martes, 18 de julio de 2023

La verdad hace sangre / Pla Ventura-Andrew Moore

Céret /Javier Cortés

"...esos toros auténticos que se han lidiado en la plaza francesa han dado la medida del peligro que supone ser torero, eso sí, cuando éstos se enfrentan al toro auténtico que, sin duda es el sinónimo de la verdad. No saben los toreros modestos el gran bien que le hacen a la fiesta colectivamente dicho. Gracias a ellos la fiesta recupera su esplendor y, ante todo, su más apasionada verdad..."

"...Y digo que la verdad hace sangre porque resulta inconcebible que, en una feria como la de Céret, con tres corridas de toros y una novillada, se han producido más cogidas y cornadas que en toda la feria de Madrid..."

 La verdad hace sangre

Pla Ventura-Andrew Moore
Toros de Lidia/18 julio, 2023
Como hemos podido ver en las imágenes de nuestro admirado Andrew Moore, testigo presencial de la feria de Céret, la verdad hace sangre, lo digo porque esos toros auténticos que se han lidiado en la plaza francesa han dado la medida del peligro que supone ser torero, eso sí, cuando éstos se enfrentan al toro auténtico que, sin duda es el sinónimo de la verdad. No saben los toreros modestos el gran bien que le hacen a la fiesta colectivamente dicho. Gracias a ellos la fiesta recupera su esplendor y, ante todo, su más apasionada verdad.

Rafaelillo

Como es notorio, este año no hemos podido asistir a Céret pero, guardamos un recuerdo maravilloso de aquella feria en las ocasiones en las que la hemos disfrutado. En dicho ciclo pueden cambiar los toreros que, para suerte de ellos, algunos repiten por sus éxitos, pero lo que no cambia jamás es el toro como gran protagonista; serán de la ganadería que fuere, pero siempre con la casta como bandera; con esos pitones afilados y con ese peligro que producen que, ya quisiera yo ver frente a dichos toros a los mandones del escalafón. No me hagan caso, me he vuelto loco.

Y digo que la verdad hace sangre porque resulta inconcebible que, en una feria como la de Céret, con tres corridas de toros y una novillada, se han producido más cogidas y cornadas que en toda la feria de Madrid que, por cierto, ya lo conté; en dicha feria madrileña cayeron heridos los humildes, los que se enfrentan al toro auténtico mientras que, la inmensa mayoría, para su suerte, salieron ilesos.

 ¿Qué pasa que hay dos clases de fiesta? ¡Por supuesto! Pero, ¿lo duda alguien? Está clarísimo.

Fijémonos que, en Céret ha resultado cogido Álvaro de la Calle, el hombre que albergaba más ilusiones que nadie en el mundo porque, de sobresaliente eterno, de repente, encabezaba un cartel de toreros y pagó con sangre su “osadía”. Javier Cortés resultó herido leve porque Dios estaba por allí. Rafaelillo no escapó del maleficio en torno al toro. Lo digo porque el diestro de Murcia, cuando en la pasada feria de Alicante se enfrentó a los toros de Victorino le parecerían borregos –que lo eran- siempre comparado con lo que este hombre tiene que lidiar.

Antes decían aquello de, la letra, con sangre entra. Ahora podemos cambiar la frase y decir, la verdad suele ser muy sanguinaria. Las pruebas lo certifican cada día y, como siempre apunto, caen heridos los gladiadores mientras que, los señoritos disfrutan y triunfan ante esos toros amaestrados que, pueden embestir o no hacerlo, pero jamás quieren hacer sangre. El dato sigue siendo revelador. ¿Qué torero figura ha sido herido en los últimos diez años? El que tenga el dato que nos lo facilite.

Hablamos de Céret pero, cuando aparece el toro auténtico, ése hace daño en cuando puede, es el caso de Francisco José Espada que, si de mala suerte hablamos, él es el paradigma indeseado. El diestro de Fuenlabrada creo que ha toreado dos tardes y, ambas en Madrid frente a todos no aptos para cardíacos y, el mal fario le visitó como su peor enemigo puesto que, en ambas ocasiones, gracias a su torería, debería de haber cortado orejas las que le robaron de forma impune, todo ello en las dos tardes que toreó, entre ellas y como última, la del domingo pasado en Las Ventas. Dos festejos, dos cornadas y el triunfo esfumado. ¿Verdad que ser torero es la profesión más difícil del mundo, algo que certifican los toreros humildes? Y, cuidado, cuando digo humildes lo digo en el sentido de que nos les dan cancha en los carteles; un torero puede ser muy humilde y ser un gran torero, es el caso de Francisco José Espada. 

Realacionado:

--CÉRET: LA CORNADA DE ÁLVARO DE LA CALLE EN EL OBJETIVO DE ANDREW MOORE

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