la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

sábado, 28 de agosto de 2021

LINARES: MORANTE CORTA UN RABO

 Cuarto toro de la tarde para Morante. "Fardón" por nombre. Toro bien presentado. Morante ha iniciado por verónicas calentando el ambiente de Linares. Se ha entregado el de la Puebla. Tandas de muletazos de ensueño tanto por la derecha como naturales. Mata en todo lo alto. Dos orejas y el rabo. Vuelta al ruedo al toro.

Ficha del festejo (Avance)

Morante de la Puebla, silencio con pitos al toro en el arrastre y dos orejas y rabo con vuelta al ruedo al toro
José María Manzanares, dos orejas y ovación
Daniel Crespo, ovación


Fotos: Álvaro Ramírez

La entrevista piscinera / por

Es un auténtico dolor ser de derechas en agosto cuando el resto de la gente normal se divierte, Pepu (…). Os imagino ahora mismo a los socialistas siendo tan felices, con la conciencia social tan tranquila, celebrando manifestaciones solidarias, reventando algunos cajeros…

La entrevista piscinera

Itxu Díaz
La Gaceta / 28 Agosto 2021
Gracias Pepu, alguien tenía que decirlo. Llevamos muchos veranos sufriendo en silencio este drama. Está bien defender siempre a los sufridos refugiados y a los pobres del África, pero ya era hora de acordarse también de ese otro colectivo estigmatizado, sufridor y mil veces mortificado, que es el que formamos los tipos de derechas. Ya sabes: los ricos, los pijos, los cayetanos. Todo eso. Esa pandilla que con tan fino humor describes, en esa entrevista piscinera que te han hecho para ilustrarnos a los demás sobre las secretas diferencias entre el angustioso veraneo del conservador y el feliz veraneo del progre.

Sí. Ser de derechas en verano es fatigoso. Mientras los de izquierdas disfrutáis de verdad de las vacaciones pagadas porque, como has desvelado, las luchasteis y las ganasteis, los conservadores debemos limitarnos a gastar el dineral que has dicho que nos corresponde por ser todos ricos, de cuna o de tumba, cargar con nuestra mala conciencia de explotadores laborales, y por supuesto, ir a misa sin parar. Apenas tenemos tiempo de hacer otra cosa. Que vamos más a misa que el Botafumeiro de Santiago de Compostela y el baldaquino de San Pedro del Vaticano juntos. 

Es un auténtico fastidio no poder ir ni un día a la playa, al monte, de ligoteo, o salir a tomar unas cañitas, por tener que estar a todas horas yendo a misa, que además es larguísima, y la gente canta, y te asas bajo el hábito porque hace muchísimo calor allí dentro, y el cura opina de política, y todo el mundo va allí triste y contra su voluntad, y todo eso que ya conoces perfectamente porque lo habrás leído en alguna obra maestra del célebre teólogo Dan Brown.

Es un auténtico dolor ser de derechas en agosto cuando el resto de la gente normal se divierte, Pepu (…). Os imagino ahora mismo a los socialistas siendo tan felices, con la conciencia social tan tranquila, celebrando manifestaciones solidarias, reventando algunos cajeros…

Yo mismo esta mañana me he levantado de la cama de clavos, he ido a misa en pijama y luego ya me he dado una ducha, antes de prenderle fuego a un fajo de billetes de cien para encender un gran habano. Más tarde, lo típico de los fachas, he estado pintando bigotes y cuernos a los ministros que salen en el periódico mientras daba un garbeo en mi limusina pero, de inmediato, he tenido que abandonar la diversión para ir a misa. Después, el paseíto por el centro, más que nada para lucir la chistera y despreciar un poco a las clases bajas, aunque lo he dado a toda prisa porque llegaba tarde a misa. Y al salir de la catedral, he ido a por el pan y he aprovechado que pasaba delante de otra iglesia para ir a misa antes de comer. Qué agobio, Pepu. No te da tiempo a nada. Si acaso, a comprar unos cuantos kilos de caviar, para luego dárselos al gato del vecino; no imaginas lo difícil que es combinar la riqueza más obscena con la más exigente penitencia.

La comida, claro, cuaresmal y penitente, como es costumbre en el veraneo de toda familia de derechas, mezclando legumbres crudas con ceniza de incensario, y frugal, para no dormirme después en misa. Después, por facha y madridista, he decidido mortificarme un poco leyendo las últimas noticias sobre Mbappé, que dejan este cilicio abdominal que llevo puesto en un juego de niños, pero me he quedado sin enterarme del final de la historia porque se me ha echado encima la hora de la misa. Y la tarde, como todo conservador que se precie, me la he pasado entera en la iglesia, oyendo misa tras misa, obligando a las chicas que entran en el templo a que se cubran la cabeza con el velo, dándome sonoros golpes de pecho, y, bueno, robando los cepillos, que es lo nuestro, ya sabes, el trinque

Al caer la noche, siempre hacemos ayuno orante, antes de meterme en cama hambriento y entristecido de tanto mortificarme, aún he reservado un rato para ir a misa dos o tres veces más. Tantas han sido las misas hoy, que casi he dado gracias a Dios al contacto con la dulzura de los clavos de la cama, porque al menos es un cambio de actividad.

Un dramón. Es un auténtico dolor ser de derechas en agosto cuando el resto de la gente normal se divierte. Empleando el mismo método científico que tú para describir a los conservadores, os imagino ahora mismo a los socialistas siendo tan felices, con la conciencia social tan tranquila, celebrando manifestaciones solidarias, brindando por la república, reventando algunos cajeros, pagando impuestos con alegría, y gateando por el suelo de la logia, y se me saltan las lágrimas de envidia solo de pensarlo. Las lágrimas, Pepu

Qué bien vivís, granujas.
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El concejal de Madrid y ex seleccionador de baloncesto Pepu Hernández, de paseo en bici por Asturias. LINA SMITH

De cómo un azulejo en Las Ventas puede hacer feliz a un gran pintor taurino (César Palacios) / por Antonio Lorca

César Palacios, junto a su esposa y Miguel Abellán, director del Centro de Asuntos Taurinos, en el acto del descubrimiento del azulejo.

