la suerte suprema

la suerte suprema
Pepe Bienvenida / La suerte suprema

domingo, 21 de septiembre de 2014

Venezuela: A 22 temporadas de una alternativa histórica, Erick Cortéz en Nimes / por El Vito


ÚNICO VENEZOLANO QUE HA SIDO INVESTIDO 
EN UN COLISEO ROMANO, NIMES 1992

Desde 'Del toro al infinito' blogspot, felicitamos efusivamente al matador de toros Erick Cortés por su brillante trayectoria profesional y su decisiva aportación a la Fiesta brava en Venezuela mediante sus  encomiables labores empresariables



A 22 temporadas de una alternativa histórica, Erick Cortéz en Nimes
  • Dos históricos de la fiesta, los maestros Paco Ojeda y César Rincón, fueron padrino y testigo de la ceremonia. Investidura que ocurrió con un toro de la ganadería jerezana de Juan Pedro Domecq.

El viernes 19 de septiembre se conmemoraron 22 años de la alternativa de Erick Cortéz. Coliseo de Nimes, 19 de septiembre de 1992.

Dos históricos de la fiesta, los maestros Paco Ojeda y César Rincón, fueron padrino y testigo de la ceremoncia. Investidura que ocurrió con un toro de la ganadería jerezana de Juan Pedro Domecq.

Ha sido la única alternativa que un matador de toros venezolano ha alcanzado en este milenario escenario, la plaza de toros más importante de Francia y entre los cinco circos taurinos más importantes del mundo.
La trayectoria de Erick Cortéz en el difícil sendero de la fiesta de los toros en Venezuela, ha tenido como fundamento su sentido de la profesionalidad. Torero de escuela, orgulloso de sus orígenes profesionales en la Escuela de Lucio Requena, entendió el toreo desde sus primeros lances como respuesta al reto en la vida y en la profesión.

Se hizo en España, a la vera de los maestros del Sur, en aquella desembocadura del Guadalquivir donde las carabelas en una época llevaron a la América de bronce los heraldos de la Fiesta de los Toros, noticias que desde entonces están imbricadas en la cultura de nuestras naciones iberoamericanas.

Erick Cortéz, además de sus éxitos como matador de toros, ha sido como venezolano un luchador infatigable de la causa del toreo universal. La nación, la afición a los toros y los profesionales del toreo deben vivir agradecidos a este torero, figura de nuestro escalafón, que se ha jugado la vida profesional y la integridad ciudadana para con vocación de servicio defender la fiesta de los toros como no lo ha hecho otro en Venezuela.

Desde A los toros, y para nuestros lectores, nuestro sincero reconocimiento al matador de toros Erick Cortéz quien ha sido, es y será ejemplo para muchas generaciones de integridad profesional.

Galapagar: La yeguada de Molina en exhibición ecuestre de doma meonorquina.


Julian Fernández, Ramón Andrés y Gustavo Blázquez, jinetes actuantes

La doma menorquina es un estilo de doma clásica, reconocido como disciplina deportiva por la Federación Hípica de las Islas Baleares. 


PLAZA DE TOROS DE GALAPAGAR (MADRID)
Exhibición de Doma Menorquina por parte de la yeguada Andrés Molina de Yunquera de Henares ( Guadalajara ).


En la recientes Fiestas de Galapagar en honor al Santísimo Cristo de las Mercedes," se brindó la oportunidad de realizar una exhibición de Doma Menorquina por parte de la yeguada Andrés Molina de Yunquera de Henares ( Guadalajara ). 

Ante el aforo completo de la plaza de toros de Galapagar, los tres jinetes, Julian Fernández, Ramón Andrés y Gustavo Blázquez, exhibieron la forma con la que los caballos menorquines ejecutan los distintos movimientos de alta escuela, doma clásica y doma menorquina. 

En esta demostración pudimos apreciar la gran versatibilidad y adaptación de los caballos menorquines a los distintos movimientos ecuestres. 

La doma menorquina es un estilo de doma clásica, reconocido como disciplina deportiva por la Federación Hípica de las Islas Baleares. 





Exhibición el 13 de Septiembre en la localidad de Galapagar










sábado, 20 de septiembre de 2014

De Logroño qué?.. / por Fernando Naranjo Duran





Toros del Vellosino.
Puebla del Río y Puebla del Prior.

(Chimpun-chimpún)

Aquella noche sin luna;
sobre el río de Fontibre
que serpea a Cataluña
tan riojano; dios me libre;
por los caldos que él acuña!

Al laíto su Rivera
en un coso tan precioso
donde su afición quisiera
ver un dúo de colosos
en corrida honda y señera..

¿Todo un fiasco ganadero?
¿O el timo de la estampita?
Maldita gana ganita
tanta corrida ‘fardona’
a mí las ganas me quita..

No merece mi quintilla
ni mi verso enamorado..
¿Quién coño NO8DO?
Ha ‘sio’ el duende de Sevilla
¿Ó todos aquí han pecado?...

