la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

jueves, 22 de septiembre de 2011

Lo de Barcelona: Yo no quiero verlo.


Yo no quiero verlo.
Prefiero irme a Sevilla donde La Fiesta reluce
en todo su esplendor sin miedo a que la prohíban

José Antonio del Moral

Pero sin estar allí, me adhiero a los que van a llorar de rabia aunque no servirá de nada. La única arma que nos queda es castigarles negándoles nuestros votos en las próximas Elecciones Generales. Que desaparezcan de la faz de la tierra política para siempre. Que se pudran en las ciénagas que han llenado de mentiras y robos. Esto no puede quedar así, sin más que lloros y añoranzas. Esta brutalidad contra la libertad tienen que pagarla en las urnas todos los culpables. Los directos de Convergencia y Unión y los indirectos del Socialismo aún en el poder. Esa banda de cínicos corruptos que han arruinado y descompuesto a nuestra España. Pero de la prohibición de celebrar corridas de toros en Cataluña – ya solo en Barcelona – también tienen la culpa los propios catalanes que les han votado por inmensa mayoría. Así que, no se quejen tanto. Porque, además, habían abandonado a La Fiesta. Si tuvieran lo que hay que tener y en esto extraño al más viejo de los Balañá, desgraciadamente muerto, en vez de organizar el funeral de lujo que tendrá lugar en La Monumental los próximos sábado y domingo, tendrían que haber organizado y anunciado ya varias corridas de toros para celebrarlas después de la prohibición y por narices.
Hacer lo que acaba de decir Antonio Burgos. Si ellos no obedecen las ordenes de los más altos tribunales españoles respecto al idioma castellano que es el de todos los españoles, también el de los catalanes, desobedezcamos la prohibición y a ver si la Generalidad tiene cojones para enviar a los Mozos de Escuadra para que linchen y detengan a los aficionados que estén ejerciendo su libertad. Entonces sí que yo iría a Barcelona. Mientras no lo hagan, jamás volveré a pisar la, por otra parte, maravillosa ciudad que no tiene culpa de nada, pero sí sus habitantes. No pienso quedarme para nada en Cataluña sino atravesarla para ir a Francia y escupir cuando pase por allí. Y es que, de tan descomunal escándalo, no deberían aprovecharse los mandamases del tomasismo para sacar partido a favor del alicaído, propagando sin cesar que lasentradas para verle ya valen 500 euros. Si fueran, deberían saber que a última hora podrán comprar entradas a su precio o incluso por debajo de su precio porque la reventa más o menos espontánea está forrada de papel. Mientras tanto, algunos pretenden exclusivizar la noticia como si solo existieran sus opiniones. Vean los que dice el jefe del tomasismo en su publicitada web:

<<El 25-S se va a tragar informativamente todo como un tornado, si no lo está haciendo ya. La repercusión de Logroño, con todas las previas del liberticidio, ha desaparecido prácticamente. Pero apunta la tragedia de Barcelona con aspirar ese fin de semana con puntos calientes como San Miguel o incluso, de momento, con el día anterior en la propia Monumental, con El Juli, Morante y Manzanares en el cartel. Hasta la fecha, como si no existiera. La demanda de los objetivos (reportajes, entrevistas, datos, cronologías, cálculos) de los jefes de los medios pasa, lógica aunque tal vez injustamente, por encima. La voracidad es bestial para una fecha tan triste e histórica.>> Será en sus medios… pero no en los demás, al menos en los míos. Que Dios les coja confesados.

Ayer en Segovia, uno de los toreros que tampoco estarán en el funeral de lujo, pronunció en Segovia unas palabras tan sabias y bonitas como su toreo sobre el mismo asunto. Las reproducimos copiándolas de lo publicado hoy en ABC:

<<Con el sonido de los clarines llorando sus últimas notas en una plaza histórica como la Monumental de Barcelona, el mundo del toro se resiste a que la melodía de un arte como el toreo muera y sea el principio del fin para entonar la marcha fúnebre de una raza única, símbolo de España. La voz para que en un futuro no lejano la inminente prohibición de las corridas en Cataluña sea abolida —y los riesgos que la extensión del ejemplo puede tener— la alzó ayer en Segovia Enrique Ponce. El festival de la palabra, de la confrontación de ideas y pensamientos, el Hay Festival, brindó al maestro valenciano una tarde diferente: defender a través del diálogo la cultura de los toros.

