miércoles, 22 de octubre de 2014

Donde da la vuelta el aire…/ por Álvaro Rodríguez del Moral




Encuentros en la tercera fase. Lo comentamos la semana pasada. Los carteros del rey llevan y traen misivas lacradas que culminarán -según parece- en un contacto definitivo para fumar la pipa de la paz. Hablamos de la resolución del conflicto que condenó la temporada sevillana y envenenó gran parte dela campaña.



Álvaro Rodríguez del Moral
  • Publicado el 21 de octubre de 2014 en la edición impresa de El Correo de Andalucía

¿El toreo está en quiebra? 

El relato apocalíptico de José Antonio Martínez Uranga no es nuevo y podría resultar un punto exagerado. Pero está pronunciado por un diablo que sabe más por viejo que por diablo y camina ya de vuelta. Aún no hay que pulsar las alarmas pero el lamento del patriarca de los Choperitas merece ser tenido en consideración. Está claro que algo está pasando y si el negocio ha dejado de ser viable en sus bases, el acoso antitaurino no cesa y los estamentos del toreo siguen tirándose de los pelos estamos cerrando puertas a un futuro que sólo puede pasar por hacer viable y atractivo el producto. No hay más aunque el inmovilismo de la patronal -es pública y notoria su negativa a modificar el actual statu quo- va en contra de encontrar la solución definitiva. Una cosa sí está clara: ha llegado el momento de dejar a un lado el “y tú más” que ha contagiado el insolvente debate político a todas las esferas de la sociedad. El toreo se mueve en el tiempo y el espacio que le toca vivir y si hacemos caso a Ortega, siempre ha sido fiel reflejo de la historia y los acontecimientos que lo rodean. Sólo hay que echar un leve vistazo para ver la basura que nos atrapa. Y el toro no se libra de esa crisis global que va mucho más allá de lo económico.

Encuentros en la tercera fase. 
Lo comentamos la semana pasada. Los carteros del rey llevan y traen misivas lacradas que culminarán -según parece- en un contacto definitivo para fumar la pipa de la paz. Hablamos de la resolución del conflicto que condenó la temporada sevillana y envenenó gran parte dela campaña. La Real Maestranza de Caballería -que ha movido a sus embajadores-, la empresa Pagés y alguno de los alzados más arrepentidos no tienen duda al respecto aunque otros siguen poniendo cara de repóker y hay un quinto -del que ya se conocía alguna petición exótica- que puede salir por donde menos se le espere. Una cosa sí parece trascender. Algunos coroneles del extinto grupo querrían mantener esa política de bloque para afrontar los inminentes acuerdos de Yalta que nacerán muertos si se pretende repartir papeles de vencedores y vencidos. Pero, con o sin la necesaria paz de Vergara, otros miembros del fracasado club tendrían ya más que decidida su comparecencia en la plaza de la Maestranza en la temporada 2015. El Fuenteovejuna todos a una ya no va con ellos y sus hombres están más que aleccionados para sentarse a hablar con Valencia y Canorea sin demasiados preámbulos. Seguro que pueden ponerles nombre; sólo quieren correr el más tupido de los velos sobre la absurda situación que se ha vivido este año. Resumiendo: que no necesitan un nuevo toque de cornetín para revocar una situación que les ha pasado la misma factura que quisieron cobrarle a los Pagés. La acabó pagando, como suele pasar en las barras de los cenáculos taurinos, el último que se marcha. Sí, hablamos del aficionado.

Cosas que se hablan por ahí. 

No ha dejado de sorprender esa exclusiva americana firmada por Alejandro Talavante con el todopoderoso Bailleres, emergente señor de vidas y haciendas que pone una nueva pica en Flandes con este nuevo fichaje. El asunto deja a Curro Vázquez en una situación no sabemos si incómoda pero sí al menos novedosa al cercar sus funciones a los contratos que se firmen en la Madre Patria y las Galias. Sin solución de continuidad se oficializó otro apoderamiento que ya conocía todo el mundo desde la conclusión de la sevillana feria de San Miguel. Hablamos del nuevo binomio formado por El Juli y Luis Manuel Lozano, que ya ha tenido cumplido comentario en esta misma página. Pero llama la atención una curiosa apostilla recogida en el brevísimo comunicado que envió el jefe de prensa del diestro madrileño para despejar cualquier duda sobre el ámbito geográfico y los objetivos de su nueva etapa, que se centrará en el toro y el toreo y dejará las fías y porfías -que tantos disgustos le han dado- para su flamante apoderado. Textualmente se precisa que “esta unión tiene carácter exclusivo por ambas partes para todo el mundo en el mundo taurino”. No se puede decir más con menos: de mexicanos, nasty. El propio Luisma Lozano abundó el asunto y marcó las pautas del futuro en una reciente entrevista radiofónica concedida a Pedro Javier Cáceres: “él (El Juli) quiere despreocuparse de todo para preocuparse sólo de torear”. También hubo una leve pincelada para referirse al espinoso asunto de Sevilla: “nuestra labor es hacer fácil lo difícil e intentar llevar a buen puerto todas las negociaciones; las figuras tienen que estar en todas partes”. No hay más preguntas. Y nos vamos, recordando que la pasada semana habíamos prometido comentar el empeño que cerró la temporada en la plaza de la Maestranza. Preferimos darle carpetazo con algunas preguntas abiertas: ¿Salió la cosa tal y como se esperaba? ¿Estaba preparado Lama de Góngora para asumir el difícil compromiso? ¿Sigue en pie la lujosa alternativa que él mismo aseguró que se tenía que ganar? ¿Pulseó la empresa lo que se oía y se demandaba en la calle? ¿Fue echado a los leones? Ustedes mismos…

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