¿Yo que vine tan ufano
a ver toros a Logroño?
De cartel tan soberano
me dije yo.. ¡De dos Pueblas
y los dos en mano a mano!!..

Pues venga que estamos pa' entro
en esta hermosa Ribera
cuando el sol ya no es atento
y del toro no es el templo:
ya puede venir cualquiera..

Más; hubiera dos toreros
y detalles torerísimos
lo refrende mi tintero
mi aurora sin timidez;
requiebren lo que allí vieron..

Al de la Puebla extremeña
que no caiga en el garlito
pues él; al TORO domeña:
lo tiene más que aprobado
y torea despacito...

Y al de la Puebla andaluza
por haberse arrebujao:
hoy con medido salero
mi aurora no pone escusa
ni remilgos mi tintero..


Fernando naranjo duran

@registrada la propiedad intelectual.

'Santacolomas': historia del trato entre José Luis Buendía y Álvaro Martínez Conrado / Por José María Moreno Bermejo


Presentación de la Corrida de la Quinta por José María Moreno Bermejo en presencia de Javier Aresti, en los corrales del la Plaza de Toros de Vistalegre de Bilbao

Esta interesante y bonita historia protagonizada por dos caballeros y ganaderos ejemplares, fue narrada por D. José María Moreno Bermejo en el acto de presentación de la corrida de la Quinta en el apartado del día de la pasada Feria de Bilbao, y que a la tarde sería lidiada por Antonio Ferrera, El Juli, e Iván Fandiño.
Muy celebrada resultó esta intervención del bibliófilo taurino, D. José Maria, invitado especial de D. Javier Aresti, presidente de la Junta Administrativa de la Casa de Misericordia, titular del coso bilbaíno, dejando constancia, una vez más, de su categoría de aficionado y de su valiosa erudición taurómaca. 

1“LA QUINTA”

D. José Luis Buendía y D. Álvaro Martínez Conradi pasean por “Bucaré” juntos a lomos de sus caballos. Es 1987; D. José Luis y D. Álvaro han llegado a un acuerdo para la compra venta de un número determinado de reses de la casta “santacoloma buendía”. D. José Luis recuerda que su abuelo D. Juan, junto a su socio y padrino Felipe Bartolomé compraron a la viuda del Conde de Santa Coloma una punta de ganado procedente de “saltillo” en los que había reses cruzadas con sangre de Ibarra. El Conde dio prestigio a la ganadería, y los Buendía, con una selección adecuada dieron personalidad propia a un encaste, el “santacoloma-buendía”. De este encaste es lo que vende D. José Luis a D. Álvaro.

D. Álvaro es un gran aficionado; ha degustado las lidias realizadas por su admirado Paco Camino a toros de la casta de “santacoloma”, de los que mató 226 ejemplares. Por otro lado, D. Álvaro ama el encaste “saltillo”; es de familia ganadera, los “Cova”, que emparentaron con los descendientes de D. Félix Moreno Ardanuy, quien adquiriera de la viuda de Saltillo las reses cárdenas que llevó a su finca “La Vega”, junto al Guadalquivir, en la desembocadura del Geníl; una de las fincas más feraces de España. Los Moreno de la Cova, Alonso Moreno de la Cova y José Joaquín Moreno Silva, han conservado finca y encaste con orgullo y gran afición. Hoy, D. José Joaquín, ya no hierra con la “O” montada en la “M”; está herrando con el hierro de Saltillo, la “O” con dos rayas que simula la señal de tráfico de prohibido, como indicando que se abstengan de lidiarlas aquellos que no estén bien preparados.

El trato acordado entre D. José Luis y D. Álvaro, sellado con un apretón de manos, contiene una cláusula de libre elección por parte del comprador.

D. Álvaro va reseñando sus vacas. 

–La 42, José Luis; es bonita, viva. 

-La 42, repite y apunta D. José Luis. 

–La 48; que pelo tan uniforme, me gusta.

–La 48, repite y apunta D. José Luis. 

Siguen la selección...

–La 23, dice D. Álvaro; fina de cabos, con temperamento, bien plantada.

Silencio. 

–La 23, José Luis, ¿Me has oído? 

Silencio. Al fin D. José Luis dice: 

-Mira, Álvaro, te ruego que me dejes a la 23 en casa; es de una reata que queremos mucho y me he prometido no venderla. D. Álvaro apela a su derecho. Piensa en que un trato es un trato. Por otra parte, caballero y amigo, no quiere disgustar a D. José Luis. D. José Luis piensa que no está bien que le niegue a su amigo la venta de la “Soguera”, la nº 23; y él ha prometido no venderla. Silencio tenso. Al fin D. José Luis, dice: 

-Mira, Álvaro, como no puedo venderte a la “Soguera”, quiero que te la lleves como regalo. Pero con una condición: cuando lidies el primer toro de ella, me invitarás a verlo junto a ti en la plaza.