De impecable traje, no de luces, sino de corbata, sin capote, sino con la palabra, el diestro salió a los otros medios y bordó una bella faena en el mano a mano con el crítico taurino de ABC, Andrés Amorós. Sin tapujos, a pecho descubierto, igual que sin los miedos que sobre el albero deja en casa, Ponce aseguró que «aquí hay algo más que el movimiento antitaurino». «No cabe más que pensar en el fondo político», lamentó el matador, quien recordó que las personas en contra de los toros «han existido toda la vida». Pero ahora hay algo más. «El movimiento antitaurino no puede llegar a provocar lo que ha pasado en Cataluña», aseguró Ponce, apuntando directamente a los «separatistas nacionalistas catalanes» como los responsables de este «triste momento» ante el que ahora «no hay mucha escapatoria».

Pero Enrique Ponce fue optimista y confió, y sobre todo llamó a que los políticos actúen. «Lo de Cataluña es una barbarie y no puede servir de ejemplo a otras comunidades ni países», advirtió el diestro en relación también a la prohibición en Quito de matar el toro en la plaza. Y él lo tiene claro. Seguirá yendo a la plaza ecuatoriana «para reivindicar lo que queremos» y no propiciar que el objetivo del presidente, Rafael Correa, de acabar con las corridas a través de la ausencia de figuras dé muerte a los toros.

«Cuando defienden que un toro no muera una tarde, están mandando a la sepultura a toda una especie; es que no tiene sentido lógico ninguno», aseguró tajante Ponce. «El primer ecologista del toro bravo que quiere su permanencia es el propio torero, el ganadero, el aficionado», advirtió el torero y ganadero, quien confesó que «si me dan a elegir entre ser toro bravo o charolés, no tengo ninguna duda, sería bravo».

Ponce, ese niño que «veía a los toreros como dioses» y ha logrado por méritos propios entrar en ese selecto olimpo, defendió la «libertad de ir o no ir» a un espectáculo que es el que más gente mueve después del fútbol y que «atrae a muchas más personas que otras», también en Cataluña pese a la nula promoción que hay. Un espectáculo en el que «todo es improvisado» y aquí reside su grandeza, un «arte de una dimensión estratosférica» con el que «no hay nada que pueda compararse», un cara a cara, cuerpo a cuerpo de la belleza, fortaleza y potencia de ese animal enigmático se mide a la valentía e inteligencia del hombre. «Y eso es lo que algunos pretenden cargarse, no sólo a la fiesta, sino al toro bravo», alertó Ponce al recordar que más allá de los ruedos los astados no tienen vida.

A cuatro días de que la Monumental, una «plaza torerista cien por cien» y con gran afición, clave el estoque a la Fiesta, Ponce no desaprovechó la ocasión brindada por el Hay Festival y, ya antes de que Andrés Amorós entrase directamente al asunto, clavó la primera banderilla de lamento. «¿Cómo hemos podido llegar a esto cuando Barcelona era una de las bases fundamentales de la temporada en España?», se preguntó este maestro que de niño que soñaba con ser torero, manejar ese arte «que busca la belleza, pero en el que existe la posibilidad de que mueras en ello».

Bajo el título de la «Cultura de los toros», el diestro valenciano recordó, además, que «todos los ámbitos de la cultura están inspirados en el toro y el toreo y eso dice mucho de lo que suscita. Es la prueba de que es ante todo un arte, belleza, pasión y forma parte de nuestra cultura, tradición e idiosincrasia de todos los pueblos de España y es lo que nos debe atraer», sentenció este maestro de los medios que con más de veinte años de carrera aún no piensa en la retirada y sigue soñando y «buscando la perfección». «Lo primero es que te guste a ti para poder gustar a los demás», aseguró este artista de una obra de arte que, como otra, «te tiene que gustar sin que te lo expliquen».>>
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