“He salido por la puerta grande. Me siento muy feliz. Es una maravilla y el honor más grande que he podido recibir en vida. Vamos, que me ofrecen a cambio un ‘mercedes’ y no lo quiero”.


De cómo un azulejo en Las Ventas puede hacer feliz a un gran pintor taurino (César Palacios)

Notario gráfico de la plaza de Madrid, artista reconocido y autor de miles de dibujos de toros

ANTONIO LORCA
ELPAÍS / 27 AGO 2021 

“He salido por la puerta grande. Me siento muy feliz. Es una maravilla y el honor más grande que he podido recibir en vida. Vamos, que me ofrecen a cambio un ‘mercedes’ y no lo quiero”.

Así de eufórico se muestra César Palacios (Madrid, 1937) al recordar el azulejo que el Centro de Asuntos Taurinos (CAT) descubrió en su honor y memoria el pasado 2 de mayo.

“La Comunidad de Madrid, a César Palacios Romera, por una vida dedicada a tu plaza monumental de Las Ventas de Madrid”.

Esa es la leyenda que figura en una de las paredes del patio de caballos, y que tan contento mantiene a este hombre, que nació a escasos metros de la plaza, que vive en la misma calle, y que no entiende su vida sin Las Ventas, su casa, donde ha trabajado y ha podido expresar su condición de artista.

César Palacios es uno de los grandes pintores y dibujantes taurinos vivos. Él ha sido el notario gráfico de la plaza de toros de Madrid, su escuela, su estudio, donde ha plasmado miles de dibujos de toros que han surgido del trazo de un rotulador negro.

Acomodador, portero, arenero, y una única pasión: el toro

Es un artista unido existencialmente a Las Ventas, y que, hoy, a sus 83 años, con la salud algo quebrada, pero embargado por la emoción del homenaje recibido, no puede ocultar un rictus de melancólica tristeza en su semblante.

“Y no es para menos”, comenta, “porque mis limitaciones físicas me impiden acudir a la plaza, como he hecho toda mi vida. Es una situación horrible”.

Asistió al descubrimiento del azulejo el pasado 2 de mayo, pero no pudo ver en su burladero de siempre el festival que aquella tarde organizó la Comunidad de Madrid; y las dos corridas que se han celebrado después las ha visto por televisión.

Es la primera vez que eso le sucede desde que cumplió los 26 años, una penitencia excesivamente dura para él.

César Palacios vio la luz en el número 5 de una calle a dos pasos de la plaza. Ha cambiado tres veces de domicilio, pero se ha limitado a cambiar el número del portal, -el 1, el 31 y el 16, donde vive ahora- porque se ha resistido a alejarse de su entorno.

Uno de los dibujos taurinos de César Palacios.

Su padre, aficionado, conocía a los empleados de la plaza y era amigo de Paco Parejo, el mayoral de Las Ventas, que fue cuñado de Antoñete. Esta circunstancia motivó que el niño César correteara por los pasillos venteños antes de que, siendo un mozalbete, entrara a trabajar en el madrileño matadero de Legazpi.

Para entonces, ya había descubierto que su vocación era el dibujo. Cursó estudios en la Real Academia de las Artes de San Fernando y en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Allí aprendió a dibujar el cuerpo humano, hasta que se dio de bruces con el toro.

Con 25 años entró como empleado en Las Ventas, y esa ha sido su casa hasta la edad de jubilación.

“Ahí he trabajado de todo”, cuenta César Palacios. “Acomodador, primero; después, portero, y, desde 1980 hasta 1999, arenero. Calculo que habré hecho más de 1.300 paseíllos”.

Y el toro.

“Sí, el toro ha sido mi pasión. Acudía a la plaza con un cuaderno y un rotulador negro, y dibujaba todas las tardes cuando las circunstancias me lo permitían. La verdad es que yo he sido autodidacta, en ese ruedo he aprendido a dibujar y he disfrutado cada tarde”.

Poco a poco, Palacios se hizo un nombre rotulador en mano, comenzó a colaborar en periódicos y revistas, y su condición artística superó con creces sus habilidades como arenero.

Un dibujo a plumilla sobre la Virgen de la Macarena es su obra favorita

En 2018, el Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid le encomendó ilustrar el cartel anunciador de la tradicional corrida de toros Goyesca del 2 de mayo, obra que actualmente se encuentra expuesta en el Museo Taurino de la plaza. Su producción artística, centrada en el mundo del toro, el dominio del color y el dibujo directo, y recogida en varios libros, la ha mostrado en más de 60 exposiciones en España, Alemania, Francia y Estados Unidos.

“El toro me ha vuelto loco”, dice; “en el ruedo y en el campo, pero siempre me ha interesado más que el torero. Y lo que más me ha gustado ha sido el dibujo con rotulador y plumilla”.

A pesar de ello, ha probado con el óleo, la acuarela y la pintura acrílica, y con escenarios y modelos fuera del ámbito taurino; incluso con la corriente abstracta.

Pregunta. ¿Cuál es su obra favorita?

Respuesta. “Un dibujo a plumilla sobre la Virgen de la Macarena de Sevilla, a raíz de un viaje que hice con mi esposa en 1964. Estaba la imagen en besamanos, tomé unos apuntes, y el cuadro final cuelga en el cabecero de nuestra cama de matrimonio”.

P. Toda la vida dibujando al toro, y su obra más querida es un motivo religioso…

R. “Sí, porque forma parte de mis sentimientos y creencias. Ese cuadro no tiene precio. Una señora me llegó a ofrecer un cheque en blanco y lo rechacé”.

Y a pocos metros del dibujo de la Macarena, una cabeza de toro cuelga en el salón de su vivienda. Es la de ‘Rendao’, un ejemplar de la ganadería de Jaral de la Mira, que el picador Alfonso Rodríguez Mazón ‘El Moro’ le brindó en Las Ventas en el año 1973. Aclara Palacios que fue un caso único en la historia, aunque en 1993 volvió a recibir el brindis de otro picador, el francés Buig Michel, en la plaza de Arles.