–Hecho, dice D. Álvaro. Y gracias, amigo.

Es 23 de julio de 1989; en el burladero de ganaderos del coso de “Cuatro Caminos”, en las fiestas “santiagueñas” de Santander, D. José Luis y D. Álvaro se disponen a ver la lidia de “Soguero”, hijo de la 23 de nuestra historia. La corrida de “La Quinta” la matan: Manzanares, Ortega Cano y Rafael Camino. “Soguero” sale en 5º lugar. Ortega Cano le corta las dos orejas; el toro es arrastrado acompañado de una gran ovación. José Luis Suarez-Guanes, en su crónica “abecedaria” del día 24, dice que “Soguero” fue: “un bovino excepcional; un dechado de bravura y nobleza, al que se debió dar la vuelta al ruedo. Su calidad le hacía digno de padrear en la ganadería”.

Esta historia bien podía haberla incluido D. Luis Fernández Salcedo en sus “Cuentos del viejo mayoral”, de haberla conocido. También podría haber reflejado en su opúsculo “El toro bravo”, las características fenotípicas y de comportamiento que adornan al toro encastado, y que tan acertadamente fueron vistas por los dos ganaderos. Por fin, en su obra, “Trece ganaderos románticos”, D. Luis habría incluido a estos dos, D. Álvaro y D. José Luis, que demostraron en esta historia su caballerosidad, su señorío, su nobleza y su generosidad. Y por su gran amor al toro que da emoción.

Como Secretario General de la UBT, les recomiendo que lean, quien no lo haya hecho, las obras de D. Luis Fernández Salcedo; para mí, el mejor escritor taurino de la historia. Leer los “Cuentos del viejo mayoral” les hará amar más al toro; el actor principal de la Corrida.

Gracias a la Junta Administrativa y a la Empresa por haber pergeñado este atractivo cartel de hoy; toros encastados de un ganadero romántico para toreros poderosos. ¡Que Dios reparta suerte! 

Bilbao, 23 de agosto del 2014.


Feria de San Mateo en Logroño: Discutida oreja para Morante en tarde que pudo ser y no fue.



El mano a mano entre Morante de la Puebla y Miguel Ángel Perera resultó en gran parte decepcionante por el pobre juego del ganado de “El Vellosino” que solamente echó un buen toro: el de éxito del de La Puebla del Río que anduvo inspirado y crecido una vez acoplarse aunque se tiró a los bajos al matar. La corrida quedó muy tocada por la falta de fuerza y de casta de unas reses que en absoluto fueron las que Perera necesita para que su poderío tenga verdadero sentido. No obstante, el extremeño anduvo por encima de lo que le echaron y perdió salir a hombros por fallar a espadas tras realizar unas faenas excesivamente largas que dejaron a sus toros sin resuello.



Logroño. Plaza de la Ribera. Viernes 19 de septiembre de 2014. Tarde nublada y agradable en plaza cubierta con de entrada.

Siete toros de El Vellosino incluido el sobrero que reemplazó al tercero, devuelto por muy cojo. Bien presentados sin pasarse y de juego desigual. Noble y encastadito aunque a menos en brío y rajado finalmente el primero. El segundo hizo buen papel en los primeros tercios pero se rompió una mano a poco de empezar la faena, quedando inédito. El sobrero que hizo tercero resultó muy deslucido por no parar de defenderse. Manejable el cuarto. Muy noble el quinto. Manejable sin clase el sexto.

Morante de la Puebla (rioja y oro): Pinchazo, metisaca, estocada y descabello, aviso y ovación. Tres feos pinchazos. Media caída muy tendida, bronca. Bajonazo, aviso y oreja.
Miguel Ángel Perera (prusia y oro): Descabello a modo de puntillazo, silencio. Pinchazo y buena estocada, aviso y gran ovación tras petición insuficiente. Estocada y descabello, petición insuficiente y gran ovación.

Éste mano a mano se me hacía como mezclar el agua y el ácido sulfúrico. Y ya se sabe que, cuando el ácido se adiciona al agua lentamente, se eleva la temperatura de la solución. Pero en sentido inverso, la mezcla reacciona violentamente. Con esta doble expectativa acudimos a la plaza junto al rio Ebro, sita en una preciosa ribera que da lugar a toda clase de atractivas similitudes.

