la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

sábado, 2 de febrero de 2019

Hoy Sábado X Gala de entrega de premios taurinos



Sábado 2 de febrero / 19:00h.
Teatro municipal Villa de Collado

 X Gala de entrega de premios taurinos, correspondientes a la Feria del Santísimo Cristo de la Caridad 2018.


El Papa y "el conflicto" / por Alfonso Ussía



  • Alfonso Ussía no se anda con medias tintas este 30 de enero de 2019 en su tribuna diaria de La Razón a la hora de coger y explicarle con todo detalle al Papa Francisco quién es Nicolás Maduro. El escritor estalla ante las medias tintas del máximo exponente del Vaticano por su falta de energía a la hora de condenar lo que está sucediendo en Venezuela.
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"..En Venezuela, Santidad, el conflicto equivaldría a un masaje con final feliz. Ese conflicto al que Su Santidad se refiere, es la dictadura comunista de un asesino ladrón que ha ordenado ejecutar, en la calle y en las cárceles, a decenas de miles de venezolanos, centenares de menores de edad entre ellos.."

El Conflicto

Alfonso Ussía
Madrid / Diario La Razón
Con el debido respeto, Santidad. En Venezuela no hay un conflicto. Un conflicto, en efecto, puede resolverse con el diálogo y la buena voluntad. En Venezuela, Santidad, el conflicto equivaldría a un masaje con final feliz. Ese conflicto al que Su Santidad se refiere, es la dictadura comunista de un asesino ladrón que ha ordenado ejecutar, en la calle y en las cárceles, a decenas de miles de venezolanos, centenares de menores de edad entre ellos. Ese conflicto al que Su Santidad se refiere, ha arruinado a uno de los países más ricos del mundo, torturado de hambre y necesidades al pueblo de Venezuela, mientras sus mandatarios comunistas han acumulado fortunas cuyos ceros no cabrían en la plaza de San Pedro.

Ese conflicto, Santidad, proviene entre otros motivos de un matón que no aceptó los resultados de unas elecciones que perdió. De un narcotraficante rodeado de narcotraficantes. No hace mucho que Su Santidad lo recibió en el Vaticano e intercambió con él las sonrisas que previamente le había negado a Trump y a Macri. La misma sonrisa que Su Santidad regaló en diferentes ocasiones a su compatriota ladrona, Cristina Fernández de Kirchner, de quien se sospecha que ordenó el asesinato del fiscal que investigó sus corrupciones financieras, el origen negro de su inmensa fortuna y sus relaciones con el simpático mundo del negocio instantáneo.

Su Santidad regala sonrisas a gentes muy extravagantes, como a la monja argentina y dirigente del separatismo catalán, Lucía Caram, de quien Vuestra Santidad tiene sobradas noticias, copiosa información de sus actividades muy poco relacionadas con la fe en Cristo, y a la que sonríe beatífico en cada ocasión que la ve. El conflicto de Venezuela, como Su Santidad lo define, ha originado que más de tres millones de ciudadanos venezolanos vivan en el exilio. Son muchos millones, Santidad. Tres millones de granos de trigo apenas son nada. Tres millones de seres humanos escapados de su tierra para alcanzar el derecho a la supervivencia, son muchos millones. En Venezuela, nación riquísima, se mueren de hambre, mientras Maduro y compañía tejen con el beneplácito del comunismo internacional -del que no es del todo ajeno el Vaticano-, inconmensurables fortunas, aún mayores que la de Georges Soros, el baluarte y financiador de la corrupción sociopolítica del llamado mundo libre.
Nuestro presidente sin votos ni escaños, Santidad, a la primera persona que recibió cuando ocupó La Moncloa, fue a Georges Soros, el financiero de Podemos y de la persecución a los cristianos en todo el mundo. Su Santidad, y lo que escribo es un juicio de valor sin pretender rozar la falta de respeto, es un Papa extraño, más argentino que extraño y menos emocionante que argentino. Decir que lo de Venezuela es un simple conflicto equivale a elevar a Juan Domingo Perón a la dignidad de un santo de la Iglesia.

Pero hay un problema mayor aún que el hambre en Venezuela, Santidad. La muerte que espera en cada esquina por las bocas de fuego de los fusiles bolivarianos. La estancia de miles de criminales del castrismo cubano en territorio venezolano. La tortura en sus prisiones. Y ello no merece la llana y simple definición de conflicto. Se trata de una tragedia. Sus obispos en Venezuela, Santidad, que sí están con el pueblo y no con los tiranos, se sienten desamparados de los brazos y las palabras de Vuestra Santidad. Me atrevo a creer que el gran conflicto se lo han creado a Su Santidad sus informadores, su círculo íntimo y curial mal elegido, porque no considero posible tan caprichoso proceder de quien todos los que pertenecemos a la Santa Madre Iglesia veneramos como nuestro Santo Padre.

El Vaticano, además de la Santa Sede, es un Estado. Y como tal, no puede mantener la equidistancia con los que matan y con los que mueren, con los asesinos y con los asesinados, con los que roban y con los que son robados.

 La autoridad de Su Santidad es la más respetada del mundo. Una palabra del Papa lo es todo. Y esa palabra ha errado su significado.

viernes, 1 de febrero de 2019

Santiago Cantera, prior del Valle de los Caídos: “Los ataques me han acercado al misterio de la Cruz y a confiar absolutamente en la gracia de Dios” / por Enrique de Diego.


Santiago Cantera, prior del Valle de los Caídos. /Foto: elboletin.com.


Santiago Cantera, prior del Valle de los Caídos: “Los ataques me han acercado al misterio de la Cruz y a confiar absolutamente en la gracia de Dios”

Con profunda emoción y gran gozo, ofrezco a los lectores de Rambla Libre, la entrevista concedida, a través de cuestionario, por el prior del Valle de los Caídos, fray Santiago Cantera. En estos tiempos relativistas, las declaraciones del prior, con honda espiritualidad benedictina, son un ejemplo de confianza en la gracia de Dios y de apasionado amor al misterio de la Cruz. La Providencia, que a veces prueba más a quienes más aman a Cristo para mostrarles su debilidad humana, les premia con la fortaleza de Dios.

