la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 7 de septiembre de 2026

Madrid.- Última novillada del verano madrileño. Mix taurómaco de Plaza 1 / por Pepe Campos



Plaza de toros de Las Ventas, Madrid.

Domingo, 6 de septiembre de 2026. Sexta novillada y última del verano madrileño. Ya en horario normal. 

Encierro de novillos de seis ganaderías (que fueron ocho). Novillos desigualmente presentados: algunos pobres de pitones. Nobles. Primero, de la ganadería de Guadajira (de sangre Domecq, vía Marqués de Domecq), acucharado y abierto de cuerna, noble y manso, flojo, manejable, dulce para el toreo de hoy. Segundo, de La Machamona (procedencia Santa Coloma, línea Buendía), cornicorto, terciado y largo, peleó en el caballo, manejable. Tercero, de Chamaco (origen Domecq, de Jandilla), pobre de pintones, manso y tardo. Cuarto, de José González (sangre Domecq), buena cuerna, fuerte y serio, áspero y recio. Quinto, sobrero de Couto de Fornilhos (procedencia Conde de la Corte y Atanasio), manso, alto, enmorrillado, sin cuello, pobre de pitones, abrochado y escobillado. Sexto, de José Cruz (origen Domecq, vía Daniel Ruiz), bien armado, sacó casta. Algo más de un cuarto de entrada. Tarde de verano avanzado entrada en calor.

Terna: Adrián Centenera, de Madrid; de catafalco y oro; veintiséis años; dos festejos en 2025; saludos tras un aviso y silencio tras un aviso. Tomás González de Alcorisa (Teruel), de purísima y blanco; veinte años; veintiún festejos en 2025 y nueve en 2026; silencio tras dos avisos y silencio. Andrés García, de Querétaro (México), de azul pavo y oro; con cabos blancos; veintitrés años; once festejos en esta temporada de 2026; saludos y saludos. Buenos terceros pares de Jesús García en el segundo y de Ángel Luis Carmona en el sexto.

Suerte de varas. Se puso a los novillos en suerte sin demasiado esmero. Por dar un juego más enrazado en la muleta elegimos la suerte de varas del cuarto novillo de la ganadería de José González, de nombre Alabastro. Fue a las dos varas, en la segunda mejor colocado para entrar en la suerte. Picado por el veterano Luciano Briceño que no estuvo muy acertado. La primera vara fue muy larga. Una puya bien cogida aunque de colocación trasera, tras lo cual le pegó al novillo, mientras sonaba el estribo y se acostaba, el animal al cabo salió suelto. En la segunda, también se fue atrás el hierro, rectificó mientras tanto, y el novillo al sentir el hierro de nuevo y trasero salió de naja.

Pepe Campos
Se supone que para animar a los aficionados a irse (y viajar y comer por los caminos) y a participar en el simulacro de fiesta que se celebraba en la plaza de toros de Aranjuez (con los tres tenores modernos que interpretarían la conocida partitura Cuvillil), la empresa de Las Ventas, Plaza 1, anunció en Madrid una especie de Mix taurómaco, mediante un tipo de planteamiento comercial combinado, que podríamos definir, con mayor precisión, como cóctel taurino barato. Debemos comentar, además, que los tres novilleros anunciados ayer en Madrid hacían su presentación en el coso, si bien ellos no tenían la culpa de nada en torno a esa mixtura o enjuague o popurrí que preparó la empresa en torno a las ganaderías seleccionadas para el festejo; al contrario, los matadores de novillos de ayer cumplían con una meta, o fuga o comienzo de trayectoria, dependiendo de la preparación y de las ilusiones que atesoraran. 

Vivimos tiempos de desorientación, y como el mundo de la tauromaquia es un vivo reflejo de la realidad social, entonces, lo que revela a finales de esta temporada es la situación de baraúnda y de confusión que atraviesa extraviando a empresas, ganaderos, toreros y aficionados (no aludimos a los críticos porque estos ya no existen; sí, podríamos sustituir el término por publicistas en la acepción referida, exclusivamente, para publicidad; pero a los publicitarios no les confunde esta deriva del mundo taurino sino que les sumerge en su salsa, en el unto de lo mercantil). De tal manera que ayer Las Ventas experimentó una amalgama de experiencias ganaderas (llegaron a salir por chiqueros novillos de ocho ganaderías diferentes), sin ningún criterio previo de por qué esto sucedió o tenía que suceder; novillos que iban a ser lidiados por tres novilleros noveles, ante una afición que se veía reducida en su representación (no lo iba a ser en su exigencia); porque muchos otros aficionados venteños habían (habrían) sido seducidos por el florilegio de los cantos de sirena artísticos que iban a interpretarse en Aranjuez (a huevo para que se hubiera interpretado allí el concierto del maestro Rodrigo) ante esa partitura digitalizada de los Núñez del Cuvillo, una granja de partituras que granjea éxitos (valga la redundancia) para los caros matadores. Los mandones, vamos.

