sábado, 22 de julio de 2023

VALENCIA 2ª JULIO. Encierro indigente de Juan Pedro… / por Jorge Arturo Díaz Reyes

El 3º. Fotograma: OneToro.com

"...Lo peor, la falta de dignidad. Se dejaron hacer de todo, blandengues, con mansedumbre teresiana y docilidad lastimera. Lo que les falto de bravura les sobró en debilidad. Cuatreños, con 551 kilos promedio, sus cómodas caras y moribundas maneras contribuyeron a que se les faltara al respeto en la mismísima cara, sin la respuesta debida. La negación de la esencia de la fiesta; la soberbia del toro..."

El toro que se deja
--Román corta oreja, saluda El Juli, Rufo aplaudido. Encierro indigente de Juan Pedro…

Jorge Arturo Díaz Reyes
Valencia 2ª de Julio. Lo peor, la falta de dignidad. Se dejaron hacer de todo, blandengues, con mansedumbre teresiana y docilidad lastimera. Lo que les falto de bravura les sobró en debilidad. Cuatreños, con 551 kilos promedio, sus cómodas caras y moribundas maneras contribuyeron a que se les faltara al respeto en la mismísima cara, sin la respuesta debida. La negación de la esencia de la fiesta; la soberbia del toro. “Sin vida ni físico, el primer disgustado soy yo” declaró Juan Pedro Domecq dando cara las cámaras.

Con ese pobre presupuesto todo lo que se les hizo quedó depreciado. La maestría de El Juli, el tesón de Román, y la serena suficiencia de Rufo, por momentos pareció abusiva, dada la superioridad manifiesta de la terna. Si es que daban hasta pesar. En ese demerito cayeron momentos de innegable belleza de haber sido ante toro-toro.

El primero fue conducido con facilidad toda la impecable faena de capa y muleta. El único sobresalto vino cuando una banderilla chocó de cabo contra el cuello de El Juli. De resto la complicidad total de animal con su matador, que, dicho sea, lo ejecutó muy mal. Un bajonazo en el costillar y un pinchazo.

El cuarto, salió codicioso, se trompicó con el estribo lesionándose, todos vieron que había quedado inútil, menos el señor presidente don Luis Maicas, que así lo hizo picar, banderillear y llegar en minusválido al tercio de muerte. La gente le protestó mucho, pero el como si nada. Y lo que son las cosas, a este si le dio un estocadón al clásico julipié.

La tierra tira, y Román arropado por sus paisanos, la echó toda ante toros que no tenían nada, sin perder el apoyo. Dos brindis al público mostraron el mutuo aprecio. Cuando el segundo caminó haciendo la noria tras la muleta en cuatro lentos y templados derechazos, la banda se vino con todo y el paisanaje bulló como si El Valencia le hubiese ganado al Real Madrid. No era para tanto. Cuatro pinchazos, un aviso y dos golpes de cruceta sin estoquear, enmudecieron la hinchada.

Al quinto fue la vencida. Dos largas de rodillas, cuatro verónicas, dos chicuelinas, una larga. Blandeo en varas, blandeo después de varas. Intervino El Soro con su diana floreada. Ovación. Series económicas, enfermeriles con caída, música y sosería hasta el estocadón letal que tiró al pobre negro patas arriba, y desató una petición de dos orejas, pero solo dieron una.

Con el sexto acontecieron los dos hechos más estéticos de la tarde: Seis lances de tal delicadeza y lentitud, que quizá sin las bondadosas caminatas del toro hubiesen sido imposibles, el arte necesita tema. Y un estupendo par de Fernando Sánchez, de los que evocan los orígenes majos de la corrida moderna en el siglo XVIII y que deslumbró a presentes y televidentes, creo. Por lo demás, una agónica insignificancia del toro, alardeada con un arrimón descarado en la propia cuna y un desplante protestado por incongruente con la inferioridad e indefensión del “rey de la fiesta”. Y el pinchazo previo, descalificó la estocada total arriba que despenó a “Zapador”.

FICHA DEL FESTEJO

Valencia.Viernes 21 de julio de 2023. Sol. Tres cuartos de aforo. Seis toros de Juan Pedro Domecq. De moderada presencia, desrazados y blandos.
El Juli, saludo y palmas.
Román, silencio tras aviso y oreja.
Tomás Rufo, silencio tras aviso y ovación

Incidencias: Saludó Fernando Sánchez tras un par al 6°.

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