Antes de entrar en materia, me gustaría que explicara cuál es la misión de un abad de la Orden de San Benito.

El abad es el padre de la comunidad; de hecho, ése es el significado etimológico de la palabra. Según San Benito, hace las veces de Cristo en la comunidad, estando al frente de ella como padre de todos los monjes. La Regla de San Benito establece toda una serie de pautas para que administre correctamente la comunidad, tanto en el plano material y en el organizativo como en el espiritual, teniendo en cuenta que tiene almas a su cargo, por las que habrá de dar cuentas ante Dios. En mi caso, no soy abad, sino prior administrador, supliendo el cargo hasta que se determine un nombramiento.

-Bien, ustedes son una Comunidad religiosa contemplativa, que practican el contemptus mundi, sin embargo, el mundo ha invadido sus vidas y están en el centro de la polémica. ¿Cómo afecta este vendaval a la Comunidad, qué respuesta espiritual están dando?

El día a día de la comunidad es tranquilo y nos centramos en nuestra vida monástica ordinaria y en nuestras obligaciones cotidianas, tanto en las generales de un benedictino (culto litúrgico y oración personal, trabajo, lectio divina), como en las propias que tenemos asumidas aquí en consonancia con ellas: atención pastoral en la Basílica, Escolanía, Hospedería, etc. En los recreos comunitarios a veces hablamos de los asuntos que nos asaltan, pero tratamos de vivirlos desde la perspectiva del cuidado que la Providencia divina ejerce sobre nosotros y con la mirada puesta hacia lo sobrenatural, y así nos mantenemos en paz.

Usted no da ruedas de prensa, no emite comunicados. Sin embargo, no han faltado los ataques personales contra usted. ¿Le duelen, le afectan, le llevan a la Cruz?

Hubo un tiempo atrás en que sí me dolieron y mucho, pero han sido una enseñanza espiritual para mí. Efectivamente, me han acercado
más al misterio de la Cruz y a confiar absolutamente en la gracia de Dios. Ahora, gracias a Dios, estoy tranquilo y en paz, contento de actuar conforme a mi conciencia y además en cumplimiento de lo que es de Derecho. La experiencia del año 2018 que ha terminado, con toda la dureza que me tocó vivir cuando comenzaron los ataques personales entre enero y marzo, me ha hecho tomar conciencia de mi debilidad y de que toda la fuerza la tenía que obtener de Dios, poniéndome de lleno en sus manos. El dolor por las ofensas y ataques recibidos me hizo abrazarme a Cristo en la Cruz y ofrecerle ese dolor, unirme a Él y pedirle el perdón para los que me insultaban y me calumniaban. He aprendido a desprenderme de la fama y a no buscar las honras humanas (esos “puntillos de honra” que decía Santa Teresa). He aprendido el camino de la humildad que pasa por las humillaciones, como nos enseña San Benito. La lectura de la vida y de la obra de San Juan de la Cruz y de Santa Teresa de Jesús me ha hecho un gran bien, así como los retiros espirituales que he hecho este año valiéndome de esa lectura, de la oración y la meditación, y de las comunidades religiosas que me han acogido. He aprendido de San Juan de la Cruz el valor de lo que contestó al Señor cuando Éste le dijo, al final de su vida, qué quería que le diera: “Quiero, Señor, que me deis trabajos que padecer por Vos y que sea yo menospreciado y tenido en poco”. Y me ha calado lo que dice Santa Teresa sobre la verdadera y la falsa honra: “La verdadera honra no es mentirosa, sino que dice verdad, teniendo en poco lo que es poco y en nada lo que es nada, pues todo es nada, y menos que nada lo que se acaba y no contenta a Dios”. Ahora ya me río incluso de los disparates que dicen de mí en ciertos medios de comunicación y de la ignorancia que tristemente reflejan. Y puedo decir desde el corazón que no guardo rencor a ninguno de los que me atacan. Me da pena que algunos sufran amargura en su interior con tanto odio como llevan dentro.




¿Tiene alguna nota especial la espiritualidad benedictina en un Monasterio donde hay enterrados combatientes de ambos bandos de la guerra civil?

El lema de la Orden benedictina es “Pax”, Paz. Los abades benedictinos de Cluny potenciaron en la Edad Media instituciones como la “tregua de Dios” y la “paz de Dios” para apaciguar las violencias de la sociedad feudal. Y San Odilón de Cluny instituyó la memoria de los Fieles Difuntos. Nosotros aquí oramos por todos los Caídos en la guerra de 1936-1939, tanto del bando nacional como del bando republicano, y pedimos a Dios que ellos gocen ya de la dicha eterna y que su recuerdo fomente la paz entre los españoles. No somos nosotros precisamente quienes deseamos alterar la paz de España. Para nosotros, tanto unos caídos como otros gozan de dignidad, merecen respeto y que se les deje en paz. No somos nosotros quienes tenemos que juzgarlos, sino Dios misericordioso.

¿Qué beneficios espirituales obtienen esas personas cuyos restos ustedes velan? ¿Rezan por sus almas, ofrecen Misas?

Todos los días se ofrece una intención de Misa por el eterno descanso de sus almas y por la paz entre los españoles. Además, el 3 de noviembre se ofrecen todas las intenciones por ellos en la Misa conventual. Y al encomendar a los difuntos en el rezo de Vísperas por la tarde, están ellos presentes también. Además, los monjes rezamos por ellos en privado y encomendamos el bien de España a los beatos sepultados en la Basílica.


¿Qué idea de reconciliación encarna el Valle de los Caídos y cómo la vive la Comunidad benedictina?

