la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

domingo, 3 de enero de 2016

Volver a Manizales / por Jorge Arturo Díaz Reyes



"...Es una feria de ciudad grande que conserva el encanto y autenticidad de las pequeñas viejas ferias de pueblo. Quizá es la última que nos queda. Siempre hay que volver a ella..."


Volver a Manizales

Cali, Colombia, I 02 16
La Monumental de Manizales cumplió 65 años el pasado 23 de diciembre. Era domingo, Antonio Bienvenida, Manolo González y Alfredo Jiménez enfrentaron seis toros de Mondoñedo. Fue la primera de las tres corridas de aquella primera temporada del nuevo coso, de la nueva ciudad que celebraba su primer centenario. En realidad sus primeros 102 años (Fundada en 1849).

Ese día exactamente y casi a la misma hora moría en Buenos Aires (Argentina) el gran poeta del tango Enrique Santos Discépolo. Más que coincidencia cronológica, un calambur histórico pues Manizales tiene dos pasiones dominantes; los toros y el Tango. 

Tres años largos después, el 23 de enero, inauguraría la feria marcada por estas dos expresiones artísticas que ha hecho propias. Subir todos los comienzos de año a Manizales. Entrar por su Plaza de toros, puerta sur de la ciudad, evocando bandoneónes y castañuelas, cortes y largas, corridas y bohemia es como entrar a un mundo donde los mismo pueden maravillar una liebre parlante que un sombrerero loco.

Todas las plazas como todas la personas son únicas, pero esta es más única. Posada en el filo de la cordillera como un nido de pájaro a dos mil docientos metros de altura, mirando hacia el abismal paisaje que se pierde en lejanías los días despejados o se vela en blanco los brumosos dando a la corrida un aire fantasmal.


Ruedo gris. Líneas naranjas. Puertas altas. Al empinado graderío se accede por arriba, por las filas superiores. Hay que descender buscando el puesto y luego ascender para salir. Allí la música tiene caracter protagónico en especial el pasodoble “Feria de Manizales” compuesto por el catarrojense (de Valencia) Juan Mari Asens, saxofonista del empastre, y letrado por “el poeta de las ferias” el belemita (de Umbría, Caldas) Guillermo González Ospina, fallecidos ambos.

Pasodoble reservado durante las corrridas para premiar faenas excepcionales y prodigado de tal manera por las presidencias alegronas, que lo excepcional es que no suene. Porque si en América existe una plaza torerista y amante de la música y la pinturería es esta, que se pavonea de su vocación sevillana.

Dice uno de los versos de González, “toda la feria es un río”. Cierto, un río que fluye sin pausa entre la plaza de toros y el parque Caldas, donde se oye y se baila tango día y noche. Río multitud enfiestado, emponchado y flanqueado por ventas ambulantes de toda cosa, y en el cual navegan también rémoras, avibatos y carteristas transhumantes, quienes bautizaron cínicamente su cauce, la 23, como “El tontódromo”.

Es una feria de ciudad grande que conserva el encanto y autenticidad de las pequeñas viejas ferias de pueblo. Quizá es la última que nos queda. Siempre hay que volver a ella.

sábado, 2 de enero de 2016

Granada 1492: Los Reyes Católicos culminan la reconquista española.




2 de enero de 1492: 
La Reconquista ha terminado. "Las tropas se organizan al empezar la primavera y combaten hasta que entra el otoño; se retiran en invierno y, en primavera, otra vez a la pelea. A veces se cobrarán la pieza, como cuando se conquistan Baza o Alhama; otras veces los frentes estarán paralizados durante meses"

Este año, como todos, Granada ha celebrado el 2 de enero el aniversario de su reconquista. Fue, en efecto, un 2 de enero de 1492, tras diez años de guerra, cuando las tropas de los Reyes Católicos entraban en Granada, el último estado islámico de la península. El rey nazarí, Boabdil, rendía la ciudad y negociaba las condiciones de la capitulación con Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán. Así desaparecía el último reducto de poder musulmán en España desde aquel lejano año de 711. La Reconquista había terminado. La unificación de los reinos españoles era ya un hecho; Navarra no tardaría en incorporarse a la Corona. 

¡¡¡Santiago y cierra, España!!!


