la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

domingo, 5 de julio de 2015

Valencia: Julio... y agosto. / por Paco Delgado

 
 
"...Que una ciudad con un millón de habitantes, con una Unión Taurina que controla más de seis mil aficionados, con la tradición y arraigo que tienen aquí el toro y su cultura, con la cantidad de viajeros que llegan cada día... no sea capaz de competir con ferias como, por ejemplo, Santander o Mont de Marsan, y se equipare a las de Roquetas de Mar o Tudela, es, cuando menos, triste. Muy triste.::"

135 años después, la feria de julio vuelve a las tres corridas.

Paco Delgado

C
omo ya viene siendo habitual en esta plaza y con esta empresa, se agotó el límite de tiempo para la presentación de los carteles que componen lo que será la feria de julio de Valencia de este año. La espera, una vez más, de la decisión de José Tomás, finalmente negativa, una vez más, fue la causa de esta demora.

Tres serán, definitivamente, las corridas que se den en este ciclo - la misma cifra que en las ferias de los dos primeros años de vida del coso de Monleón e idéntica a la de la primera feria de julio que se celebró con esta denominación, la de 1871- más una novillada con picadores y otra sin caballos, repescada de fallas tras la suspensión entonces por mal tiempo.
Y aunque no están los tiempos para tirar cohetes -ni para tirar nada- no parece que sea una feria que responda ni a la tradición del serial -135 años cumplirá en 2016- ni a la categoría de la plaza ni a la importancia de la ciudad. Ni a la relevancia de la empresa que la organiza. Miras hacia el norte y es como si se nos cayese el alma a los calcetines. Claro que, se dirá, que la gente no está por la labor, que hacer una feria más larga es perder tiempo y dinero... pero, siendo verdad, lo es de manera relativa. Como casi todas las verdades. Todo esto es un círculo vicioso: si no hay carteles redondos no hay gente, si no hay gente no puede haber carteles redondos, y mucho menos, muchos carteles redondos.

Pero, al igual que Alejandro Magno se deshizo del complicadísimo nudo gordiano con un tajo de su espada, algo habrá que hacer con la feria de julio si no se quiere que, al final, Valencia se limite a fallas.
Cuatro funciones mayores se antoja un banquete escaso para agasajar a tan distinguida afición, habida cuenta que ya hace años que se decidió prescindir de la fiesta no ya en abril y junio, meses en los que siempre se abrió la plaza para dar toros, sino también en agosto y septiembre -hasta no hace tanto se daban corridas en estos meses y la afluencia de público no era de despreciar- y que tampoco ya este año hubo corrida del Día de la Virgen ni habrá toros para celebrar el Día de la Comunidad Valenciana, fecha que hace casi treinta años sirvió para que la ciudad del Turia fuese de las pocas -Madrid, Nimes...- con tres ferias en su calendario y que no se supo aprovechar ni convertir en algo sólido y duradero. Los intereses particulares, una vez más, pudieron y prevalecieron sobre los generales.

Pero ya que estamos en estas, no tiremos también por la borda la de julio, origen y modelo de cuantas se han creado y conforman el ciclo anual taurino. El secreto está, como siempre, en querer, y, luego, en trabajar. En currar duro y en serio, en estar al pie del cañón y lograr convencer al cliente de que tu producto es de primera calidad.
Claro que para eso el vendedor debe estar convencido de lo que vende y si lo que se pretende es dar de mano cuanto antes, pues entonces no se vende ni una escoba. Y la culpa también hay que atribuirla, otra vez, al taurineo: no puede ser que con venir una vez al año a esta plaza se haya cumplido. Repasen la historia y comprueben que las grades figuras siempre han dado la cara. Y más cuando ha hecho falta.

Que una ciudad con un millón de habitantes, con una Unión Taurina que controla más de seis mil aficionados, con la tradición y arraigo que tienen aquí el toro y su cultura, con la cantidad de viajeros que llegan cada día... no sea capaz de competir con ferias como, por ejemplo, Santander o Mont de Marsan, y se equipare a las de Roquetas de Mar o Tudela, es, cuando menos, triste. Muy triste. Y ojalá el mal no crezca, porque, a este paso, cualquier día -y más con la creciente marea antitaurina instalada ya en los sillones del poder- los toros por julio y en Valencia no serán sino recuerdo.
 
***
 

'La verdadera Roja', campeona de América.

 

Chile tumba a Messi y 'su' Argentina en los penaltis (3-1)

Por primera vez en su historia, Chile se alza con el título. Aránguiz seco a Messi y Sampaoli le ganó la partida al Tata 'Martino'.
 

¿Se me queda, Ramos, o no se me queda? / Por Juan Manuel Rodríguez

 
 
 
"...A mí lo de Ramos se me está haciendo largo. Y es que, en el fondo, ya no pasa nada. El As ya nos ha dicho quinientas treinta y siete veces que la culpa de todo es de Florentino mientras que el Marca nos ha repetido otras setecientas noventa y dos que el presidente está destruyendo el club. Y, como en el chiste de Eugenio, yo me pregunto: "Vale, de acuerdo, pero... ¿Hay alguien más?"...
 

