miércoles, 26 de marzo de 2014

Dos hechos para descubrir la autenticidad de Antonio Bienvenida / Por David Zamora



Pepote y Antonio querían matar los miuras y Antonio quería doctorarse con ellos. No querían dejar lugar a malos comentarios que cuestionasen si el cambio de los toros escondía trampa. La Autoridad, en consecuencia, ordenó el ingreso en prisión de ambos. A Pepote y a Antonio, lo que más les importaba era dar la cara, eran hombres de hornor. Así que ¡a prisión por querer matar miuras!


David Zamora 
De Antonio Mejías Jiménez "Antonio Bienvenida" se podrían contar muchísimas cosas. Su vida profesional fue la de un auténtico maestro. He planteado este artículo en función a dos hechos, aunque confieso que me ha costado una barbaridad porque este torero me apasiona y hay mucho que decir. No hay suficientes palabras para él. Fue muy grande. Tanto, que basta con sólo relatar estos pasajes para que alguien que no conozca nada de él, sea consciente de esa grandeza que muy pocos han tenido.

Hijo del Papa Negro, Antonio Bienvenida forma parte de una importante disnastía de toreros. Nació el 25 de junio de 1.922 en Caracas porque sus padres se encontraban en tierras venezolanas. A los 20 años, tomó la alternativa. Tiene lugar entonces el primero de esos hechos que reflejan la vergüenza torera y autenticidad de Antonio. 
El domingo 5 de abril de 1942 era el día elegido, en un mano a mano con su hermano Pepe Bienvenida, quien sería su padrino y testigo al mismo tiempo. Con todo el papel vendido y con la ganadería de Miura anunciada. Al llegar los toros a la plaza, algunos se pelearon entre ellos y quedaron no aptos para la lidia, por lo que la empresa decidió sustituir a estos toros por otros de otros hierros. Los hermanos, no estuvieron de acuerdo y dijeron que no toreaban, que se suspendise la corrida. Querían matar los miuras y Antonio quería doctorarse con ellos. No querían dejar lugar a malos comentarios que cuestionasen si el cambio de los toros escondía trampa. La Autoridad, en consecuencia, ordenó el ingreso en prisión de ambos. A Pepote y a Antonio, lo que más les importaba era dar la cara, eran hombres de hornor. Así que ¡a prisión por querer matar miuras! Tras pasar tres días encarcelados, la empresa pudo traer más toros de Miura hasta Madrid. La imagen que encabeza este artículo es de los Bienvenida saliendo de la cárcel. La alternativa por fin tuvo lugar el día 9 de abril. A día de hoy esto sería impensable. No lo digo por la medida que tomaron contra ellos, sino por el pundonor que demostraron. Salvo excepciones, actualmente la lucha se centra en intentar entrar en el circuito acomodado. ¿Se lo imaginan pidiendo respeto en Sevilla mediante un comunicado, como ha hecho el G5?

El segundo hecho que demuestra que fue un torero con autenticidad, comprometido y responsable con la Tauromaquia, es su clara postura en contra del mayor abuso por parte de los toreros y del fraude más importante e irrespetuoso con el toro: el afeitado. Antonio Bienvenida denunció esta práctica y se negó a torear corridas donde las reses fuesen afeitadas. Lleno de hombría y dignidad, se quedó solo en su lucha, porque el resto de toreros se posicionaron contra él. El principal fue Antonio Ordóñez, que abanderó el veto que le impusieron al torero para entrar en ciertos carteles y ferias. No sirvió para arreglar el problema, pues hoy en día seguimos viendo reses afeitadas, pero si le sirvió a él para quedarse tranquilo consigo mismo, defender la verdad y pasar a la historia como un maestro colosal. Un señor.

Se ganó el respeto y la admiración de los aficionados, que desde luego no lo olvidaremos jamás, y que podemos recordarlo con el monumento alzado en su memoria frente a la plaza de toros de Las Ventas de Madrid. No merecía menos. Gracias Don Antonio.


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