La conquista de Granada

José Javier Esparza
La conquista de Granada fue un acontecimiento de alcance universal. No sólo fue decisiva para la Historia de España. Toda Europa la vivió, en aquel mismo momento, como una noticia formidable, uno de esos sucesos que hoy llenarían horas de radio y televisión, portadas y portadas de periódicos. En Roma se celebraron grandes solemnidades religiosas que culminaron con una gigantesca procesión de tres días, presidida por el Papa. En el reino de Nápoles, la victoria cristiana fue conmemorada con una obra teatral cuyos personajes alegóricos eran la Alegría, el Falso Profeta Mahoma y la Fe. En Londres, en la abadía de Westminster, el Canciller de la Corona, ante una enorme multitud convocada por las campanas, anunció solemnemente la victoria de los cristianos sobre los musulmanes. En España, uno de los grandes poetas del momento, Juan del Enzina, escribió este romance invitando a Boabdil a abrazar la Cruz:

“¿Qués de ti, desconsolado? / ¿Qués de ti, rey de Granada?
¿Qués de tu tierra y tus moros? /¿Dónde tienes tu morada?
Reniega ya de Mahoma /y de su seta malvada,
que bivir en tal locura/ es una burla burlada.

Torna, tórnate, buen rey,/ a nuestra ley consagrada,
porque si perdiste el reyno / tengas ellalma cobrada;
de tales reyes vencido/ onrra te deve ser dada.

¡O Granada noblecida,/por todo el mundo nombrada!,
hasta aquí fueste cativa/y agora ya libertada.

Perdióte el rey don Rodrigo/por su dicha desdichada;
ganóte el rey don Fernando/con ventura prosperada,
la reyna doña Ysabel,/la más temida y amada,
ella con sus oraciones/y él con mucha gente armada.

Según Dios haze sus hechos/la defensa era escusada,
que donde Él pone su mano/lo impossible es quasi nada.”

¿Qué era el reino de Granada?

 

Lo primero que hay que explicar es qué era el reino de Granada, qué representaba y por qué fueron necesarios diez años de guerra para conquistarlo. El reino de Granada era, para la época, una potencia importante. Había nacido hacia el siglo XIII (1236) de la descomposición del Islam español. Mohamed ibn Nasr, llamado “el rojo”, Alhamar, por el color de su barba, se proclamó sultán e instauró un reino independiente y una dinastía propia: la nazarí, es decir, los descendientes de Nasr. El territorio de este reino no era desdeñable: algo más de la mitad oriental de lo que hoy es Andalucía. Tenía una población muy numerosa para la época (se calcula en unos 300.000 habitantes), una economía muy activa, buen suelo agrícola y largas costas, con una posición privilegiada en el Mediterráneo.

En una situación así, los reyes de Granada tendrán sobre todo dos objetivos. Uno, arreglarse con los reyes cristianos, es decir, con Castilla y Aragón. Castilla era poderosa, pero estaba muy poco poblada y tenía muchos problemas para consolidar los territorios conquistados. En cuanto a Aragón, su principal finalidad era que nadie estorbara a sus barcos en el Mediterráneo. Los nazaríes ofrecerán arreglos satisfactorios para ambos, generalmente bajo la forma de tributos económicos, las parias. Y el segundo objetivo de los reyes de Granada será asegurarse la amistad de los musulmanes del otro lado del mar, los benimerines del norte de África, por si acaso hacía falta su concurso. Con este sistema, el reino aguantará más de doscientos años. Fue especialmente brillante el siglo XIV, con un gran impulso cultural. A partir de ese momento, sin embargo, Granada entrará en decadencia, especialmente por las luchas dinásticas. Cada vez le es más difícil mantener sus territorios, que se van desprendiendo, como a jirones, en manos de los castellanos, mientras la vida interna del reino nazarí es una perpetua querella. Cuando Fernando e Isabel unen las coronas de Aragón y Castilla, en 1479, Granada ya es un caos.

Enfrente están los Reyes Católicos, en efecto. Dos reyes con un proyecto. Hay que insistir en lo que suponen los Reyes Católicos para España. Hasta ese momento, las coronas de la península habían llevado una vida muy cerrada sobre sí mismas; en el caso de Castilla, además, con una larga y cruenta guerra civil. Fernando e Isabel vienen, por así decirlo, con ideas nuevas. En el espacio de Occidente se ha impuesto el ideal de la república cristiana, de la organización política construida en torno a una identidad religiosa, y la columna vertebral de esa organización es la Corona. Los predecesores de los Reyes Católicos no sabían nada de todo esto, pero Fernando e Isabel sí; son las ideas que flotan en el ambiente. Además, recobra vigencia la idea-fuerza de la recuperación de la España perdida, una idea que nace en la corte asturiana en el siglo IX, que a lo largo de la Reconquista aparecerá y desaparecerá para volver a reaparecer, que con el tiempo se funde con el ideal de la Cruzada y que ahora, además, encaja perfectamente con ese otro ideal de la república cristiana. Para lograr este objetivo hay que conquistar Granada. Y así la toma de Granada se convertirá, para los Reyes Católicos, en una auténtica obsesión.

