miércoles, 30 de junio de 2021

Castellón: Corridón de Miura / por Jorge Arturo Díaz Reyes

Rafaelillo con "Barbero" el 4º. Fotograma: Plaza Toros 

Gran entrada. Seis toros ovacionados de salida y arrastre. Rafaelillo por la puerta grande con dos orejas. Una y vuelta para Paco Ramos y otra para Rubén Pinar.

Corridón de Miura en Castellón

Jorge Arturo Díaz Reyes
Crónica Toro / Cali, VI 29 2021
“Público no, afición”. Dijo Manuel Martínez Erice a media corrida mirando los tendidos. Esa fue la tónica de la tarde. Una señora corrida. Toros más que serios, imponentes, de diverso pelaje, cinqueños, excepto el segundo, gran trapío, grandes cunas, mucha romana (649 kilos promedio y pese a ello varaedos), que atacaron de largo los caballos, empujaron con celo, llegaron casi todos a la suerte suprema con la boca cerrada y engalanaron haciéndose respetar con peleas distintas, la lidia de las cuadrillas, (picadores y banderilleros ovacionados) y los matadores, manteniendo al público exaltado y a la banda sin descanso. Así honraron una vez más la histórica divisa. Dándole lustre a cuanto se les hizo por la cara. “El Soro”, trompeta en boca, les dedicó dos dianas floreadas.

Rafaelillo, ajustó hoy su corrida sesenta con el temible hierro. A ver quién lo glosa. Y cómo lo celebró. “Berengeno”, claro en el capote, tumbó a Agustín Collado en la primera de las dos buenas varas tomadas desde los medios y lució el quite a la verónica de Ramos. Brindis a la concurrencia, seis por alto y a los medios, para una faena de cortas tandas, ambidiestras, a la medida del exigente, noble pero poco humillado. Estocadón sin puntilla y petición de dos orejas solo complacida a medias por la presidencia. Sin rencores.

“Barbero”, el cuarto se portó como quien era, un miura clásico, que pretendió matar a quién venía a matarlo a él. No lo consiguió, pero cayó con honor. Le pudieron en franca lid. Desde el lanceo de dominio que lo paró donde era. Tras el estruendoso saludo de sus banderilleros Lipi y Mellinas. Cuando tocaron a muerte. Sorpresivamente se paró “El Soro” en medio de la banda y soltó su primera diana floreada con la trompeta. Rafael, sonriente le lanzó la montera. Todo fue torero hoy. Lidia de tu a tu, a lo macho, sin languideces, de verdad, verdad. Supremacía humana, subrayada con desplantes de rodillas. El pequeño valiente postrado, pero dueño, tomando un pitón de la mole de 671 kilos. Media espada en sitio, descabello exacto y la otra oreja 

El castellonés Paco Ramos, el más modesto del cartel no fue menos que nadie. Serio, en el gesto y en el acto. Por poco no salió también por la puerta grande. Ese poco fue lo mucho que dejó castigar al quinto, el de los 698 kilos, por Paco Plazas, muy aplaudido sí, en los dos encuentros certeros de galope muy largo, peleados duro. Espectacular, bravo toro. Mientras el picador era ovacionado, “El Soro” sopló su segunda diana. “Lumanco” se jugó entero también ante los banderilleros. pero llegó a la muleta, exhausto y se fue parando, parando, parando, castrando el triunfo que parecía inevitable del necesitado. La estocada fue limpia total y efectiva. Hubo petición, pero no concesión y el público, perdón la afición obligó la vuelta al ruedo de Paco.

Que ya había corta oreja del segundo, “Alfiletero”, un playero de miedo, único cuatreño del encierro y que se presentó con salto felino al callejón. Nada de nervios. Lanceo lento, pudiente. Dos ovacionadas puyas de Iturralde. Cinco series por la derecha, tres por naturales, con sus broches. Laboriosa igualada y un espadazo completo pero caído que tiró al toro patas arriba.   

Ruben Pinar, saludó a “Llavero” con cuatro lances lentos a dos manos, cuatro acompasadas chicuelinas y dos medias. Todo en uno. Qué ovación. Luego, lo brindó al respetable. Se lo merecía, y andándole con desparpajo a (semejante animal) lo fijó para las tandas más templadas y ligadas de la tarde. De a cuatro en cuatro, sin contar los remates. Cambiados y desplante de rodillas. Que siempre es bueno recordar ante toros de verdad, que en el toreo el valor llena y el arte rellena. El triunfo total estaba servido. Pero el pinchazo arriba y el fierrazo fulminante solo dieron para oreja pese a la petición de otra.

El sexto “Pandereto” con una cuna enorme peleó bravío en los dos primeros tercios y aunque geniudo, noble. Sí no es una contradicción. Cuando Rubén tras un derrote arriba cayó a merced lo respetó, no hizo por él. Apenas lo miró. Lo perdonó. La punta en hueso y el estoque desprendido se tomaron en cuenta para no darle la puerta grande.

Miura, que es gran parte de la historia del toreo, de su respetabilidad y su leyenda, volvió a mostrar hoy sus blasones en Castellón. De seguro volverá. Cómo agradecemos los aficionados de todo el mundo sus 179 años de gloriosa existencia.   

FICHA DEL FESTEJO

Castellón. Martes 29 de junio 2021. Última de feria. Lleno en lo permitido. Seis toros de Miura, de gran trapío y romana 649 kilos promedio, encastados y de peleas diversas.

Rafaelillo, oreja con petición de otra y oreja.

Paco Ramos, oreja con petición de otra y vuelta tras petición.

Rubén Pinar, oreja y palmas.

Incidencias: Saludaron Josele y Diego Valladar tras parear al 2º, y Lipi y Pacual Mellinas tras parear al 4º. Al finalizar el festejo salió a hombros Rafaelillo.

Hoy se cumple el 40 aniversario de la alternativa de José Cubero 'Yiyo'

El torero, llamado a reinar y en el toreo, se convirtió en matador en Burgos de manos de Ángel Teruel y Manzanares, con toros de Buendía
¡¡ 𝐄𝐓𝐄𝐑𝐍𝐎 𝐘𝐈𝐘𝐎 !!



