viernes, 19 de enero de 2018

Enemigos a las puertas (Crónica de una Patria traicionada) / Por Laureano Benítez Grande-Caballero


Enemigos a las puertas 
(Crónica de una Patria traicionada)

Primero llegaron los predicadores coletudos, los rasputines en flor de mirada luciferina, los sociatas berreando internacionales con el traidor Pedrito al frente, delfin predilecto del masón Zapatero, ectoplasma antipatriota de Largo Caballero, vendiendo a una población aborregada sus monsergas mesiánicas de arribasyabajos, de apoteosis de «la gente», que viviría a costa de saquear a los ricos, a los bancos, a las sociedades, a las élites, a Rockefeller y Rothschild, al Tío Gilito.

Pero a mí eso no me importó, porque había que echar al PP.

Asalto a la capilla de la ACM con la presencia
 de la concejala podemita Rita Maestre.

Luego llegaron las vestales negras de pechos al aire, asaltando capillas en bolas chinas, pidiendo que dejara comerse las almejas, amenazando con sus piromanías estilo 36, con sus quemaconventos y matacuras abducidos del big bang republicano.

Pero a mí eso no me importó, porque estamos en un Estado laico.

Pintadas blasfemas en el interior de una iglesia.

Seguidamente pintaron graffitis satánicos en algunas iglesias, quitaron nuestras cruces de escuelas y lugares públicos, descristianizaron tanatorios y cementerios, organizaron cabalgatas del orgullo de ser Reyes Magos, y amenazaron con liquidar la enseñanza de la religión.

Pero total, tranquilos, porque sangre de mártires, semilla de nuevos cristianos.

Más tarde vinieron las femens, brujas verrugosas sobrevolando los poblados en sus escobas volanderas, cruellas de vil arrancando fetos como si fueran dálmatas para una carnicería, buscando heteros muertos para sus huertos, exhibiendo sus coños insumisos frente a la Macarena y el Gran Poder.

Pero yo no me altere, porque algún día los jueces harán algo.

Antitaurinos en uno de sus habituales 'numeritos'. 
Con el islam no se atreven.

Después vinieron a por los taurinos, acosándoles con sus cornamentas astifinas, cabrunas, luciferinas; soltando espumarajos de placer y sardónicas risotadas cada vez que corneaban a un torero; amenazando con explotar bombas en los tendidos de la España Cañi.

Pero a mí eso no me preocupó, porque hay que sentir simpatía por los animales.


A continuación vinieron a por nuestros semáforos, que homosexualizaron graciosamente, creando los pas@s de cebr@ arcoirisad@s. También invadieron la mente de nuestros niños con princesitos y principitas, en apoteósicas Kermesses de niñ@s avulvad@s y niñ@s con pene.

Pero eso no es problema, porque somos un país moderno.

Seguidamente vinieron a por los de derecha, acusándoles de encender velas a Franco, de incensar a la España de sacristía y pandereta, de ser fachas, de practicar un nacionalismo apolillado enemigo del progreso y la libertad.

Pero mi eso no me importó, porque ya no hay derechas ni izquierdas.


A continuación vinieron a por los patriotas, a por los españoles que nos emocionamos con nuestro himno y nuestra bandera, que amamos nuestros solares patrios en nuestro corazón rojigualda, que sentimos muy dentro de nuestra médula el orgullo de una historia singular, diciendo que la Patria «era la gente», que somos un país de países, una nación de naciones, una Pluriespaña cojonuda.

Pero a mí eso no me importó, porque yo soy ciudadano del mundo.


Más tarde advinieron los golpistas, creados y amamantados por la Transición, financiados y amparados por gobiernos felones y cómplices, que desde las logias del NOM incubaron la Barataria catalanista, y ahora consienten la batasunizacion Navarra, la catalanizacion de Valencia y Baleares… mientras los sociatas hablan de nación galega y se propugna el bable como lengua asturiana cooficial.

Pero yo seguí a lo mío, porque el Madrid es otra vez campeón de Europa.

Ultraizquierdistas en contra de la conmemoración
 del Día de la Toma en Granada.

Después fueron a por nuestros valores ancestrales, a por nuestros principios nacionales, a por nuestras tradiciones más queridas, las que nos daban cohesión como pueblos, agraviando a nuestros Santos patronos, acusando de genocidio al 12 octubre, profanando santuarios, haciendo exposiciones blasfemas, exigiendo que pidiéramos perdón por la toma de Granada, escamoteando belenes,haciendo kabalgatas merlinescas de orgullo multikultural, organizando procesiones de magas brujeriles, burlándose de nuestras costumbres más queridas .

Pero a mí eso no me importó, porque tenemos que ser un país progresista.

Ahora vienen a por mí, pero ya es tarde.

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