Las etapas de la guerra

Fernando e Isabel acometen la empresa de Granada en 1482. Puede sorprender que la conquista durara nada menos que diez años, pero es que no fue en modo alguno una guerra fácil. Las fuerzas que los Reyes Católicos tienen a su disposición no son muy numerosas. Algunas crónicas aportan cifras fabulosas, de hasta 80.000 hombres, pero la verdad es que la mayor parte de la gente que se movilizaba eran tropas auxiliares para servicios de intendencia y de transporte. La fuerza principal serán las huestes señoriales del territorio andaluz, y éstas estaban compuestas por grupos relativamente pequeños. Sólo con el tiempo irá asentándose un ejército profesional que será, más tarde, el que dará origen a la infantería española y a los tercios. Por otro lado, la geografía del Reino de Granada, lleno de serranías, impedía librar grandes batallas campales. De manera que las batallas de la guerra de Granada serán largos episodios de sitio y asedio de fortalezas, al típico estilo medieval, combinados con correrías en campo enemigo para hacerse con víveres y volver después a las propias líneas. Las tropas se organizan al empezar la primavera y combaten hasta que entra el otoño; se retiran en invierno y, en primavera, otra vez a la pelea. A veces se cobrarán la pieza, como cuando se conquistan Baza o Alhama; otras veces los frentes estarán paralizados durante meses.

En una guerra así, los nazaríes pueden resistir con alguna comodidad. Pero el Reino de Granada tenía dentro su propio cáncer: la enemistad a muerte en el interior de la familia real. El sultán Abul-Hasam Alí, llamado Muley Hacén en las crónicas cristianas, está en guerra con su hijo Boabdil. Muley Hacén se apoya en un poderoso clan, los abencerrajes, pero éstos se insubordinan. Así que el sultán tiene que huir junto a su hermano, Muhamad al-Zagal, llamado en las crónicas El Zagal, y se hace fuerte en Málaga. Cuando muere Muley Hacén, El Zagal reclama el trono. Mientras tanto, Boabdil reina en la ciudad de Granada. La situación es caótica: el Zagal combate a los cristianos por su lado, Boabdil hace lo propio por el suyo, y a la vez ambos bandos moros se enfrentan entre sí. En uno de estos lances, Boabdil cayó preso de las tropas cristianas. Los Reyes Católicos le impusieron condiciones de vasallaje que dieron la vuelta a la situación. A Fernando el Católico se le ocurrió una idea realmente malévola: utilizaría a Boabdil como punta de lanza contra su tío, el Zagal; ofreció a Boabdil territorios propios en señorío, a cambio de pelear contra la otra facción mora. Así en la guerra civil nazarí los castellanos pasarán a combatir junto a Boabdil y contra el Zagal. Éste, el Zagal, sucumbe en 1490: entrega a Castilla sus tierras y emigra a Argelia. Los Reyes Católicos anuncian el final de la guerra. Llega el momento de pedirle cuentas a Boabdil. Pero Boabdil, al parecer presionado por los partidarios de seguir la guerra, incumple el contrato. Y vuelta a empezar.

El impulso final

A partir de la primavera de 1490, Boabdil intenta pasar a la ofensiva; sueña con sublevar a los musulmanes de los territorios ya controlados por los Reyes Católicos. Pero fracasa: la población, que no guardaba buen recuerdo del gobierno despótico de Muley Hazán, vuelve la espalda a la dinastía nazarí. Boabdil termina encerrándose en la Alhambra. Fernando e Isabel saben que Granada es inexpugnable, de manera que preparan un largo asedio. Instalan un campamento permanente en Santa Fe y se disponen a rendir la ciudad por hambre.