 

martes, 29 de junio de 2021

El humo de Satanás...

S. S. el Papa Francisco recibió el pasado 24 de junio a Sor Lucía Caram, una monja argentina radicada en Cataluña afamada activista izquierdista identificada con la causa soberanista que "compara a los presos independentistas con Jesús"

Su Santidad Pablo VI (1972): «…Diríamos que, por alguna rendija misteriosa – no, no es misteriosa; por alguna rendija, el humo de Satanás entró en el templo de Dios. Hay duda, incertidumbre, problemática, inquietud, insatisfacción, confrontación». «Ya no se confía en la Iglesia. Se confía en el primer profeta pagano que vemos que nos habla en algún periódico, para correr detrás de él y preguntarle si tiene la fórmula para la vida verdadera. Entró, repito, la duda en nuestra conciencia. Y entró por las ventanas que debían estar abiertas a la luz: la ciencia»

El lacónico adiós de un torero excepcional / Fernando Fernández Román

Algo muy gordo, muy íntimo, ha tendido que provocar lo que considero una sublime decisión, que parece haber llegado de la mano del abatimiento. No hace cuarenta y ocho horas que hablamos de él en una larga velada en Alicante, con empresarios, toreros y periodistas taurinos. Le habían visto en la corrida de esta feria echarse de rodillas durante la faena de muleta y su gesto de rabia, de rebelión, ante la negativa del presidente de concederle un trofeo les pareció exagerado; pero esto no es nuevo en Ponce. 

El lacónico adiós de un torero excepcional

FERNANDO FERNÁNDEZ ROMÁN
Obispo y Oro | 29/06/2021
Enrique Ponce se ha retirado de los ruedos. Así, de sopetón. Por sorpresa. La noticia, gestada y puesta en circulación por el propio protagonista, vuela por las redes sociales, el caladero más expansivo y eficaz que ha encontrado la sociedad contemporánea para tratar las cosas de la vida que afectan a los seres humanos, y también el lugar adonde echan la propia –red miserable—los que no lo son tanto, los que aprovechan la marea para refugiarse en su oleaje y dar suelta al contenido de su muladar. La noticia me deja absorto. Lo leo y no lo creo. Uno está acostumbrado a que los toreros, especialmente los grandes en importancia, los que “dejan huella”, preparan los bártulos del adiós con el detenimiento y reposo que demanda su influjo en la evolución de la tauromaquia por ellos practicada durante el período de mayor y más impactante actividad, anunciando con antelación los lugares donde trenzar el rosario de postreros paseíllos, una especie de metas volantes de su última etapa, la del fin de carrera. Pero en el caso de Ponce, no. Se va dando un portazo, y les puedo asegurar que tal comportamiento no “casa” con el carácter de un hombre esencialmente bueno, sensible y generoso ante la adversidad ajena, y de un torero que ama lo que hace torearcomo no he visto amar a nadie en este mundo del toro, donde el cuerno es una amenaza y el trapo, a veces, es sucio. Enrique es el torero que más he visto torear en mi ya larga aventura profesional por los ruedos del mundo, y les puedo asegurar que en la cuestión de practicar ese incomprendido y en tantas ocasiones denostado oficio de conducir lo impredecible, con la muerte andando por allí, no he conocido ejemplar de la especie humana tan identificado con lo que hace. Es una obsesión, sin duda. Se levanta de la silla para dirigirse al aseo y va por el camino dibujando trincherillas o pases de la firma. Toma el driver en el tee de salida, y antes de dar el pertinente zurriagazo no ensaya el swing, como todo el mundo, sino una tanda en redondo y el de pecho. Tiene la locura del toreo metida en la cabeza. No le cabe en ella otra cosa mejor que hacer. 

Algo muy gordo, muy íntimo, ha tendido que provocar lo que considero una sublime decisión, que parece haber llegado de la mano del abatimiento. No hace cuarenta y ocho horas que hablamos de él en una larga velada en Alicante, con empresarios, toreros y periodistas taurinos. Le habían visto en la corrida de esta feria echarse de rodillas durante la faena de muleta y su gesto de rabia, de rebelión, ante la negativa del presidente de concederle un trofeo les pareció exagerado; pero esto no es nuevo en Ponce. Siempre digirió mal estos pequeños despropósitos, tan habituales en las corridas. Así se ha comportado habitualmente Enrique Ponce en el ruedo. No entiende de censos municipales ni categorías de Plazas. Quiere ganar siempre, como decía Luis Aragonés que hacían los campeones. Lo conocí en Castellón, en la feria de la Magdalena del 88. Me lo presentó su mentor, su verdadero impulsor y algo más que “padre taurino”, Juan Ruiz Palomares, al término de una corrida de toros. “Mira, éste es el que debuta mañana con picadores”. Miré para abajo, para muy abajo, y era un niño, de los que llevan al colegio la cartera y el bollicao. Me molestó lo que consideré una broma de mal gusto, un vacile para conmigo que no venía a cuento.  Sí, sí, broma…, al día siguiente, con utensilios de torear acoplados a su corta estatura –casi de juguete—les formó dos líos monumentales a los cuajados novillos que salieron al ruedo. Desde entonces he sido testigo presencial y notario verbal de su excepcional carrera taurina

Excepcional porque no ha habido obstáculo que pudiera detener su ambición por desbridar lo enredoso y aprovechar lo boyante, superando inconvenientes que para otros fueron ininteligibles. Excepcional, porque no ha habido Puerta Grande de plaza de toros en todo el mundo que no le haya cobijado bajo su dintel. Excepcional porque se ha batido el cobre con tres generaciones de toreros, manteniendo su asombrosa capacidad para resolver los problemas del toro de lidia, con independencia de su encaste. Excepcional porque ha conquistado a los públicos del orbe taurino, a todos, sin excepción, toreando más que nadie durante más de tres décadas. Excepcional, porque ha sido el torero español de su generación que ha terminado el boletaje en la Monumental de México en varias ocasiones, convirtiéndose en el principal “consentido” del apasionado público de aquél país, algo que aún está por igualar entre nuestros compatriotas actuales. Excepcional porque es depositario de una afición inmensa e inmarcesible, así pasen los años. Hago mención de todo esto, a vuelapluma, porque, insisto, he tenido la fortuna –el privilegio, más bien-- de haber compartido tanta excepcionalidad. 

