sábado, 18 de junio de 2016

Olot, cambiar la historia es gratis / por Ángel González Abad



"...De qué sirven las leyes ante situaciones así. De nada o de casi nada. Si no que se lo pregunten al alcalde convergente de Olot, que ha consultado por internet a sus miles de vecinos sobre si se debe de seguir organizando o no el tradicional correbous. Ha salido que no.Todo muy democrático, pues han votado unos cinco mil de los treinta mil convocados, claro que el titular es que el 60 por ciento dicen no al correbous..."


Olot, cambiar la historia es gratis

Es cuestión de interés y perseverancia. Una mentira repetida mil veces que acaba siendo verdad. Como aquello del Ebro que nace en tierras extrañas o lo de la Corona catalano-aragonesa… Décadas y generaciones, y cuando alguien se remite a la historia o a la geografía es un manipulador.

Porque lo grotesco a veces cala hondo. De qué sirven las leyes ante situaciones así. De nada o de casi nada. Si no que se lo pregunten al alcalde convergente de Olot, que ha consultado por internet a sus miles de vecinos sobre si se debe de seguir organizando o no el tradicional correbous. Ha salido que no.Todo muy democrático, pues han votado unos cinco mil de los treinta mil convocados, claro que el titular es que el 60 por ciento dicen no al correbous. Apenas tres mil personas de treinta mil están en contra de la continuidad de una tradición intrínsecamente unida a los habitantes de Olot desde hace siglos, que ahora se quiere hacer ver como bárbara. Que todo, correbous en la fiesta incluido, habrá hecho que el Olot de hoy sea como es con su historia y tradiciones a cuestas.

Declarar a un municipio antitaurino es lo más fácil que tienen los munícipes para quitarse el lastre de su propia historia. ¡Ya somos antitaurinos, ya somos libres! Y les importa un pimiento que la Tauromaquia sea por ley un Bien Cultural que todas las administraciones tienen la obligación de apoyar y hasta de promocionar. ¿Pero quién le pone el cascabel al gato?

Si en Olot votaran conducir por la izquierda por decisión municipal o vender leche recién ordeñada en las vaquerías, seguramente habría alguien que frenaría tales desatinos porque van contra la ley. Pero aquí solo se trata de renunciar a la propia historia y a quién le importa si eso va o no contra la ley. Total, un referéndum por internet y somos libres.

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