¿Se me queda, Ramos, o no se me queda?
 
 
Juan Manuel Rodríguez / Madrid, 04/07/2015
U
na pregunta, sin ánimo de molestar por supuesto: Lo que aparece hoy en el diario As sobre que Ramos no aguanta a Florentino Pérez, que le ha engañado dos veces sobre su ampliación (que no renovación puesto que Sergio está renovado hasta junio de 2017) y mejora de contrato, que el jugador no quiere sufrir en carne propia los "rigores" de Casillas, Redondo, Hierro y etcétera, etcétera, etcétera, que el presidente del Real Madrid se mete demasiado en la parcela deportiva, que el jugador sigue empeñado en irse, que no aguanta que desde el club se le ponga fama de pesetero y que lo explicará todo públicamente cuando se haya ido, ¿es filtración o es información? Otra más: ¿Qué diferencia hay entre una información y una filtración? ¿Acaso no van unidas una y otra? ¿No es cierto que resulta materialmente imposible informar al lector, oyente o espectador sin que previamente le hayan informado ("filtrado") al periodista?...

Y un tecnicismo: ¿Filtramos o no filtramos los periodistas? ¿Contrastamos como exigían los clásicos al menos por tres "fuentes" distintas una información o sólo consultamos una porque necesitamos publicar algo ya, ahora, en este momento?... Y si no filtramos, si no llevamos a cabo ese lento y minucioso proceso de contrastar una información, ¿no estaremos corriendo el riesgo de convertirnos en portavoces del filtrador?... Parece (y me tengo que fiar de lo publicado por As y por Marca puesto que yo no tengo el gusto de conocer a René Ramos) que Sergio se queja de las filtraciones de Florentino, y sin embargo yo sólo leo, escucho y veo la versión de una de las partes: ¿Cómo es posible esto?... Cuando los profesionales del periodismo pretendemos desprestigiar la información de alguien la llamamos despectivamente "filtración", y cuando no "noticia". Pero alguien tendrá que haberle contado al diario As, por ejemplo, todo lo que publica hoy, y dudo mucho que ese "alguien" haya sido Florentino Pérez puesto que la "información-filtración-noticia" no parece tener otro objetivo que no sea el de colocar (nuevamente) a los pies de los caballos al presidente del Real Madrid. ¿Entonces? ¿Quién habrá sido?...

A mí lo de Ramos se me está haciendo largo. Y es que, en el fondo, ya no pasa nada. El As ya nos ha dicho quinientas treinta y siete veces que la culpa de todo es de Florentino mientras que el Marca nos ha repetido otras setecientas noventa y dos que el presidente está destruyendo el club. Y, como en el chiste de Eugenio, yo me pregunto: "Vale, de acuerdo, pero... ¿Hay alguien más?"... Ya sabemos que Florentino es muy malo, muy malo, muy malo y que los demás son muy buenos, muy buenos, muy buenos. Y ya conocemos que aquellos periodistas que creemos honestamente que Sergio se ha equivocado, sin que ello reduzca un ápice nuestra admiración por él, somos unos guiñoles del presidente, unos vendidos. Pero, ¿hay alguien más?... Como le decía a uno de sus pretendientes aquella solterona en la obra de teatro de los hermanos Álvarez Quintero: "¿Se me queda o no se me queda?"...

¿Se me queda, Ramos, o no se me queda?... Si no se me quiere quedar, parece que el Manchester United tendrá que venir con al menos 90 millones de euros para empezar a hablar. Y si el United insiste en establecer una conexión entre los casos de Ramos y De Gea, a lo mejor al Real Madrid le interesa incluso esperarse un año a que el portero madrileño quede definitivamente libre. Ramos es Ramos y De Gea es De Gea. Y el malvado Florentino, que tiene el mandato de sus socios de defender los intereses generales del club que preside, pide por Ramos 90 millones de euros... ¿Que podría arreglarse por 70?... Pues a lo mejor sí. Pero, llegados a esta situación, parece que va a tener que ser el futbolista quien meta presión al comprador... porque resulta que el Real Madrid no quiere vender: tiene atado hasta dentro de dos años a uno de los tres mejores defensas centrales del mundo. Y esto último no es ni información ni filtración sino opinión pura y dura.


La favorita y Don Quijote / por Joaquín Albaicín

 

 
  Sobre la amante de Alfonso XII, la presentación por Alfonso Ussía de la primera novela –inspirada en su figura- de Aurora García Mateache y el estreno del Quijote flamenco de Vicente Soto.


Joaquín Albaicín 

Foto: José Luis Chaín
El otro día soñé que paseaba por Ulan Baatar –sí, la capital de Mongolia- y entraba en una tienda de ropa regentada por uno de mis toreros, Manuel Amador, de la que después no podía salir debido al aguacero que empezaba a caer. Unas horas más tarde, la vivencia onírica más o menos se materializó, pues me encontraba en el Museo Lázaro Galdiano sitiado por la torrencial lluvia que estaba convirtiendo el jardín en un barrizal. Ni La Esfera de los Libros ni Gonzalo Presa habían previsto plan de evacuación alguno, pero, por fortuna, sí un sustancioso cóctel que -trasladadas al interior mesas y viandas- nos permitió resistir hasta que aquello escampó.