Por tanto, en lo que a mí concierne, con Enrique Ponce sobra el ditirambo. Esta es la verdad desnuda, la que es la tangible y demostrable. Ello no obsta para que en torno a su figura aparezca el pellizco de la discrepancia sobre su tauromaquia, que no es sino un reforzamiento para el discrepado. La polémica, no solo es consustancial con la fiesta de los toros, sino muy propia para alimentar la pasión entre los públicos, algo así como el plasma que impulsa y mantiene su vitalidad. Sin embargo, puede que sea, precisamente, la vitalidad del torero la que me ha parecido notar algo mermada en estos últimos días. Tocada del ala, podríamos decir. Conste que hace tiempo –demasiado-- que no hablo con Enrique, ni siquiera por teléfono. Pero a nadie se le escapa la “pesazón” que acapara este hombre de un tiempo a esta parte. Tampoco esperen que entre en el tremedal pestilente donde retoza el contingente impresentable que actúa en algunos medios de comunicación, redes sociales incluidas. La vida privada, ni tocarla. La “verdadera verdad” de intimidades, familiares o afectivas, solo la conocen quienes habitan de puertas para adentro, sobre todo las de alcoba. Y los avatares que se debaten con enconamientos derivados de todos ellos, más aún. Me interesa únicamente la noticia de la retirada de los ruedos anunciada de  forma lacónica por un torero llamado Enrique Ponce Martínez. Se va un grande, grandísimo torero. No es fácil que nazca otro con tal número de cualidades para practicar el arte del toreo, plantando batalla a nuevos y muy cotizados valores sobre las arenas candentes, hasta llegar a la máxima longevidad en primera línea de fuego. Por esto, y por sus incontables virtudes y valores, bien se puede decir –y digo—que Ponce es único. Se va un torero histórico. Excepcional. Se va “por tiempo indefinido”. ¿Volverá? No lo descarten.

Cuidado / por Carlos Bueno

¿Qué está ocurriendo? Es muy probable que la causa no se deba a una sola razón sino a un cúmulo de factores. La preocupación por un posible contagio de Covid es, sin duda, uno de ellos. Aunque la mayoría de los cosos taurinos están poniendo en práctica meticulosos protocolos de prevención, el miedo es una emoción incontrolable, incluso a veces paralizadora. Tanto es así que gran parte de los ciudadanos siguen extremando las precauciones hasta límites que sobrepasan las directrices impuestas por el Gobierno.

Cuidado

Carlos Bueno
BurladeroTV / 29 Junio 2021
Todo indicaba que las ganas que la afición tenía por volver a los toros iban a provocar una avalancha de público inconmensurable, que el regreso de las ferias taurinas sería apoteósico y que que las limitaciones de aforo impuestas por Sanidad resultarían una traba para conseguir entradas. Pero cuidado, en general, no está siendo así. Salvo puntuales excepciones, en las taquillas de las plazas quedan localidades a la venta día tras día a pesar de que en muchas de ellas sólo se permite una ocupación del 40%.

¿Qué está ocurriendo? Es muy probable que la causa no se deba a una sola razón sino a un cúmulo de factores. La preocupación por un posible contagio de Covid es, sin duda, uno de ellos. Aunque la mayoría de los cosos taurinos están poniendo en práctica meticulosos protocolos de prevención, el miedo es una emoción incontrolable, incluso a veces paralizadora. Tanto es así que gran parte de los ciudadanos siguen extremando las precauciones hasta límites que sobrepasan las directrices impuestas por el Gobierno. Reunirse con personas desconocidas supone para algunos una montaña insuperable aunque sea al aire libre. Hasta que la población no esté totalmente vacunada y el virus controlado, el miedo seguirá latente y siendo un freno en eventos multitudinarios como los toros.

Otro de los obstáculos tiene que ver con la economía. La pandemia ha dejado muy tocados los bolsillos de la gente. Innumerables trabajadores han estado incluidos en expedientes de regulación de empleo, lamentablemente también los hay que se han quedado en paro. Muchos empresarios y autónomos han visto caer su facturación hasta límites insospechados, incluso los hay que han cerrado sus negocios. Y quienes han tenido la suerte de mantenerse sin demasiadas penurias, han entendido la importancia de contar con unos ahorros para situaciones inesperadas. Ante tal panorama, el ocio es uno de los primeros sectores en los que se reduce la inversión, y el freno es mayor cuando añadimos que en demasiados casos el precio de las entradas se ha incrementado.

La oferta televisiva también es uno de los condicionantes a la hora de acudir personalmente a las plazas. Sin duda la presencia de las cámaras en los eventos taurinos es necesaria y positiva para la promoción de la tauromaquia. Pero ahora, que el miedo y la economía juegan en contra del toreo, hay aficionados que prefieren quedarse en casa y seguir la retransmisión de una corrida a través de la pantalla. Canal Toros ofrece periódicamente festejos desde diferentes recintos, todo un atractivo que invita a permanecer en el sofá en pantalón corto y con un refresco en la mano, máxime cuando muchos de los ciclos han tenido que ser programados fuera de sus fechas habituales y no van acompañados del habitual ambiente festivo de las calles.

A todo esto hay que añadir que, con la aparición del coronavirus, nos hemos habituado a realizar actividades que antes no practicábamos, restando tiempo y hasta entusiasmo por los toros. Es probable que la pasión por el toreo regrese, pero deberá desaparecer el miedo y mejorar la economía de la ciudadanía. Hasta que eso se produzca, los profesionales deberán hacer examen de conciencia y propósito de enmienda para salir fortalecidos de verdad y que el futuro no sea más de lo mismo. Porque, cuidado, de nada vale lamentarse si no se ponen soluciones.

Madrid es la verdad /por Juan Miguel Núñez Batlles

Una corrida de Victorino Martín de irreprochable presencia y con un comportamiento variado y cargado de los atributos que conlleva la casta de lo bravo. Y enfrente tres toreros muy dispuestos y capaces.

