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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

viernes, 10 de agosto de 2018

ANTITAURINISMO. Breve historia / por Rafael Comino Delgado



El Antitaurinismo es una forma, rama o facción del Animalismo. Los antitaurinos están en contra de la Fiesta de los Toros por considerar que es maltrato animal, si bien no todos los antitaurinos comparten los postulados de los animalistas en general o, más exactamente, de los animalistas activistas más radicales. 

ANTITAURINISMO. Breve historia 

Rafael Comino Delgado 
El Antitaurinismo es una forma, rama o facción del Animalismo. Los antitaurinos están en contra de la Fiesta de los Toros por considerar que es maltrato animal, si bien no todos los antitaurinos comparten los postulados de los animalistas en general o, más exactamente, de los animalistas activistas más radicales. 

La Fiesta de los Toros tiene su origen en España en el año 1135, cuando en un pueblo de La Rioja, llamado Varea, se organizaron fiestas para celebrar la coronación de Alfonso VII. Desde entonces, la Tauromaquia forma parte de la Cultura Española, quiérase o no. 

Desde entonces se vienen celebrando Fiestas de Toros, naturalmente de contenido diferente a lo que hoy se considera el Toreo. 

En un principio, la Fiesta de Toros consistía en el alanceamiento de toros desde un caballo; tuvo su máximo esplendor en el siglo XVI. 

Esto dio lugar al nacimiento de la Corrida caballeresca, consistente en clavar rejones al toro desde el caballo, que nace en el siglo XIII y llega a su total apogeo a principios del siglo XVII, para decaer en el siglo XVIII coincidiendo con el nacimiento del Toreo a pie, precursor de lo que es hoy día la Tauromaquia. 

El Toreo a pie vino después: consistía en dar muerte al toro a estoque, cara a cara hombre y toro, ya no desde el caballo. Esta forma de Toreo se implanta definitivamente entre 1730 y 1740. Era la corrida plebeya, porque los participantes eran gente del pueblo, frecuentemente del campo, plebeya. Se considera que el primer torero a pie fue Francisco Romero (1695-?), abuelo del rondeño gran Pedro Romero (1754-1839), quien está considerado máxima figura del Toreo y cuyos principios y enseñanzas siguen teniendo vigencia. 

Francisco Montes "Paquiro" (1801-1851), el gran torero de Chiclana de la Frontera, estableció las normas de la corrida de toros, que con algunas modificaciones siguen imperando actualmente. 

El Toreo ha influido en todos los aspectos de nuestra Cultura. Tan es así que don José Ortega y Gasset dijo que "No puede comprender bien la Historia de España desde 1650 quien no haya construido con rigor la historia de las corridas de toros". Además, señaló que “Hubiera cambiado toda mi fama por la gloria que sólo es dable a los matadores de toros”. Es decir, que le hubiese gustado ser torero. 

Pues bien, el Antitaurinismo ha existido siempre, desde el principio. De hecho, la profesora Beatriz Badorrey afirmaba en 2009 que la primera disposición en contra de la Fiesta de los Toros fue el “Código de las siete Partidas” de Alfonso X el Sabio (1.252-1284): Ley 57, título V del libro I. Exactamente decía: “Que los perlados non deven deyr a ver los juegos, ni jugar tablas nin dados, nin otros juegos, que los sacassen del sossegamiento…e porenden no deven yr a ver los juegos: assi como alançar, o bohordar, o lidiar los Toros, o otras bestias bravas, nin yr a ver los que lidian…”. No era realmente una prohibición, sino una condena de tales espectáculos. 

Así pues, el Antitaurinismo es tan antiguo como el Toreo. Y tradicionalmente se ha manifestado en contra del Toreo con argumentos de muy diversa índole, tales como: 

--Protección de la vida del hombre 
--Aspectos económicos 
--Hería la sensibilidad de algunas personas. Protección de la vida del Toro 
--Actualmente en España se mezclan motivos políticos (caso de Cataluña) 

-Protección de la vida del Hombre
El cardenal Juan de Torquemada en su obra "Summa de Ecclesia”, de 1489, muestra su preocupación por la vida del hombre, que corría mucho peligro en estos festejos. Así las cosas, y como efectivamente el hombre corría gran riesgo, el Papa Pío V, en su encíclica "De salutis gregis dominici”, de 1567, prohíbe los toros bajo pena de excomunión. Más tarde, Gregorio XIII, en "Exponis nobis super”, de 1575, libera de la prohibición a los legos. 

En 1555 se acuerda, en las Cortes de Valladolid, pedir al Rey que “se sirva mandar que no se corran toros y, si se corren, que se hagan órdenes para que no haya tantos daños”. Lo mismo se hace en las Cortes de Madrid en 1567. 

- Aspectos Económicos
Gabriel Alonso de Herrera fue reclamado por el Cardenal Cisneros para escribir una gran obra sobre Agricultura, que se tituló "Agricultura General" (1513), en la que no consideraba ético matar un toro en un festejo, ya que este animal podría ayudar al hombre en las tareas del campo. No obstante, es obvio que el toro bravo no ayuda al hombre en sus trabajos de agricultura. 

-Se hería la sensibilidad de algunas personas
 Protección de la vida del Toro. Luis de Escobar y Santo Tomás de Villanueva, arzobispo de Valencia y gran antitaurino (si bien su canonización se celebró con corridas de toros en Valencia, Zaragoza, etc.), mostraron su contrariedad hacia la Fiesta de Toros por ser cruenta y herir la sensibilidad de algunas personas. 

-Motivos políticos
Algunos catalanes, al querer separarse de España, han llegado al extremo de odiar todo lo que pueda relacionarse con las tradiciones, costumbres y cultura española en general, hasta el punto de prohibir allí el Toreo. 

Ya en el siglo XVIII y primeros del XIX les toca el turno de prohibiciones a los reyes. Así, Felipe V prohíbe el Toreo a caballo en 1723; Carlos III prohíbe la Fiesta de los Toros en general, no sólo el toreo a caballo, en 1771. Finalmente, Carlos IV los prohíbe en 1805. Sin embargo, el pueblo llano hizo caso omiso a tanta prohibición. 

Tan fue así que en 1877 don Cayo Quiñones de León y Santalla, marqués de San Carlos y senador, llevó al Senado una proposición para prohibir los toros y la reacción popular fue tal que un sainetero, llamado Ricardo de la Vega, hizo una coplilla que decía: Es una fiesta española/Que viene de prole en prole/Y ni el gobierno la abole/Ni habrá nadie que la abola. 

Todo el pueblo la cantaba e incluso llegó a estrenarse en el teatro con música de Chueca. 

Como vemos, la polémica ha existido siempre y han participado religiosos, políticos e intelectuales de todo tipo. 

Los movimientos animalistas continuaron, especialmente fuera de España, en contra de la Fiesta de los Toros, pero en el siglo XX podemos decir que tiene origen lo que vamos a llamar Antitaurinismo moderno, que guarda cierto paralelismo al Animalismo moderno, como expondremos seguidamente .