Pudimos, además, disfrutar entretanto de la exposición por Aurora García Mateache, corresponsal de La Razón en la Casa Real, de los pormenores de su primera novela, La favorita, inspirada en la figura de Elena Sanz, contralto que triunfara con la obra de Donizetti del mismo título y, en los días de la Restauración, fuera amante y madre de tres hijos de Alfonso XII. De maestro de ceremonias ofició Alfonso Ussía, que –no como Federico Muelas en la Encarnación- fue breve y, como siempre, enjundioso en su seria reivindicación del canovismo, el elogio a las virtudes literarias de la debutante y su evocación romántica del Madrid de Pepe Alcañices, las corbatas de lazo a lo Byron y el agua va.

A mi lado se sentó Ricardo Sanz -nada que ver, que yo sepa, con la favorita real- y, echando un vistazo a las fotografías de Elena e Isabel II que ilustran el libro de Aurora, hube de convenir con el -por el momento- único retratista para quien Don Felipe y Doña Leticia han posado en que los cánones de belleza han experimentado desde entonces, en los medios cortesanos, una llamativa muda de criterio… Para bien, por supuesto. Sospecho que lo mismo pensó, al ver las fotos, el resto de la abigarrada audiencia: Marilí Coll, María Rosa, Aurora Mateache -presidenta del Museo de Cera y madre de la literata- o Mamen Díaz, de Cornejo…

Y bueno, si la favorita de Alfonso XII fue Elena Sanz, la de Don Alonso Quijano fue Dulcinea, así que para el Teatro Fernán Gómez -como muchísimos otros aficionados- nos fuimos a ver el estreno por Vicente Soto Sordera de su Quijote Flamenco, un proyecto que comenzó a fraguar junto a su querido compañero de fatigas recientemente desaparecido -Pedro Atienza- y que, al fin, ha visto -y exitosamente- la luz. No sé si el espíritu caballeresco, valiente y con sed de justicia de Don Quijote conecta muy bien con las jóvenes generaciones, pues lo cierto es que el albo predominaba en las cabezas de los congregados, gente mayormente de una edad ya respetable. De cualquier modo, empiezo a pensar que este es síntoma de la calidad de una oferta artística: de que, bueno, por lo menos no ha sido concebida con las miras puestas en ganar la aprobación de un público infantilizado y banal.

¡Menos mal, en efecto, que quedan caballeros como Vicente Soto, que, con los brazos en cruz, plantan magníficamente cara por siguiriyas a los gigantes que el vulgo toma por molinos! El primogénito de los Sordera ha materializado con solvencia la difícil y ambiciosa tarea de adaptar las reflexiones y argumentos cervantinos de modo que encajen con naturalidad y buen acople en el sentir métrico y estético del flamenco. Acompañado por la guitarra de su paisano Miguel Salado -que día a día va afianzando su cartel en la capital- y las preciosas voces de Lely Soto y Lela Agarrado, la percusión de Manu Soto y el piano de Carlos Rodríguez, Vicente cantó bien de verdad, con mucho sabor y enjundia por soleá, cuajando también excelentes momentos por siguiriyas, que es uno de los palos en cuyo culto su casa siempre ha brillado. Cerró el paseo por La Mancha con un elegantísimo baile por bulerías antes de que el público, en pie, le exigiera un bis y él correspondiera con un precioso romance.

Quijote flamenco es, en suma, un montaje sobrio y con mucha distinción, muy medido en cuanto a tiempo y contenidos, y soy sincero al decir que me parece una de las opciones teatrales flamencas de más interés del momento. Además, después de escuchar a Vicente Soto evocar por bambera y aires de Huelva a la Dulcinea de Cervantes, abre uno con más ganas, si cabe, la novela de García Mateache sobre la Dulcinea de Alfonso XII.

En suma: que quien, habiendo buenos libros y buenos cantaores, pierde el tiempo, es porque quiere. Y el tiempo, no lo olviden, es oro.
 
 

Cali: Cultura contra cultura / Por Jorge Arturo Díaz



Mariana Garcés, ministra de cultura de Colombia, Foto: www.caliescribe.com
Hoy, solo me queda recordar aquello tiempos aun próximos, cuando la Cultura no estaba contra la cultura, nuestra feria era “la más grande de América”, y Cañaveralejo una plaza soleada, feliz, dueña del terreno, llena siempre de "no taurinos enemigos del progreso", como yo.
 
 
Cultura contra cultura

Jorge Arturo Díaz Reyes
 / 04 de julio del 2015
Quisiera compartir el júbilo con que algunos amigos, aficionados y periodistas, han acogido el permiso de la ministra de Cultura para construir (hasta 23,6 metros de altura) sobre una parte importante de los terrenos de la Plaza de Toros de Cali, “bien cultural de la nación”, y en consecuencia poder venderlos a compradores privados, contraviniendo el mandato del Consejo Municipal (ayuntamiento) de preservarlos como parque ambiental.