Dos brindis de picadores y otros de una larga lista de matadores que el homenajeado guarda con esmero en su casa, un atiborrado museo donde se apilan cuadros, fotografías, placas, premios y galardones de todo tipo, recuerdos de toda una vida.

P. ¿Se considera usted un buen pintor?

R. “Eso tendrán que decirlo los demás”, tercia su esposa, Lolita.

“He sido uno más”, aclara Palacios; “un apasionado, eso sí, al que, unas veces, el toro ha metido la cabeza y ha dibujado un buen muletazo, y otras no ha habido forma. Eso es al arte, porque depende del momento y de cómo te sientas para que la inspiración te acompañe”.

César Palacios ya no dibuja. Ha cerrado su estudio y se ha visto obligado a cambiar sus paseos por la plaza por las citas médicas para mantener a raya esa tos persistente que le impide moverse sin andador.

“Es terrible no poder ir a los toros”, se lamenta el artista, “pero diga que estoy muy agradecido al Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad. Ese azulejo estará ahí toda la vida; no duermo pensando en él”.

“¿Hemos terminado?”, pregunta César Palacios.

“¿Le importa que encienda un cigarrito…?”

Alcalá de Henares: El orden de lidia de los Victorinos

Este es el orden de lidia de los toros de la mítica corrida de Victorino Martín, para hoy sábado 28 de agosto en Alcalá de Henares. En el cartel se leen los nombres de Rafael Rubio Rafaelillo, Javier Cortés (quien toreará a pesar de haber resultado herido el día de ayer viernes en Linares) y Román. El festejo dará comienzo a las 20:30 horas.


MANOLETE, LA ENFERMERÍA Y LAS CIRCUNSTANCIAS / por José María Sánchez Martínez-Rivero.

 
-Soy joven y quiero vivir. No deseo morir esclavo de mi profesión, porque el toreo no deja tiempo libre. Se está en él enteramente o no se está.

MANOLETE, LA ENFERMERÍA Y LAS CIRCUNSTANCIAS
Linares, 28 de agosto de 1947, sobre las 19,50 horas aproximadamente y ya en la enfermería:

Manolete, pregunta a Camará:

-Pepe, ¿qué me han dao?

Responde su apoderado:

-Pues, te han dado las dos orejas y el rabo. 

Con una impresionante cornada que le costaría la vida eso era lo que le preocupaba al Monstruo de Córdoba, el reconocimiento del público a su faena al toro Islero. Temple y pundonor absoluto hasta en las puertas de la muerte.

K-Hito, maestro de la crítica taurina, dejó escrito:

Ya tenía todo ganado Manolete. Con una estocada hábil, entrando deprisa, hubiera podido acabar. Ya tenía en las manos las orejas de la res. Pero entonces vino lo sorprendente. Manolete se perfiló a poca distancia del miura. Lió la muleta y centímetro por centímetro fue clavando el acero en el morrillo del toro. Duró aquello demasiado. Se le vieron marcar todos los tiempos de la suerte suprema. Ni entró a matar con el morlaco pegado a toriles, ni la res se le vino encima de modo que él no pudiera evitarlo. Nada de eso. El toro tuvo tiempo de prenderlo por el muslo derecho. Lo elevó un palmo del suelo, y Manolete, girando sobre el pitón cayó de cabeza. Cogida sin aparato. Quedó el espada entre las patas delanteras del miura, que optó por seguir a un capote. Manolete aún en el suelo, se llevó la mano a la herida. Toreros y asistencias acudieron con toda rapidez y lo tomaron en brazos. Equivocaron el camino de la enfermería y tuvieron que rectificar. Manolete iba pálido. Intensamente pálido. En la arena habían quedado dos regueros de sangre.

Todo el público se dio perfecta cuenta de que Manolete estaba gravemente herido. Islero se dirigió a las tablas y allí dobló. Las dos orejas y el rabo llevó un peón a la enfermería, justa ofrenda del presidente al extraordinario torero.

Hemos visto la última corrida de Manolete, le dije a Colombí.Y lo dije no creyendo que la herida fuera mortal, ni siquiera muy grave, sino persuadido de que no volvería a torear. De convencerlo nos encargaríamos todos sus amigos.

Siguió la corrida sin que ya nadie prestara atención. Al sexto toro, Luís Miguel lo lanceó bien y le hizo una faena suave y torera. Acabó con él de dos pinchazos y un descabello. Oyó palmas.

Entretanto llegaban noticias de la enfermería. Primero, que si una cornada grave en el vientre. Luego, que si un cornadón en un muslo.

K-Hito, sigue:

La enfermería de la plaza de toros de Linares es un amplio departamento, dividido en dos piezas. A través de las rejas de unas ventanas que dan a la calle fisgoneaban las gentes. Manolete a poco de llegar a la enfermería, sufrió un intenso shock. El shock. –ausencia del ser- es un estado psíquico causado por un trauma. Fue asistido el diestro por el doctor Garrido Arboledas, ayudado por los doctores Garzón y Carbonell. Cuando Manolete se hubo recuperado, el doctor Garrido procedió a operar previa anestesia con éter.

La enfermería estaba llena de curiosos. Una atmósfera densa abrumaba. Fumaban algunos imprudentemente.

Camará desgarró la taleguilla del torero hasta la rodilla, todo el muslo, hasta más arriba de la ingle estaba ensangrentado.

El doctor Garrido, que no reservó desde el primer momento su impresión pesimista, dispuso una transfusión de sangre para compensar en lo posible la pérdida. A dar la suya se prestó el cabo de la Policía Armada Juan Sánchez Calle, antiguo amigo de Manolete, a quien fueron inyectados trescientos gramos.

El periodista Tico Medina pregunta al cabo Juan Sánchez de la Policía Armada, entrevistado para el programa de TVE “Así fue”  porqué se ofreció a dar su sangre a Manolete en la primera transfusión: 

-¿Cómo fue que usted se ofreció a dar su sangre?