Madrid es la verdad

Juan Miguel Núñez Batlles
Periodista taurino
La vuelta de los toros a Madrid, este sábado, en Las Ventas, aún con las medidas que todavía aconsejan e imponen la lógica y la sanidad (ojalá que ya por poco tiempo, señal de que por fin se acaba y superamos este maldito covid), significa que es el toro, íntegro y con toda su pujanza, el único elemento que puede salvar al espectáculo taurino de la desidia y el desinterés al que muchos (profesionales del sector, lamentablemente) se empeñan en abocar a un peligroso abismo con sus trapicheos y despropósitos en otras plazas y ferias.

Y con esto hay que acabar de una vez. Pues no es de recibo que, amparándose en esa tesis de que el toro no ha de ser igual en volumen y peso en una plaza “de segunda” como el que se lidia en las de primera, siguen colando gato por liebre, o lo que es lo mismo, becerro por toro.

Y digo becerro, aunque tenga los cuatro años cumplidos, por esas caritas recortadas y maquilladas (me refiero a los pitones) y esa ausencia de empuje y brío, símbolo inequívoco de la bravura.

Viene esto a cuento por lo que hemos visto estos días por televisión y nos cuentan también aficionados cabales, espectadores en la plaza, de algunas corridas que se han querido resumir como triunfales, y en todos los casos no han llegado ni siquiera a triunfalistas.

La de Alicante, por ejemplo, el día de San Juan, para homenajear a Manzanares padre, fue una auténtica desvergüenza, por esos seis animalitos a los que daba pena plantearles ningún tipo de lucha. Pero allí se pusieron "bonitos" El Juli y Manzanares hijo con un sucedáneo de toreo vacío de todo contenido.

Algo sonrojante e indignante, sin ninguna emoción e interés, por mucho que haya quien se empeñe en hablar de firmeza y poderío por parte de los susodichos toreros, quienes de paso se permitían la autoalabanza a través de los micrófonos de la misma televisión, afirmando que estaban haciendo un esfuerzo para devolver al toreo toda su esplendidez teóricamente perdida por las restricciones de la dichosa pandemia.

Pues miren por dónde, está siendo que no.

Al toreo, lo que le perjudica son precisamente quienes tratan de mover sus hilos con tan indecentes mentiras. Porque aquí, se ha dicho siempre, está todo inventado, y lo que se necesita es un toro con sus pitones íntegros. El trapío, por supuesto. Y los componentes fundamentales de la bravura. Todo eso que la alquimia deshonesta de algunos (afortunadamente no todos) "ganaduros", que no ganaderos, vienen descafeinando con su equivocada selección genética para acoplarse a los gustos y exigencias de estos artistas de pitiminí que convierten el toreo en una representación más propia del ballet que se ofrece en los escenarios teatrales (donde todo es perfectamente previsible) en lugar del espectáculo de la sorpresa y la emoción que debe darse en el ruedo.

Ahora Madrid nos devuelve la esperanza. Gracias a Dios.
                                    
Una corrida de Victorino Martín de irreprochable presencia y con un comportamiento variado y cargado de los atributos que conlleva la casta de lo bravo. Y enfrente tres toreros muy dispuestos y capaces.


Cortaron una oreja ganada en buena lid, Manuel Escribano y Sergio Serrano, mientras Jiménez Fortes hizo también un esfuerzo notable sin recompensa.

En la satisfacción de los triunfadores -repito, Manuel Escribano y Sergio Serrano- y la lógica complacencia del público que llenó la plaza en el aforo permitido, está el futuro asegurado de la verdadera Fiesta de los Toros.

Lo demás, créanme, son canto de sirenas.

lunes, 28 de junio de 2021

ES CUESTIÓN DE TIEMPO. COMPRENDER LOS TIEMPOS ENTRE FERRERA Y MORANTE EN ALICANTE / por Víctor José López EL VITO



Sentado frente a la pantalla de mi computador vivo la sensación del escape. Me he escapado de la prisión de la pandemia y, amparado por el tendido de la plaza de toros de Alicante, estoy dispuesto disfrutar lo increíble: un homenaje a José María Manzanares, por tres toreros, tres épocas, tres admiradores del maestro de la Santa Faz de San Juan de Alicante, el nombre del sitio en el que hace muchos años hospedó a José María Manzanares.

Víctor José López EL VITO
A LOS TOROS / Caracas, 28 de junio de 2021
Antonio Ferrera llegó a la plaza con “las carnes abiertas” por dos cornadas sufridas la tarde anterior en Badajoz. No habían pasado ni 24 horas de la cornada envainada de 15 centímetros, llegó el extremeño disminuido físicamente.

Morante de la Puebla, admirador admirado por el maestro de la Santa Faz, tenía cerca de diez años que no hacía el paseíllo en Alicante. Motivos de la excentricidad del torero de La Puebla lo habían alejado: un día le lanzó al presidente de la corrida unos anteojos por no haber sido capaz de ver la calidad en su faena; otro día apuntaló un toro, estando el astado de pie; y ya para colmar la paciente de los paisanos de los Manzanares recurrió a una manguera para regar la arena de la plaza.

El tercer espada fue el joven Juan Ortega, considerado por los más exquisitos aficionados que junto a Pablo Aguado podría ser el sustituto de Curro Romero.

Los toros fueron de Algarra, de la dehesa de La Capitana, toros muy de moda hoy día porque contradicen la declaración de Morante, que dijo textualmente que “no me gustan los toros buenos”, porque los astados de don Luis Algarra, están de moda, porque son demasiado buenos.

Ha digo la gran tarde, torera tarde de Antonio Ferrera que en el cuarto de la corrida, inmediatamente después del festín de la merienda provocó que las emociones de su trasteo se atragantaran en las gargantas de los alicantinos. Variedad absoluta con el capote, en especial aquel quite por chiquilinas que en los últimos años de su vida distinguieron a José Maria Manzanares como las chiquilinas de las manos bajas. La verdad es que el maestro las ejecutaba con esplendor, pero esa manera de rematar la chiquilina, palabra del propio maestro, escuchada por este escapista era que “así las remataba Silverio Pérez”.

Lo descubrió José Mari en Venezuela, durante una reunión con Oswaldo Michelena en Valencia disfrutando de la cinemateca de Carlitos González.