Recuerdo ahora que los mismos y con igual beneplácito aplaudieron la destrucción de la vieja plaza de toros Macarena de Medellín en el 2003. Quisiera compartir ese júbilo, digo, porque las alegrías de los bienqueridos deberían sentirse propias, pero no puedo, no puedo, no puedo... Como tampoco pude hace doce años. Lo confieso y espero lleguen a perdonarme algún día.

Jamás encontré lógico su argumento de que para seguir haciendo fiestas había que vender la mitad de la casa, ni el de obstruir el amplio espacio abierto que la rodea y resalta con “un bello centro comercial”, y menos eso de que con la plata que quede techarla y restructurarla ($40.000 millones) para convertirla en multiuso (que ya lo es).

“Una buena noticia para los taurinos que quieren el progreso de Cali”, proclaman alborozados los pro venta, y yo lamento enterarme de que no soy taurino (al menos no como ellos), ni quiero el progreso de la ciudad en que nací, pues para mí ese negocio de finca raíz de una prenda de la cultura y mis afectos no es ninguna buena noticia. Se me parece más a lo que intenta Petro en Bogotá, pero con la diferencia de que este no venderá La Santa María.

Hoy, solo me queda recordar aquello tiempos aun próximos, cuando la Cultura no estaba contra la cultura, nuestra feria era “la más grande de América”, y Cañaveralejo una plaza soleada, feliz, dueña del terreno, llena siempre de "no taurinos enemigos del progreso", como yo.
 

sábado, 4 de julio de 2015

Mérida-Venezuela: Respuesta ejemplar de la Comisión Taurina Municipal ante las amenazas del Defensor del Pueblo.





Ante las amenazadoras declaraciones del Defensor del Pueblo, Tarek William Saab, contra las corridas de toros y los términos injuriosos vertidos contra el Municipio de Mérida y sus ciudadanos, la Comisión Taurina Merideña ha emitido un oportuno y clarificador escrito de respuesta a semejante y grosero desafuero del personaje que tiene por mandato constitucional defender al pueblo y no ofenderlo y acosarlo.

Enlace relacionado:


Ciudadano:

Tarek William Saab
Defensor del Pueblo
Caracas.-

Nosotros, miembros de la Comisión Taurina del Municipio Libertador del Estado Mérida, su secretario y los delegados taurinos del Alcalde de Mérida, en cumplimiento de nuestro deber y en ejercicio de las atribuciones que nos han sido conferidas por la Ordenanza Taurina de Mérida, nos dirigimos a usted con el objeto de hacer de su conocimiento nuestra opinión sobre la nota de prensa suscrita por la periodista Nora Sánchez, publicada en la página 2 de la edición del martes 30 de junio del diario Frontera.

1.- Presumimos la veracidad de la información y la tomamos por hecha, puesto que el diario Frontera es veraz y la periodista Nora Sánchez una profesional de reconocido prestigio en nuestro medio. Además, a esta fecha, jueves 2 de julio no ha sido desmentida por usted.

2.- Lo primero que dijo usted según la nota de prensa es que las corridas de toros son un espectáculo dantesco. Respetamos su opinión pero no la compartimos. Por “espectáculo dantesco” se entiende en la literatura aquellas escenas que producen horror y hay millones de aficionados taurinos entre los que destacan poetas tan sensibles como Antonio Machado, Federico García Lorca, Andrés Eloy Blanco o Pablo Neruda; pintores como Pablo Picasso y Arturo Michelena; escritores como Gabriel García Márquez, Arturo Uslar Pietri o Ernesto Hemingway; políticos venezolanos, integrantes del partido de gobierno como Hugo Chávez Frías, Omar Meza Ramírez, Saúl Ortega, Luis Pargas Mujica, José Gregorio Vielma Mora, Francisco Ameliach o el tan mencionado revolucionario argentino, Ernesto “Ché” Guevara, por solo nombrar unos pocos que opinan lo contrario de usted y ven en las corridas de toros una altísima expresión del arte más auténtico. En todo caso una opinión suya personal no debiera ser fundamento de una ley en un Estado Democrático y Social de Derecho y de Justicia que usted está en el deber de respetar y defender. 

3.- Dice usted que “la tauromaquia legitima el asesinato y por ende se le inculca antivalores a niños, niñas y adolescentes.” Con todo respeto le preguntamos ¿El asesinato de quién? Si se refiere al torero el asesino sería el toro, si se refiere al toro, se coligue que para usted la muerte de un animal producido en forma voluntaria por un ser humano es asesinato, es decir, homicidio; y homicidio al contrario. Su opinión en este caso no la podemos respetar siendo usted el ciudadano que ocupa el cargo de Defensor del Pueblo. El asesinato, de acuerdo con la doctrina jurídica es un homicidio con agravantes. El homicidio sea simple o asesinato siempre es la muerte intencional de un ser humano y confundir este delito con la muerte de un animal es inaceptable en quien ostenta la suprema defensa de los derechos humanos. Usted ofende la dignidad de los toreros y aficionados al calificarnos como asesinos.