-Mire usted, yo estaba de servicio en la plaza en el callejón en un burladero, adonde tuvo la cogida y al cogerlo pues, los de la cuadrilla, los banderilleros y eso pues tomaron en dirección casi buscando la puerta de caballos dirección contraria. Y entonces yo les indique que por ahí no, por aquí, y fui apartando delante de ellos al grupo de gente que siempre se aglomera en estos casos. Y llegamos a la enfermería y entonces don Fernando Garrido y el doctor Medinilla, dijeron: ¡sangre, sangre! Y entonces yo dije yo tengo sangre universal.

-Me quité la guerrera y le hicimos una transfusión brazo a brazo. Y entonces le pregunta él a Pepe Camará que también estaba allí: ¿Pepe que me han dao?, dice: Pues te han dado las dos orejas y el rabo y entonces me apretó la mano y me dijo: Paisano, ¿quién me iba a decir que tú me ibas a dar tu sangre?

Manuel Rodríguez, Manolete, es operado en la enfermería de la plaza por el doctor Garrido. Invirtió en operar a Manolete cuarenta minutos. Y poco después redactó el parte facultativo:

Durante la lidia del quinto toro ha ingresado en la enfermería el diestro Manuel Rodríguez, (Manolete), con una herida por asta de toro situada en el ángulo inferior del triángulo de Scarpa con un trayecto de veinte centímetros de longitud de abajo arriba y de dentro a afuera y ligeramente de delante atrás, con destrozos de fibras musculares del sartorio facia cribiforme, recto externo, con rotura de la vena safena y contorneando el paquete vascular nervioso y la arteria femoral en una extensión de cinco centímetros, y otro trayecto hacia abajo y hacia fuera de unos 15 centímetros de longitud, con extensa hemorragia y fuerte shock traumático. Pronóstico muy grave. Doctor Garrido.

Nótese que en el parte que transcribe K-Hito, no se dice en que muslo se produjo la cornada. En la copia del parte original –archivo del autor- hay una llamada que dice: (1) del muslo derecho.

Continúa relatando don Ricardo García:

Después de operado se instaló a Manolete en una cama de la habitación contigua al quirófano. A falta de mantas, y mientras se enviaba por ellas al hotel, el herido fue cubierto con un capote de torear.

A las ocho de la noche cesaron los efectos de la anestesia. Manolete, dirigiéndose a su primo, el banderillero Cantimplas le dijo:

-¡Pelu, cómo me duele la ingle!

Tenía sed el herido: ¡Agua! ¡A ver un vaso de agua limpio!, gritó alguien, saliendo de la enfermería. Consigno estas deficiencias con ánimo de que se corrijan y sin deseos de molestar a nadie. Verdad es que a los diez segundos tenía Manolete su vaso de agua.

Salimos también Colombí y yo, no sin antes advertir a Camará que allí, en la puerta, quedábamos dispuestos a ser útiles en lo que pudiéramos.

Don Antonio Cañero se lamentaba de aquella aglomeración de gente en la enfermería. Fuerzas de la Policía Armada impedían la entrada de más curiosos y trataban de desalojar el recinto. Pero cuantas personas estaban dentro aseguraban que eran médicos o practicantes.

La enfermería de la plaza de toros de Linares es amplia y luminosa. Otra verdad.

A ella acudieron también los toreros que había actuado con Manolete.

Noche ya. Pasamos al redondel donde se preparaba para más tarde una función de cinematógrafo. Los empleados entraban sillas. En muchas de ellas, sentados, esperaban noticias muchos o todos los toreros que actuaron aquella tarde.

En el centro del ruedo el imponente coche azul de Manolete aguardaba. Parecía un acorazado encallado en un banco de arena.

A córdoba. Lo vamos a llevar a Córdoba. Ya se ha avisado a un médico allí para que nos encuentre a mitad del camino. Una mujer que sale de la enfermería pasa por delante de nosotros con un revoltijo de sábanas impregnadas en sangre. Me llevo las manos a la cabeza.

Que no va a Córdoba sino a Madrid. Se ha dado aviso al doctor Jiménez Guinea, que está en el Escorial.

Ya no va a Madrid –nos dice Chimo, el mozo de espadas- Se avisará al padre de Manolo Navarro que tiene un Hispano, para que traiga al doctor Jiménez Guinea sin pérdida de tiempo.

Colombí yo vamos al hotel Cervantes para recoger nuestros equipajes y trasladarnos a Málaga. Chimo ha llamado a San Sebastián:

- Encarnita, Encarnita... (Habla con la sobrina de Manolete) Mira, Manolo tiene un puntazo hondo; más bien una cornada, pero sin interesar nada importante Ni la femoral ni todo eso. Hazme caso a mí y no fiéis de lo que digan los periodistas ya sabes lo que son... (Chimo me mira y sonríe) Le han dado las dos orejas y el rabo. Oye Encarnita... Encarnita... A ver como se lo decís a la abuela. Que no se alarme, que no es cosa de importancia. Cree lo que yo te diga. Bueno, adiós, adiós.

Todavía nadie cree en la suma gravedad.

-¿Y la ropa? ¿Dónde está la ropa?, pregunta Chimo.

Y entra uno con la taleguilla rosa y oro llena de sangre.

Una sirvienta pide unas mantas...

Al salir de la puerta del hotel encontramos de nuevo a Chimo:

-Manolete está mal; bastante mal. Lo vamos a llevar al sanatorio del doctor Medinilla.

-No, no –replica alguien-. Va al hospital.

-Si. Tenga usted presente que el hospital de Linares es magnífico.

-Es donde estará mejor –añade un linarense-.

Don Ricardo García, K-Hito, sigue relatando los hechos:

Volvemos a la enfermería. En la puerta espera un coche-ambulancia de la Cruz Roja. Pero han decidido conducir a Manolete en camilla.

El trayecto es larguísimo. Manolete alguna vez levanta el toldillo con la mano para ver el exterior.

-¡Despacio, despacio!- dice a los camilleros.