Tiene tres dimensiones fundamentales: una, la espiritual, como he señalado: orar por las almas de los caídos de ambos bandos en la guerra y por la paz y el bien de España. La segunda, es la de hermanamiento entre todos los caídos, con la presencia de restos mortales de caídos en uno y en otro bando. Y la tercera, fue la idea del Centro de Estudios Sociales, para el estudio de la realidad socioeconómica española y con el objetivo de alcanzar, desde la inspiración de la Doctrina Social de la Iglesia, un futuro de paz y de justicia social en España que evitara que una guerra como la del 36 volviera a producirse. La Comunidad benedictina vive de lleno las dos primeras realidades y, desde que el gobierno dejó de cumplir su obligación de sostener económicamente el Centro de Estudios Sociales en los años 80, en este último terreno hacemos lo que podemos con pequeñas actividades: conferencias, jornadas, publicaciones…

Perdone que entre en lo personal, pero ¿cómo, cuándo y por qué decidió usted hacerse monje?

La verdad es que fue un proceso largo y sería prolijo contarlo, porque la vocación brotó en mí a los 12 años pero no vi todo con claridad hasta los 29 e ingresé a los 30, después de una experiencia de años que me llevó por el estudio de una carrera universitaria, el Doctorado, un tiempo como docente de Universidad y el servicio militar como alférez de Infantería, contando incluso con un período de noviazgo. La vida monástica me cautivó desde los 12 años, pero el paso final fue a raíz de unos ejercicios espirituales ignacianos de mes y de una prueba en la cartuja de Miraflores de Burgos. En aquellos ejercicios vi clara la llamada de Dios a entregarle de lleno mi vida, amándole por Sí mismo, queriendo hacer partícipes de su amor infinito a todos los hombres a través de la oración y llevando ante Él las necesidades de todos los hombres, y ofreciéndole todo mi amor en reparación por todos aquellos que no le aman y para que Él derramara su perdón sobre todos ellos a través de mi vida entregada a Él.

¿Cuándo profesó en el Valle de los Caídos esperaba la tormenta en la que se iba a encontrar inmerso?

La verdad es que no. Yo aspiraba a una vida más oculta y escondida a los ojos del mundo. Pero he descubierto la realidad que decía un abad francés: cuando un monje hace su profesión, firma una carta en blanco y Dios la va rellenando día a día.

Santiago Cantera, con la escolanía. /Foto: laverdad.es.

¿De dónde extrae usted su fortaleza en estos momentos?

Ante todo, de una confianza absoluta en Dios, robustecida en la oración y en la lectura espiritual. En segundo lugar, como monje y como historiador, esa confianza se me confirma por el conocimiento de la acción de la Providencia divina en la Historia. En tercer lugar, por el respaldo de tantísima gente que nos alienta con su apoyo y su oración y que en estos momentos ha crecido mucho, tanto en España como en el extranjero. Y en cuarto lugar, los chavales de la Escolanía transmiten una alegría contagiosa que anima a vivir y a esforzarse.

“Nada te turbe, nada te espante, sólo Dios basta”, Santa Teresa. Es ahora como su lema…

De algún modo sí, como vengo diciendo. La lectura de Santa Teresa me ha hecho y me está haciendo mucho bien al alma. Y este poema suyo lo he meditado y rezado mucho durante este año.

La polémica sobre la exhumación de los restos de Franco ha aumentado sustancialmente el número de visitas al Valle de los Caídos. ¿Cómo viven usted y la comunidad ese mayor trasiego?

Con alegría. No lo hemos buscado nosotros, pero nos alegramos de que la gente se acerque al Valle de los Caídos y lo pueda conocer de primera mano. También hemos notado ese aumento en las Misas. Y muchas personas que venían con prejuicios, se van cambiadas al conocer la realidad y nuestra labor aquí. En la parte del monasterio, el trasiego de visitas no altera nuestra vida ordinaria.

Tengo entendido que ustedes administran la Hospedería. ¿Cuáles son las condiciones para quienes quieran hospedarse y con qué objetivos espirituales?

Es un lugar abierto a quienes quieran pasar unos días aquí y se les ofrece la posibilidad de asistir a nuestros oficios si lo desean. Cada cierto tiempo ofrecemos además tandas de ejercicios espirituales impartidos por monjes de la Comunidad. Disponemos también de algunas habitaciones para varones que quieran pasar unos días compartiendo la vida monástica.

La Orden de San Benito ofreció un gran tributo de sangre martirial en la guerra civil: 4 monjes del Priorato de Santa María de Monserrat, en Madrid, toda la Comunidad del Monasterio del Pueyo, Barbastro, y 24 benedictinos de Monserrat. Y ni una sola apostasía. ¿Cómo están presentes o no en la vida de la Comunidad hoy en día?
En el refectorio leemos con frecuencia historias martiriales durante las comidas o las cenas y nos suscitan admiración y estímulo, sobre todo ante las adversidades que nos toca padecer. Pero, como es lógico, los mártires benedictinos nos llegan muy de cerca. Desde su beatificación, celebramos litúrgicamente el 25 de septiembre la memoria de los 4 mártires del “Montserratico” de Madrid por pertenecer a la Abadía de Silos y, por lo tanto, a nuestra Congregación de Solesmes. Siempre he encontrado una devoción  notable a los mártires benedictinos en nuestra Comunidad y una admiración especial hacia el impresionante testimonio martirial de la Comunidad de El Pueyo. La oración a la intercesión de todos ellos y su recuerdo nos alienta para sobrellevar las dificultades vividas en el Valle. Con su testimonio martirial, la Iglesia española supo estar a la altura de las circunstancias en 1936: la Iglesia española de hoy no debe olvidarlo.

Entiendo que ha estado usted en comunicación con el Superior de la Orden, el abad de Solesmes, Philippe Dupont. ¿Cuenta con su apoyo?