Más allí no se detuvo la gran tarde de Ferrera, vino una variada y muy templada faena que remató con la manera de citara distancia para la ejecución de la estocada final.



Ferrera enloqueció, con una gran dosis de admiración, hasta que surgió la obra de arte de Morante de la Puebla. Lances en sus dos toros, carteles para ferias en el quinto, y e el sexto sin que el de Algarra cooperara y, sin romper en la muleta el de La Puebla, emocionó intensamente con la belleza armónica de su toreo. Es decir con la expresión del Arte verdadero que reclamaba don José Alameda cuando recurría a la imagen de Bach, su sinfonía y el violincelo reclamando precisamente Armonía.

Con Juan Ortega no tuvimos suerte, sin que ello provoque dudas sobre la exquisitez de su arte. Arte que o explicaba don Renato Leduc, poeta y periodista taurino que consideraba “Sabia virtud de conocer el tiempo; a tiempo amar y desatarse a tiempo; como dice el refrán : dar tiempo al tiempo… que de amor y dolor alivia el tiempo".

El pliego de condiciones de Valencia como ejemplo / por Carlos Bueno

Para sanear y fortalecer la Tauromaquia son necesarias varias acciones agresivas. Una de ellas tiene que ver con las condiciones de arrendamiento de los cosos de titularidad pública. Si las Administraciones ayudan con pliegos acordes al complicado momento que atravesamos, todo puede resultar un poco más sencillo. 

El pliego de condiciones de Valencia como ejemplo

Que la Fiesta de los toros ya estaba herida antes de comenzar la pandemia es de sobra conocido. Que el coronavirus ha hecho presa en ella como si de un bicho carroñero se tratara es evidente. Hace más de un año, muchos críticos abogamos por una movilización de los profesionales durante el obligado tiempo de inactividad que la Covid impuso, y así lograr mejoras cuando todo se reactivase. Pocos reaccionaron y todo indica que lamentablemente estamos en el mismo punto donde lo dejamos, o peor.

Los costes generales para organizar un festejo son muy elevados, inasumibles cuando se trata de novilladas, un agravio comparativo con otras actividades consideradas de formación. Mientras el cine, el teatro, la música, la danza… reciben suculentas subvenciones, la tauromaquia sufre unas cargas impositivas asfixiantes que, no sólo la marginan respecto al resto de la cultura, sino que la zancadillean poniendo a prueba su resistencia.

Entre otras acciones urge una renegociación tributaria con las Administraciones que equipare el toreo a las demás artes, sobre todo en lo que a novilladas se refiere, por supuesto también una revisión interna, y se antoja necesario que las Instituciones propietarias de cosos taurinos redacten pliegos de condiciones para su arrendamiento que favorezcan y no torpedeen. Porque ayudar a los toros es fortalecer la economía de los pueblos y de sus gentes.

La Diputación de Valencia está a punto de sacar a la luz un nuevo documento para el alquiler de su plaza. Teniendo en cuenta las circunstancias actuales, será un pliego crucial para el futuro, un contrato espejo en el que se mirarán próximas redacciones. Por eso es importantísimo que se cuiden todos los detalles y que el resultado sea positivo para todos, es decir, para los profesionales, para la propietaria, para la ciudad y, sobre todo, para los aficionados.

El canon a pagar debería ser cero. Mientras al Palau de la Música o a los teatros de la Generalitat se les inyectan suculentas cantidades económicas, no es lógico que el recinto taurino tenga que abonar un alquiler. Soy consciente de que existe una Ley de Patrimonio que establece que el pago no debe ser inferior al 6% del valor del inmueble, lo que supondría unos 7.000 euros por festejo. Pero entiendo que se deberían buscar fórmulas para que el empresario invierta esa cuantía en el apartado de mejoras para los espectadores.

Legalmente, el propietario real de la plaza es el Hospital General de Valencia, pero técnicamente es la Diputación porque el edificio médico le pertenece. Le toca a la Institución provincial velar por sacar rendimiento monetario al coso para invertirlo en el Hospital. Sin embargo, el arriendo va a parar a las arcas de la Diputación, que cuenta con un presupuesto de 50 millones de euros. ¿Qué suponen en ese montante los actuales 200.000 euros del alquiler de la plaza?

El contrato debería incidir en ventajas sobre el precio de las entradas y de los abonos, en potenciar el número de corridas en fechas que han quedado un tanto abandonadas, como mayo, julio y octubre, en sumar al menos una novillada en la feria de San Jaime, en dotar de mayor número de animales a la Escuela Taurina y en potenciar la oferta cultural con el montaje de exposiciones y coloquios, así como en promocionar el toreo en los medios de comunicación a cambio de que éstos incluyan espacios taurinos en su programación.

Eso sería un pliego de condiciones ejemplar que vela por la clientela y por el futuro. Un documento pionero que debería suponer un punto de inflexión en las negociaciones posteriores, y todo sin que la propietaria tuviera que invertir un solo euro.

Morante, la luz del toreo, Ferrera, elocuente y puerta grande, y toro vivo a Ortega en Alicante / por Guillermo Rodríguez

 El sevillano cuaja la faena más sublime del año y Ferrera sale a hombros tras una obra de emotiva inspiración.

Qué inicio el de Morante con el quinto  ¡¡Ayudados por alto que quitan el sentío!!, uno por bajo y otro barriendo los lomos. El pitón izquierdo muy potable. Por el derecho, ese enorme pase de pecho tras torear al ralenty. Eso es de toreros privilegiados.

Morante, la luz del toreo, Ferrera, elocuente y puerta grande, y toro vivo a Ortega en Alicante

Guillermo Rodríguez
Tendido7 / Colombia, 27 Junio 2021
Los tres primeros toros en Alicante no valieron, devolvieron el segundo de Morante, Juan Ortega oyó los tres avisos con el noble pero sin poder del tercero y cuando salió el cuarto cambiaron las tornas y surgieron las primeras ovaciones esta vez a Ferrera con un quite por chicuelinas que intentó (apenas eso pero lejos de la grandeza del maestro Jose Mari) rememorar al maestro que las hacía barriendo» como decían los antiguos y lentas.

