lunes, 22 de mayo de 2017

FERRERA: SUCEDIÓ HACE 20 AÑOS / por Antolín Castro


Así ha toreado hoy Antonio Ferrera.
 Así le vi yo torear hace 20 años

Hoy, además del toreo templado y despacio, con naturalidad, desparrama torería. Esta tarde ha cortado una oreja en Madrid, ojalá no haya que discutir nunca la segunda, que ha paseado con el beneplácito y admiración de todos los asistentes. Es curioso pero casi no hace falta hablar de sus buenas intervenciones con capote y banderillas, se ha ganado un nuevo prestigio con la muleta.


FERRERA: SUCEDIÓ HACE 20 AÑOS

España
S.I.17.- Han pasado ya más de 20 años, en concreto dos meses y unos días más. En la ganadería de Hnos. Filoso Landaluce conocí a Antonio Ferrera. Hacía quince días que el torero pacense había tomado la alternativa en Olivenza y acudí invitado por el ganadero a presenciar dos tentaderos en dos días consecutivos. En el primero pude ver la mayor cantidad de formas de torear con la mano izquierda a El Inclusero, ese día le acompañó el novillero Hugo de Patrocinio; en el segundo a Antonio Ferrera con el novillero ecuatoriano, hoy matador, Guillermo Albán.

Sucedió hace 20 años pero hoy lo puedo contar. Antonio Ferrera torea muy despacio… que yo lo vi. Nada que ver después con su amplia carrera, donde su quehacer se ha basado en un toreo hecho casi siempre con prisas. Las banderillas le salvaban cada tarde. De unos a esta parte, y más después del percance que le ha tenido parado dos años, ha reaparecido el Antonio Ferrera que yo conocí. Gracias y enhorabuena Antonio.

Ya le he visto así en Sevilla, pero fue por televisión y sin tener que dar mi opinión por escrito. Hoy sí le he visto en directo, en Madrid, como le han visto muchos más que no daban crédito a lo que siempre les conté: A Ferrera le he visto torear muy despacio y con mucho gusto. La respuesta casi siempre era: el gusto es el mío… y adiós.

Hoy, además del toreo templado y despacio, con naturalidad, desparrama torería. Esta tarde ha cortado una oreja en Madrid, ojalá no haya que discutir nunca la segunda, que ha paseado con el beneplácito y admiración de todos los asistentes. Es curioso pero casi no hace falta hablar de sus buenas intervenciones con capote y banderillas, se ha ganado un nuevo prestigio con la muleta. Bienvenido sea al grupo de los toreros a los que gusta ver y esperar. El quinto toro no era bueno, como a toda la corrida le ha faltado casta y en ese caso humillación, pero Antonio ha sabido administrar sus embestidas, que sí eran francas, con gusto y despaciosidad. Poderlo contar 20 años después es una de las mejores cosas que han podido pasar. 

Padilla y Escribano se han topado con una corrida de Las Ramblas, que debían ser de las de Barcelona por aquello de no saber ya nada de lo que es un toro bravo. Con ellos han intentado en todo momento lucir lo poco que tenían y no han faltado ganas con el capote, cuatro largas de rodillas dio Padilla y Escribano una emocionante portagayola; también con las banderillas donde Escribano ha puesto uno al quiebro sentado en el estribo que pone los pelos de punta. Con la muleta ambos han logrado algún muletazo estimable, aunque al sevillano le ha jugado una mala pasada un metisaca infame que ha acabado con el sexto. Ovacionados ambos.

Si nunca segundas partes fueron buenas, hoy ha sido al contrario. De haber seguido todo tan lánguido como la primera parte nos hubiéramos dormido todos. 

Qué suerte haber podido contarles lo que sucedió hace veinte años.

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