Sí, he estado en comunicación, porque es mi superior directo. Desde España le llegan a veces informaciones parciales o incompletas, que a la distancia del problema no le permiten conocer bien la cuestión. Por eso he tenido que precisarle en ocasiones la evolución de los hechos y la trascendencia de los mismos, encontrando en él la cercanía del afecto y de la oración.

Pueden intentar doblegarle por hambre. Tengo entendido que Patrimonio Nacional está retrasando pagos cruciales. ¿Puede tratarse de una represalia?

Efectivamente, todavía no se nos ha pasado la cantidad que deberíamos percibir del año 2018 para el cumplimiento de los fines de la Fundación de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, cuya beneficiaria y encargada de eso es la Abadía. Ya el año 2017 hubo algún retraso notable. Según parece y se nos comunica por parte del Consejo de Administración de Patrimonio Nacional (CAPN), que ejerce de forma delegada y provisional el patronato de la Fundación (la Fundación no es estatal ni pertenece a Patrimonio Nacional), los retrasos se deben propiamente a una puesta en marcha más correcta del régimen de la Fundación, tal como marcó el Tribunal de Cuentas a Patrimonio Nacional hace unos años. El quid de la cuestión está en que nosotros hemos presentado un presupuesto que ahora se nos pide retocar y, en consecuencia, hemos pedido al CAPN unas instrucciones escritas al respecto (no nos han hecho ningún requerimiento, como se ha dicho). Si además de eso hay por detrás una represalia por parte del gobierno, no lo sé. Lo cierto, en cualquier caso, es que todo lo que se ingresa en el Valle debería ir destinado a los fines de la Fundación.

¿Cómo puede ayudar la gente en estos momentos a la Comunidad Benedictina del Valle de los Caídos?

En los últimos días, hay muchas personas que están enviando donativos a una cuenta corriente destinada a este fin y que aparece en la página web de nuestra Abadía (www.valledeloscaidos.es), dentro del apartado “Vive el Valle”. Ciertamente, la cantidad librada por Patrimonio Nacional y que lleva congelada desde 2009, no es suficiente para cubrir el gasto de los fines de la Fundación de la Santa Cruz del Valle de los Caídos que la Abadía tiene encomendados y que, año tras año, venimos tratando de cumplir fielmente. La Escolanía, que es una institución cultural de prestigio internacional y con rasgos que la hacen única en el mundo, constituye una gran parte del gasto.

Usted es heredero en el cargo de un gran historiador, de un gran medievalista, Fray Justo Pérez de Urbel. ¿Podría decirnos algo de él?

Además de un historiador notable, fue un gran literato: su estilo, quizá en parte recargado para nuestros gustos de hoy, es de una riqueza literaria sobresaliente. Tenía además una gran facilidad para la oratoria. Ejerció una influencia considerable sobre muchas personas a las que impartió su docencia, cursos, conferencias… Tal vez esa capacidad intelectual y de comunicación no se correspondió con una facilidad para el cargo que le tocó ejercer como abad de esta Comunidad, pero hay que tener en cuenta que nuestra Abadía arrancó desde el primer día con problemas y dificultades serios en la relación con las autoridades públicas, algo que es poco conocido fuera de aquí, y que repercutían en la vida de los monjes y podían superar a cualquiera.

¿Qué sentido tiene hoy la vocación benedictina? ¿Cómo animar a sentirla y seguirla?

La vocación benedictina, como vocación monástica que es, ofrece la permanencia de lo inmutable, de lo estable, de lo perenne, para un mundo que cambia a toda prisa y que se hunde en la incertidumbre y en el relativismo. ¿Cuál es ese valor de lo perenne y que constituye la esencia misma de la vida monástica? La búsqueda de Dios, el “quaerere Deum”, la primacía de Dios sobre todas las cosas. El monje benedictino busca a Dios, encontrando en Jesucristo el centro de sus amores, su modelo y su ideal. En Cristo, el monje descubre al Dios redentor y el modelo del hombre perfecto. La vocación benedictina ofrece así, al hombre y a la mujer de hoy, la vocación misma del ser humano, que es su retorno a Dios, de quien se había apartado por el pecado. La vida benedictina es una vida regulada, de equilibrio, de sabia compenetración entre la realidad espiritual y la realidad material del hombre, entre la oración y el trabajo, entre el hombre y la Creación, bajo la mirada amorosa del Dios Creador y Salvador. Aquellos que la descubran, habrán de penetrar en su conocimiento por medio de la oración, del trato íntimo con Dios, de la lectura espiritual y de la meditación de la Regla de San Benito. Ello les llevará a enamorarse de esta preciosa vocación y del mismo Dios, que es quien llama y la concede.

San Cristóbal. 1ª Corrida de "San Sebastián" : Colombo triunfal y a hombros


Colombo por la puerta grande de San Sebastián.



Tres orejas de Jesús Enrique Colombo y ovaciones a El Cordobés y Antonio Suárez.

San Cristóbal: 
La primera corrida en el lente de Cepeda

 
Antonio Suárez recibe los trastos del Cordobés

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de Toros Monumental de San Cristóbal.
Venezuela Taurina.comJueves 31 de enero de 2019.

Primera corrida de la LIV Feria de San Sebastián.
Con poco menos de un cuarto de plaza de las ganaderías de RANCHO GRANDE  (1º y 5º) EL PRADO (2º, 3º, 4º y 6), discretos de presencia adoleciendo de fuerzas, con distintos grados de nobleza.