Junto a la camilla van Rafaelito Lagartijo, Bellón, el pariente de Manolete Rafael Díaz y el banderillero Sevillano.

En la antesala del hospital, una mesa y una silla. Balañá nos informa. Uno de los médicos está muy pesimista. Otro, menos. “Yo también confío”, dice el conocido empresario.

Se le ha hecho a Manolete una nueva transfusión de sangre. Parrao dio la suya...

Tomo asiento en aquella silla junto a la mesa pegada a la pared. Estoy frente a Manolete. Su rostro emerge en el mar de sábanas. Alguna vez mueve las manos para levantar el embozo. Y suda. Camará a su derecha, y dos hermanitas de San Vicente de Paúl, a su izquierda le enjuagan el sudor con sus pañuelos.

De nuevo van a extraer sangre a Parrao. Pero yo no puedo creer que a Manolete lo mate un toro. Y no sé, no sé. Llegan unos y salen otros. Todos cuchichean. Nadie turba el penoso silencio. Los perfiles borrosos no permiten a las gentes sin acercarse mucho a ellas...

Bajo al jardín.

- Rafael, le digo a Gitanillo de Triana-, ¿porqué no coges tú el coche y sales al encuentro de Jiménez Guinea?

- A eso voy don Ricardo. Ya lo había pensado. No será correr, será volar...

Manolete se daba perfecta cuenta de la gravedad de su estado.

Sobre las 4 de la madrugada llegó el doctor Jiménez Guinea. Manolete le preguntó

-   Don Luís, ¿Porqué ha tardado usted tanto?

Después Manolete le preguntó:

-   Don Luís, ¿No me mete usted mano?

Esto se lo dijo al doctor Jiménez Guinea al ver que destapó la herida y la volvió a tapar, dedicando todos sus cuidados a que Manolete se recuperase.

- Luego, Manolo; luego- le contestó el doctor. Todo está bien.

Y cerró los ojos el herido resignadamente. Sabía que su fin estaba próximo, y sus labios balbucearon una oración...

Manuel Rodríguez, tras breve y serena agonía, inclinó la cabeza a la derecha y expiró.

Camará le cerró los ojos. Eran las cinco y siete minutos del 29 de agosto de 1947. Manolete había perdonado a sus deudores para que Dios le perdone a él.

Álvaro Domecq envolvió el cuerpo en blanco sudario, se le ató un pañuelo para sujetarle la barbilla, y en las manos, enlazadas sobre su pecho, se le puso un crucifijo. Su semblante, levemente pálido, acusaba placidez en su sueño eterno.

El relato de estos hechos –en aquél tiempo impensable decir la verdad- se contradice claramente con lo que luego expondrá científicamente en 1977 el doctor Garrido Arboledas médico que le operó.

Es interesante conocer la opinión del doctor don Fernando Garrido Arboledas, médico jefe de la enfermería de la plaza de toros de Linares desde 1942.

Tico Medina le entrevistó –en 1973- para el programa de TVE, “Así fue”:

- Vi que la cornada era, yo la consideré mortal, porque al caer tuvo la contracción muscular propia del que tiene una herida gravísima y muere a consecuencia del traumatismo tan intenso. No pudo levantar la cabeza. Lo cogieron, ya me di cuenta e inmediatamente me trasladé a la enfermería. Yo llegué antes que el torero.

- ¿Cuál era la importancia de la herida?

-Primero la hemorragia tan intensa que tuvo.

-¿Perdió mucha sangre?

- Perdió muchísima. Tenga en cuenta que le partió la safena en el mismo ángulo, de manera que tiraba sangre por la desembocadura en la vena y por la rama ascendente. Además le partió los vasos pudendos que son unos vasos muy grandes, le contusionó el paquete vascular nervioso en 10 centímetros, donde no circulaba sangre y el destrozo tan horroroso en toda la masa muscular.

- Doctor, llega Manolete al hospital de Linares, ¿cómo viene?

- Manolete vino relativamente bien. No había empeorado en su estado general y entonces ordené, por si hubiera habido alguna agresión, hacerle una revisión.

- Doctor, cuando usted vio a Manolete, creo, dijo alguna cosa que para nosotros es importante.

- Manolete, no quiere morirse y parece que quiere salvarse.

Tico Medina pregunta a la facultativa que hace la transfusión de sangre:

- Señorita María Luisa López, usted hace la transfusión de sangre. ¿Qué tipo de sangre tenía Manolete?

-Universal. Vimos varios donantes que se prestaron; pero la de Parrao era una sangre muy buena y, además, él tenía mucho interés en dar la sangre por Manolete el matador de toros Parrao que dio esa noche tres veces sangre.

-En ningún momento de esas tres veces hubo rechazo, ¿no es así?

-Nada. Por eso nosotros lo aceptábamos aunque ya nos parecía excesivo; pero como no le producía ninguna reacción ni escalofríos, ni nada, pues dijimos vamos a seguir con esta que le va bien.

 Continúa respondiendo el doctor Garrido a las preguntas del periodista:

 -De todas maneras doctor, creo que hay un cuarto intento de transfusión ¿no es así?

-Efectivamente para continuar la mejoría que se había iniciado, intentamos hacerle una cuarta, que la hizo el doctor Maza, del laboratorio de Jaén de un banco de sangre. Sangre que él trajo. Pero ya hubo ahí un intento de rechazo y entonces ya se suspendieron todas las transfusiones.

Sigue el periodista preguntando al doctor Garrido ahora sobre la llegada del doctor Jiménez Guinea.

- Ya tenemos aquí al doctor Jiménez Guinea. Hubo consultas de médicos en el pasillo ¿no es así?

-Efectivamente. Primero oímos la opinión del doctor Jiménez Guinea que había levantado la cura y dijo yo aquí quirúrgicamente no tengo que hacer nada. Está bien tratado, de modo que lo que hay que hacer es ponerle a este enfermo masa porque está muy débil, hay que ponerle masa.

-¿Qué es la masa?

-El plasma sanguíneo. Entonces ya le contamos que había tenido un pequeño rechazo en la última transfusión de sangre y creo que deberíamos esperar para ver si continuaba la mejoría.

