domingo, 25 de septiembre de 2011

" La estocada es la culminación de la faena" / Por Rafael Ortega


-" La estocada es la culminación de la faena."

- "(...) en los coloquios me preguntan a veces si yo creo que se debe matar o no al toro. Mi respuesta es siempre que sí, porque el toro de lidia se cría exclusivamente para torearlo y matarlo en la plaza. (...)

-" La estocada es la culminación de la faena."

-" Decía antes que el toro se entrega a la muerte, y es así. Cuando al toro le pegas veinte pases que lo llevas toreado y con el muletazo arrematado de verdad, llega un momento en que el animal te junta las manos y te pide la muerte. El toro que yo he matado bien es el toro que antes lo he toreado bien, porque, el toro, para matarlo bien tiene que estar entregado y pedirte la muerte."

- "(...) en los coloquios me preguntan a veces si yo creo que se debe matar o no al toro. Mi respuesta es siempre que sí, porque el toro de lidia se cría exclusivamente para torearlo y matarlo en la plaza. (...) Después, aparte de estas razones evidentes, para mí el toreo no tiene sentido si al final tú mismo no matas al toro.(...) Además, (...), la muerte es lo más puro que tiene el toreo, pues es la suerte más comprometida y donde tiene que verse que has dominado al toro. La suerte de matar es la más arriesgada porque es la única en que tienes que perderle la cara al toro.(...)"

- También me preguntan si no me da pena matar a los toros, y yo digo que sí, que ha habido toros que he toreado y que han sido tan excepcionales que me ha dado pena matarlos, pero no porque yo piense :" Pobre animalito, ahora te tengo que matar", sino porque ese toro no tenía que haberse matado, ese toro tenía que haber vuelto al campo, donde hubiera quedado cubriendo vacas".

-" Con esto no quiero decir que a mi "me guste" la muerte de los animales. Precisamente los animales me atraen, y si no hubiese sido torero me habría agradado ser veterinario, para estar con ellos".

-" Desde luego, creo que no tengo ningún instinto asesisno, yo no soy nada violento, todo lo contrario, y aparte de mi profesión de matador de toros y cuando cazo, soy incapaz de matar una mosca. Lo que sí siento es que con el toro, al torearlo y al matarlo, haces tu propia obra, y que el toro colabora contigo para que tú hagas esa obra. Entonces la faena y la muerte del toro son tuyas, pero también de él, y además son diferentes para cada toro. 
Cuando a muchos toros los he matado sin concederme yo una sola ventaja, he pensado que eso era lo más noble que yo podía darles, hacerles la suerte a ley a cada toro para que ésta fuera su muerte, la del toro de lidia, y no la del ganado de carne"

“La suerte suprema lo difícil es ejecutarla luego. Para mí, lo más importante de todo es buscar el sitio para matarlo. Cada toro tiene su sitio, el lugar en que es más lógico entrarle. Y luego hacer bien los tres tiempos. La mano izquierda es la que de verdad los mata. Eso de hacer fuerza, de empujar la espada, que se ve por ahí, no, eso no es así. Por más que lo intenten no dejarán la espada arriba. Al toro se le mata con la muleta; él sólo se entierra toda la espada. Claro que para eso lo tienes que llevar muy toreado, muy embebido en la muleta"
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Vía: Blog Toro, torero y afición.

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