jueves, 26 de marzo de 2026

El talento no se fabrica en redes / por Luis Cuesta

'..Las redes sociales no forman. No entrenan. No corrigen y generalmente no exigen. Solo muestran. Y muchas veces, ni siquiera lo mejor, sino lo más fácil de consumir en tan solo un minuto..'

Es lo que digo yo:
El talento no se fabrica en redes.

Por Luis Cuesta 

Se ha instalado una idea cómoda entre algunos taurinos: que hoy cualquiera puede convertirse en un torero importante o destacar en el medio desde una pantalla. Que la exposición sustituye al proceso. Que el reconocimiento en “likes” puede adelantarse al triunfo.

Pero esto no funciona así.

Las redes sociales no forman. No entrenan. No corrigen y generalmente no exigen. Solo muestran. Y muchas veces, ni siquiera lo mejor, sino lo más fácil de consumir en tan solo un minuto.

Un torero de verdad, es decir un artista, se construye en la repetición en base a triunfos. En el error. En la corrección constante. En un entorno donde nadie aplaude por aplaudir. Un artista se forma en la búsqueda, en la introspección, en la incomodidad de no conformarse casi nunca.

Nada de eso ocurre generalmente en las redes.

Ahí no hay proceso, hay generalmente un resultado editado. No hay exigencia, hay validación casi automática. No hay profundidad, hay solamente impacto inmediato, que en la mayoría de los casos no se refleja ni siquiera en el tendido de las plazas, donde generalmente vemos mucho cemento a pesar del tirón en redes de los actuantes.

Ahora, el problema no es usarlas. El problema es creer que la sobre exposición en ellas puede disfrazar la realidad de algunos matadores, rejoneadores o novilleros.

Porque entonces aparece una distorsión: primero la imagen, después —si acaso— el toreo. Primero la narrativa, luego la hondura y la personalidad. Y en muchos casos, ni eso.

Por eso abundan en el toreo las trayectorias cortas en la actualidad. Jóvenes que crecen rápido y desaparecen igual. Porque sus carreras fueron construidas hacia afuera, no hacia adentro.

El rendimiento —en el deporte o en el arte— no responde a seguidores. Responde a una estructura. A una formación y a una serie de elementos que el artista tiene que buscar en su interior.

Y eso no se compra.

Lo que sí pueden hacer las redes es amplificar una carrera sólida y convertirse en un gran instrumento para conectar con la afición. Pero no pueden sostener lo que no tiene base. Porque cuando llega el momento de la verdad —ante el toro y el público— todo lo superficial se cae.

Siempre ha sido así.

Y seguirá siendo así.

Es lo que digo yo

De SOL y SOMBRA.

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