4.- Si la tauromaquia legitima el asesinato e inculca antivalores a niños, niñas y adolescentes. ¿De dónde saca usted esas conclusiones? ¿Por qué usted excluye a los adultos? Estamos dispuestos a contrastar las pruebas y estudios científicos en los que usted sustenta esa afirmación, a menos que se trate de otra opinión, en cuyo caso no puede servir de fundamento a una iniciativa legislativa ni a acciones de ninguna naturaleza en contra de las corridas de toros. Le invitamos a hacer un estudio científico conjuntamente con la Escuela de Criminología de la Universidad de Los Andes, o designemos a un equipo de expertos y analicemos la conducta de aficionados taurinos y de sus hijos que van a las corridas de toros y sus tendencias criminales. Contrastemos esos resultados con el estudio de la afición taurina de los procesados y condenados por homicidios y asesinatos que se encuentran en las cárceles. Luego sí se podría, con base, impulsar una iniciativa que proteja o condene las corridas, no por una apreciación subjetiva suya.

5.- Dice usted que la ordenanza pretende obligar a los niños, niñas y adolescentes a presenciar el asesinato de animales. No, es usted el que comete el imperdonable error de calificar la muerte de un animal como un delito de homicidio calificado o asesinato, además, la posibilidad del ingreso de niños, niñas y adolescentes a las corridas de toros no corresponde a una obligación sino a una facultad que fue sentenciada en fecha veintiséis de enero de dos mil diez y declarado firme en fecha cuatro de febrero del mismo año, el Tribunal para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes en su Sala de Juicio Nº 1, Expediente Número 21.182 y cuya dispositiva, que por cierto es una homologación de lo acordado por la Defensoría del Pueblo delegada en Mérida, está copiada fiel y textualmente en la Ordenanza Taurina de Mérida. Por el contrario, Quien pretende negarle a los niños, niñas y adolescentes el ejercicio pleno de los derechos que le consagra la Constitución y la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes es usted al tratar de impedir que asistan a las corridas como lo hemos hecho nosotros desde niños, nuestros niños y, en algunos casos, nuestros nietos, y los niños y niñas de Mérida que han tenido pasión por lo taurino y que salvo usted y muy contadas personas no entienden ni quieren entender que el mayor bien es la libertad, esa libertad que quieren coartarle a los niños, niñas y adolescentes sobre la base de opiniones falsas (homicidio de un animal) o supuestos infundados.

6.- Existe un aspecto constitucional y legal previo que usted debe conocer y es que la competencia en materia de espectáculos públicos es municipal, por lo cual no le compete a la Asamblea Nacional, ni a la Defensoría del Pueblo como institución nacional conocer de esta materia, sino a los municipios. Desde el punto de vista competencial, el Derecho Administrativo nacional es claro al señalar que compete al Municipio la legislación y gestión de las materias de su competencia, de conformidad con el artículo 168 de la Constitución Nacional de la República Bolivariana de Venezuela, en concordancia con el artículo 4, numerales 5 y 6 de la Ley Orgánica del Poder Público Municipal, por ser los Municipios unidades políticas primarias que gozan de plena autonomía y no están sujetas a órdenes de otros poderes u organismos;ergo, de la Defensoría del Pueblo.

7.- La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela establece en su preámbulo a la cultura como uno de los fines supremos del Estado, razón por la cual el Título III de la misma consagra los Derechos Humanos y sus garantías, entre los que se encuentran los derechos culturales, siendo, por la vía del artículo 23, de aplicación preferencial los Tratados Internacionales en materia de Derechos Humanos, entre los que cuentan los arriba señalados. Consolida, además, la consagración de la Cultura en el Estado Venezolano, cuando los artículos 98, 99, 100 y 101 de la Carta Magna disponen la libertad de cultura, la irrenunciabilidad de los derechos culturales, la protección de la cultura y la difusión de la misma por parte de los órganos estatales, por lo cual los Derechos Humanos no pueden ser objeto de prohibición ni ser sometidos a consulta.

8.- Las iniciativas contrarias a la Tauromaquia por parte de autoridades nacionales, regionales o locales, son manifiestamente ilegales y entrañan en principio, responsabilidades penales y civiles, tanto a nivel personal como institucional, por violentar leyes nacionales e incluso preceptos constitucionales.

En Mérida, a los 02 días del mes de julio de 2015.

La Comisión Taurina del Municipio Libertador del Estado Mérida


Jorge Augusto Bustamante Calderón
Presidente.-

Francisco A. de Jongh Sarmiento
Vocal. 

Iván Daniel Lobo Dávila
Vocal.

Hernán Enrique López Añez
Vocal. 

Omar José Quintero Cárdenas
Vocal.

Carlos Eduardo Rosales Oballos
Secretario.

Miguel Rondón Nucete
Asesor Técnico 

Eugenio Salas Mora
Veterinario

  • Los Delegados del Alcalde para Asuntos Taurinos
Fortunato González Cruz 

Jorge Valecillos Velandia


Venezuela: El valor de la Crónica para la Identidad / por Francisco González Cruz.