Lo del hambre no es una metáfora. En las semanas anteriores a la rendición, los habitantes de la ciudad se comieron sus caballos, sus perros, sus gatos y, al final, a 260 cristianos que tenían en prisión. Lo cuenta un manuscrito inglés de la época, redactado por el prior de Leicestershire según las noticias que le transmitió un cruzado que participó en el asedio; lo ha descubierto recientemente el profesor de Tenerife José Gómez Soliño. Según ese documento, en Granada había en aquel momento 24.000 personas entre 12 y 23 años, además de viejos y niños más pequeños. Como la población total era de en torno a 30.000 personas, podemos suponer que la defensa de la ciudad no provocó la muerte de demasiada gente. A todo esto, nadie crea que, mientras tanto, Boabdil se dedicaba a guerrear. Más bien se dedicó, en secreto, a negociar y renegociar las condiciones de la rendición. Finalmente, el 25 de noviembre de 1491 Boabdil firmaba unas capitulaciones, bastante generosas, que significaban el final de la resistencia. Hemos reproducido un fragmento que decía así:

“Es asentado y concordado que sus altezas y sus descendientes, para siempre jamás, dejarán vivir al dicho Rey Muley Baudili, y a los dichos alcaides y alcaldis y sabios y muftíes -al-faquíes-, y alguaciles y caballeros y escuderos, y viejos y buenos hombres y comunidad chicos y grandes, estar en su ley y no les mandarán quitar sus aljamas y sumaas y almuédanos y torres de los dichos almuédanos, para que llamen a sus açalaes, y dejarán y mandarán dejar a los dichos aljamas sus propios y rentas como ahora los tienen, y que sean juzgados por su ley sarracena con consejos de sus alcaldis según costumbre de los moros, y les guardaran y mandaran guardar sus buenos usos y costumbres. Ítem es asentado y acordado que no les tomarán ni mandarán tomar sus armas y caballos ni otra cosa alguna, ni en tiempo alguno para siempre jamás, excepto todos los tiros de pólvora grandes y pequeños que han de dar y entregar luego a sus altezas. Ítem es asentado y acordado que ningún judío no sea recaudador ni receptor, ni tenga mando ni jurisdicción sobre ellos. Ítem es asentado y acordado que a ningún moro o mora non haga fuerza a que se torne cristiano ni cristiana”.

El día 2 de enero de 1492 se rendía formalmente la ciudad. El 6 de enero los Reyes Católicos hacían su entrada triunfal en Granada y pisaban la Alhambra.

La Gran Unificación

Tan enorme eco tuvo la conquista de Granada, que el Papa Julio II no dudó en otorgar a Fernando el Católico el título de rey de Jerusalén (que aún conserva el Rey de España). El Papa aspiraba a una nueva cruzada en Tierra Santa. Pero los Reyes Católicos tenían planes más inmediatos. Estaban construyendo una gran unificación y no se apartarían de su proyecto. Y como la fuente de la legitimidad en aquella época eran la Corona y la Religión, será a través de ambas como materializarán su proyecto. La unión de la Corona la encarnaban ellos. Y la unión de la religión vendrá, tras la toma de Granada, con la expulsión de los judíos. Pero habrá más unificaciones: en ese mismo año Antonio de Nebrija presenta a la reina Isabel I su Gramática de la lengua castellana, la primera gramática europea de una lengua vulgar, que significará la unificación lingüística del reino.

¿Y qué fue de Boabdil? Leyendas románticas aparte, Boabdil se retiró a las Alpujarras y se dedicó a cazar, que era lo que le gustaba. Pero en 1493, deprimido por la muerte de su esposa, Moraima, decidió cambiar sus tierras a los Reyes Católicos por una fuerte suma de dinero, y se instaló en el reino de Fez. Allí viviría hasta 1533, cuando los españoles ya están en Cartagena de Indias y Perú. Aquellos españoles a los que los Reyes Católicos, con la conquista de Granada, dieron una única bandera.


'Tendido cero' de RTVE: Programa Especial Resumen 2015. / Tertulia Taurina Bienvenida del 'Café Gijón'.


Javier Hurtado entrevista al Sr. Bárcenas, historia viviente del legendario Café literario.
Grabación de la Tertulia Taurina del Círculo Taurino Dinastía Bienvenida en el "Café Gijón", de Madrid.
-Foto La Loma-


'Tendido cero' de RTVE
Programa Especial / Cuarto con lo mejor de 2015
Sábado 2 de Enero de 2016

Manolo Lozano y Fortunato González
Felipe Díaz Murillo, Jaime González El Puno, Juan Lamarca, y Victoriano Valencia
Jaime González El Puno, Vitoriano Valencia, Lázaro Carmona, y su hijo, el novillero Carlos Enrique Carmona.
Lázaro Carmona, su hijo el novillero Carlos Enrique Carmona, 
y Manolo Lozano hablando ya con América.
Victoriano Valencia

Año Nuevo: Felicitación de Marc Serrano.




