteban

El hombre que ríe

Carlos Esteban
Es ese momento de la película en que el ‘malo’ estalla en una carcajada, porque ya no tiene que disimular: ha ganado. Tiene todas las cartas y ya no necesita seguir fingiendo. Normalmente, al menos en las películas de James Bond, coincide con el instante en que empieza a confesar con detalle todo su maquiavélico plan.

Sánchez nos ha ahorrado esa segunda parte, quizá porque podría tener consecuencias judiciales inmediatas, pero nos ha dado su risa. El Congreso de los Diputados ha instado a Pedro Sánchez, en una moción ganada por mayoría, a someterse a una cuestión de confianza y a asumir responsabilidades políticas, incluida su dimisión, por los casos de corrupción que afectan a su entorno. Y él ha respondido a la oposición de una mayoría de representantes de la ciudadanía, en una democracia, con una risita de burla y triunfo.

Para que un sistema funcione no es necesario que se crea en él, pero sí que se pretenda verosímilmente que se cree en él. Y a pesar de que desde hace tiempo hemos ido saludando cada desmán de Sánchez contra las instituciones que mantienen en pie el sistema como el epitafio de nuestra democracia, creo que, al menos visualmente, cinematográficamente, el momento es este.

En esa risa hay mucho más que en cualquiera de sus discursos o declaraciones a la prensa. Sonaba a un abogado que, gracias a un defecto de forma, logra la absolución de su cliente, un capo de la mafia cuyos crímenes han quedado demostrados.

Aunque hay un detalle más en esa risita, algo aún más indignante que su desprecio por la ciudadanía, y es su desprecio por sus enemigos políticos. Porque ese desprecio está totalmente justificado. Con esa risa les está diciendo: «Sois patéticos. Organizáis todo este circo inútil, esta mascarada, para tranquilizar vuestra conciencia o, mejor, para justificaros ante vuestros votantes, para decirles que no queréis veros implicados en mi corrupción. Pero sin pagar el precio, sin perder nada. Por eso no os atrevéis con una moción de censura: os da miedo ganar. Y a muchos otros os gusta lo que os doy».

Pero aún hay un tercer tono en esa risa, algo que la hace más natural, casi irreprimible: alivio. Ahora sabe que con esa caterva de paniaguados no tiene nada que temer. No sólo que apenas sirven para otra cosa que para declamar y gesticular, sino que, aunque él haga mangas y capirotes con las instituciones, ellos no van a sacar los pies del plato.

Estos días ha estallado un debate en redes sobre la ‘genialidad’ de Sánchez, capaz de batir a todos sus enemigos y a salirse siempre con la suya. No comparto esa visión. Creo sinceramente que Sánchez es tan mediocre como parece, aunque en un momento en que la clase política no sobresale precisamente por su brillantez.

Pero no es ese el verdadero secreto de su éxito. La razón por la que ha triunfado sobre todos es porque carece absolutamente de escrúpulos. Hasta ahora no hemos andado escasos de canallitas en el panorama político, pero quien más, quien menos, todos parecían tener un límite, alguna barrera que sentían escrúpulos en traspasar, aunque fuera por vergüenza. Sánchez no tiene de eso. Ese es todo su misterio.
--

Era José Luis ganadero ilustre / por Jesús Javier Corpas Mauleón

 

Era José Luis título, pero distinto al que creía la mayoría; propietario de un hierro que da nombre a un famoso encaste, de él no provenían sus toros; sevillanísimo, era madrileño; se apellidaba García de Samaniego y Queralt, no Albaserrada como le llamaron muchos. Y este artículo no es obituario, sino alegre recuerdo. Aclaremos.

Jesús Javier Corpas Mauleón
Era 1912 cuando el conde Santa Coloma vendió a su hermano Hipólito sus Saltillos con algo de Ibarra. Sin embargo, al fallecer Hipólito, marqués de Albaserrada, Escudero Calvo compró a su viuda las reses, que acabarían aportado su genética a las divisas Victorino, Adolfo Martín y Escolar. Aunque un vástago de la aristócrata volvió a crear la ganadería en los 40, ya lo hizo con mezcla de los encastes Pedrajas (Isaías y Tulio Vázquez) y Juan Pedro Domecq. Y esa nueva sangre también tuvo éxitos, sobre todo desde que la heredó su hijo José Luis, marqués de Taracena. Nombres notables de esta época fueron Laborioso, indultado en La Maestranza; Manzanito y Sombrerero, premiados en Las Ventas; o Revoltoso, trofeo Carriquiri como Hatero, quien tomó una inédita vara de ocho minutos.

Era José Luis un hombre que acudía con frecuencia a Navarra, lidiase o no, ya que en ella estudió la carrera y tenía abundantes amistades; se hacía querer. Cuando estaba en Pamplona viajábamos juntos en mi coche a presenciar festejos por la zona, como por ejemplo al arnedano Zapato de Oro.

Era muy alegre, a pesar de lo que había sufrido en el Madrid de su infancia, cuando milicianos izquierdistas registraban continuamente su casa para matar a su padre, por suerte a salvo en Sevilla. Recordaba el dolor cuando se enteró de los curas de su colegio asesinados. Sin embargo, fue un hombre de ingeniosos chascarrillos.

Era el “marqués bohemio”, así le llamó alguna prensa, de profunda afición y gran sabiduría taurina; con él se aprendía siempre. Divertido, se definía como “buen jinete, tenista regular y propietario de una doscientas cincuentava parte de La Maestranza”. De carácter afable, recuerdo su bronquita por alquilar apartamento durante la Expo de Sevilla y no alojarme en su hacienda Mirandilla: “Jotas, te doy las llaves y a vuestro aire, que Maruchi y yo esos días no estamos en la finca. Quedas fetén con tus amigos instalándoos en el cortijo y gratis”.

Nos dejó en 2014 y, sin descendencia, legó su torada a su sobrino Hipólito

Era José Luis, criador de bravo.