-Y, no obstante, se le puso el plasma sanguíneo, la masa.

-Aunque nosotros dijimos que era contraproducente se le puso.

Las manifestaciones anteriores hechas a un medio televisivo no tenían carácter científico aunque sí histórico aclaratorio de cómo sucedieron los hechos.

El carácter científico de lo que sucedió en la muerte de Manolete lo describe el doctor Garrido en 1977, en su declaración, La verdadera historia de la muerte de Manolete,  hecha a la revista Cirugía taurina, editada en México:

- He sido solicitado numerosas veces para entrevistas y cambio de impresión sobre las circunstancias que rodearon mi intervención como Médico Jefe del Equipo Quirúrgico en la Enfermería de la plaza de toros de Linares, cosa a la que siempre no he accedido hasta el pasado año de 1973 a requerimiento de Televisión Española no pude excusarme, haciendo unas declaraciones que no tenían carácter científico, éste solo reservado algunos profesionales. Este momento ha llegado, ya que la familia médica de Cirugía Taurina no puedo negarme, al mismo tiempo que constituye para mí poder contar a tan ilustres compañeros el proceso seguido y tratamiento, en la mortal cogida del matador de toros Manolete.

Una vez en el hospital y de acuerdo con el doctor Corzo, amigo y gran cirujano de la ciudad de Úbeda, levantamos el apósito por si sangraba algún vaso muscular y comprobado que no existía anomalía, se pasó a la habitación número 18 de la clínica para continuar su tratamiento. En esto se le puso una transfusión de 500 centímetros cúbicos; pero al notar síntomas de rechazo se suspendió a los 400 centímetros.

De común acuerdo con los señores Álvaro Domecq y don José Flores, Camará, como amigo y apoderado de Manolete y dada la suma gravedad del diestro se acordó avisar al Dr. Jiménez Guinea, médico jefe de la plaza de toros de Madrid con objeto de mantener una interconsulta con el mismo y tratamiento a seguir. El doctor don Wenceslao Martínez de esta localidad se encontraba como médico de guardia y atendió permanentemente al herido y según me comunicó y yo comprobé personalmente, dentro de su extrema gravedad había reaccionado algo de su intenso shock. Encontrándose despejado, orinó normalmente e incluso pidiendo un cigarrillo, por decir, se encontraba mejor.

El médico consultor llegaría aproximadamente de tres a tres y media de la madrugada celebrándose, a continuación, la consulta y cambio de impresiones, asistiendo a la misma los doctores Isarre, Corzo, Lara, y Jiménez Guinea y el que suscribe.

Todos conformes con la suma gravedad de Manolete y que en caso de recuperación del mismo lo más probable sería la amputación del miembro abdominal por el tercio superior y manifestando el doctor Jiménez Guinea que de momento no había que tocar las heridas por no haber sintomatología que lo aconsejara, ahora bien, que dado el estado de suma gravedad convendría hacerle un tratamiento a base de plasma, en lo que no hubo conformidad ya que indicamos los síntomas de rechazo que había tenido en la última transfusión.

Por desgracia a las cinco y diez de la madrugada falleció Manuel Rodríguez, Manolete, por bloqueo renal y shock consiguiente por intolerancia al plasma que se le aplicó.

Linares, 29 de septiembre de 1977

Dr. Fernando Garrido Arboledas.

El apoderado de Manolete, don José Flores, Camará, fue un testigo muy importante en el desarrollo de los hechos en la madrugada del 29 de agosto de 1947. En declaraciones a Tico Medina se expresaba así:

- Pues yo recuerdo, Tico, una cosa que no se me puede olvidar que fue la serenidad con que estaba aquél hombre y la tranquilidad que tenía. Él conversaba con nosotros. Cuando le preguntaban que cómo estaba, nos respondía que estaba mejor, que se sentía mejor, tanto que pidió agua. Le dio Bernardo Muñoz, Carnicerito, de un botijo que había allí, un poco de agua en un vaso y le dijo: “Bernardo, por Dios, donde me has dado esta agua que me vas a envenenar”, porque el botijo era nuevo y tenía el sabor del agua de barro.

Cuando llegó don Luís Jiménez Guinea le dijo: “Don Luís ¿porqué ha tardado usted tanto? Y luego cuando lo reconoció don Luís se salió y acordaron ponerle el plasma y en el momento de ponerle el plasma dijo: “Don Luís que no veo”, fueron las últimas palabras que habló.

A nosotros lo que nos extrañó muchísimo es que un torero con una herida de muslo muriera tan pronto.

Don Álvaro Domecq, íntimo amigo de Manolete, cuenta:

- No pensaba en la muerte nunca. Pensaba, sí, en su madre. Me acuerdo que decía: “¡Que disgusto le voy a dar a mi madre1”

Y pensaba, sobre todo, si el público estaba contento con él.

España entera despierta el 29 de agosto de 1947 con la noticia de la muerte de Manolete por un toro de Miura. Varios periódicos retrasaban la salida de sus ediciones para dar los últimas noticias de la cogida de Manolete.

El periódico Ya tituló:

Manolete, muerto por un toro en la plaza de Linares.

Los demás rotativos informan de la tragedia y hasta el último pueblo de España conoce la noticia.

El duelo se extiende por todo el país. No existe otro tema de conversación en las tertulias y corrillos que la muerte del torero cordobés.

Pasadas varias horas llegan al público noticias de la cogida y muerte de Manuel Rodríguez.

Por la tarde, en la prensa, ya se informaba con más detalle de la cogida.

Clarito, en Informaciones escribía:

Otra vez, con espantosa semejanza el rayo de la tragedia de la fiesta de los toros –escondido detrás de nuestras discusiones bizantinas y siempre al acecho-, descarga, como hace poco más de un cuarto de siglo, en una plaza humilde, en un rincón oscuro, y abate la figura más alta y luminosa de este tiempo. Desde luego, una de las más grandes de la historia del toreo. Y en cuanto a la extensión de su fama, en su “aura popular”, la más grande, hasta haber universalizado su nombre. 