“Un pueblo que no sabe hacer un análisis de la realidad que está viviendo, se atomiza, se fragmenta Los intereses particulares priman sobre el interés común, el bien común”.

Cardenal Jorge Mario Bergoglio


UNIVERSIDAD DE LOS ANDES

NÚCLEO “RAFAEL RANGEL”
CONSEJO DE DESARROLLO CIENTÍFICO,
HUMANÍSTICO, TECNOLÓGICO Y DE LAS ARTES
FONDO EDITORIAL “MARIO BRICEÑO IRAGORRY”

I COLOQUIO DE CRONISTAS TRUJILLANOS


Conferencia Inaugural:
El valor de la Crónica para la Identidad.

Geógrafo Francisco González Cruz
Geografo, Rector de La Uiversidad "Valle del Momboy"


“El Tajo es más bello que el río que corre por mi aldea,
pero el Tajo no es más bello que el río que corre por mi aldea
porque el Tajo no es el río que corre por mi aldea”.

Así comienza uno de los más hermosos poemas de Fernando Pessoa, quien lo escribió con el nombre de Alberto Caeiro, uno de los muchos heterónimos que usaba para expresar sus diversos estilos y para tratar de equilibrar sus pleitos íntimos entre las emociones y las razones.

Y lo tomo para iniciar estas palabras en un evento donde las cosas del corazón corren a la par con las cosas cerebrales. Pues nadie se mete a este oficio de cronista sino es por los caminos del alma, para luego ir decantando las cosas que se cuentan, documentándolas, verificándolas y soltándolas para que vuelen con sus propias alas y se posen donde encuentren lectores de las coloridas estampas de los tiempos corridos o que corren en el amado lugar de las querencias.

Este evento será motivo de fecundas crónicas, por la fuerza telúrica que le dio vida, y por la aquilatada convocatoria que reúne a las personas que hacen el oficio de escribir de y en nuestros diversos lugares. Un evento que representa un gran esfuerzo de organización y una convocatoria efectiva. Por ello mi gratitud a sus organizadores, en particular al Profesor Alí Medina Machado, de voluntad a toda prueba, quien es el diestro “curador” de este coloquio, por haberme invitado a participar y a dar estas palabras iniciales.

Se da en el marco más general de la XIII Feria Universitaria del Libro del Núcleo “Rafael Rangel” de la Universidad de Los Andes, esta vez dedicada a la “Crónica Emérita Trujillana” y de otras actividades todas relacionadas con los libros.

Los asuntos que me preocupan y me ocupan tienen que ver con el desarrollo humano sustentable, que tiene más olor de futuro que de pasado. Trata más de diseñar porvenires, de asumir desafíos, de otear posibilidades. Porque uno siente que nuestra tierra trujillana – y la venezolana – merece mejor suerte.  Que la realidad de hoy no representa la realidad implicada en la esencia o en la naturaleza de nuestra trujillanidad. Que por aquí hay una realidad escondida y mezquina que no se manifiesta sino en destellos - por cierto luminosos – pero que no alcanzan a iluminar las posibles realidades.

Hay un Trujillo en proyecto. Existe una fuerza que está aquí, quizás como la fuerza geológica que acumula el sistema de fallas de Boconó, que Dios no quiera se desate de repente sino poquito a poco. Está tomando fuerza, como tensando la cuerda, para cuando se dispare vuelvan los Cuicas y sus valores, y los primeros fundadores de la Trujillo hispana con sus sueños de ser el centro del talento de las nuevas tierras, o los que crearon la provincia en los días previos a los años sangrientos de la Guerra a Muerte, o que regresen también los que sembraron los cafetales, razones y pasiones de los mejores tiempos que hemos vivido.

El Trujillo implicado, que está aquí entre nosotros pero que tiene que expresarse con esa energía portentosa, es  un “Lugar de lugares”. No es de una homogeneidad ancha como la llanera, o de una capitalidad absorbente como la identidad zuliana que es maracucha, no, es nuestra geografía entrañable una identidad diversa y rica, heterogénea y variada, con tantos lugares como son las crónicas que la registran, con trazos limpios que como los versos de Pessoa, que nacen del amor a la comarca.

Esas realidades existieron, existen y están allí, aunque algunos hayan preferido destacar las miradas indulgentes sobre los aborígenes, o la procrastinacion de los primeros trujillanos ante el corsario, o la epopeya heroica de la independencia, o las guerras estúpidas de los caudillos, o el complaciente celestinaje con el  centralismo, porque si a ver vamos, a la inmensa mayoría le ha importado un bledo todo, si medimos la realidad por la ignorancia generalizada de la memoria histórica.

Por supuesto que los trujillanos podemos reivindicar aquellas fecundas realidades que existieron y las que el devenir registra,  que al recordárselas a la gente causan asombro, el mismo que se necesita para atizar la hoguera de la esperanza. La mirada que vea el tamaño de esas utopías que unos pocos soñaron y alimentaron, hasta lograr admirables avances en aquellos tiempos de carencias y dificultades casi inimaginables para las mentes de ahora.

