domingo, 19 de enero de 2014

VENEZUELA: LA PALABRA INMADURA / Fortunato González Cruz


"...Mientras el discurso se difundía por cadena nacional, cientos de miles de venezolanos hacían colas en el intento de conseguir aceite, azúcar, papel higiénico, margarina, harina de maíz y de trigo, jabón, detergentes y muchos otros productos básicos. Cientos de vehículos parados por falta de baterías y repuestos...." 

LA PALABRA INMADURA

Fortunato González Cruz**
Por la calle real
Mérida-Venezuela, 19/01/2014.- El presidente Maduro no dio cuenta de las razones de la postración del país ni anunció medida alguna para atenderlo. La Memoria y Cuenta presentada al parlamento fue un discurso inocuo, pueril, plagado de frases altisonantes sin mayor contenido, cargado de citas impertinentes que puso en evidencia sus graves carencias formativas y su falta de madera de jefe de Estado. Fue un discurso tan malo y tan inútil que no lo reseñan en extenso ni los medios oficiales, y los internacionales apuntan anecdóticas que dan pena.

Nada sobre la vergonzosa inseguridad que coloca al país como uno de los más peligrosos del mundo pese a la absurda y cruel muerte de Mónica Spear y su esposo Thomas Henry Berry, dos de 24.000 asesinatos. Nada sobre la salud que está en coma. Nada sobre la educación ahora en manos de un fanático sin carrera docente ni conocimiento alguno sobre una materia clave para el bienestar y la prosperidad del país. Nada sobre el estado de la economía que no sea la cueva de ladrones que es CADIVI al que le cambian el nombre para sigue bailando al mismo son. Nada sobre la enorme ineficiencia de las empresas socializadas incluidas las de los bloques siderúrgico, petroquímico y gasífero. Nada sobre la crisis eléctrica. Nada sobre el lastimoso estado de nuestra fuerza armada. Nada sobre la corrupción. Nada sobre el desabastecimiento. Nada sobre la pobreza. Nada sobre el calamitoso estado de la vialidad.

Había anunciado importantes medidas económicas y solo se refirió al enroque de Merentes que vuelve al Banco Central y al mantenimiento del valor del dólar a 6.30, que estimula un dólar que se cotiza en el mercado de Cúcuta multiplicado por 10 y genera las grandes distorsiones en el comercio nacional e internacional. Tampoco asumió la responsabilidad de tratar el tema de los hidrocarburos en particular de la gasolina. En Venezuela llenar el depósito de un automóvil cuesta menos que un huevo y eso es una barbaridad insostenible. 

Mientras el discurso se difundía por cadena nacional, cientos de miles de venezolanos hacían colas en el intento de conseguir aceite, azúcar, papel higiénico, margarina, harina de maíz y de trigo, jabón, detergentes y muchos otros productos básicos. Cientos de vehículos parados por falta de baterías y repuestos. Miles de agricultores buscando inútilmente químicos para sus siembras. Cientos de laboratorios sin reactivos. Miles de enfermos sin medicamentos. Los alcaldes desesperados por recoger la basura y no consiguen cajas compactadoras ni camiones donde montarlas, desguazando un equipo para reparar otro.

Pero el presidente se quejaba de los malos programas de televisión, de su esposa con lechina, de las empresas de maletín muchas propiedades de los que allí le aplaudían, del imperio del cual depende el ingreso petrolero. 

El mensaje de Maduro al parlamento mostró un presidente cautivo de su ego y de sus compinches, desconectado de los problemas del país, metido en la nube de una revolución a “la venezolana”, es decir, signada por la inmoralidad, la avaricia, el derroche, el nuevoriquismo, el desorden, la despreocupación por los problemas reales montados en un discurso populista y castrista como todos ellos: sobre el pedestal de los yates, las hommer, el ostentoso desenfreno bien regado de dólares y de jarabe de lengua. 

**Fortunato González, es Catedratico de la U.L.A. de Mérida-Venezuela / Miembro de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales / Fundador y Director de la Cátedra de Tauromaquia "G. Briceño Ferrigni" de la U.L.A.

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