Pesos: 442, 443, 448, 440, 445, 460 y 440 kilos

JULIO BENÍTEZ “EL CORDOBÉS” (Azul marino y oro con remates blancos)
Silencio en ambos

JESÚS ENRIQUE COLOMBO (Añil y oro con cabos blancos)
Dos orejas y una oreja

ANTONIO SUAREZ (Azul marino y oro con remates blancos)
Palmas y palmas tras aviso

 Antonio Suárez brinda su primer toro a su padre

 Colombo al paso


Estocada de dos orejas

Derechazo Jesús Enrique

La izquierda de Colombo

 El Cordobés entregado

Colombo por los aires

Derechazo de Suárez

jueves, 31 de enero de 2019

Libro. “El Mito de Cortés, de héroe universal a icono de la leyenda negra”, de Iván Vélez Cipriano



Iván Vélez nos muestra, en definitiva, a un Cortés ajustado en sus goznes, depurado y alejado, por supuesto, de cualquier tipo de juicio psicologista o políticamente partidista. No se trata, en su caso, de defender algún tipo de bando ideológico o de hacer un juicio sobre la personalidad del héroe; se trata de un ejercicio historiográfico que no busca tanto la imparcialidad, cosa casi imposible, como la rigurosidad y la claridad.

Reseña de “El Mito de Cortés, de héroe universal a icono de la leyenda negra”, de Iván Vélez Cipriano

Editorial: Ediciones Encuentro – Madrid, 2016

Nos hallamos ante El Mito de Cortés, de héroe universal a icono de la leyenda negra, el último libro del arquitecto y filósofo conquense Iván Vélez, autor de una obra anterior que ya es referencia [Sobre la Leyenda Negra (Ed. Encuentro, Madrid, 2014)], y, como tal, merecedor de numerosos elogios. Escritor ya perito en estos temas y colaborador habitual de las revistas El Catoblepas y El Basilisco, ha participado, además, en publicaciones como Folklore o Altamira, y a su puño y letra debemos la publicación de otras interesantes obras como Ruedas dentadas (Ed. Lobo Hombre, Madrid, 2004), Técnicas e ingenios en la Sierra de Cuenca (Diputación de Cuenca, Cuenca, 2010), Agua, hombres y máquinas en la España preindustrial (Pentalfa Ediciones, Oviedo, 2012) o Por los caminos de la Sierra. Antropología y paisaje de Cuenca (Diputación de Cuenca, Cuenca, 2013); coordinó Gustavo Bueno. 50 visiones de su obra (VV.AA., Pentalfa Ediciones, Oviedo, 2016) y tomó parte en Podemos. ¿Comunismo, populismo o socialfascismo? (Pentalfa Ediciones, Oviedo, 2016), entre otros escritos, compaginando esto con colaboraciones en multitud de congresos y en la confección de la página web del proyecto Filosofía en español (http://www.filosofia.org/).

Asimismo, son numerosas ya sus conferencias (que el lector podrá encontrar fácilmente en YouTube) sobre muy variados temas, al igual que sus intervenciones en diferentes periódicos y programas de radio y televisión a escala nacional. A su vez, es el organizador de los filosóficos Encuentros en El Lugar – Cuenca, celebrados anualmente. Todas estas referencias habrán dado ya cuenta de la gran versatilidad del autor cuya obra vamos a reseñar; una obra que nos atrevemos a calificar de necesaria, sobre todo en nuestros días, pues se encuentra sustentada sobre fuertes tesis –tratándose del materialismo filosófico no podía ser de otra forma– y una completísima documentación. Con estas armas, el conquense pone un grano de arena más, como viene haciendo, en esta lucha continua que es el combate de la leyenda negra antiespañola, tragada con embudo y fomentada por una gran parte de los propios españoles.

Tras una espléndida introducción, en la que, echando mano del materialismo filosófico, se hace una necesaria precisión del título, definiendo qué se entiende por “mito” y sus tipos, o ideas tan importantes como la de “Imperio” (que recorrerán la totalidad de la obra), comienza Iván Vélez repasando algunos documentos de la época referidos a Cortés y la conquista; y es que nuestro autor no va a dar, en todo el libro, ni un paso ni un argumento sin su debido sustento documental. Por medio de códices, tapices y obras hispanas sobre el conquistador, nos va mostrando las diversas formas de proceder del ortograma imperial español en juicios, ceremonias y sucesos varios que reflejan, entre otras muchas cosas, la visión que, por aquel entonces, se tenía de Cortés (como severo gobernante, evangelizador, liberador…), y la consumada integración de los indígenas en las instituciones españolas –como era propio del imperialismo hispano–. 

Respecto a esto, el autor nos señala cómo Hernán Cortés actuó de gozne entre dos metodologías, a saber: la conquista y primeras poblaciones y, seguidamente, la puesta en marcha de las instituciones imperiales en las tierras conquistadas; es esto segundo lo que, a juicio del conquense, explica el «declive» de Cortés tras sus grandes hazañas. Una vez instaurada la pax hispánica, los conquistadores perdían gran parte de su papel y lugar: tras la conquista, había que tejer la red institucional y legal necesaria para el Imperio; había, en definitiva, que construir las ciudades. Pasamos, después, a un estudio de las vicisitudes que sufrieron los propios restos mortales del héroe hispano: como nos irá mostrando el escritor, a través de una precisa documentación y de la discusión de las polémicas al respecto, aquéllos sufrieron diversos avatares que explican a la perfección esa transformación o vaivén que el personaje ha sufrido, de héroe universal… a icono de la leyenda negra. Todos los usos y procesos que padecieron los restos mortales de Cortés nos dan ya una idea de la gran importancia que conlleva su figura.

Posteriormente, nuestro autor emprende una segunda parte dedicada a la misma imagen del conquistador, la cual repasa, siglo a siglo, hasta nuestros días, apoyándose en multitud de textos en prosa y en verso y con agradecible precisión, lo cual, dados los diversos intereses con que fueron escritos los mismos a ambos lados del Atlántico, no es cosa fácil. Comienza, cómo no, por el s. XVI, el siglo de Cortés; uno en el que las semblanzas del mencionado y las de quienes le acompañaron están repletas de no pocos elogios, aunque también de algún vituperio (causado por las acusaciones de querer alzarse con la tierra, el juicio de residencia, la revuelta de su hijo, etc.). El siglo XVII, detecta Iván Vélez, está más bien cargado por una visión heroica del personaje: una vez muerto, y dejando atrás acusaciones y pleitos, Cortés será visto ahora como un héroe hispano, una figura central para los logros del Imperio, y así será ensalzado por las más altas plumas del Siglo de Oro, tanto en atención a sus conquistas militares como a su proceder como evangelizador e introductor de los modos imperiales españoles (la civilización hispánica) en dichas tierras. No obstante, al otro lado del charco, y, sobre todo, en lo relacionado con las conmemoraciones y las ceremonias, su figura no dejará de causar polémicas, sin perjuicio, eso sí, de los homenajes y honores que a él se seguían rindiendo.