Por ello la crónica es vital para poner de manifiesto esa realidad implicada, como la registrada por los primeros cronistas, gracias a los cuales sabemos que “la gente de estas provincias de los Cuicas es toda bien dispuesta y de buen parecer” como escribió fray Pedro Simón. O fray Pedro de Aguado afirma que es gente “muy lucida y bien agestada” según cita del Hermano Nectario María.

Nación de lugares era la nación Cuicas. En cada valle, en cada páramo, en cada paraje  adecuado vivía un grupo humano que cultivaba con criterios de sustentabilidad la tierra, elaboraba utensilios de barro y de madera, adoraba sus dioses y se gobernaba mediante la sabiduría de sus tabyskeyes y de sus ancianos.

Por los cronistas sabemos que sobre la estructura territorial indígena se crea el nuevo orden colonial y se fundan los nuevos centros poblados, muchos de ellos adosándole a la denominación indígena el nombre del santo patrono católico: El Dulce Nombre de Jesús de Escuque, San Alejo del Valle del Boconó, San Juan Bautista de Carache, San Pablo de Bomboy,  La Mesa de San Pedro de Esnujaque,  San Bernabé de Niquitao, San José de Tostós, San Miguel Arcángel de Burbusay, San Juan de Betijoque…

Así se van re-creando y creando los lugares trujillanos, y los sucesos que van fraguando la identidad, con todos las particularidades expresadas en los giros del lenguaje, en los mitos y leyendas, en las mujeres y hombres que van formando y conformando el gentilicio, y los músicos, y los sabores de los fogones, y los ateneos y casas de cultura, y los íconos de cada comarca, las particularidades del culto religioso...en fin. Y ello en la interacción creativa con un medio natural de una complejidad enorme, conformando de esa manera todo aquello que se convierte en la razón de ser del oficio del cronista.

Con el principio hologramático del pensamiento complejo, así como Trujillo es más que la suma de los elementos que lo integran, así también cada uno de nosotros llevamos la presencia de la sociedad y del territorio y lo expresamos también de manera muy diversa.  ¿Existe algo más complejo que la realidad trujillana, en la cual coexisten a la vez los elementos de grandeza y bajeza, creatividad y  rutina, de solidaridad y disyunción, riqueza y pobreza? Quebradero de cabezas de economistas y sociólogos afirmaba Emigdio Cañizales Guédez. Para los geógrafos un desafío, diría yo. Y para los cronistas la fuente inagotable de temas y pasiones.

En medio de esta realidad, cuando el cronista pierde ese natural apego a lo fáctico, o exagera su licencia creativa para pasar a imaginarse cosas, puede dar el paso, como no, al cuento o a la novela, pero también a versiones tergiversadas, inventadas o falseadas que mucho perjuicio hacen a la identidad. Trujillo ha sufrido en carne propia el daño que unos falsos cronistas hacen a la colectividad, a la memoria y a los propios sueños de futuro. La ética es entonces condición indispensable de este oficio.

Decíamos que el Trujillo posible está yacente, por debajo de la cruda realidad evidente. Me estoy refiriendo a una de las más modernas e interesantes teorías mediante la cual  David Bohm considera que en realidad todo está ordenado según un orden preestablecido. De este orden nosotros podemos conocer a través de nuestros sentidos e instrumentos el orden que él llama Explicado. Sin embargo subyacente a este orden existe otro que él llama orden Implicado. Lo llama así porque considera que esta plegado sobre si y mientras no se despliegue no podemos conocerlo. La suma de los dos formaría la Totalidad.

Bueno la idea es que las evidencias de ese Trujillo “plegado sobre sí”  las ponen de manifiesto los poetas, los músicos y – sobre todo – los cronistas. También los creadores y los que le dan valor a la “Trujillanidad”. Son los que descubren “los ángeles y los demonios” de nuestra identidad, para poder conocer lo mejor de nosotros, para potenciarlo y desplegarlo, pero también para exorcizar demonios existentes, o hacernos cargo de ellos.

Cuando no estaba de moda el papa Francisco y se llamaba Cardenal Jorge Mario Bergoglio escribió unas reflexiones sobre América Latina titulado: “El camino hacia el futuro: llevando consigo la memoria de las raíces”. Allí afirma: “Un pueblo que no tiene memoria de sus raíces y que vive importando programas de supervivencia, de acción, de crecimiento desde otro lado, está perdiendo uno de los pilares más importantes de su identidad como pueblo”.
Y agrega: Un pueblo sin coraje es un pueblo fácilmente dominable, sumiso en el mal sentido de la palabra. Cuando un  pueblo no tiene coraje se hace sumiso de los poderes de turno, de los imperios de turno, o de las modas de turno, imperios culturales, políticos, económicos, cualquier cosa que hegemoniza e impide crecer en la pluriformidad”.

Más adelante afirma: “Un pueblo que no sabe hacer un análisis de la realidad que está viviendo, se atomiza, se fragmenta Los intereses particulares priman sobre el interés común, el bien común”.

