martes, 31 de marzo de 2020

El dictador / por Ignacio Ruiz Quintano



La de Sánchez es la tercera dictadura en un siglo: la de Primo, un genio de la simpatía; la de Franco, un genio de la guerra; y la de Sánchez, un genio de la incompetencia exaltado al puesto con la excusa de las “circunstancias extraordinarias”...

El dictador

Ignacio Ruiz Quintano / Abc
A lo tonto y a lo bobo, ahí tenemos a Sánchez, dictador de una dictadura comisaria, regalo de la Oposición que nunca existió, y a la espera de convertirla en soberana, que es a la que aspiran Pablemos y esa ministra de la nariz en latifundio que, como el Vargas de “Bananas”, goza anunciando que a partir de ahora, y porque ella lo manda, los días laborables serán… domingo.

La de Sánchez es la tercera dictadura en un siglo: la de Primo, un genio de la simpatía; la de Franco, un genio de la guerra; y la de Sánchez, un genio de la incompetencia exaltado al puesto con la excusa de las “circunstancias extraordinarias”, utilizada por toda la historiografía marxista para justificar el Terror de la Revolución francesa.

    –La virtud, sin la cual el terror es funesto, y el terror, sin el cual la virtud es impotente –fue el lema de Robespierre.

¿Que cómo hemos llegado hasta aquí? Pues porque no tenemos una Constitución política, como los americanos, reducida a las reglas del juego, sino ideológica, fruto del chalaneo, donde caben todos los modelos de sociedad conocidos, que es por lo que se relame Pablemos.

Para imponer la virtud contamos con un jefe de policía riojano que sale en TV para animar a la delación vecinal de los “insolidarios”, que en España la solidaridad, como el fascismo, es cosa que, cuando no está prohibida, es obligatoria. “Insolidaridad”, hoy, es no aplaudir en el balcón o bajar a la acera a pasear un cánido. Es el hermoso espíritu de sospecha desatado por la Ley de Sospechosos del cura Roger en la Convención. Era el paso previo a que Saint-Just (cuya caricatura aquí es Pablemos) propusiera el secuestro de todos los bienes de los sospechosos.

Y mientras estamos a setas, no estamos a rólex: de este espíritu de sospecha que alienta la dictadura comisaria de Sánchez con gente vestida de uniforme queda exento el Pollo Carvajal, narcobicharraco protegido en España de las zarpas de la DEA, que ofrece una recompensa de diez millones de dólares.

No hay comentarios:

Publicar un comentario