El siglo XVIII cambiará un tanto el rumbo en su visión de Cortés. Sin que esa imagen heroica del conquistador sufra declive, su mito creciente, su imagen arquetípica — nos dice el autor—, irá tomando formas teatrales en dramas, zarzuelas, óperas, etc., que se añaden a las obras poéticas y en prosa que ya antes le eran dedicadas. Y esto, tanto en los reinos hispánicos como fuera de ellos, lo cual es muy importante, ya que, no obstante desde siglos anteriores se venía dando –como el propio escritor nos cuenta en su anterior libro–, la leyenda negra antihispana, ésta conocerá un nuevo auge en este siglo, de mano, en este caso, de los próceres de la Ilustración europea. La figura de Hernán Cortés no quedará indemne de manipulaciones, ni, por supuesto, faltarán justas respuestas a las mismas. El siglo XIX, por su parte, arrastrará, en sus turbulencias –culminación del Imperio español y constitución de las naciones políticas española y mejicana mediante–, a la figura histórica. En este siglo, el de Medellín se verá interpretado y reinterpretado, a ambos lados del Atlántico, en los diversos géneros literarios y artísticos, siempre según conveniencias, inquinas e ideologías, siendo éstas parejas a los avatares sufridos por sendas naciones.

En sus interpretaciones, el siglo XX estuvo marcado por el indigenismo: a la luz de éste, y gracias al tan dañino como interesado impulso que en Hispanoamérica le dieron los vecinos del Norte –a través de plataformas como el Instituto Lingüístico de Verano–, la imagen de Cortés y demás conquistadores españoles quedará manchada por una pátina negrolegendaria, hoy tan presente. Si bien, por fortuna, no faltarán los justos reconocimientos y honores en ambos hemisferios, tanto el mito oscurantista como el luminoso en torno a Cortés tuvieron cumplida representación. Precisamente, cierra esta parte Iván Vélez con unas páginas dedicadas al Cortés “representado”, esto es, a las distintas muestras pictóricas, escultóricas y literarias que se hicieron del conquistador, aunque, como bien advierte, a pesar de la abundancia de éstas, no existe plena seguridad de que contemos con una imagen fiel de nuestro protagonista, pues la idealización de personajes de su talla es una constante ya en la época del medellinense. El Hernán Cortés ideográfico y nomotético es sometido a análisis.

La tercera parte, dedicada a los mitos cortesianos, es, quizá, la más importante del libro, pues, en ella, el conquense acomete un exhaustivo repaso de las distintas construcciones arquetípicas que sobre Cortés se han registrado a lo largo de la historia, y lo hace un estilo (también debemos destacarlo) muy claro y de fácil lectura, a pesar de la densidad documental y argumental. Si, como dijo Ortega, “la claridad es la cortesía del filósofo”, debemos decir que Vélez Cipriano no carece de ella. Siendo así, no desvelaremos aquí los jugosos entresijos de este último fragmento, para que el lector se acerque a ella con el debido interés; a lo largo del libro se han ofreciendo dando datos y apuntando líneas, pero es ahora cuando salen a relucir las fuertes tesis de la obra y donde la cuchilla analítica del materialismo muestra su mayor fuerza. Es así que transcurre esta tercera parte, tratando, ajustando, y, en lo necesario, destruyendo muchos mitos arquetípicos sobre Cortés, tales como el episodio de la quema de las naves, del que rastrea su origen y demuestra su alteración, o las acusaciones de rebeldía que recibió a su salida de Cuba, en referencia a las cuales nos muestra la transformación del personaje en el gran conquistador.

Otro pasaje a tener en cuenta es la supuesta crueldad atribuida a su persona, común juicio psicologista que no tiene en cuenta la necesaria prudencia ante determinadas situaciones ni los castigos comunes de la época, ni, más allá, los propios métodos imperiales y civilizadores, esto es, la escala política de las acciones cortesianas, etc.; todo esto obligó, en ocasiones, a llevar a cabo castigos y ejecuciones tanto a españoles como a indígenas, en casos de rebelión, espionaje o ataque –como en el caso de Cholula o el de Texcoco– al contingente español o, incluso, a la propia figura de Hernán Cortés.

También analiza el autor la imagen del personaje histórico como supuesto asesino de su mujer, rescatando un suceso que se reconstruye, minuciosamente, según testimonios, estudios y documentación varia, para determinar la verdad o falsedad del asunto. Su identificación con Quetzalcóatl es otro punto de importancia que también se aborda en esta parte; si pudo haber alguna identificación entre ambos –habida cuenta de los anteriores contactos, no del todo pacíficos, entre españoles e indígenas–, las acciones emprendidas por Cortés y su explícito rechazo de tal identificación se encargarían de derribar el mito. El Hernán Cortés evangelizador, cara inversa de su identificación con Quetzalcóatl, es una de las caras más interesantes del prisma; nos la define, por un lado, el combate crítico entre una religión secundaria y politeísta y otra terciaria y monoteísta, y, por otro, la estrecha relación religión y política mantenían en las sociedades políticas de entonces (y aún en muchas de hoy), pues, a través de esta evangelización –por la palabra, no por la espada–, (aunque no sólo con ella), los nuevos súbditos eran integrados civil y políticamente en España. En último lugar, Vélez analiza la constante analogía entre Cortés y Alejandro Magno, también planteada con la figura de Julio César; nuestro autor se plantea la influencia real que pudo tener el modelo alejandrino, fluctuante entre lo ejercido y lo representado, en las acciones emprendidas por el conquistador y las interpretaciones que otros hicieron de éstas.

