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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

jueves, 15 de septiembre de 2011

EL MÁS FÁCIL TODAVÍA / Por Antolín Castro


Esto que torean las figuras no es precisamente 'El más difícil todavía' ¿o sí?


EL MÁS FÁCIL TODAVÍA

"...Claro que puede ser bello ver a Nadal haciendo una exhibición de tenis contra un cadete o aprendiz ¿pero concentrará a las masas?..."

Antolín Castro
España

Cuando en múltiples actividades, en todos los deportes en general, se practica “el más difícil todavía”, en los toros se aplica “el más fácil todavía”. ¿Puede ser esta la razón del desinterés general?

Efectivamente, se intenta el más difícil en todas las parcelas de la vida, desde la medicina al deporte, pasando por el circo y cualquier otro tipo de exhibición, sea de la índole que sea. Crece el interés entre los espectadores al ver realizar evidentes avances en todos los campos.
Se desafía la gravedad en los múltiples saltos que ejecutan ya sea con motos o monopatín; se escogen los puertos de montaña más exigentes en el ciclismo para las carreras y aumenta el interés de los aficionados hasta límites inimaginables, llenando los aledaños de las carreteras durante varios kilómetros. Todo se hace en aras de arrastrar a la gente a presenciar en directo los duelos deportivos de los ciclistas. Gana el ciclismo en adeptos cuanto más difícil son las etapas a cubrir.

En el circo, trapecistas, equilibristas, etc., se ejercitan para ofrecer a los públicos mejoras en sus actuaciones siempre a través de aceptar más riesgo cada vez. Y así en todas las actividades, donde el atletismo intenta superar siempre el más lejos, el más rápido, el más alto… 
Todo ese esfuerzo, esos retos personales, captan la atención de los públicos que perciben en ello el máximo de esfuerzo para lograr cada vez metas más difíciles. A Rafa Nadal le arrebataron el número uno en tenis, precisamente por enfrentarse al mejor del momento, al más difícil, no por reinar enfrentándose a los tenistas facilones, una evidencia del cómo funciona todo. Para aspirar a algo, a reinar en lo más alto de cada especialidad, a nadie se le ocurre enfrentarse al más débil, al más incapaz; no tendría valor ni importancia y sería rechazado por el público, por el aficionado.

Ese último camino ha sido el elegido en los toros y el resultado es harto visible. Existe ese rechazo del público, del aficionado, aunque se nieguen a verlo o reconocerlo quienes viven, y de momento lo hacen bien, en el país de las maravillas. Se les escapa el asunto de las manos y no se vislumbra rectificación ni cambio de rumbo. Ejercen “el más fácil todavía” y se afanan porque así sea sin vergüenza ni apuro alguno. Buscan el toro más facilón, el más flojo, el más bobo, además utilizando todas las ventajas que pueden, y con él representan lo que creen que es, pero que evidentemente no es. Casi un toreo de salón al que quieren que acuda la gente.
Hasta la saciedad uno se pregunta cómo son tan incapaces de verlo y me asombro de que se revuelquen gozosos en la propia miseria de ese camino escogido. “Pan para hoy y hambre para mañana” reza el refrán castellano, pero se obstinan en insistir en lo que a todas luces va contra la naturaleza de las cosas, de cautivar y captar el interés general.

Claro que puede ser bello ver a Nadal haciendo una exhibición de tenis contra un cadete o aprendiz ¿pero concentrará a las masas? Claro que puede ser bonito ver a un velocista cubrir los 100 metros en pocos segundos compitiendo con un par de cojos -quien quiera que lo entienda como indirecta- ¿pero animaría a miles de personas a presenciarlo y además de continúo? No hacen falta más ejemplos para definir “el más fácil todavía”, camino elegido por los toreros que dicen llamarse figuras en la actualidad.

¿Sería mucho pedir probar a hacer una temporada basándonos en “el más difícil todavía” que reina en el resto de actividades que congregan públicos? Ahí queda la pregunta y el reto, aunque está tan instalada la comodidad en este mundo de los toros que antes de esperar respuesta supongo que habrán dejado de ir a las plazas unos cuantos de miles más de los que antes iban.
Nos gustaría poder escribir lo contrario, pero ¿Es que no se dan cuenta que vanagloriarse de torear lo más fácil no cautiva ni da frutos para el futuro?
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