la suerte suprema

la suerte suprema
Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 26 de mayo de 2014

SAN ISIDRO 2014: ¡¡AL RICO SOBRERO!! / Por Antolín Castro


Los cabestros han visitado hoy la arena en muchas ocasiones. Pudieron ser más. /Fotografía de Andrew Moore/

"...Los toreros se ha estrellado con lo que han tenido delante, que como decíamos eran ¡al rico sobrero! pero no ¡al rico bombón helado! que es lo que hubieran deseado..."

¡¡AL RICO SOBRERO!!

Antolín Castro
S.I.14.- Habían dado ya las diez, más de tres horas de festejo, cuando Alberto Lamelas veía caer al sexto de la tarde. Digo tarde y hay que decir noche, lo que ha permitido que los espectadores de sol hayan visto más de media corrida en la sombra. 

Sí, a la caída del sol, a las nueve de la noche, sólo habían sido lidiados y muertos tres toros. Dos horas en las que se habían visto salir por toriles hasta ocho toros, para lidiarse tres. ¡¡Al rico sobrero!! podía haber sido el grito, del mismo modo que se grita ¡Al rico bombón helado!. Claro que lo segundo es dulce y agradable y lo primero, lo vivido esta tarde, es amargo y lamentable. Un desfile de sobreros, hasta de cinco ganaderías distintas hemos visto salir toros, como para desesperar a cualquiera. 

Pero pudieron y debieron ser diez en esa primera parte, ya que los dos lidiados de Peñajara, hierro titular de la jornada, como consecuencia de correr turno sus matadores, fueron tan inválidos como sus hermanos. Tanto es así que Víctor Puerto y Eugenio de Mora hubieron de abreviar para no seguir viendo a su oponente por los suelos.

Un desastre lo de Peñajara, de los que solo uno se ha tenido en pie, el 6º, pero que ha sido el más deslucido y peligroso. Peor resultado es imposible. De los restantes, solo uno, el de La Rosaleda ha dado alguna opción a su matador. En resumen: 11 toros han salido, de cinco ganaderías distintas; se han lidiado de cuatro ganaderías diferentes. Y entre tanto saldo de presentación y juego, nada de toro bravo y solo uno medio manejable. La Feria de San Isidro toca fondo en lo referente al ganado, justo cuando comenzamos la segunda parte de la misma. Naturalmente, el triunfador de la tarde ha sido Florito y sus bueyes, que han lidiado su faena de forma eficaz y variada.

Los toreros se ha estrellado con lo que han tenido delante, que como decíamos eran ¡al rico sobrero! pero no ¡al rico bombón helado! que es lo que hubieran deseado. Víctor Puerto ha tenido un lote infumable, primero inválido y segundo un buey o un toro de esos del rodeo americano. Mejor haberse quedado en casa celebrando el triunfo del Real Madrid.

Eugenio de Mora ha estado dispuesto y ha conseguido buenas tandas con el manejable de La Rosaleda, al que había lanceado con cierto gusto. Un pinchazo ha precedido a una estocada defectuosa y tras una petición minoritaria ha dado una vuelta al ruedo. Es el único que ha podido disfrutar de torear algo en la tarde/noche.

Alberto Lamelas ha estado hecho un león, fajándose con un áspero y desclasado sobrero de Los Chospes, al que ha instrumentado muletazos de mérito arriesgando en cada uno de ellos. Al ejecutar las bernadinas finales ha recibido una paliza monumental de la que ha salido ileso milagrosamente. Recibió una fuerte ovación por su entrega y valor. En el último, un regalito de Peñajara, quiso pero era imposible. Para uno que no se caía sus intenciones eran aviesas.

Alguien de los que presenciaron el otro día la corrida más corta, la de la suspensión por percances de la terna, se pensaba que tanto toro era el compromiso de la empresa para compensar a la gente por los cuatro toros no lidiados ese día. Peno no, bien podían haber echado los que quedaron en corrales de El Ventorrillo. Hubiéramos salido ganando, lo que salió era imposible de empeorar.

***
Opinión y toros

No hay comentarios:

Publicar un comentario