Iván Vélez nos muestra, en definitiva, a un Cortés ajustado en sus goznes, depurado y alejado, por supuesto, de cualquier tipo de juicio psicologista o políticamente partidista. No se trata, en su caso, de defender algún tipo de bando ideológico o de hacer un juicio sobre la personalidad del héroe; se trata de un ejercicio historiográfico que no busca tanto la imparcialidad, cosa casi imposible, como la rigurosidad y la claridad. Se trata, en definitiva, de una obra muy necesaria que, por su valía, debería servir de referencia a todo aquél que quiera acercarse a la figura de Hernán Cortés y a la labor civilizatoria acometida por el Imperio español durante los años de su existencia.

España y Francia, dos grandes naciones que aman y defienden la tauromaquia / por Antonio Purroy



Tiene que llamar a la reflexión que dos grandes países de la Unión Europea, democráticos y solidarios, con unas economías desarrolladas permitan espectáculos donde los hombres y los animales juegan con la vida y con la muerte, acompañados de la emoción y del arte. Por ello, no se entiende que en ambos países la tauromaquia esté cuestionada, aunque sea perfectamente legal.

España y Francia, dos grandes naciones que aman y defienden la tauromaquia

Antonio Purroy
Nadie pretende que todos los españoles amen la tauromaquia ni que todos ls franceses la defiendan. Cualquier demócrata español o francés tendría que estar en contra de que se prohíban los espectáculos taurinos como proponen antitaurinos, animalistas y populistas, a menudo, con violencia. 
La tauromaquia, con todas las vicisitudes de su génesis y de su evolución, constituye la reencarnación de esa obsesión fundamental de las civilizaciones mediterráneas, el enfrentamiento del hombre con un animal temible, plasmada en un mito también fundamental: el de la lucha entre Teseo y el Minotauro en sus vertientes apolínea -la victoria de la inteligencia sobre la bestialidad- y dionisíaca -la complicidad para crear belleza con un animal indómito e imprevisible-. 

Tiene que llamar a la reflexión que dos grandes países de la Unión Europea, democráticos y solidarios, con unas economías desarrolladas permitan espectáculos donde los hombres y los animales juegan con la vida y con la muerte, acompañados de la emoción y del arte. Por ello, no se entiende que en ambos países la tauromaquia esté cuestionada, aunque sea perfectamente legal. En Francia está permitida “allí donde exista una tradición ininterrumpida” (1951), que coincide con el tercio sur del país, cuya legalidad fue confirmada por la decisión del Consejo Constitucional (septiembre de 2012) y donde fue inscrita en el inventario del patrimonio cultural inmaterial francés (2011). En España es legal en todo el territorio nacional, incluida Cataluña. El Tribunal Constitucional reafirmó la legalidad de la tauromaquia en Cataluña (septiembre de 2016). Además, está aprobada la ley 18/2013 en la que se regula la tauromaquia como Patrimonio Cultural español. 

La práctica de la tauromaquia disfrutó de una gran explosión a partir de los años 60-70 del pasado siglo con la llegada del boom económico a España, hasta alcanzar su climax en 2007, justo antes de la gran crisis de 2008. En ese año de 2007 se celebraron en España 3.637 festejos de lidia, cifra jamás antes alcanzada. La crisis económica ha supuesto un gran varapalo para el nº de festejos y para el nº de toros producidos. En 2017 se celebraron en España 1.553 festejos de lidia y 18.357 espectáculos populares, por tanto, un total de festejos taurinos cercano a 20.000, ¿alguien puede creer que esta realidad taurina se puede borrar de un plumazo en España? ¿Y qué pasaría con los 1.700 espectáculos taurinos que se celebran cada año en Francia?
¿Qué hacer para que la gente no abandone los tendidos o para que los jóvenes vayan a los toros? No puede ser consuelo que otras muchas actividades estén soportando la presión social en su contra como la caza, la pesca, el circo… e, incluso, un aspecto tan aberrante como el ataque a la producción animal que es la responsable de la existencia de alimentos de origen animal tan necesarios para la alimentación y la salud humanas. La ganadería juega un papel muy relevante en el mantenimiento del medio rural. Se estima que en 2050 habrá cerca de 10.000 millones de personas en el mundo, ¿somos conscientes de lo que puede suponer la necesidad de alimentos para todas ellas?

Tenemos que convencernos de que la emoción es consustancial a la Fiesta de los toros. La sangría de espectadores sólo se puede evitar si el espectáculo se vuelve a preñar de autenticidad y de emoción. En los toros “el arte sin emoción no es arte”. Por la puerta de toriles tiene que salir un animal íntegro, con trapío, bravo y con fuerza, que después de pasar por una suerte de varas bien realizada, quede un toro con una nobleza encastada que permita realizar al torero una faena de muleta artística y con emoción. 
La emoción es la que también mantiene vivos los festejos populares de encierros y capeas por calles y plazas, y ha hecho que cada vez tengan más aceptación. El riesgo, la autenticidad y la belleza que entraña el juego del hombre con el animal solo por la satisfacción personal es lo que ha hecho crecer la tauromaquia popular en España y Francia. 

También es necesario dar voz y protagonismo a los aficionados que luchan por la defensa de la Fiesta. Son estos, junto con el gran público, los que sostienen la actividad taurina con el pago de sus entradas. Además, son los garantes de la pureza de la Fiesta. 

En este campo, la tauromaquia francesa le ha sacado ventaja a la española, pues desde hace dos o tres décadas los aficionados franceses han tomado un fuerte protagonismo en la organización y supervisión de los festejos. Los ayuntamientos de las ciudades y pueblos de la Francia taurina nombran una “Comisión Extramunicipal” compuesta por aficionados locales que es la que asesora a la municipalidad en materia taurina. La colaboración estrecha entre los aficionados españoles y franceses es una asignatura pendiente para el éxito de la tauromaquia universal. 