Para concluir: “Decía alguien que la realidad se capta mejor desde la periferia que desde el centro, y es verdad. O sea, no vamos a entender la realidad de lo que nos pasa como pueblo, y por lo tanto no vamos a poder construir en el presente el coraje para el futuro con la memoria de nuestras raíces, si no salimos del estado de “instalación en el centro”, de quietud, de tranquilidad, y no nos metemos en lo periférico y lo marginal”.

Desde los cuatro puntos cardinales vienen a la ciudad capital los escritores, a decirnos las cosas de las que escriben, que son  las que han venido moldeando la heterogénea singularidad trujillana, esta indudable identidad que es la síntesis de las identidades locales. Allí en esas crónicas están los indicios o señales de ese Trujillo que debe emerger, pues en la sabrosa crónica de un cozó, en la relación de la portentosa iniciativa del ferrocarril de La Ceiba, o en las leyendas de los Momoyes protectores de las lagunas, está ese Trujillo que queremos, que nos emociona y que mantiene la esperanza como el fuego latente de las brasas cubiertas por las cenizas en los fogones parameños, en espera de la mano diligente que las atice.

No existe futuro auténtico sin el calor de esas brasas. No hay destino cierto que no tenga como puerto de salida la tierra propia, la cultura propia, los sueños propios. Naturaleza y cultura en una síntesis que parte desde los tiempos remotos hacia los tiempos ignotos, que siempre serán más seguros y nos darán menor incertidumbre si los construimos nosotros mismos, con la argamasa conformada por lo nuestro, sabiendo escoger los novedoso y lo exógeno que nos sea útil.

Traigamos de nuevo a Bergoglio, esta vez como el papa Francisco y con esa portentosa encíclica “Alabado seas”. Dice:
“Junto con el patrimonio natural, hay un patrimonio histórico, artístico y cultural, igualmente amenazado. Es parte de la identidad común de un lugar y una base para construir una ciudad habitable. No se trata de destruir y de crear nuevas ciudades supuestamente más ecológicas, donde no siempre se vuelve deseable vivir. Hace falta incorporar la historia, la cultura y la arquitectura de un lugar, manteniendo su identidad original. Por eso, la ecología también supone el cuidado de las riquezas culturales de la humanidad en su sentido más amplio. De manera más directa, reclama prestar atención a las culturas locales a la hora de analizar cuestiones relacionadas con el medio ambiente, poniendo en diálogo el lenguaje científico-técnico con el lenguaje popular. Es la cultura no sólo en el sentido de los monumentos del pasado, sino especialmente en su sentido vivo, dinámico y participativo, que no puede excluirse a la hora de repensar la relación del ser humano con el ambiente”.

Y hablando, diría yo, de lugarización, agrega Francisco: “La visión consumista del ser humano, alentada por los engranajes de la actual economía globalizada, tiende a homogeneizar las culturas y a debilitar la inmensa variedad cultural, que es un tesoro de la humanidad. Por eso, pretender resolver todas las dificultades a través de normativas uniformes o de intervenciones técnicas lleva a desatender la complejidad de las problemáticas locales, que requieren la intervención activa de los habitantes. Los nuevos procesos que se van gestando no siempre pueden ser incorporados en esquemas establecidos desde afuera, sino que deben partir de la misma cultura local. Así como la vida y el mundo son dinámicos, el cuidado del mundo debe ser flexible y dinámico. Las soluciones meramente técnicas corren el riesgo de atender a síntomas que no responden a las problemáticas más profundas. Hace falta incorporar la perspectiva de los derechos de los pueblos y las culturas, y así entender que el desarrollo de un grupo social supone un proceso histórico dentro de un contexto cultural y requiere del continuado protagonismo de los actores sociales locales desde su propia cultura. Ni siquiera la noción de calidad de vida puede imponerse, sino que debe entenderse dentro del mundo de símbolos y hábitos propios de cada grupo humano.

Más adelante afirma: “La desaparición de una cultura puede ser tanto o más grave que la desaparición de una especie animal o vegetal”.
Aquí tenemos pues la Encíclica de los cronistas.

Amigos: si perdemos las memorias del pasado y la rica identidad del presente, perdemos el futuro. Sin raíces no es posible el Trujillo que queremos.  Este encuentro será memorable si aquí se refuerza el propósito de ir al rescate y al enriquecimiento de nuestra identidad, no para la nostalgia, ni para tener la vista hacia atrás, sino precisamente para no vivir en el presente y en el futuro en medio de la nostalgia, sino optimistas de ir desplegando ese Trujillo que está encendido, a pesar de las cenizas.

Termino con una cita de Don Mario Briceño Iragorry: “Cuantas veces he hablado  de la necesidad  en que estamos de poner fin a la larga conspiración de prudencia que desde todos los confines amenaza nuestro progreso social”.

Gracias por su paciencia.

FGC/julio 2015

Monumento a Nuestra Señora de la Paz: En el cerro llamado Peña de la Virgen, se encuentra uno de los atractivos turísticos religioso más importante del estado Trujillo: el monumento a la Virgen de la Paz, obra del escultor gaditano Manuel de la Fuente, inaugurado en diciembre de 1993.