James regala más munición al enemigo / por Juan Manuel Rodríguez


James, perseguido por el coche de la Policía, 
a la llegada a Valdebebas.

"...Por supuesto que, como sucede con todos los ciudadanos, Rodríguez deberá afrontar las consecuencias que se deriven de sus actos, pero aprovechar estas situaciones para atacar inmisericordemente al Real Madrid o a Florentino Pérez no hace más que corroborar lo dicho por Benítez: hay campaña, claro que la hay, por supuesto que la hay. Ni pensar quiero qué habría sucedido si a cualquier futbolista del club blanco le hubieran condenado a un año de cárcel por fraude fiscal. No sé si me explico..."


James regala más munición al enemigo

Twitter lo carga efectivamente el diablo. Contaré una experiencia personal que ayer acabó con servidor bloqueado en dicha red social por un periodista amigo desde hace la friolera de quince años. El colega en cuestión puso un tuit que decía, más o menos, lo siguiente en referencia al exceso de velocidad y la posterior huída de la policía protagonizadas por James Rodríguez: "Claro que hay una campaña, la de la DGT"; y a dicho tuit, retuiteado a su vez por otra persona, yo respondí esto: "Al menos él no dirá, como Gabi, que hizo lo que le pidió el club". Una cosa llevó a la otra, él me llamó ruin, yo le dije que aprovechaba cualquier ocasión para hacer daño al Real Madrid, él me respondió que estaba justificando un delito, yo le respondí que él llevaba mucho tiempo tapando otros, él pretendió darme lecciones de buen periodismo, yo no se las acepté ni gratis... y todo esto acabó en un bloqueo mutuo: él primero a mí y yo después a él, más que nada porque Twitter tiene su propio lenguaje y, al menos entre personas que se conocen, el bloqueo es lo más parecido que existe a una declaración de guerra en toda regla.

De ahí a que alguien dijera, como así sucedió, que yo estaba justificando que James fuera con su coche a más de 200 kilómetros por hora y huyera de la policía hasta la entrada de Valdebebas, había un caminito muy corto que, por supuesto, se recorrió. De ahí a que alguien añadiera, como así pasó, que yo estaba diciendo que la persecución policial formaba parte de la campaña contra el Real Madrid denunciada tan oportunamente por Benítez, había otro trechito de nada. De ahí a que alguien rematara, como así aconteció, que yo estaba faltando al respeto al Real Zaragoza (¡al Zaragoza!) por limitarme a copiar y pegar las declaraciones efectuadas ante el fiscal por el actual capitán del Atlético de Madrid en las que admitió el presunto amaño del Zaragoza-Levante de 2011, otro pasito. Así, con el ventilador puesto al máximo rendimiento, pasó a un segundo plano lo que quien esto suscribe, en respuesta a un periodista amigo, dijo en realidad: él gastó una bromita con lo de James y yo, que también soy muy alegre y jovial, gasté otra chanza con lo de Gabi, quien, por cierto, continúa jugando en el Atleti y portando ni más ni menos que el brazalete de capitán pese a las gravísimas acusaciones que hay en su contra cuando, según parece, a Benzema, que sólo está siendo investigado, era necesario deportarle cuanto antes a la Isla del Diablo.

Lo de James, claro, es impresentable. Y sus explicaciones ("Pensaba que podía tratarse de un secuestro", "No oí a la policía") surrealistas. James empezó como un tiro, humilde y educado, aguantando toda la basura querellable que se arrojó sobre su fichaje, aprovechando cada minuto que le daba el entrenador y admitiendo su papel de actor secundario; desconozco en qué momento haya podido torcerse y por qué le pasó. Ahora nos encontramos con un futbolista que pone caras, manda recados... y circula a 200 kilómetros por hora por la M-40. Todo muy macarra. No me gusta, y el club debería tomar cartas en el asunto. Pero de ahí a hacer por eso una causa general contra el Real Madrid Club de Fútbol dista un abismo que algunos disfrutan transitando en 140 caracteres. Mezclando las quejas de Benítez con el incidente protagonizado por James lo único que se pretende es hacerle el mayor daño al club blanco en el menor tiempo posible, y por ahí sí que no paso.