No vamos a criticar que cada uno pueda acudir al festejo que quiera, eso no se debe criticar, pero sí debemos hacer ver que el desviamiento actual lleva a que Madrid sea menos faro de la tauromaquia que nunca, propiciado también por los aficionados, en un momento en el que sabemos se puja para que Las Ventas deje de ser atalaya de la tauromaquia, un interés anhelado por los taurinos o por su sistema (hoy con gran representación entre toreros, ganaderos, y empresarios, no digamos entre los publicitarios o plumillas), y que poco a poco, en la parte nervuda pudiera socavar el poderío de Madrid. Esta es la propuesta. No sabemos del resultado porque Madrid es mucho Madrid, y, todavía está ahí a pesar de todo lo que intuimos y observamos que sucede. Pues, mientras en Aranjuez se perpetraba, presumiblemente, un suceso previsible con toros sin fondo (ni formas) y con faenas adocenadas de arte; en Madrid, aquello que fue sucediendo, a pesar de ese Mix taurómaco o marketing módico ideado por Plaza 1, para beneficiar a Aranjuez (vasos comunicantes), tuvo su aquél de verdad y de acontecimiento verdadero, ya que se lidió algún toro que dio juego y vimos torear con autenticidad primigenia (porque el toreo lo interpretó Andrés García en círculo hacia atrás, aunque faltara en algún pasaje ajuste). Este novillero mexicano (manito lo fue llamando El Rosco a lo largo de sus trasteos) dio la sorpresa con un toreo, digamos canónico, por su concepto puro y curvo en el remate, y en el trazo, hacia adentro; si bien con el pero de ese mal moderno de torear poco cruzado (una ventaja, dicen los taurinos, que disfrutarían ayer a chorros en Aranjuez). Los que estuvimos en Las Ventas también tuvimos que lidiar con el toreo por las afueras, aunque Andrés García en el sexto se ajustó más y en algún pasaje toreó como mandan los cánones, es decir, cruzado.

La variedad del toreo de capa mexicano apareció en los lances de saludo de Andrés García (por delantales) a su primer enemigo, después intentó un quite por chicuelinas. Con la muleta en su primer novillo (algo justo de fuerzas), lo toreó en esa faceta de dejar hueco entre el astado y el torero mientras es pasado con la tela. Al novillo de Chamaco, por esa falta de brío, y por su mansedumbre, le costaba repetir. La faena planteada en los medios ayudó menos a que embistiera con prontitud el novillo. Fue iniciada por alto desde el centro del anillo y cerrada por muletazos por bajo según llevó al animal al tercio para ejecutar la suerte de matar. Ahí, el ejemplar de la ganadería de Chamaco respondió y García logró lo mejor de su trasteo, que, anteriormente, en el centro del ruedo no alcanzó, sino probaturas, renuencias del animal y lejanías por parte del novillero. Lo mató de un pinchazo bajo en la suerte contraria y de media baja en la suerte natural. 
En el sexto, ante un astado de José Cruz, que sacó casta en el último tercio, en terrenos del tendido uno, logró derechazos de valía (más verdad y mérito) por ponerse en el sitio y pisarle los terrenos (algún enganche), mientras la faena subió al natural en su resultado artístico, con naturales curvos y cierre a pies juntos. Por lo tanto, vimos toreo ante un novillo (toro) que no saldría en Aranjuez ni por asomo (nos tememos, pues así son las cosas). Andrés García mató en la suerte contraria de un pinchazo hondo caído y ocho descabellos que le impidieron cortar una oreja.

Adrián Centenera, se le vio con poco bagaje y ya con los años de la edad encima. Le tocó en suerte un primer novillo (que recordaba a aquellos ejemplares del Marqués de Domecq de los años ochenta) que podría ser considerado como perita en dulce. Lo toreó con temple pero sin confianza, muy despegado. Estimables algunos pasajes de toreo por bajo, en los terrenos del diez y del nueve. Lo más valioso, un trincherazo. El novillo se lo pedía. Lo mató en tablas del diez en la suerte contraria de estocada caída y atravesada. En el cuarto de la tarde, ante un novillo más fuerte, de José González, el más interesante del encierro, Adrián Centenera estuvo sin poder dominar al astado que pedía mando y solvencia. De haberle hecho bien las cosas el animal hubiera respondido y le habría aportado mérito a su labor. Todo su toreo salió enganchado, en terrenos del uno. La brusquedad y renuencia del bóvido se impusieron sobre el poco placeado novillero. Lo mató tras dos pinchazos y una estocada atravesada en la suerte contraria.

Tomás González, se presentaba en Madrid con suficientes novilladas en su deambular taurino, pero no lo supo traducir en imagen de capacidad ante sus dos novillos, ni ante el respetable. Con el novillo más difícil (por su origen Santa Coloma), el segundo, no supo acoplarse a esas embestidas nobles pero distraídas de los santacolomeños. La faena fue limpia, sin cruzarse. Pasaba el novillo y no había dominio. Hubo pulcritud. Como la faena no tenía eco, González alargó el trasteo, lo que le llevó a que le dieran dos avisos, y si no fuera por el acierto en el tercer descabello, a algo peor. Ante el quinto de la tarde (segundo sobrero), un ejemplar ensabanado, corto de cuello, de Couto de Fornilhos, falto de casta, González entró en un trasteo desvaído, sin meterse en profundidades, con punteos y rebrincos. Lo mató en la suerte contraria de un pinchazo atravesado soltando, y de una estocada corta atravesada, más cuatro descabellos.

Rainiero & Grace Kelly

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