Es el momento de considerar el gran valor cultural de la tauromaquia pues se ha hecho presente en las siete artes fundamentales (literatura, pintura, escultura, música, danza, arquitectura, cine) y otras menores como la moda, la gastronomía…Son muy numerosos los artistas que se han dedicado a escribir sobre cualquier aspecto de la tauromaquia (Hemingway, Cocteau, Leiris, Henry de Montherlant, Gª Lorca, Bergamín, G. Diego, Cela, Vargas Llosa…) y a plasmar en lienzos escenas relacionadas con la misma (Goya, Manet, Fortuny, Zuloaga, Picasso, Bacon, Botero, Barceló, Diego Ramos…), sin olvidar la escultura, pues la plasticidad, la fuerza y la belleza del toro y del torero no tienen parangón (Benlliure, Gargallo, Venancio Blanco, Gómez-Nazábal, Lozano…). Lo mismo podría decirse de la música con el pasodoble –genuinamente taurino-, las incursiones en la zarzuela española, en la ópera…

Es escalofriante la herencia cultural de la tauromaquia a lo largo de los últimos 3-4 siglos y la fuerza que aún siguen teniendo muchos artistas actuales. Esta fuerza creadora del arte alrededor de la tauromaquia sigue muy vigente a pesar de los ataques prohibicionistas que está recibiendo la Fiesta de los toros en la actualidad. 

El gran reto de la importancia de la cultura taurina en todas sus variantes sería el conseguir que la UNESCO declarara a la tauromaquia Patrimonio Cultural Inmaterial de la humanidad, al amparo de la Convención para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial (París, 2003); sería el gran espaldarazo para la continuidad de los ritos y fiestas con toros en el mundo. La tauromaquia posee unos valores éticos que no tienen nada que envidiar a los de cualquier otra actividad humana legal y constructiva. 

La unión de España y Francia en la defensa de la Fiesta es una obligación porque la fuerza que emanare de dicha unión sería prácticamente imparable en la defensa de la Fiesta. Existen dos organismos en estos países, la Fundación del Toro de Lidia y el Observatoire National des Cultures Taurines, con unas estructuras y unos medios nada despreciables, que deben trabajar conjuntamente con este objetivo prioritario. La Fiesta de los toros tiene muchos adeptos y una gran relación con la historia, la sociología, la ecología, la economía y la cultura. 

Antonio Purroy, Catedrático de Producción Animal
François Zumbiehl, Docteur en anthropologie culturelle
Santiago Martín El Viti, matador de toros
Victorino Martín, ganadero


Mérida-Venezuela. Golpe bajo al Ferial Taurino del Sol / por Giovanni Cegarra


Guevara es el nombre de este cafre de gobernador que ha suspendido la feria taurina del Sol.

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Nadie niega la grave situación del país, lo caótico socio económico político pero tampoco implica que hay que echarse  morir, no trabajar ni producir, por lo que no se entiende ni se justifica la decisión gubernamental, a un mes del Carnaval Taurino, con tanto tiempo de realización, no viene la caso..

Golpe bajo al Ferial Taurino del Sol

La decisión del Gobernador del Estado Mérida de diferir el Carnaval Taurino de América, justo a un mes de su realización en el marco de la LVª Feria del Sol, ha generado toda una controversia, a favor y en contra, de total rechazo a la misma, todo vez que coarta un ferial que reimpulsa la economía local e inversión privada, la consideran extemporánea, prematura, manipulada, precipitada.

No es un secreto que el Mandatario Regional no es dado a la Fiesta Brava, que se manejan intereses que mueven hilos políticos por lograr la concesión de la Plaza de Toros Román Eduardo Sandia, entre otros factores y en sus efectos, tal decisión que de paso no consultada con la Comisión y la Empresa Taurina, ha sido un golpe bajo que le ha hecho tremendo daño al Ferial Taurino del Sol en sus 50º años y ende, al sector turístico, por demás menguado por la realidad país.  

Nadie niega la grave situación del país, lo caótico socio económico político pero tampoco implica que hay que echarse  morir, no trabajar ni producir, por lo que no se entiende ni se justifica la decisión gubernamental, a un mes del Carnaval Taurino, con tanto tiempo de realización, no viene la caso, más cuando en San Cristóbal, Estado Táchira, este jueves 31 y viernes primero de febrero, se celebran las dos corridas de toros de la LVª Feria de San Sebastián, con todo y las circunstancias que se viven hoy día en esa entidad andina y en el país.

La Junta Directiva del Complejo Recreacional de Mérida (COREMER) fijó su posición a través de un Comunicado a medias tintas, nada nuevo dice, plegado a lo dicho por el Gobernador, deja mucho que decir de sus integrantes, que creo aún, son aficionados taurinos, aparte por cierto, que la decisión gubernamental tampoco fue  consultada en una Asamblea de Accionistas, como debió ser.

Todo un golpe bajo al Ferial Taurino del Sol, que inició el Alcalde del Municipio Libertador al suspender transitoriamente las actividades programadas por la Feria en la presente semana, luego le sigue el Gobernador del Estado Mérida, bien mal asesorado, ni para saber por quienes(es), desfasado en el tiempo, dió un mortal guarañazo a la ya mengada economía y sector turístico de esta urbe andina.

Imagino que en cualquier momento, por las razones expuestas para diferir el Carnaval Taurino, suspenderán también las actividad patronal folklórica por el día de Nuestra Señora Virgen de La Candelaria en La Parroquia del Municipio Libertador del Estado Mérida, previstas para este fin de semana r e igual la Semana Santa, pues nada, quien no sabe amarrarse los cordones de sus zapatos los pierde en su propia casa y punto.