Emocionado brindis a una de las hijas del maestro.

El toro no humilla y el extremeño dibujó unos muletazos comenzando como lo hizo en Bogotá, «paseando» lentamente la muleta sobre su cabeza y dando el pase. Y a la manera antigua (lo que ha revivido Morante recordando a Joselito) en pases muy vistosos «enredando» la muleta en su cuerpo y saliendo con majeza. LAS ALTURAS Y LA DISTANCIA, le reportan el triunfo.

Caminando de lejos hacia el toro para la suerte suprema (ya lo vimos en La Santamaría) a la segunda va la vencida, mas de tres cuartos de espada tras una absoluta entrega de Ferrera al mejor toro de la tarde, «Tratante».

Dos orejas.

Tiene mérito lo que hizo pues ayer ( sábado ) fue herido en Badajoz, lo operaron de una herida de 15 centímetros y le dijo a los médicos que «mañana ( por hoy ) estaré en Alicante para rendirle homenaje al maestro Manzanares » y así lo ha hecho. Hizo el paseíllo sin cojear y solo al final de la segunda faena se resintió de la reciente herida.. Los toreros son de otra galaxia.

Qué inicio el de Morante con el quinto  ¡¡Ayudados por alto que quitan el sentío!!, uno por bajo y otro barriendo los lomos. El pitón izquierdo muy potable. Por el derecho, ese enorme pase de pecho tras torear al ralenty. Eso es de toreros privilegiados. Uno por el derecho «deletreado», sentido, como degustando una copa de vino tinto reserva del 46. Torea de frente, se ha embraguetado, y el remate tras dejar una obra delicada, de sinfonía, eso que solo es posible en el toreo de un genio como el de La Puebla. «Le he puesto el alma», le dijo a David Casas.

El toro al suelo . Es el tercero que se le fue vivo a Juan Ortega

No tuvo su tarde  Juan Ortega aunque tampoco le acompañó la suerte con su lote. Solo pudo ofrecer en su primero un bonito ramillete de verónicas y la media jugando los brazos y despacito. En la muleta el toro busca muy temprano los adentros,. El toro a menos y la faena no llega. Abrevia.

Su segundo toro, último de la tarde, sufrió una caída de costado al inicio de faena que mermó la condición del de Algarra. No obstante, Juan Ortega no perdió la fe y a base de paciencia fue construyendo la embestida del animal, al que con toque sutil logró arrancar algún muletazo lucido por la mano diestra. No obstante, no logró matar al animal y escuchó los tres avisos. Naturales sueltos evidenciando su calidad para pasar el mal trago con la espada, no consiguiendo matar al de Algarra y escuchando los tres avisos.

Juan Ortega 

domingo, 27 de junio de 2021

Sergio Serrano / por Antolín Castro

La verdad de Sergio Serrano con un toro de verdad

Con Sergio Serrano apuntamos otro torero a la lista de recuperaciones de la injusticia taurina. Su actuación ayer en Las Ventas le capacita para torear, si quieren los que mandan, en todas las ferias. Es curioso que tengamos que decir ‘si quieren’, cuando no debería hacer ninguna falta.

Sergio Serrano

Un nombre, Sergio Serrano, un torero más para anotar por parte de los buenos aficionados.

No es uno más, el torero albaceteño es otro de esos toreros que el taurinismo, los que mandan en el circuito comercial donde solo habitan las figuras, nos tienen relegado. Hasta que esa gente no quiera Sergio Serrano seguirá deambulando a la espera de que su nombre se abra un hueco, el que por condiciones y méritos le corresponde, en los carteles de las ferias.

Esto no es nuevo, casi es de toda la vida, aunque ahora, en los últimos tiempos, se haya convertido en un mal endémico. Allá por los años sesenta del pasado siglo, cuando mi afición tomó cuerpo, había figuras, sí, pero también muchos otros toreros que inundaban los carteles en todas las plazas. Aquello era otra cosa.

Cualquier aficionado podía ver torear, por ejemplo, a Fermín Murillo sin que hubiera que esperar años, como pasa ahora, para ver a un buen torero. No se si los quieren con ojos azules o tintados de rubio, lo que si se es que entre los que no torean casi nada hay muchos toreros, torerazos, que torean mucho mejor que los que hacen los paseíllos todos los días.

Recientemente hemos comentado el caso de Juan Ortega, quien ha tenido la suerte, la capacidad y categoría ya las tenía, de que haya apostado por él Simón Casas. De no haber sido así, todavía seguiríamos esperando que lo pusieran un día para deleitarnos con sus maneras toreras.

No lejos en el tiempo está el caso de Diego Urdiales, quién a pesar de sus reiterados triunfos, a base de la máxima expresión de la pureza torera en la plaza de Bilbao, el resto de las plazas se mantenían cerradas a cal y canto para el gran torero riojano. Por suerte, ahora y ya era hora, podemos verle hacer paseíllos con la montera en la mano debutando en muchas plazas. Esperemos que siga debutando más veces para regocijo de los aficionados.

Puedo citar también el caso de Emilio de Justo, otro abandonado por los ‘entendidos taurinos’ hasta que Francia le dio asilo y el empujón necesario para volar más alto. Por suerte un empresario joven y pujante, Alberto García, ha apostado por el extremeño. Todos salimos ganando. Con una terna, y qué terna, como ejemplo, se visualiza lo ‘justo’ que es el mundo del toro y qué bien se aplica aquello de que ‘el toro pone a cada uno en su sitio’.

Con Sergio Serrano apuntamos otro torero a la lista de recuperaciones de la injusticia taurina. Su actuación ayer en Las Ventas le capacita para torear, si quieren los que mandan, en todas las ferias. Es curioso que tengamos que decir ‘si quieren’, cuando no debería hacer ninguna falta.

Claro que si torean los que saben y tienen los méritos, ¿dónde ponen a la nómina de toreros que llevan ocupando todos los puestos con el toro fácil y el toreo ventajista?

Como anotación final, podemos decir que a los que hemos citado los méritos se los reconocemos con el toro de verdad, ese que debería ser el que pusiera a cada uno en su sitio.