Se publica la noticia de la concesión, al malogrado diestro, de la Cruz de Beneficencia de primera clase.  Se reconocen así sus méritos como hombre de bien y gran figura del toreo que no regateaba esfuerzo para dar su arte en beneficio de los pobres.

El periódico Ya publicó firmado por García Rojo:

Ha muerto Manolete. Muere con él algo más que un torero: muere un concepto especial del arte de torear: la posibilidad de una evolución o revolución de este arte en un sentido que Manolete había iniciado y que encarnaba personalmente en la oposición a moldes y escuelas de otros tiempos...

La consternación en América por la muerte de Manolete es enorme. Los grandes periódicos publican la noticia entre comentarios y escritos elogiosos a la figura del torero desaparecido.

En México, donde a Manolete se le consideraba un ídolo y figura indiscutible del toreo, los periódicos detallan el suceso, Raúl Demogaburi, en La Nación escribió:

El arte taurino alcanzó con Manolete una de sus brillantes épocas, y tuvo en Manuel Rodríguez un intérprete magnífico por su calidad, por su clasicismo y por su valor. Solo ejecutaba el toreo verdadero, el toreo clásico y puro.

En Excelsior, Manuel Horta dejó escrito:

Manolete fue un señor en la calle y en el ruedo.

Crespones fúnebres, listones de luto, cubren la pandereta multicolor de la fiesta brava. En la plaza de Linares, desconchada y triste, un toro de Miura, probón y con sentido, cortó la vida de Manuel Rodríguez, Manolete, el torero más grande y pundonoroso de la época, el diestro senequista de rostro imposible y valor estoico.

En el periódico El Comercio de Lima, pudo leerse:

El recuerdo del gran lidiador caído en Linares se agiganta ya para colocarse junto a Pepe-Hillo, El Espartero y Joselito que también ofrendaron sus vidas a la trágica e incomparable fiesta.

En Portugal también es muy sentida la muerte de Manolete.

La prensa inglesa, Dally Herald, no adicta a las corridas de toros, publicó:

Pocas personas negarán el valor de Manolete, el más grande torero de todos los tiempos que ha muerto de una cornada en la Plaza de toros de Linares. Multimillonario a los 30 años, Manuel Rodríguez se iba a retirar en el plazo de un año. Frágil y estirado, tenía sin embargo, gran fuerza en las muñecas y desafiaba fantásticos peligros. Sin ir más lejos, hace unas semanas un colega le vio matar un toro con una perfección indolora para el toro, a pesar de la dolorosa cornada que había recibido en su pantorrilla el torero.

Sin comentarios.

Por otra parte el Dally Mail decía:

Dos orejas y un rabo le fueron llevados a Manolete antes de morir. Manolete ganaba 100 libras esterlinas por minuto. La gente lanzaba al ruedo sombreros, bastones, flores, prendas de vestir cuando toreaba y aparecían numerosos pañuelos agitados por la muchedumbre que asistía a las corridas, que se asemejaban a mariposas en vuelo...

Durante la corrida celebrada en Linares dio muerte a un Miura, considerado como uno de los toros de la casta más peligrosa del mundo. Lo mató de una sola estocada; pero en ese mismo momento el toro le dio la cornada mortal.

Pasado el mediodía, del día 29, llega a Córdoba la ambulancia que traslada los restos mortales de Manolete.

Todos quieren entrar en la casa del torero, en la Avenida de Cervantes, para rezar en la capilla ardiente instalada en el salón central de su casa. El torero muerto está envuelto en un blanco sudario, su rostro expresa serenidad, parece como dormido, entre sus manos tiene un pequeño crucifijo.

El salón está completamente lleno de flores y coronas. Poco más de media tarde había llegado la madre del torero –que venía de San Sebastián- su dolor fue vertido por los caminos de España mientras llegaba a Córdoba donde ya le esperaba el cadáver de su hijo.

Los compañeros, miembros de su cuadrilla, periodistas, amigos, apoderado, mozos de estoque y otros velaban el cadáver y rezaban por su alma.

Allí estaban, entre otros, Camará, Cantimplas, Pinturas, Gabriel González, Chimo, Guillermo, Antonio Bienvenida, Gitanillo de Triana, El Pipo, Álvaro Domecq, el Pimpi, Antonio Bellón periodista y amigo, José Luís de Córdoba etc. etc.

Se habían celebrado, la tarde del 30 de agosto, funerales en sufragio del alma de Manolete en la parroquia de San Nicolás de la Villa.

La comitiva fúnebre recorrió un itinerario largo que comprendía calles y plazas del barrio de la Merced y de Santa Marina y también la parte céntrica de la ciudad. Hubo un sentido adiós de su pueblo al torero inmolado.

Era noche cerrada cuando los restos mortales de Manolete eran bajados al panteón de la familia Sánchez de Puerta, donde reposarían provisionalmente hasta que terminasen las obras del proyectado mausoleo que construiría la familia, sobre terrenos cedidos por el Ayuntamiento.

Una vez terminadas las obras del mausoleo, el 15 de octubre de 1951, fue trasladado al mismo el ataúd de Manolete que contenía sus restos mortales.

El poeta Martínez Remis escribió una magistral poesía con ocasión de la muerte del diestro de Córdoba dice así:

MANOLETE

¡Vamos Manuel, que es la hora
y va a empezar la corrida!
Ese, es Pinturas, que llora.
La sangre, la última herida.

¿Ya no te acuerdas, Manuel?
Se quedó tu sangre a mares
en medio del redondel de la
plaza de Linares.

Fue esta tarde la cornada,
Tú le entraste por derecho
el miura estaba al acecho
y... te pagó la estocada.

Total nada... gajes por ser buen torero.
El mejor, y por tener pundonor.

Anda, Manuel, que no quiero verte
en esa cama fría.

Tan inmóvil y tan yerto, con un sudor
de agonía, como si estuvieras muerto.

Te entregaste mucho al toro... y el toro
no merecía..., no me mires, si no lloro
no podría.