Poner frente a frente a dos toreros tan diametralmente distintos, tiene su aquel aunque a muchos nos parezca un dislate. El toreo divino en sus máximas esencias, enfrentado al valor más netamente humano que hayamos visto últimamente hasta grados de lo inverosímil. Si Morante de la Puebla es el “olé” por antonomasia, Miguel Ángel Perera es el “ay” más largo y hondo que hayamos gozado nunca. Pero no un “ay” de miedo, sino de seguridad total. Claro que, el “olé” de Morante no siempre es merecido desde que se convirtió en mito. Mientras que el “ay” de Perera, por buscar mitificarse sin ayudas inspirativas, es más auténtico por más seco. La sequedad elevada a la excelsitud. Morante anda inmerso en una querencia de torero regular sin poder serlo brillantemente. Y Perera, culminando la campaña más gloriosa gracias a una regularidad triunfal que hasta resulta insultante. Tanto, que no le vendría mal algún desliz que le convirtiera en más humanamente real. ¿Un ángel y el demonio? Más bien un demonio angélico en forma de agua clara y un ángel milagroso cual ácido difícil de manejar y de tratar. Llegamos a la plaza deseando que el ácido fuese el que se vertiera sobre el agua para que subiera la temperatura. Pero la falta de fuerza y de casta de los toros lo impidió en gran parte… La distinta y hasta opuesta capacidad resolutiva de la pareja fue la que convirtió el duelo en atractivo sobre el papel. Pero se quedó en el anuncio. Vamos a ver qué y cómo hicieron los dos en función de cómo salieron y se comportaron los toros de “El Vellosino” que tuvieron enfrente.

Preciosidades incompletas aunque bellísimas de Morante en su recibo de capa al primer toro, negro como lo serian los demás y más bien cómodo de cabeza. Sacó movilidad algo distraída de salida y fue alegre al caballo sin ser colocado. Le aliviaron el castigo e hincó los cuernos en la arena al salir de primer puyazo, supongo que leve porque aquí hay que darles dos. Picotazo en el segundo. Celebro esta prudente administración de Morante, tan dado a masacrar a los animales en el segundo tercio. Morante arrancó la faena sobre las rayas y por alto con donosura diestra, yendo para delante hasta los medios donde remató con el de pecho zurdo. Se notó que estaba a gusto. Buena tanda por redondos aunque aceleradillo en su dejar pasar al animal que era noble y embistió repitiendo con casta para empezar yendo luego un poco a menos en brío. La segunda ronda a derechas fue similar a la primera. El toro se puso a escarbar antes de tomar con celo la muleta por naturales de menor a mayor factura pese al desarme. La segunda ronda al natural tuvo sello angelical. Ayudado por alto y más naturales forzosamente aislados y desigualmente templados hasta que el toro se rajó y se desentendió del adorno final, quedando Morante desairado. Tardó el matador sevillano en cuadrar al morlaco y pinchó. Luego atizó un alevoso metisaca. Y por fin, una estocada entera. La gente se quedó con ganas de pedir una oreja. Y Morante de que se la dieran.


Bonito el segundo, mejor puesto de cara que el anterior y alegre en su salida. Pero de seguido distraído y suelto de los primeros capotazos de Perera. Lo fijó a la cuarta con lances a pies juntos que remató con buena media en el platillo. El animal no paró de corretear hasta que fue colocado en forma para el primer y muy leve encuentro con el caballo. Solo una media de Perera en el quite, muy blando el animal, y otro puyazo leve arrancándose alegre por su cuenta. Bien Francisco Doblado en su intervención a caballo. Y segundo quite del extremeño por muy buenas verónicas y media. Estupendo Joselito Gutiérrez en palos. Saludó una gran ovación. La faena la empezó Perera por ayudados altos. Y la siguió en redondo con la certera rotundidad a que nos tiene acostumbrados aunque, cierto picante del animal, la desmereció en cuanto al temple. Cuando Perera quiso dar el primer natural, el toro acusó la hasta ese momento imperceptible rotura de la mano izquierda y tuvo que matar. Fue difícil conseguirlo porque el toro no logró mantenerse en pie y tuvo que ser descabellado a modo de puntilla por el propio espada. Una pena.

El tercero salió cojeando ostensiblemente y fue muy protestado. Se lidió a la contra del público y a Morante apenas le dejaron intervenir en medio de una bronca monumental. Aunque la presidencia aguantó el chaparrón, acabó devolviendo el toro a los corrales. En su lugar salió un sobrero del mismo hierro. Metió la cara en las inconclusas verónicas de Morante por adolecer de falta de fuerza. A este le pegaron más en el caballo aunque sin saña en el primer puyazo y con ella en el segundo. Algo no le había gustado a Morante… Prisas banderilleras y una faena que no llegó a serlo porque el animal se defendió mucho ensuciando los frustrados intentos muleteros de Morante que, enseguida, tiró por la calle de en medio. Fue abroncado incluso antes de matar de mala manera.


Muy suelto de salida el cuarto. Embistió rebrincado al capote de Perera. Otro toro de escaso juego. Y mosqueo de la gente con razón. Apenas fue picado. Ni una gota de sangre. Qué petardo de corrida, señores. Bien Jarocho y Barbero en palos. Perera, no obstante, se llevó el toro a los medios y la verdad fue que se adueñó enseguida del animal, a la postre mejor de lo esperado gracias a que el extremeño manejó el engaño convenientemente. Soberbio con la mano derecha, dando mucha distancia en el cite de cada ronda. Y muy por encima del animal al natural. Tanto, que en sus manos, pareció hasta bueno. Lástima que se rajara antes de la cuenta. Perera tuvo que sacarlo a los medios y aunque el toro siempre quiso tablas, Miguel Ángel lo condujo al aire de sus huidas para sacarlo de nuevo hasta el platillo y allí templarse muchísimo con la derecha. Como era de esperar, Perera acabó con sus arrimones poniendo a la gente muy contenta. Arrimones de su cosecha porque en esto sí que es el mejor. Lamentablemente, pinchó antes de agarrar una buena estocada y perdió una oreja.