“Puta la madre, puta la hija, puta la manta que las cobija” / por Eduardo García Serrano

Ávalos es un hortera endomingado, una acémila socialista que cocea con la lengua la independencia de los Poderes del Estado para salvaguardar la permanencia en la Moncloa del partido que le echa de comer. Alfonso Guerra certificó la muerte de MontesquieuÁvalos vomita su bosta sobre el “Espíritu de las Leyes” cada vez que abre la boca para justificar los indultos de los delitos de Lesa Patria, sedición y latrocinio para alfombrarles el camino de la concordia a los separatistas catalanes.

“Puta la madre, puta la hija, puta la manta que las cobija”

Eduardo García Serrano
El Correo de España / 27 Junio 2021
Les han indultado el crimen, ahora les apañan el perdón por el robo. En su grotesca zafiedad, Ávalos no ha podido ser más soez en la proclamación de lo que su Gobierno de cipayos está dispuesto a hacer: “Las causas abiertas contra los independentistas en el Tribunal de Cuentas son piedras en el camino”. Financiaron el crimen con dinero público. Lo robaron, y para el Gobierno felón que padecemos con cobarde mansedumbre, el botín, sus cuentas y el rastro de sus falsas facturas no son más que piedras en el camino. Ya están en marcha sus zapadores y sus peones camineros para echar esas piedras a las cunetas de la concordia, que es como ellos llaman a la impunidad del crimen y del robo y a la inmunidad de la que gozan los sicarios y los ladrones del separatismo catalán.

Ávalos es un hortera endomingado, una acémila socialista que cocea con la lengua la independencia de los Poderes del Estado para salvaguardar la permanencia en la Moncloa del partido que le echa de comer. Alfonso Guerra certificó la muerte de Montesquieu, Ávalos vomita su bosta sobre el “Espíritu de las Leyes” cada vez que abre la boca para justificar los indultos de los delitos de Lesa Patria, sedición y latrocinio para alfombrarles el camino de la concordia a los separatistas catalanes.

Hay un viejo refrán español que explica muy bien las Leyes de Mendel y de la herencia genética: “Puta la madre, puta la hija, puta la manta que las cobija”. La genética del PSOE está toda sintetizada en la atrocidad conceptual y política, legislativa y jurídica, expuesta en 1910 por Pablo Iglesias, en su primer discurso parlamentario: “Aceptaremos la ley sólo cuando nos sea propicia, cuando nos sea adversa la vulneraremos abiertamente...” ¡Qué sabio es el refranero español! Y qué estúpida la chusma que sigue creyendo que el PSOE es un partido democrático abanderado de la libertad. Lo dicho “puta la madre, puta la hija, puta la manta que las cobija”. El imperativo categórico de la genética que hace que la cabra tire al monte y que el PSOE se acurruque siempre, siempre, siempre bajo la manta de los traidores a España.

LOBOS Y PASTORES / por Alfonso Ussía

Ese indulto no es dialogante. Es vergonzante y vergonzoso. Se ha concedido para mantener a un narciso demencial en La Moncloa. Pero le pasará España la factura. Y se la pasará también a los obispos, muchos de ellos inocentes de la tropelía diseñada por Monseñor Omella y los obispos catalanes.

LOBOS Y PASTORES

La Conferencia Episcopal Española se ha situado del lado de nueve delincuentes y en contra de la Justicia. No ha sido unánime el repugnante posicionamiento. Hay obispos dignos y celosos, pastores de la Iglesia, pero han sido derrotados por los lobos disfrazados de corderos. No es nuevo. Durante los años de plomo, algunos obispos vascos derramaron su amor cristiano sobre los terroristas y su desprecio no simulado sobre las víctimas del terrorismo y sus familias. Setién y Uriarte Goricelaya comandaron a un numeroso grupo de sacerdotes vascos partidarios de la ETA y sus crímenes terroristas.

Algunos párrocos de Hernani, Zumárraga, Oyarzun, y los que no recuerdo, coincidieron en su interpretación cristiana del terrorismo etarra. “No, no, yo no soy partidario del disparo en la nuca. Sucede que estos chicos no tienen otra posibilidad de acción de lucha en favor del pueblo vasco”.  “La prensa españolista aprovecha la situación para difundir una exégesis partidista y equivocada”. Exégesis es sinónimo de interpretación, explicación.

Por órdenes terminantes del Obispo Setién, el Superior de los Jesuítas encarceló en Loyola al padre Sagüés, un anciano discípulo de Ignacio que osó criticar en público a su Obispo, “mucho más cercano con los que matan que con los que mueren”. El jesuita navarro fue el último preso político de España, y aguardó en la Casa de Ignacio, en el bellísimo y triste valle entre Azcoitia y Azpeitia, la llegada de la muerte. Sin visitas, sin comunicación telefónica. Siempre que se llamaba a Loyola y se preguntaba por el Padre Sagüés, la respuesta era la misma. “No se puede poner porque está orando”

El también jesuita Padre Beristain, criminólogo, valiente. Por no caer en la desobediencia, abandonó la Compañía de Jesús y se convirtió, como él decía, en “Un cura libre de la calle”. Escribió en “El Diario Vasco” de San Sebastián la más contundente carta contra la actitud anticristiana del Obispo nacido en Hernani con apellido montañés. Ahora nos dirán a todos los católicos escandalizados por su defensa de nueve delincuentes violentos que han sido indultados, que nuestras exégesis son partidistas y equivocadas. “Estamos con el diálogo”. Muy fácil, muy bonito, muy enternecedor y muy sucio.

Durante los años de plomo, la Conferencia Episcopal Española eligió el silencio para no comprometer a cuatro obispos simpatizantes del disparo en la nuca, el coche-bomba, el secuestro y la tortura. Se convirtió en una Conferencia de Avestruces que sustituyeron a los pastores. María San Gil, pocos días después del atentado contra Gregorio Ordóñez, que habría sido Alcalde de San Sebastián, fue recibida por Setién. Cuando pasó a su despacho, el malvado prelado no se molestó ni en incorporarse para saludar a la diocesana que le visitaba. Y María San Gil le acusó cara a cara de no ser el pastor de todos los donostiarras, y que ella no se sentía amparada por su obispo. Previamente, el Obispo Setién ordenó al párroco del Buen Pastor de San Sebastián que impidiera y rechazara la petición de la familia de oficiar en aquel templo el funeral por Gregorio Ordóñez. Y después de oir con lejana displicencia las quejas de María San Gil, Setién habló y formuló una pregunta: ¿Dónde está escrito que hay que querer a todos los hijos por igual? Y María abandonó el despacho del lobo, que tampoco se incorporó para estrechar su mano.