Nadie cometió la chaladura de acusar a la Juventus porque Arturo Vidal condujera ebrio o al Barça porque Maradona se drogara; nadie arremetió contra el Valencia porque Éver Banega se masturbara delante de la webcampero sin embargo el Real Madrid, y especialmente su presidente, sí tienen la culpa de que James conduzca a 200 kilómetros por hora camino del entrenamiento. Todos los jugadores anteriormente citados nacieron con un don para el fútbol... pero no tienen por qué ser ciudadanos ejemplares en sus vidas privadas. Jovenes, ricos, mimados y triunfadores, el caso es que a algunos (no a todos, afortunadamente) les da de vez en cuando por beber, drogarse, masturbarse en público o, como es el caso de James, conducir un día a 200 kilómetros por hora. Por supuesto que, como sucede con todos los ciudadanos, Rodríguez deberá afrontar las consecuencias que se deriven de sus actos, pero aprovechar estas situaciones para atacar inmisericordemente al Real Madrid o a Florentino Pérez no hace más que corroborar lo dicho por Benítez: hay campaña, claro que la hay, por supuesto que la hay. Ni pensar quiero qué habría sucedido si a cualquier futbolista del club blanco le hubieran condenado a un año de cárcel por fraude fiscal. No sé si me explico.

Tras las uvas...vuelta a la normalidad.


 Churrería de San Martín de la Vega (Madrid)
2 de Diciembre de 2016
-Foto La Loma-

David Mora: “No hay lado positivo en el sufrimiento”.




“He hecho un esfuerzo muy alto y quiero estar a la altura, demostrar que he sido capaz de superar todos los obstáculos”, señala.

David Mora: “No hay lado positivo en el sufrimiento”

David Cordero
Transmite ilusión, esperanza, realismo y pureza. Ha sufrido y superado un percance gravísimo que le ha tenido fuera de combate casi dos años. No oculta que ha sido un tiempo de dolor, oscuridad, malos caminos, inseguridades y flaquezas. Pero ese espíritu, ese instinto de tío íntegro y de torero forjado en mil y una batallas, le han hecho sobreponerse a todo y buscar con ahínco una salida, una vía de escape, una vuelta a empezar. Aquí está David Mora. 

“Por un lado siento la satisfacción de verme de nuevo en la plaza y por otro un alto sentido de la responsabilidad”, asegura nada más empezar la conversación. “Lo que pueda ocurrir o cómo me vea delante del toro, vestido de luces, en la plaza, es una cuestión o una incógnita muy difícil de resolver ahora. Lo que me responsabiliza de verdad es no fallarme a mí mismo ni fallar al público. He hecho un esfuerzo muy alto, he pagado un peaje muy alto por volver y quiero estar a la altura, demostrar que he sido capaz de superar todos los obstáculos”.

Hay toreros a los que los percances les empequeñecen y otros a los que les hacen más fuertes. ¿Ese puede ser el lado positivo de tanto sufrimiento?, preguntamos. “No hay lado positivo en el sufrimiento, por mucho que tratemos de buscarlo para hacerlo más llevadero. La soledad, el vacío, la incertidumbre emocional, son aspectos que te provocan dudas y miedos y que o los superas a base de esfuerzo o te puedes quedar hundido para siempre”. 

“Pasé mucho miedo -continúa David Mora- muchas veces pensé que la vida me había llenado de sinsabores y de amarguras y que jamás me volvería a vestir de luces”. Este temporada, David Mora volverá a los ruedos de la mano de Simón Casas. “Como empresario es uno de los mejores y como apoderado nos da mucha confianza tanto a Antonio Tejero, que continúa conmigo, como a mí. Tener a Simón es una tranquilidad, una manera de saber que mi carrera seguirá por la senda de la máxima categoría”. 

Sobre el planteamiento de la temporada, el torero de Borox apunta: “No quiero torear por torear, quiero vestirme de luces donde exista un argumento o haya un motivo. Salgo con todas las de la ley. Nunca he renunciado a nada y ahora tampoco. Torearé con los nuevos y con las figuras, mi meta es seguir siendo el que fui y, para eso, esta reaparición o esta vuelta a torear debe ser sólo un punto y seguido a lo que ocurrió en Madrid en San Isidro de 2014”.