El quinto, más serio y cuajado que los anteriores, salió suelto. A Morante le gustaron sus nobles embestidas y después de dar un bello lance a una mano, semigenuflexo, se arrebató por muy particulares chicuelinas. Tan rápidas como barrocas y muy jaleadas por el público. Sembrado también al colocar el toro ante el caballo. Primer puyazo en forma y romaneando el animal. De nuevo preciosista Morante al colocar al toro otra vez sin que le hicieran daño alguno. Este sí que le había gustado al gran artista. Calamocheo del toro en banderillas. Y brindis de Morante en medio de un clamor. Ayudados por alto de fantasía y uno por bajo perdiendo las manos el animal. Fue una pena que el toro no tuviera más fuerza. Los redondos y los naturales de Morante, salvo alguno suelto, no pudieron ser como quiso el torero. Mejoraron los naturales de la segunda ronda, mucho, muchísimo con el torero ya acoplado por completo. Un poquito tarde, ¿no? Y lo mismo los redondos que siguieron. Todos jaleados como se jalea el mejor toreo de Morante. Con desgarro en las gargantas. Pausa larga. Bien. Ayudado y dos naturales de eterna traza que Morante pego descalzo. No debió seguir aunque alguno que otro muletazo le salió bien. La gente, no obstante, se volcó con el de La Puebla. Y el torero con la gente porque siguió con molinete, más redondos, el de pecho y más ayudados a pies juntos. Quiso desquitarse a costa de un posible fallo a espadas. Sonó un aviso y Morante se perfiló para entrar a matar. Lo consiguió de un infamante bajonazo. Unos empezaron a pitar y los más aplaudieron. Hasta se pidió la oreja con fuerza. Milagros del arte y su embrujo. Al presidente no le cupo otra que conceder el trofeo. Algunos protestaron.

Muy bella la estampa del agresivo y veleto sexto. También noble y suelto de salida. Templados los lances de Perera que terminaron en los medios sin poder ligarlos. Bravucón en varas. Cuidados en su administración. Y otra vez brillante Joselito Gutiérrez en palos. Perera pidió el cambio de tercio tras el par de Barbero pero no fue atendido por el palco. Brindó en los medios entre ovaciones. Altos a pies juntos con la derecha y de pecho con notorio temple. En redondo, el torero puso más que el remiso y distraído animal. Mucho más. Y mérito incuestionable al natural con el toro ya venido a menos y queriéndose ir. La sobredosis con la derecha también tuvimos que anotarla a la cuenta de Perera. Molinetes y a matar. Debió hacerlo antes. El toro ya estaba rajado. Esta manía de prolongar las faenas suele acabar en disgusto con la espada. Menos mal que esta vez acertó al primer envite. Pero tuvo que descabellar. Podría haber cortado dos orejas, haber salido a hombros y se le fue por lo que acabo de decir.


Carta abierta del aficionado francés Jean Pierre Hédoin a Don Enrique Ponce Martínez.



El reconocido como gran aficionado francés, Jean Pierre Hédoin, presidente del prestigioso y ya muy veterano Club Taurino de París desde 1998, acaba de publicar una carta abierta en forma de artículo-ensayo en la recientemente reaparecida revista o anuario Clarín Taurino de Bilbao, dirigida al maestro Enrique Ponce y que reproducimos por su interés.




Estimado Maestro:
Sobre su obra y trayectoria se han llevado a cabo tantos análisis profundos, se han escrito
tantas páginas notables, situando la importancia de su lugar en la historia de la Tauromaquia, que tenemos reparos de añadir palabras a las palabras (más negro sobre blanco). Sin embargo, acepte estas líneas, voluntariamente personales, y que tienen como propósito expresar la gratitud de un simple aficionado hacia las aportaciones de un maestro.


Todo aficionado depende de sus circunstancias; su acercamiento a la fiesta está condicionado por distintos factores por un lado, en una parte importante, los toreros que despertaron el primer fuego de su pasión, por otro, los que más tarde, le hicieron percibir mejor la riqueza de las interacciones entre los hombres y los toros y finalmente, los que le han guiado, por la claridad y la generosidad de su arte, a entender y degustar los valores técnicos, estéticos y éticos de cada encuentro singular entre un torero y un toro. Por mi parte, parisino y aficionado desde los años 60, si el mayor iniciador tuvo por nombre Paco Camino, después el padrino, en los años 70-80, fue José María Manzanares, es usted quien, desde hace casi veinticinco años y, espero, que durante mucho años todavía, constituye mi referencia central y magistral.¿Por qué razón su tauromaquia tiene tal importancia en mi modo de vivir la corrida? ¿Cuáles son las aportaciones tanto en lo referente a la forma de ver y entender la dinámica propia de cada combate como en materia de emociones tauromáquicas y de gratificación estética?