Y, sin embargo, Manuel, yo hice por un
sino ciego de mis plazas redondel para un toro
de juego.

Y en noches de luna clara, le robé al río
canciones, para que a ti te sonaran
a primeras ovaciones.

Te quise como a un amante y te fui abriendo
una herida entre los tercios de un cante.

CANTE:

¿Porqué no doblan las campanas?
¿Porqué no doblan las campanas?
Que se ha muerto Manolete y al
despuntar la mañana.

Por soleares, Manolo, tu toreo, por
soleares; soleares de estar solo.

Solo frente a los toreros, solo frente
a la embestida del toro de los
chiqueros y del toro de la vida.

Y solo frente del toro cuando esta tarde
llegó. La culpa la tengo yo, y sin embargo
no lloro.

¡Mira cuanta gente asoma a la puerta!
No es un duelo. Tu no te preocupes,
toma este vestido azul de cielo.

La montera más torera para un
diestro de cartel.

¿Porqué brilla la montera?
¡Es una estrella, Manuel!

¿Qué quisieras descansar?
Pero si no puede ser, que
tenemos que llegar antes del
amanecer.

Anda, no escuches las voces,
yo soy el fin de tu drama.

¿Qué no me reconoces?
¡Soy Córdoba que te llama!


En collado Villalba y agosto de 2021
A los 74 años del fallecimiento de Manolete
José María Sánchez Martínez-Rivero.

Linares: Javier Cortés sufre una cogida en el Coso de Santa Margarita

Plaza de toros de Santa Margarita, en Linares (Jaén). Primera corrida de la Feria de San Agustín. Toros de Ana Romero

• JAVIER CORTÉS, herido en su primer toro.

• ADRIÁN DE TORRES, silencio tras dos avisos, en el que mató por Cortés, oreja tras aviso y dos orejas 

• TOMÁS CAMPOS, silencio, oreja y silencio.

Javier Cortés resulta herido en el Coso de Santa Margarita

Los profesionales sanitarios han tenido que trasladarlo al Hospital de San Agustín

Linares, 27 Agosto 2021
La tarde de toreo en Linares empezó complicada. El diestro madrileño, Javier Cortés, sufrió un percance en el primer toro que le ha propinó una cornada causándole dos heridas de 10 y 20 centímetros. Rápidamente, los servicios sanitarios lo han trasladado al Hospital de San Agustín de Linares, mientras que Adrián de Torres y remataba la faena del primero toro del lote de Javier Cortés. 

Parte Médico:

Según el parte médico oficial, firmado por el doctor Rafael Flores Arcas, el diestro madrileño ha sufrido ‘una herida por asta de toro, a nivel superficial, en la zona del glúteo derecho’. Afortunadamente, Cortés no tendría afectación en las asas intestinales, ano ni vasos importantes.

Cortés fue por la espada y el de Ana Romero le echó mano al entrarlo a matar de muy fea manera, haciendo por él en el suelo, de dónde lo levantó cogiéndolo de nuevo por la espalda y, posteriormente, lo zarandeó varias veces con saña. Se levantó por su propio pie y rápidamente fue llevado por sus compañeros a la enfermería del coso jiennense.

Allí, pese a que pretendía salir a matar a su segundo, ha sido intervenido y posteriormente trasladado a un centro hospitalario jiennense, concretamente, al Hospital San Agustín de Linares.
Javier Cortés ha sido herido este viernes en la primera de la Feria de San Agustín de Linares. Según el parte médico oficial, firmado por el doctor Rafael Flores Arcas, el diestro madrileño ha sufrido ‘una herida por asta de toro, a nivel superficial, en la zona del glúteo derecho’. Afortunadamente, Cortés no tendría afectación en las asas intestinales, ano ni vasos importantes.

Cortés fue por la espada y el de Ana Romero le echó mano al entrarlo a matar de muy fea manera, haciendo por él en el suelo, de dónde lo levantó cogiéndolo de nuevo por la espalda y, posteriormente, lo zarandeó varias veces con saña. Se levantó por su propio pie y rápidamente fue llevado por sus compañeros a la enfermería del coso jiennense.

Allí, pese a que pretendía salir a matar a su segundo, ha sido intervenido y posteriormente trasladado a un centro hospitalario jiennense, concretamente, al Hospital San Agustín de Linares.Javier Cortés ha sido herido este viernes en la primera de la Feria de San Agustín de Linares. Según el parte médico oficial, firmado por el doctor Rafael Flores Arcas, el diestro madrileño ha sufrido ‘una herida por asta de toro, a nivel superficial, en la zona del glúteo derecho’. Afortunadamente, Cortés no tendría afectación en las asas intestinales, ano ni vasos importantes.

Cortés fue por la espada y el de Ana Romero le echó mano al entrarlo a matar de muy fea manera, haciendo por él en el suelo, de dónde lo levantó cogiéndolo de nuevo por la espalda y, posteriormente, lo zarandeó varias veces con saña. Se levantó por su propio pie y rápidamente fue llevado por sus compañeros a la enfermería del coso jiennense.


viernes, 27 de agosto de 2021

Úbeda: Roca Rey y Juan Ortega rivalizan en mano a mano en la Feria de San Miguel


Una corrida de rejones encabezada por Pablo Hermoso de Mendoza completará el serial.

Roca Rey y Juan Ortega se han retado a duelo con un escenario, el de la plaza de toros de la localidad jiennense de Úbeda. Ambos diestros protagonizarán un mano a mano el próximo 3 de octubre en el municipio en un festejo en el que se lidiarán astados de Núñez del Cuvillo.

El cartel ha sido presentado este viernes en un acto en el que el periodista Enrique Romero ha ofrecido un pregón taurino. Una corrida de rejones encabezada por Pablo Hermoso de Mendoza completará el serial.

Estas son las combinaciones:

2 de octubre. Toros de Fermín Bohórquez para Pablo Hermoso, Andy Cartagena y Guillermo Hermoso.

3 de octubre. Toros de Núñez del Cuvillo para Juan Ortega y Roca Rey, mano a mano