Por el diálogo. Por el diálogo con nueve delincuentes condenados por sedición. Nueve delincuentes que prepararon con meticulosidad una declaración unilateral de independencia en un ambiente bélico y violento que arrasó Barcelona. Unos delincuentes que fueron juzgados y condenados con suavidad y han pasado una temporadilla en la cárcel con un régimen carcelario privilegiado. Esos nueve delincuentes abandonaron la cárcel y aseguraron que seguirían delinquiendo.

Ese indulto no es dialogante. Es vergonzante y vergonzoso. Se ha concedido para mantener a un narciso demencial en La Moncloa. Pero le pasará España la factura. Y se la pasará también a los obispos, muchos de ellos inocentes de la tropelía diseñada por Monseñor Omella y los obispos catalanes.

Cuando los pastores se alían con los lobos, las ovejas son masacradas. Es lo que han conseguido los Obispos. Allá ellos. Y que Dios no les perdone.

Alicante 2ª de feria: Sigue la parodia / por Pla Ventura

José Mari Manzanares

Respecto a la asistencia de público a un espectáculo determinado, ¿se imagina alguien a Plácido Domingo actuando en La Feniche de Venecia con cuarenta butacas ocupadas? Sería imposible, ¿verdad? Pues lo que parecía imposible ha sucedido en el mundo de los toros, que la gente, harta de engaños, haya desistido de ir a tan lamentable espectáculo sin toros.

Alicante 2ª de feria: Sigue la parodia

Pla Ventura
Toros de Lidia / 25 junio, 2021
Los toros de Juan Pedro lidiados esta tarde en Alicante han dado la medida de la santidad taurina porque, más que toros, parecían monjes franciscanos con cuernos. Menuda estafa la de este ganadero para con las gentes. Eso sí, los toreros se frotan las manos cada vez que los matan porque saben que, da igual matar los toros de Juan Pedro que los cerdos ibéricos que cría el ganadero que, en definitiva vendría a ser lo mismo.

Uno que ha visto lidiar muchos toros de todos los encastes, a la hora de enjuiciar a estos burros desvalidos de Juan Pedro, cualquiera siente rubor, más bien diría asco por esos animales amanerados que nada se parecen a un toro de lidia pero que, los toreros, se pegan de hostias por matar esos burros adormilados. Es lógico, con esos toros los toreros no exponen nada, dejan ir y venir a los animalitos, saben que no hay peligro alguno porque esos bicornes no tienen casta, ni fuerza, ni trapío ni nada que ver con lo que es un toro de lidia.

Pese a que los palmeros de turno, incluso los críticos de casi todos los diarios es España ensalzarán las corrida como si hubiera lidiado Dolores Aguirre, certifico que no he visto el toro por ningún lado; vamos que, si a esas sardinas con cuernos le llaman toro, el resultado lo tenemos en la actitud de los aficionados que, en plena feria alicantina, con un cartel de figuras y menos de tres mil personas en la plaza. El castigo no puede ser mayor por mucho que les canten sus gestas todos los subordinados del periodismo que, así les va a todos.

Enrique Ponce es el caricato de sí mismo. En su primero ha ejercido de enfermero porque el animalito no tenía la más mínima fuera. Lo ha trapaceado según costumbre y aquí paz, y allá gloria. Está claro que Ponce estará en activo otros veinte años más porque, con esos enemigos puede quedarse eternamente como actuante. En su segundo ha estado tesonero, acompasando las benditas embestidas del Juan Pedrito, incluso se ha puesto de rodillas en la última parte de la faena, digo yo que estaría rezando para que le siguen saliendo burros desvalidos para que jamás tenga que irse del toreo. Le han dado una oreja por su certera estocada. Eso sí, los peones pedían la segunda oreja con un descaro sin límites. Hay que ser sinvergüenzas.

Manzanares ha sido el calco de ayer. Más de lo mismo. Toros endebles, pases bonitos, cero riesgo, ninguna emoción. Todo lo que ha llevado a cabo el diestro paisano ha estado rociado de la estética. Le han dado una oreja en cada toro pero podían haberle dado el toro entero que a nadie le hubiera importado.

Cayetano es el torero más vulgar del escalafón; los hay que torean insulsos, pero nadie como Cayetano que acompaña las embestidas de sus animalitos, no dice nada, absolutamente nada pero como ha matado de una estocada en cada toro le han regalado dos orejas, una de cada enemigo. Fijémonos como son los toros de Juan Pedro que, hasta un mediocre vulgar como Cayetano es capaz de triunfar. Si a estos tres individuos de hoy les saliera una auténtica corrida de toros por chiqueros muy pronto dejarían de hacer las estupideces que hacen a diario. Pero como son animales santificados, con aquello de tener oficio es capaz de triunfar hasta el mismo Cayetano.

Termino como empezaba, los toreros creerán que han hecho una gesta heroica y todo ha quedado en la horrible parodia que cito y, lo que es peor, ya nadie se traga el cuento porque por vez primera en mi vida he visto en Alicante, en plena feria, tres figuras en el cartel y tres mil personas en los tendidos, el fracaso no puede ser mayor. No estaban los antitaurinos que, los pobres han sido benévolos con nosotros porque se han dado cuenta que no nos hacen falta para la destrucción de la fiesta, con la actitud de los toreros, ganaderos y demás aves de rapiña que pululan en los toros, no necesitamos enemigo alguno.

Respecto a la asistencia de público a un espectáculo determinado, ¿se imagina alguien a Plácido Domingo actuando en La Feniche de Venecia con cuarenta butacas ocupadas? Sería imposible, ¿verdad? Pues lo que parecía imposible ha sucedido en el mundo de los toros, que la gente, harta de engaños, haya desistido de ir a tan lamentable espectáculo sin toros.

Pla Ventura