Una primera respuesta me viene inmediatamente a la mente: francés y por tanto, en principio, “cartesiano”, espectador de corrida formado por la lectura de tratados que explican (apoyado por esquemas) las normas y secretos del combate del toro, no puedo más que ser sensible a un torero “de cabeza” que percibe inmediatamente todos los datos del problema planteado por cada toro, los integra, los sigue en su evolución con clarividencia y encuentra, tan inmediata como naturalmente, las respuestas oportunas. Por lo tanto parece lógico que su toreo, calificado como “inteligencia y oro” con razón desde muy temprano, afecte especialmente a un aficionado, ya que usted hace del dominio del animal, a través de un combate adaptado a sus cualidades y defectos, el elemento esencial de la corrida.


En efecto, seguir su actividad en los ruedos siempre me alegra el espíritu, una alegría que nace de la precisión armoniosa y afinada de la arquitectura de conjunto, de la cual mi primer recuerdo se remonta a la faena que usted dibujó en el centro del ruedo de Vista Alegre delante de “Naranjito” de Torrestrella, el 20 de Agosto de 1991 o que sea suscitada por esos pequeños detalles, que revelan la ciencia de su combate, como aquel 17 de agosto de 2007, en Málaga, cuando al principio de la faena, usted se deshizo de una banderilla caída en el suelo tirándola hacia el centro del ruedo, ya que se había dado cuenta inmediatamente de que era entre tercios y tablasdonde convenía sacar lo mejor del Zalduendo y cortarle las dos orejas.

Bien es cierto que la reducción de la fuerza bruta a través de una estrategia dictada por la inteligencia me conmueve más que una victoria conquistada por el fuerte compromiso de la voluntad dictada por el abandono del cuerpo; pero si prefiero el placer que nace de un gesto exacto y de la elegancia de la solución a la intensidad dramática del enfrentamiento angustioso, entonces esta primera respuesta parece insuficiente y se desvía de lo esencial. En efecto, cuando el término “lección” se impone tan a menudo para expresar lo que sienten espectadores, aficionados y también profesionales del toreo al contemplar el toreo que usted hace, parece apropiada una comparación con una demostración desplegada por un profesor eminente, un catedrático, pero apunta igualmente a remarcar el recital ofrecido por un artista excepcional o a resaltar las normas de conducta encarnadas por un hombre ejemplar. En resumen, por debajo de estas lecciones encontramos tres regalos de un maestro.



Desde mi punto de vista, su primer regalo, y sin duda, el más importante, es el de hacer ver los toros, actuando siempre a su favor. Gracias a su excepcional intuición y a la diversidad de sus recursos técnicos, usted consigue ofrecer a cada uno de sus adversarios, afortunados de que usted los lidie, las condiciones óptimas para manifestar sus cualidades. Nadie como usted sabe reducir a los más tenaces (desde “Lironcito” en Madrid,1996, hasta “Osiris” en Fallas 2010) pasando por ese cobarde malicioso de Charro de Llen magistralmente sometido en Illumbe en agosto de 2001) estimular a los frágiles, otorgar todo su esplendor a los ejemplares más luchadores y por supuesto, conducir al indulto a los más reseñables.



Sobre esta dimensión de su toreo, la del “torero torista” es en la que quise hacer hincapié en un artículo publicado en el Clarín Taurino de 1999, centrado en la evocación de los diálogos que mantuvo con cada uno de los cinco toros en las Corridas Generales de 1998. En aquellos años, cuando algunos censuraban el lado estandarizado de su toreo, alabando el estilo de otro toreros por su conformidad del gesto a los cánones de autenticidad formal y por lo tanto, desatendiendo la dimensión de adaptación a los toros, yo deseaba agradecer al matador que descubría a los toros, al artista que, por los diálogos que llevaba a cabo con cada adversario, me hacía ver los toros.


En efecto, es el término de “diálogo” el que aparece más a menudo para definir el intercambio singular que usted sabe construir con cada uno de sus adversarios interlocutores. Ahora bien, precisamente esa dinámica de preguntas-respuestas entre el hombre y el animal es la que confiere una dimensión de encuentro a la obra de la tauromaquia.

En 2006, por su 60 aniversario, el Club Taurino de París quería instaurar un premio que, al cierre de cada temporada europea, distinguiese lo que para la mayoría de sus miembros fuera el encuentro más memorable del año entre un toro de calidad destacable y un torero que hubiera sabido sacar todo el potencial del animal expresando a la vez su arte en el grado más alto de la perfección. En la temporada de 2006, en su primera edición, este premio le fue atribuido al diálogo memorable que usted realizó con el toro “Lazarillo” de Zalduendo el 21 de abril de 2006 en la arena de la Maestranza. Es este dominio del arte de la dialéctica, llevado al grado supremo, que permitió al toro superar y corregir los defectos manifestados en el primer tercio para después contribuir a la creación de una obra maestra que os hizo entrar para siempre en el corazón de la afición de Sevilla. Ningún otro torero hubiera podido encarnar mejor que usted la idea de “encuentro”, este diálogo memorable. Fue un orgullo y satisfacción acogerle en compañía del ganadero Fernando Domecq, a pesar de que debido al carácter formal del acto no pudimos disfrutar tanto como hubiéramos querido de su talento apasionado para hablar de toros. Espero que próximamente tengamos un nuevo encuentro en París.


El segundo regalo me parece dirigido al público. En las casi 200 corridas en las que he tenido el placer de seguirle tanto en España como en Francia, siempre he sentido su profundo respeto hacia el público, respeto que está estrechamente ligado al sentido de la responsabilidad, una preocupación constante de hacer comprender y compartir su actuación y la aspiración de expresar siempre lo mejor de su arte.


Ya sea en las arenas de primera categoría, como en la más importante, Madrid, en la que usted honra a la eminencia y respeta el juramento, aunque subrayando las concepciones erróneas de cierto sector, o en las plazas de menos importancia, usted hace gala de su sentido del honor a dar siempre lo mejor de sí. Tuve la oportunidad de vivirlo recientemente, en la modesta arena francesa de Istres, donde usted realizaba su primer paseíllo, a cabeza descubierta. Fui testigo de su satisfacción al ofrecer al público una faena rica en emociones mezclando técnica, plasticidad y musicalidad.


En sus arenas preferidas, aquellas en las que se siente acompañado y entendido por los tendidos que le marcan a la vez benevolencia, reconocimiento y exigencia, usted les obsequia con su compromiso absoluto y las obras de arte de tauromaquia quedan para siempre en la retina de los afortunados que pueden ver el proceso en directo.

Los ejemplos son tan numerosos que la elección es difícil: La entrega consentida del esfuerzo físico y moral para acelerar la recuperación de una lesión grave y así poder reaparecer, como ocurrió en Málaga y Bilbao en agosto de 2004 o en Sevilla en mayo de 2014; el rechazo a que la lluvia incesante condujera a interrumpir la corrida, como en Nîmes en septiembre de 1996; la elección, como ocurriera en Dax en septiembre de 1999, de matar a los seis toros ya que una lesión había inhabilitado dos días antes al matador previsto con usted en mano a mano…

Y en los dos ruedos de su corazón, el de sangre (Valencia) y el de adopción (Bilbao), hace que no se viva como un favor a estos dos ruedos, a estos dos públicos, su constante dedicación que se refleja en cada temporada enfrentándose a los ejemplares de las ganaderías más prestigiosas y temidas.

Desde “Naranjito” (1991), que ya he evocado anteriormente, a “Treinta y uno” (Domingo Hernández, 2013), los toros frente y junto a los que usted ha escrito páginas memorables en el coso de Vista Alegre merecerían un ensayo completo, donde se destacarían evidentemente “Cucareño” (Victorino Martín, 1999), “Carjutillo” (Samuel Flores, 2003) o “Invasor” (Zalduendo 2006). Me limitaré a desarrollar un encuentro menos conocido pero muy significativo en cuanto a su respeto incondicional frente a las expectativas del público. En junio de 2012, Bilbao celebraba su 50 aniversario del Nuevo Vista Alegre. El domingo 17, mientras usted realizaba la faena de muleta frente al 4º de Garcigrande, “Halagado”, un colorado noble pero de escaso fondo, los gritos de un espectador, en términos no muy bien elegidos, de implicarse más, le hicieron reaccionar. Entonces, la elegancia respondió a la vulgaridad, y, movilizando lo mejor de su ciencia y arte, su réplica se convirtió en magníficas series con las dos manos, mezclando los pases largos y las suertes relajadas, en las que la precisión en la conducción de la embestida y la plasticidad del gesto se conjugaron para el placer a los aficionados culminandolo con la espada comprometida y eficaz que le abrió, con dos orejas, la puerta grade de Vista Alegre; todo un símbolo en esta corrida de aniversario.

Finalmente, el tercer regalo, el más personal, es el de una afición ejemplar, que como tal, usted es responsable de hacerla nacer y nutrirla entre todos los que tienen la suerte de cruzarse con ella y sentirla.

Creo que es esta pasión, tan simple como profunda, hacia su profesión, hacia el toro, en definitiva hacia la esencia del toreo, que le lleva, a pesar de que ya ha entrado en la historia de la tauromaquia como uno de los más grandes, a hacer cada paseíllocon el mismo compromiso y la misma ilusión que en sus primeros años. Esta fuerza excepcional constituye la referencia principal para todo aficionado.

Combinando en absoluta lealtad a una concepción clásica del toreo con una inquietud de mejora constante que tiende hacia un ideal de perfección, esta pasión auténtica le lleva a responder a los desafíos que usted mismo se plantea y a estar presente en todas las citas que se fija. Los desafíos, los supera siempre, como en 1999, cuando se prometió a sí mismo cortar al menos una oreja en todas las arenas de primera categoría. En cuanto a las citas, usted sabe velar con prudencia del prestigio de los lugares y las fechas sin hacer nunca la menor concesión a la moda tan poco torera de las “giras”, anunciadas con refuerzo de anuncios publicitarios.

Imagino, a riesgo de equivocarme, que igualmente esta pasión de la afición, que se mantiene por sí misma, le lleva al summum del placer al torear en el mes de agosto o incluso le empuja a no tener en cuenta los límites del cronómetro durante el tercer tercio. Y esto tanto si entabla usted un diálogo de arte con un toro (como aquel 24 de agosto de 2006, en Bilbao, cuando con un gesto exasperado pero cortés, le remarcó al presidente que su aviso aunque fuera reglamentario, carecía en cierto modo de razón) como cuando le pone un punto de honor a resolver una dificultad, a superar una aspereza de su adversario (como el 20 de agosto de 2013, también en Bilbao, donde al hilo de una faena que iba in crescendo, usted supo involucrar al público en su propia satisfacción de estar imponiendo poco a poco una cadencia armoniosa a la áspera embestida de “Chispero” de Alcurrucen).

Este compromiso apasionado por el toreo tiene tal fuerza vital en usted, que más allá de la práctica del toreo, se expresa igualmente en la palabra. En el ruedo, nos gusta observar su apetito de intercambio sobre las peripecias de la lidia con su cuadrilla o sus compañeros de cartel. Cuando tenemos la suerte de escucharle analizar sus faenas, encontramos en sus declaraciones las mismas cualidades de precisión, de matices y de rigor que creíamos haber desvelado al seguir su construcción. Es así como en el análisis del comportamiento de los toros que propuso en 1997 a los aficionados universitarios de Madrid, partiendo de un cuadro con cinco virtudes y cinco defectos correlativos, reside una preciada referencia.

Pero sobre este sujeto de la palabra como vector de la expresión de su profunda afición, conservo un recuerdo más especial, el de su intervención en el marco del coloquio “En corto y por derecho” el 20 de agosto de 1999. Al día siguiente de una faena magistral delante de un toro de Victorino Martín que desgraciadamente no había podido coronar con la espada, usted estaba afectado, como es natural, por este decepcionante desenlace. Pero, poco a poco, al evocar sus acciones, y más tarde otras faenas, la decepción dio paso al placer de compartir con los oyentes los matices de las dudas y satisfacciones que se viven al torear. Progresivamente, como durante una faena delante de un toro retador, el discurso iba despertando el poder de la afición.

Para los toros, para el público, para la afición, su tauromaquia está imbuida de generosidad. Es por esta por la que es arte y es también esta razón (la generosidad) la que le convierte en maestro.

En efecto, un maestro es un tipo de individualidad muy distinta a la de un héroe. Si este último fascina como un semi-dios con poderes desorbitantes con respecto al mundo de simples mortales y por esto mismo suscita la admiración, el primero conduce, estimula, entrena y suscita, más allá del respeto, un sentimiento de estima que invita a nutrirse de su ejemplo. Si la admiración hacia el héroe es voluntariamente exclusiva y sin matices y desemboca a menudo en una forma de idolatría,… la estima hacia el maestro, si implica una gratitud por sus lecciones, no puede ser exclusiva, puede y debe integrar las críticas cara a cara junto a ciertas facilidades, y sobretodo supone que sus aportaciones sean en beneficio de horizontes más lejanos, en definitiva, que amplíe, abra y enriquezca.

Por todo esto, gracias y gracias de nuevo, Maestro.



Venezuela: Carteles de Feria Virgen del Socorro 2014 de Valencia.


La Monumental “Bernardo Valencia” acogerá durante los días 8, 9, 15 y 16 del mes de noviembre, cuatro corridas de toros en las que estarán presentes toreros como Castella, Castaño, Fandi, Morante, Manzanares, Talavante, Aguilar, Fandiño y el rejoneador Diego Ventura.

Los carteles quedan como sigue:

Sábado 8 de noviembre: 
Toros de Hnos. García Jiménez para el rejoneador Diego Ventura, El Fandi, Sebastián Castella y Manolo Muñoz.

Domingo 9 de noviembre: 
Toros de Victorino Martín para Javier Castaño, Alberto Aguilar y Eduardo Valenzuela.

Sábado 15 de noviembre: 
Toros de Rancho Grande para el rejoneador Diego Ventura, Alejandro Talavante, Iván Fandiño y Rubén Darío.

Domingo 16 de noviembre: 
Toros de Zalduendo para Morante de la Puebla, José María Manzanares y César Valencia, (que tomará la alternativa).